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Jacinto Mosquera de Figueroa y Silva

Biografía

Mosquera de Figueroa y Silva, Jacinto. Popayán (Colombia), s. m. s. XVII – VII.1730. Gobernador de Popayán, hacendado y benefactor.

Hijo del payanés Cristóbal Manuel Mosquera Figueroa del Campo y de Antonia Silva Saavedra, nacida en Cali, nieto de Cristóbal Mosquera Figueroa Rengifo y Tomasina del Campo, ambos naturales de Popayán, biznieto del español Cristóbal de Mosquera y Figueroa y de María Lozano Rengifo, oriunda de Cartago, Colombia.

En 1699, Jacinto Mosquera de Figueroa y Silva fue nombrado teniente de gobernador y justicia mayor de su ciudad. Maestre de campo y alférez real de Popayán, con el tiempo llegaría ser a gobernador de la ciudad que le vio nacer. También tuvo otros cargos, entre los que cabe citar el de síndico de la iglesia y Convento de San Francisco, designación que a su muerte conservaron todos sus descendientes.

El 8 de agosto de 1706 contrajo matrimonio con Juana del Campo, nacida también en Popayán, y viuda de Diego Ignacio de Aguinaga, que había sido alcalde ordinario de Popayán y teniente de los gobernadores.

De esta unión no quedó prole, pero de una relación anterior con Isabel Cifuentes y Almanza tuvo cuatro hijos llamados Ventura, José, Pedro Eugenio y Nicolás, este último fue clérigo y falleció en Cali hacia 1735.

Jacinto Mosquera de Figueroa y Silva fue un hombre que acumuló grandes riquezas, por cuanto era propietario de casas, tiendas y solares, así como de haciendas, minas y esclavos en el Chocó, Naya, San Juan de Micay y en Chuare, y poseía gran cantidad de cabezas de ganado vacuno, ovino y caballar, en los sitios de Calucé, Polindara, Quilcacé y Cajibío.

Además, le pertenecían muchos lotes y potreros en las inmediaciones de la ciudad, y un molino que producía harina en la cabecera del río que lleva ese nombre.

Ahora bien, gran parte de esta fortuna la destinó a impulsar obras sociales y civiles. Así, en 1711, donó los terrenos y costeó la edificación del Hospital de Caridad de Popayán, según consta en el Libro Capitular de ese año y en el Acta de Fundación del mencionado centro de salud que se firmó el 22 de diciembre de 1711 en el Ayuntamiento de Popayán.

En documentos de 1713 se relata que ya se había levantado el Hospital, y sus estatutos habían sido redactados por el entonces obispo de Popayán, Mateo de Villafañe y Pandero, siendo consignados en las Actas del Cabildo de ese año. En dichos escritos el ordinario también resalta las buenas obras y la caridad de Jacinto Mosquera de Figueroa y Silva. Es cierto que fue muy apreciado por su participación activa en numerosas obras de beneficencia y por su contribución al progreso de la ciudad, de hecho ese mismo año como prueba de esta colaboración desinteresada había además ordenado edificar el puente de calicanto sobre el río de El Molino, que aún se conserva y que resolvió la necesidad de ingresar a la ciudad por el Norte, atendiendo así a los requerimientos de los habitantes del populoso barrio El Callejón, hoy llamado de Bolívar, quienes diariamente debían dirigirse al centro de Popayán y que hasta entonces, para pasar de un lado a otro de la ciudad, debían hacerlo a caballo o a espaldas de las personas que estaban al servicio de las casas de las gentes principales.

Las crónicas de esa época narran que Mosquera resolvió emprender esa obra, porque un día vio que un sacerdote que llevaba el Santísimo Sacramento a un enfermo, tuvo que cruzar el río con muchas dificultad y riesgo a lomo de un ejemplar equino muy viejo y maltrecho; por ese motivo al mencionado puente se le denomina de “La Custodia”, existiendo una losa en la que se encuentra grabado ese sagrado símbolo.

También se le conoce como el “puente chiquito” por sus reducidas dimensiones y por estar al lado de otro de mayor tamaño que se erigió con el mismo fin sobre la misma corriente de agua en el siguiente siglo.

También, en el Archivo del Cabildo de Popayán figura un documento en el que se menciona una donación de 1100 pesos para que este Cabildo comprase el derecho al impuesto de fiel ejecutor (sobre pesas) y que, de esta manera, se librase al pueblo de tal gravamen.

Finalmente legó en su testamento 6000 pesos para el puente sobre el río Cauca, además de importantes sumas destinadas a gentes de escasos recursos, a sus parientes pobres, a obras pías, de beneficencia y de ornato, como los 4000 pesos para la Cofradía del Santísimo y construcción de una capilla en la iglesia catedral, así como 6000 pesos para reedificar el Convento y templo de San Agustín, arruinados por los movimientos sísmicos, y 2000 pesos para la iglesia y Convento de Santo Domingo.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Central del Cauca (Colombia), Libro Capitular 1711, fol. 17 ACC; Libro Capitular 1713, fol. 25 ACC.

A. Aragón, Fastos Payaneses, Popayán (Colombia), Imprenta del Departamento, 1937; J. Arroyo, Historia de la Gobernación de Popayán, Bogotá, Editorial Santa Fe, 1955; G. Arboleda, Diccionario Biográfico y Genealógico del Antiguo Departamento del Cauca, Bogotá, Librería Horizontes, 1962; P. Marzahl, The cabildo of Popayán in the seventeenth century: the emergente of a creole elite, Madison (Wisconsin), University of Wisconsin, 1970; S. Padilla, La Encomienda en Popayán, Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1977; P. Marzahl, Town in the Empire: Governent, Politics and Society in Seventeenth-Century Popayán, Austin (Texas), Institute of Latin American Studies-University of Texas Press, 1978 (col. Latin american monographs, 45); G. Colmenares, Historia Económica y Social de Colombia: Popayán una Sociedad Esclavista 1680-1800, t. II, Medellín, Editorial La Carreta, 1979.

 

María Alexandra Méndez Valencia