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Teresa Alfónsez

Biografía

Alfónsez, Teresa. ?, s. m. s. XI – Limia (Orense), 1130. Infanta de Castilla, condesa de Portugal.

Hija de Alfonso VI, rey de Castilla y de León, y de doña Jimena, hija del conde Nuño Rodríguez de Guzmán, nieto del rey asturiano Ordoño I y de doña Jimena, nieta del rey Bermuda II. Se desconocen el lugar y la fecha de su nacimiento. La generalidad de los autores peninsulares la considera hija ilegítima del monarca castellano. Los cronistas no hacen la más mínima mención a su niñez y juventud.

Los primeros datos al respecto hacen referencia a su boda con el conde Enrique de Borgoña, biznieto del rey Roberto de Francia y sobrino de la esposa de Alfonso VI, doña Constanza. La tradición cronística, y especialmente fray Antonio Brandão, considera a la condesa doña Teresa una mujer de gran hermosura.

Se supone que su boda con Enrique se efectuó a finales del año 1095. El 18 de diciembre el conde Enrique se autodenomina “duque de Coimbra” y al año siguiente figura en algún documento como “comis portugalensis”. Durante los primeros años de su matrimonio ambos cónyuges repartieron su estancia entre las ciudades de Toledo y de Coimbra. Doña Teresa asumió el título de condesa titular del condado Portucalense cuando falleció en Astorga su esposa el 30 de abril de 1112.

Aunque no existía ningún documento que lo demuestre, admite Alexandre Herculano (1980) que Enrique elaboró un testamento mediante el cual transmitía el gobierno del condado a su mujer. Defienden algunos historiadores que el carácter hereditario que regulaba su gobierno dispensaba esta formalidad.

Doña Teresa, que hasta entonces firmaba sus diplomas usando el título de infanta o de condesa, pasó a intitularse reina. La política de doña Teresa se resintió de la ausencia de su fallecido marido, que debido a su prestigio militar había aumentado la autonomía política del condado Portucalense. Doña Teresa tuvo que subordinarse a la autoridad de su hermana doña Urraca mediante actos de vasallaje que le imponían la obligación de integrar la curia regia. Participa en el año 1115 en la curia de Oviedo, y consta su firma en diversos diplomas redactados en esa reunión.

En el año de 1116 se observa un cambio significativo en la política peninsular. Los almorávides amenazan conquistar la ciudad de Coimbra. En el sur de Galicia las fuerzas fieles a la reina doña Urraca, en guerra con el ejército de Alfonso Raimundes, constituyen una amenaza para el condado. La política de doña Teresa se presenta sinuosa. Unas veces concede su apoyo a su hermana, otras a su sobrino. Gana una particular hegemonía el bando en el que impera el arzobispo de Santiago Diego Gelmírez y el conde gallego Pedro Froilaz, los cuales dominaban el norte de Galicia. A lo largo de este año doña Teresa obtiene la posesión de las tierras de Toroño y Limia debido a su apoyo a esta facción. Transcurridos tres años de treguas, reacciona doña Urraca y obliga a su hermana a buscar refugio en el castillo de Lanhoso; acusada del crimen de felonía, perdió todos sus derechos sobre las tierras del condado Portucalense.

A pesar de todos los avatares acaecidos, doña Teresa consiguió recuperar su protagonismo político, lo que tuvo como consecuencia que se volviese insostenible la situación del arzobispo de Braga, Paio Mendes, su adversario debido a su postura favorable al bando designado como “gallego”. Durante los años 1120-1122 se observa una gran inquietud, hasta el punto de que el obispo bracarense fue encarcelado y únicamente pudo lograr su liberación debido a la influencia pontificia.

En Portugal alcanza gran protagonismo Fernán Perez de Traba, hijo del conde Pedro Froilaz, el cual mantuvo una relación de gran intimidad con la condesa doña Teresa. La influencia del noble gallego se configura en el gobierno que ejerció sobre los distritos de Coimbra y de Oporto, mientras su hermano Bermudo tuvo un papel semejante en el distrito de Viseu, lo que ocurre en el año 1125. Los oponentes de la condesa se organizan en torno a su hijo Alfonso, resultando de este enfrentamiento la batalla de San Mamede, cerca de Guimarães, cuyo desenlace, el 24 de junio de 1128, supuso la derrota de las huestes de doña Teresa, que tuvo que encontrar refugio en el castillo de Lanhoso. Pasó posteriormente a Galicia, donde vivió sus últimos años de vida en tierras de Limia, señorío de Fernán Pérez de Trava, que le fue otorgado por el rey Alfonso VII. Falleció doña Teresa en 1130, con cerca de cincuenta años de edad.

Su hijo Alfonso se convertiría más tarde en el primer rey de Portugal.

 

Bibl.: F. Francisco de la Figanière, Memorias das Rainhas de Portugal, vol. I, Lisboa, Typographia Universal, 1859; F. da Fonseca Benevides, Rainhas de Portugal, t. I, Lisboa, 1878; L. Gonzaga de Azevedo, História de Portugal, introd. de Domingos Mauricio, t. III, Lisboa, Biblion, 1940; A. Brandão, Crónica do Conde D. Henrique, D. Teresa e Infante D. Afonso, Porto, Civilização, 1944; J. Veríssimo Serrão, História de Portugal, vol. I, Lisboa, Verbo, 1977; A. Herculano, História de Portugal, notas críticas de J. Mattoso, t. I, Lisboa, Bertrand, 1980; J. Mattoso, História de Portugal, vol. II, Lisboa, Círculo de Leitores, 1993.

 

Humberto Baquero Moreno

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alfónsez, Teresa. Condesa de Portugal. ?, s. m. s. XI – Limia (Orense), 1130. Infanta de Castilla y condesa de Portugal.

Hija de Alfonso VI, rey de Castilla y de León, y de doña Jimena, hija del conde Nuño Rodríguez de Guzmán, nieto del rey asturiano Ordonho I y de doña Jimena, nieta del rey Bermuda II. Se desconocen el lugar y la fecha de su nacimiento. La generalidad de los autores peninsulares la considera hija ilegitima del monarca castellano. Los cronistas no hacen la más mínima mención a su niñez y juventud. Los primeros datos al respecto hacen referencia a su boda con el conde Enrique de Borgoña, biznieto del rey Roberto de Francia y sobrino de la esposa de Alfonso VI, doña Constanza. La tradición cronística, y especialmente fray Antonio Brandão, considera a la condesa doña Teresa una mujer de gran hermosura. Se supone que su boda con Enrique se efectuó a finales del año 1095. El 18 de diciembre el conde Enrique se autodenomina “duque de Coimbra” y al año siguiente figura en algún documento como “comis portugalensis”. Durante los primeros años de su matrimonio ambos cónyuges repartieron su estancia entre las ciudades de Toledo y de Coimbra. Doña Teresa asumió el título de condesa titular del condado Portucalense cuando falleció en Astorga su esposa el 30 de abril de 1112.

Aunque no existía ningún documento que lo demuestre, admite Alexandre Herculano (1980) que Enrique elaboró un testamento mediante el cual transmitía el gobierno del condado a su mujer. Defienden algunos historiadores que el carácter hereditario que regulaba su gobierno dispensaba esta formalidad. Doña Teresa, que hasta entonces firmaba sus diplomas usando el título de infanta o de condesa, pasó a intitularse reina. La política de doña Teresa se resintió de la ausencia de su fallecido marido, que debido a su prestigio militar había aumentado la autonomía política del condado Portucalense. Doña Teresa tuvo que subordinarse a la autoridad de su hermana doña Urraca mediante actos de vasallaje que le imponían la obligación de integrar la curia regia. Participa en el año 1115 en la curia de Oviedo, y consta su firma en diversos diplomas redactados en esa reunión.

En el año de 1116 se observa un cambio significativo en la política peninsular. Los almorávides amenazan conquistar la ciudad de Coimbra. En el sur de Galicia las fuerzas fieles a la reina doña Urraca, en guerra con el ejército de Alfonso Raimundes, constituyen una amenaza para el condado. La política de doña Teresa se presenta sinuosa. Unas veces concede su apoyo a su hermana, otras a su sobrino. Gana una particular hegemonía el bando en el que impera el arzobispo de Santiago Diego Gelmírez y el conde gallego Pedro Froilaz, los cuales dominaban el norte de Galicia. A lo largo de este año doña Teresa obtiene la posesión de las tierras de Toroño y Limia debido a su apoyo a esta facción. Transcurridos tres años de treguas, reacciona doña Urraca y obliga a su hermana a buscar refugio en el castillo de Lanhoso; acusada del crimen de felonía, perdió todos sus derechos sobre las tierras del condado Portucalense.

A pesar de todos los avatares acaecidos, doña Teresa consiguió recuperar su protagonismo político, lo que tuvo como consecuencia que se volviese insostenible la situación del arzobispo de Braga, Paio Mendes, su adversario debido a su postura favorable al bando designado como “gallego”. Durante los años 1120-1122 se observa una gran inquietud, hasta el punto de que el obispo bracarense fue encarcelado y únicamente pudo lograr su liberación debido a la influencia pontificia. En Portugal alcanza gran protagonismo Fernán Perez de Traba, hijo del conde Pedro Froilaz, el cual mantuvo una relación de gran intimidad con la condesa doña Teresa. La influencia del noble gallego se configura en el gobierno que ejerció sobre los distritos de Coimbra y de Oporto, mientras su hermano Bermudo tuvo un papel semejante en el distrito de Viseu, lo que ocurre en el año 1125. Los oponentes de la condesa se organizan en torno a su hijo Alfonso, resultando de este enfrentamiento la batalla de San Mamede, cerca de Guimarães, cuyo desenlace, el 24 de junio de 1128, supuso la derrota de las huestes de doña Teresa, que tuvo que encontrar refugio en el castillo de Lanhoso. Pasó posteriormente a Galicia, donde vivió sus últimos años de vida en tierras de Limia, señorío de Fernán Perez de Trava, que le fue otorgado por el rey Alfonso VII. Falleció doña Teresa en 1130, con cerca de cincuenta años de edad. Su hijo Alfonso se convertiría más tarde en el primer rey de Portugal.

Bibl.: F. Francisco de la Figaniére, Memorias das Rainhas de Portugal, vol. I, Lisboa, Typographia Universal, 1859; F. da Fonseca Benevides, Rainhas de Portugal, t. I, Lisboa, 1878; L. Gonzaga de Azevedo, História de Portugal, introd. de Domingos Mauricio, t. III, Lisboa, Biblion, 1940; A. Brandão, Crónica do Conde D. Henrique, D. Teresa e Infante D. Afonso, Porto, Civilização, 1944; J. Veríssimo Serrão, História de Portugal, vol. I, Lisboa, Verbo, 1977; A. Herculano, História de Portugal, notas criticas de J. Mattoso, t. I, Lisboa, Bertrand, 1980; J. Mattoso, História de Portugal, vol. II, Lisboa, Círculo de Leitores, 1993.

Humberto Baquero Moreno

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