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Carmen Cobeña Jordán

Biografía

Cobeña Jordán, Carmen. Madrid, 1869 – 24.II.1963. Actriz.

Hija de actores, hizo su primera interpretación en 1878 con la obrita El nacimiento del Mesías, y realizó el aprendizaje teatral (meritoriaje, en el argot escénico) con la compañía de Rafael Calvo. Era el año 1890 y el debut se produjo en Toledo con la obra Echar la llave, de Echegaray. Fue luego discípula de Antonio Vico, de Emilio Mario y trabajó asimismo con otros grandes del teatro, como Ricardo Calvo, Francisco Morano y Emilio Thuillier.

De Rafael Calvo aprendió a interpretar con vehemencia aquellos personajes dramáticos que requerían una gran fuerza, con ademanes y gestos adecuados.

Luego, Emilio Mario la aconsejó moderar un poco esas actitudes: era una manera de aleccionarla para un teatro más actual entonces, pero también Antonio Vico tuvo mucho que ver en las enseñanzas recibidas por la joven y brillante actriz.

Permaneció unas temporadas en la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, con quienes alcanzó brillantes éxitos, ocupando los primeros lugares de la cartelera del madrileño Teatro de la Princesa, donde representó buen número de obras del género denominado “alta comedia”, impulsado por aquel matrimonio de grandes actores. Carmen Cobeña estrenó Los condenados y La loca de la casa, de Benito Pérez Galdós, junto a Elisa Méndez, pero, sobre todo, representó las obras más conocidas de Jacinto Benavente, entre ellas El nido ajeno, Señora ama, Los semidioses, La alcaldesa de Ontanares y La malquerida. Destacó su interpretación de “Nora” en Casa de muñecas, de Ibsen, como la más vibrante de toda su carrera dramática, aunque también interpretó obras de contenido cómico, como La fierecilla domada, de Shakespeare.

Fue tal el prestigio que llegó a adquirir que, a finales del siglo XIX, el propio Ramón María del Valle-Inclán solicitó a Benito Pérez Galdós su influencia para entrar en una compañía de teatro, manifestando su preferencia por la de Carmen Cobeña, que por entonces trabajaba junto a Emilio Thuillier. Galdós cumplimentó el encargo y el futuro gran dramaturgo gallego veló sus primeras armas como actor el 7 de noviembre de 1898 en la obra La comida de las fieras, de Benavente.

En 1900, se casó Carmen Cobeña con el escultor y dramaturgo Federico Oliver, con el cual formó una compañía teatral en la que ella era la primera actriz y él, su director, quien también estrenó algunas obras propias. Tuvieron una hija, Carmita, que heredó de sus progenitores el amor por el teatro, que a su vez transmitió luego a su hijo, el comediógrafo, guionista de televisión y director cinematográfico Jaime de Armiñán.

En 1910, Carmen Cobeña, siendo primera actriz del teatro Español de Madrid, estrenó Casandra, de Pérez Galdós. Y, hasta que se retiró de los escenarios en 1923, representó un amplio repertorio de obras teatrales, tanto dramas como comedias. Fue doña Inés en Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, en diversas ocasiones, y alcanzó también un notable éxito en La madre. Aceptó reaparecer fugazmente en una obra de los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero en 1926, con el fin de coincidir en un escenario con su hija Carmita, obra titulada El último papel. En 1944, con motivo del cincuentenario del primer estreno de Jacinto Benavente, Carmen Cobeña volvió de nuevo a actuar, recordando que el dramaturgo había escrito Abuela y nieta para ella, en la que representó los dos personajes con toda propiedad y lucimiento. Cuatro años más tarde se puso a las órdenes del director José López Rubio en la película Alhucemas.

Esas reapariciones aisladas constituyeron, sin duda, algo insólito en el mundo de las tablas, pues no es habitual que una primera actriz se retire en pleno éxito y retorne en alguna temporada. Carmen Cobeña gozó de esos momentos. Contaba su nieto, Jaime de Armiñán, que cuando existían las cartillas de racionamiento en los tiempos de penuria y hambre de la posguerra, su abuela se abría paso en las colas de algunos comercios exclamando que era “una gloria nacional”. Con esta expresión tituló Armiñán una serie de televisión dedicada a los actores del pasado, pero que fue ante todo, un homenaje emotivo y callado a su abuela. La serie, de 1993, fue protagonizada por Paco Rabal.

Carmen Cobeña recibió la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio en 1952 y se le tributó un cálido homenaje en el madrileño Teatro Español. Allí recitó, entre grandes ovaciones, los versos de Lope de Vega Aprended, flores, de mí.

En 1956 le impusieron la Medalla de Oro de las Bellas Artes, en atención a su recordada labor de intérprete de los grandes estrenos de Benavente. También fue premiada por la Fundación Juan March.

 

Bibl .: “Doña Carmen Cobeña falleció el domingo en Madrid”, en ABC (Madrid), 26 de febrero de 1963, pág. 59; J. de Armiñán, Diario en blanco y negro, Madrid, Nikel Odeon, 1994; M. Román, Los cómicos, vol. I, Barcelona, Royal Books, 1995, págs. 79-80; M. Gómez García, Diccionario del teatro, Madrid, Ediciones Akal, 1997, pág. 183; J. de Armiñán, “Carmen Cobeña, 5”, en ABC (Madrid), 4 de enero de 1998, pág. 93.

 

Manuel Román Fernández