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San Pelayo

Biografía

Pelayo, San. Pelagio. ?, c. 912 – Córdoba, 26.VI.925. Mártir, santo.

El año 920 las tropas musulmanas derrotaron a las cristianas en Valdejunquera; entre los numerosos prisioneros trasladados a Córdoba se contaba el obispo Ermogio, que lo era a la sazón de Tuy. Éste se hizo sustituir al año siguiente por su sobrino Pelagio (o Pelayo), niño de tan sólo diez años, mientras él marchaba hacia la España cristiana con la esperanza de reunir la suma exigida por su rescate. Por razones que se desconocen, el precio de la libertad de Pelayo no llegó y el niño pasó en la cárcel casi cuatro años.

El verano del año 925, cuando Pelayo tenía ya cumplidos los trece años, llegó a oídos del califa ‘Abd al-RaÊmªn noticias de la belleza de su joven rehén y quiso conocerlo. A tal efecto, fue presentado ante el Califa vestido con ricas vestiduras, pero Pelayo se negó a abjurar de su fe cristiana y no dudó en insultar al Califa cuando éste pretendió seducirlo. Irritado, ‘Abd al-RaÊmªn ordenó que fuera torturado para conseguir que renegara de su fe y, al no alcanzar su propósito, mandó que fuera descuartizado y sus restos arrojados al Guadalquivir. Los cristianos de Córdoba los recogieron y sepultaron en el templo de San Ginés, depositando la cabeza en la iglesia de San Cipriano. Hacia el año 950, un presbítero cordobés, de nombre Raguel, escribió una Vita vel passio Sancti Pelagii que, en realidad, es una narración del martirio basada en el testimonio de testigos oculares. El culto a san Pelayo se desarrolló pronto en Córdoba, pero enseguida fue también venerado por los cristianos del norte; consta que el año 930 ya había reliquias suyas en el monasterio de Valeránica (Burgos). El año 967 los restos de san Pelayo fueron trasladados a León y de allí a Oviedo en el año 994, en cuyo monasterio de monjas benedictinas actualmente se conservan.

 

Bibl.: Bibliotheca hagiographica latina antiquae et mediae aetatis, vol. II, Bruselas, Socii Bollandiani, 1900-1901, pág. 961; Bibliotheca hagiographica latina antiquae et mediae aetatis. Supplementi, Bruselas, Bollandiani, 1911, pág. 250; A. Fábrega Grau, Pasionario hispánico, vol. I, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1953, pág. 227; R. Jiménez Pedrajas, “Pelagio”, en VV. AA., Bibliotheca Sanctorum, vol. X, Roma, Istituto Giovanni XXIII, 1968, cols. 441-442; M. C. Díaz y Díaz, “La pasión de S. Pelayo y su difusión”, en Anuario de Estudios Medievales, 6 (1969), págs. 97-116; J. Vives, “Pelagio”, en Q. Aldea Vaquero, T. Marín Martínez y J. Vives Gatell (dirs.), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, vol. III, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1973, pág. 1954; H. Fros, Bibliotheca hagiographica latina antiquae et mediae aetatis. Novum supplementum, Bruselas, Societé des Bullandistes, 1986, pág. 704; V. Valcárcel, “Hagiografía hispanolatina visigótica y medieval”, en VV. AA., Actas I Congreso nacional de latín medieval, León, Universidad, 1995, pág. 196; A. de Sales Ferri Chulio, “San Pelayo”, en Año Cristiano, vol. VI, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2004, págs. 602-608.

 

Miguel C. V ivancos Gómez, OSB