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Íñigo Cavero Lataillade

Biografía

Cavero Lataillade, Íñigo. Barón de Carondelet (IV), marqués del Castillo de Aysa y barón de la Torre (IX). San Sebastián (Guipúzcoa), 1.VIII.1929 – Madrid, 25.XII.2002. Jurista, político, diputado constituyente del Congreso de Diputados de 1977, ministro, presidente del Consejo de Estado.

Estudió Derecho, primero en la Universidad de Deusto —donde llevó a cabo también estudios de Económicas— y después en la de Madrid. En esta última se licenció y obtuvo después el Grado de Doctor (1972). Amplió estudios en la Universidad de Toulouse y estudió Derecho Comparado en la de Estrasburgo. Su actividad académica como docente comenzó en 1957 en calidad de ayudante de los profesores Pérez Serrano, Morodo y Carro, encargados sucesivamente de las cátedras de Derecho Político en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense.

En 1961, se incorporó como profesor ayudante de clases prácticas del profesor Sánchez Agesta, titular de la primera Cátedra de Derecho Político. Durante esta época, llevó a cabo una militancia activa en diversos grupos políticos clandestinos de inspiración ideológica democristiana (al lado de José María Gil Robles —Partido Demócrata Cristiano— y de Joaquín Ruiz Giménez —Izquierda Democrática—, que abandonó cuando esta última formación se incorporó en 1975 a la llamada “Platajunta”). En 1962 fue confinado en la isla de Hierro, tras asistir en Múnich al Congreso del Movimiento Europeo (“El Contubernio”).

En 1963 fue auditor de la Academia de Derecho Internacional de La Haya y en 1967 obtuvo por concurso-oposición la plaza de profesor adjunto de la primera Cátedra de Derecho Político ante un Tribunal integrado por los profesores Sánchez Agesta, García de Enterría y Villar Palasí. Se le encargó la docencia de las asignaturas de Derecho Político I y II, que realizó de modo continuado desde 1968 hasta 1977, tanto en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense como en el Colegio Universitario San Pablo-CEU, adscrito a la citada Universidad. En esos años, fruto de su viva inquietud política, se integró en el círculo de intelectuales conocido con el nombre de “Grupo Tácito”, que —con la creación y difusión de pensamiento, sobre todo aunque no exclusivamente político— contribuyó a la creación de las bases para la transición pacífica de España hacia un régimen democrático. Se apartó de la corriente más izquierdista de la Democracia Cristiana, representada por la figura de Ruiz Giménez, para fundar junto con Fernando Álvarez de Miranda el Partido Popular Demócrata Cristiano, del que fue designado secretario general desde 1975 a 1977, y que más tarde, uniéndose a otros partidos políticos, formaría la coalición Unión de Centro Democrático (UCD).

De 1977 a 1982, tras su elección como diputado constituyente del Congreso de los Diputados —hecho histórico de suma relevancia en la historia de España de los últimos cuarenta años— se abrió un paréntesis en su vida académica debido a una intensa actividad política, que él entendió al modo ciceroniano como de praxis de sus conocimientos de Derecho Político y como servicio al Estado. Posteriormente fue elegido diputado en dos legislaturas más, por Baleares (1979) y por Madrid (1986), tras su integración un año antes en el Partido Demócrata Popular, dirigido por Óscar Alzaga. Formó parte de todos los gobiernos de la UCD, siendo presidentes del Gobierno Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, al frente de diversos ministerios: de los de Educación y Ciencia (1977-1979), de Justicia (1979-1980), y de Cultura (1980-1981), siendo ministro de este último, España logró la ansiada recuperación del Guernica, el célebre e histórico cuadro de Picasso. El 30 de noviembre de 1981, tras la crisis de UCD, que se tradujo en la dimisión de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno a principios de ese año, fue nombrado secretario general del partido. El reconocimiento a su eficiente, además de ingrata, labor en los últimos instantes de vida de esta formación política es unánime.

Tras el ascenso al poder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en las elecciones de 1982, Íñigo Cavero se reincorporó a la actividad universitaria como profesor titular de Universidad. Colaboró además en las tareas académicas del departamento dirigido por los profesores Sánchez Agesta, Lucas Verdú, Jiménez de Parga y Esteban Alonso. En ese tiempo publicó trabajos científicos de su disciplina, formó parte de diversos Tribunales de tesinas, tesis doctorales y de acceso al Cuerpo de Profesores Titulares de Universidad, a la vez que dirigió un buen número de tesis doctorales. Además fue vocal titular permanente de la Comisión Española de Codificación.

No por ello cesó en su actividad política durante esta etapa. En 1986, como miembro de la coalición política Alianza Popular (AP)-Partido Demócrata Popular (PDP)-Partido Liberal (PL), fue elegido diputado por Madrid. En 1989 se integró en el partido Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez, que dejó en el año 1991 para incorporarse al Partido Popular (PP).

Desde 1993, año en que la Universidad San Pablo-CEU logró el reconocimiento oficial como Universidad privada, Íñigo Cavero obtuvo la Cátedra de Derecho Constitucional y, en 1995, la Cátedra “Jean Monnet” de Unificación Europea (nombramiento otorgado por la Comisión Europea). Fue además en ese tiempo patrono de la Fundación Universitaria San Pablo-CEU y vicepresidente del Patronato de la Universidad.

Su afecto y fidelidad a esta obra educativa católica, el CEU (Centro de Estudios Universitarios), en buena parte inspirada pero sobre todo impulsada por el cardenal Herrera Oria, se puede decir que impregnó su entera persona, inquieta en la búsqueda de la mejor formación de sus alumnos desde el humanismo cristiano. Precisamente por ser experto conocedor del pensamiento de Jacques Maritain —de su “humanismo integral”— fundó y fue miembro del Consejo de Administración del Instituto Internacional que lleva su nombre y presidente de su sección española.

En 1996, tras vencer el Partido Popular en las elecciones generales y ser elegido José María Aznar presidente del Gobierno, Íñigo Cavero fue llamado, el 27 de mayo de ese mismo año, a desempeñar la función de presidente del Consejo de Estado, el órgano consultivo del Gobierno considerado como supremo por la Constitución española de 1978. Ejerció el cargo hasta su fallecimiento en el año 2002.

Durante una buena parte de su vida (más de cuarenta años) ejerció como abogado en Madrid y también —en tanto se lo permitió su actividad política— desempeñó funciones directivas y de asesoramiento de sociedades de diversos sectores económicos y fue patrono de diversas Fundaciones.

Se le concedieron cinco grandes cruces extranjeras y en España, las grandes cruces de Carlos III, San Raimundo de Peñafort, Mérito Constitucional y Alfonso X el Sabio. Medalla de Honor de la Universidad Complutense y Ciudadano de Honor de Nueva Orleans (Estados Unidos de América). Obtuvo la Gran Cruz de la Orden de Andrés Bello. Fue acogido como doctor honoris causa por el claustro de profesores de la Universidad Santa María de Caracas (Venezuela).

El 23 de junio de 2000 fue elegido académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y el 16 de abril de 2002 pronunció su discurso de ingreso.

Casado con Belén Martínez Campos y padre de ocho hijos, falleció en Madrid el día de Navidad de 2002 y fue enterrado en Cintruénigo (Navarra) al día siguiente. Es coautor además de diversas obras colectivas y de numerosos artículos concernientes a las Ciencias Sociales, Derecho Constitucional y Unificación Europea, materias por las que sintió una especial predilección, así como de numerosos artículos en diarios nacionales.

 

Obras de ~: Con T. Zamora Rodríguez, Constitucionalismo histórico de España, Madrid, Universitas, 1995; con T. Zamora Rodríguez, Introducción al Derecho Constitucional, Madrid, Universitas, 1995; con T. Zamora Rodríguez, Los sistemas políticos, Madrid, Universitas, 1996, La función consultiva del Consejo de Estado y su aportación al ordenamiento jurídico, Madrid, Universidad San Pablo-CEU, 2001; La clase política en la España democrática, Madrid, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, 2002.

 

Bibl.: S. del Campo Urbano, “Contestación” en I. Cavero Lataillade, La clase política en la España democrática, op. cit.; J. Galant Ruiz, “Íñigo Cavero y la Universidad de Alicante”, en Diario Información, Alicante, 27 de diciembre de 2002; M. Oreja Aguirre, “El espíritu de la concordia”, en ABC, Madrid, 27 de diciembre de 2002 [reprod. en Boletín Informativo de ACDP, n.º 1.056 (enero de 2003), Madrid, pág. 10 y en Revista Universitària. Universitat Abat Oliba CEU, 14, Barcelona, 2003, http://revista.abatoliba.edu]; M. M. Bru Alonso, “Íñigo Cavero”, en Al hilo de la Actualidad (www.archimadrid.es), Madrid, 12 de enero de 2003; R. Martín Mateo, “Íñigo Cavero”, en La Verdad, Murcia, 14 de enero de 2003; A. Coronel de Palma y Martínez Agulló, “Adiós a un hombre bueno”, en Boletín Informativo de ACDP, n.º 1.056 (enero 2003), Madrid, pág. 3 (“Íñigo Cavero, hombre bueno”, en Revista Universitària. Universitat Abat Oliba CEU, n.º 14, Barcelona, 2003, http://revista. abatoliba.edu); C. Fernández de Soto Pérez, “Cristiano, humano y demócrata” y T. González Vila, “Una buena persona”, en Boletín Informativo de ACDP, n.º 1.056, enero2003, Madrid, págs. 6-8 y pág. 9 respect.; L. Lavilla Alsina, “Discurso pronunciado el 10 de enero de 2003 en la sede del Consejo de Estado”, en Consejo de Estado. Memoria del año 2002, Madrid, 2003, págs. 32-39 [extractado en “Elogio de Íñigo Cavero”, en Boletín Informativo de ACDP (Asociación Católica de Propagandistas), n.º 1.056 (enero 2003), Madrid, págs. 4-5]; F. J. López Raya-Serrano, “In memoriam Íñigo Cavero Lataillade”, en Boletín del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Córdoba, Córdoba, 2003, págs. 34-36; J. A. Parejo Gámir y J. M. Blanch Nougués, “In memoriam D. Íñigo Cavero Lataillade”, en Notes et Documents. Pour une Recherche personnaliste. Institut Internationale Jacques Maritain (Centre International d’Etudes et de Recherches), Roma, 69/70 mai-décembre, (2004), págs. 98-99; J. Peña González, “Presentación”, J. M. Blanch Nougués, “Excmo. Sr. D. Íñigo Cavero Lataillade in memoriam”, M. Fraga Iribarne, “Libro homenaje a Íñigo Cavero Lataillade”, J. Rupérez, “Evocación dolorida del amigo que se fue, Íñigo Cavero”, en J. Peña González (coord.), Libro Homenaje a Íñigo Cavero Lataillade, Valencia, Tirant lo Blanch, 2005, págs. 21-22, págs. 23-27, pág. 29, págs. 31-33 respect.

 

Juan Manuel Blanch Nougués