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San Rosendo de Celanova

Biografía

Rosendo de Celanova, San. ?, 26.XI.907 – San Salvador de Celanova (Orense), 1.III.977. Monje, abad, obispo de Dumio, fundador del Monasterio de Celanova, gobernador de Galicia.

La vida de san Rosendo es conocida, fundamentalmente, por una biografía escrita a finales del siglo XII por Ordoño, monje de Celanova, quien utilizó materiales recogidos un poco antes que él por otro monje llamado Esteban. Rosendo pertenecía a una noble familia gallega, emparentada con la Casa Real; era el segundogénito del conde Gutierre Menéndez y de su esposa, Ilduara Eriz. Destinado a la Iglesia, parece ser que profesó como monje y llegó a ser abad del Monasterio de San Salvador de Portomarín (Lugo), de donde salió hacia el año 927, cuando aún no tenía la edad canónica requerida, para suceder a su tío Sabarico (con quien se había educado) al frente de la diócesis de Mondoñedo con el título de obispo de Dumio. El año 936 fundó un monasterio en Celanova, dotado espléndidamente por su familia y por otros magnates y reyes, cuya iglesia pudo ser consagrada el 25 de septiembre del año 942.

Aún manteniendo su título de obispo dumiense, Rosendo debió de renunciar al gobierno directo de la diócesis para retirarse como simple monje a Celanova hacia el año 948, siendo abad Fránquila, a quien el mismo Rosendo había nombrado al establecerse allí la comunidad.

Sin embargo, hubo de salir del cenobio por orden de Ramiro III para ejercer el cargo de gobernador de Galicia; mientras ocupaba este puesto parece ser que hubo de hacer frente a las invasiones de los normandos y hasta dirigió alguna campaña contra los moros de Portugal. Vuelto al monasterio, fue elegido superior a la muerte de Fránquila, ocurrida después del año 959.

Todavía tuvo que salir Rosendo de su monasterio en una ocasión, pues hubo de hacerse cargo de la administración de la sede de Compostela los años 965-966 durante la prisión de su obispo Sisnando, mandado poner en la cárcel por el rey Sancho I. Muerto el Rey en noviembre del año 966, Sisnando recuperó la libertad y el gobierno de su diócesis y Rosendo volvió a Celanova, donde siguió ejerciendo el cargo abacial.

Cuidó también de un grupo de monasterios masculinos y femeninos que se pusieron bajo su dirección espiritual.

Su muerte, acecida el 1 de marzo del año 977, a la hora de la oración de Completas, convocó en Celanova a numerosos obispos, abades y monjes, que dieron sepultura a su cuerpo en la capilla de San Pedro.

El cardenal Jacinto Bobo, legado apostólico en España y futuro papa Celestino III, exhumó en 1172 los restos de san Rosendo, llevándolos a la iglesia de Santa María y permitiendo su culto público, lo que entonces equivalía a una formal canonización. Siendo ya Papa, el año 1194, ratificó solemnemente dicho culto.

 

Bibl.: Bibliotheca hagiographica latina antiquae et mediae aetatis, vol. II, Bruselas, Socii Bollandiani, 1900-1901, pág. 1067; J. Fernández Alonso, “Rudesindo”, en VV. AA., Bibliotheca Sanctorum, vol. XI, Roma, Istituto Giovanni XXIII, 1968, cols. 453-454; H. Fros, Bibliotheca hagiographica latina antiquae et mediae aetatis. Novum supplementum, Bruselas, Société des Bollandistes, 1986 (col. Subsidia Hagiographica, 70), pág. 758; M. C. Díaz y Díaz, M. V. Pardo Gómez y D. Vilariño Pintos, Ordoño de Celanova. Vida y milagros de San Rosendo, La Coruña, Fundación Pedro Barrrié de la Maza, 1990; V. Valcárcel, “Hagiografía hispanolatina visigótica y medieval”, en VV. AA., Actas I Congreso nacional de latín medieval, León, Universidad, 1995, pág. 202; J. L. Repetto, “San Rosendo, obispo y abad”, en J. A. Martínez Puche (dir.), Nuevo año cristiano, vol. III, Madrid, Edibesa, 2001, págs. 23-29.

 

Miguel C. Vivancos Gómez, OSB