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Ángel Rivero Méndez

Biografía

Rivero Méndez, Ángel. Trujillo Bajo, Carolina (Puerto Rico), 2.X.1856 – Trujillo Alto, Carolina (Puerto Rico), 23.II.1930. Capitán de Artillería, escritor.

Hijo de Juan Rivero y de Rosa Méndez, nacidos en las Islas Canarias. Sus primeros estudios los realizó en el Colegio de los jesuitas de Santurce (Vizcaya). El 19 de agosto de 1879 ingresó en la Academia de Infantería de Puerto Rico (Escuela Insular de Entrenamiento Militar). El 28 de julio de 1882 recibió el empleo de alférez de Infantería y fue destinado al Batallón de Infantería de Madrid n.º 3, con sede en San Juan.

El 6 de mayo de 1883 se trasladó con su batallón a Ponce hasta que a finales de junio de 1884 regresó a San Juan, prestando sus servicios en la 6.ª Compañía del Batallón Cádiz 2.º de Línea hasta el 29 de diciembre.

El 1 de marzo de 1885 marchó a Toledo para su ingreso en la Academia General Militar. El 1 de agosto de 1886 pasó a la Academia de Artillería de Segovia, hasta el 28 de febrero de 1889 en que fue ascendido a teniente de Artillería. Durante su estancia en la academia, obtuvo el título de ingeniero industrial. El 1 de marzo fue destinado al 2.º Regimiento de Montaña de Vitoria (Álava), hasta finales de noviembre de 1890, pues en marzo había solicitado el traslado a Puerto Rico adonde llegó el 1 de enero de 1891, estableciéndose ya en la isla para siempre.

Hasta 1896 permaneció destinado en el 12.º Batallón de Plaza, donde desempeñó varios destinos hasta que el 6 de octubre de 1896 asciendió, por antigüedad, a capitán, pasando a la situación de supernumerario.

En esta situación, ocupó plaza de profesor en el Instituto Civil de Segunda Enseñanza en las cátedras de Física, Química y Matemáticas y participó activamente en política dentro de las filas del Partido Incondicional Español y desde el periódico La Integridad Nacional, órgano del partido, que dirigió hasta 1998. Fue nombrado “abanderado mayor” de los catorce batallones de voluntarios de Puerto Rico.

El 3 de noviembre de 1897, fue expulsado del partido y colaboró en la creación de “Izquierda Progresista Incondicional”. Como consecuencia de un artículo publicado en un periódico, fue arrestado y encarcelado durante quince días en el Castillo del Morro. Por ello, solicitó la licencia absoluta del Ejército. Pero, como consecuencia de los acontecimientos que se avecinaban, fue indultado por el gobernador Macías el 1 de marzo de 1898 y le pidió que se hiciera cargo de la 3.ª compañía del 12.º Batallón de Artillería con sede en el Castillo de San Cristóbal y del gobierno del castillo, cargo que desempeñó hasta el 18 de octubre, cuando entregó las llaves del mismo al capitán de artillería del ejército de Estados Unidos. H. A. Reed, bajo el mando del general Brooke.

El 10 de mayo de 1898, a las 12.10 pm., con sus propias manos, hizo el primer disparo de la Guerra Hispano-Americana en Puerto Rico, contra el Yale, barco que bloqueaba el puerto de San Juan. Por su destacada actuación, mandando las baterías de cañones y obuses en el Castillo de San Cristóbal, “sostuvo el fuego con gran seguridad y acierto contra la escuadra norteamericana, al mando del almirante William T. Sampson”, se le otorgaron varias condecoraciones, entre ellas la Cruz de la Orden del Mérito Militar de 1.ª Clase con distintivo rojo.

El 18 de octubre entregó la plaza a los norteamericanos, aunque oponiéndose a la requisitoria de éstos para la entrega de las banderas, ante su asombro e irritación. Quedó entonces en situación, otra vez, de supernumerario, si bien el general Ortega le pidió que se encargase de la entrega de todos los edificios militares, fortificaciones y armamento de San Juan.

El gobierno americano le ofreció empleo como militar, pero lo rechazó. También el gobierno autonómico le pidió que se ocupe de la formación y de la jefatura de la primera policía de Puerto Rico, pero sólo aceptó hacerlo de su formación. Posteriormente, el capitán Reed le ofreció empleo como jefe de la policía, pero rechazó también la oferta, al igual que la del Ejército español para continuar en España su servicio como militar, siendo dado de baja definitivamente en el Ejército el 21 de abril de 1899, tras veinte años de servicio. Se hizo reconocer su título de ingeniero industrial por la Sociedad de Ingenieros.

Entonces fundó la fábrica de gaseosas, sodas y sifones “Polo Norte”. Durante este tiempo, se ocupó en recopilar notas y apuntes de los sucesos de la guerra, recopilar información en los archivos militares de Segovia, del Ministerio de la Guerra y de Washington y entrevistar a protagonistas. Se dedicó también al periodismo en El Imparcial, El Mundo y La Correspondencia de Puerto Rico.

Defendió con la pluma y la espada la soberanía española en Puerto Rico y se alineó con los escritores portorriqueños que defendían el hispanismo y el criollismo frente a la norteamericanización cultural del país. En 1925 terminó, con su esposa, de construir la Ermita de Nuestra Señora de Lourdes, en sus terrenos de Trujillo Alto, que posteriormente donó al Seminario Conciliar de San Juan.

El 25 de junio de 1927 fundó la Legión Hispano- Americana de Veteranos de la Guerra, dedicada a honrar a los caídos de ambas partes erigiendo además los obeliscos que marcan el lugar de la muerte de Rafael Martínez Illescas y Frutos López en el combate de Coamo (Puerto Rico).

El 23 de febrero de 1930, víctima, al parecer, de una profunda depresión, se suicida en su casa.

 

Obras de ~: Toledo. Descripción histórica de la ciudad y de la Academia de Artillería de la misma, Toledo 1885; Crónica de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico, Puerto Rico, 1922; Recuerdo de mi visita a Lourdes, Madrid, 1922; Homenaje rendido el día 30 de octubre de 1927, San Juan de Puerto Rico, 1927.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), Hoja de Servicios.

Crónica de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico, Madrid, Imp. Ribadeneira, 1922; VV. AA., La Gran Enciclopedia de Puerto Rico, Madrid, Ediciones R, 1976; Nueva Enciclopedia de Puerto Rico, Madrid, ed. Lector, 1993.

 

Carlos Riñón Aguilar