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Juan Salafranca Barrio

Biografía

Salafranca Barrio, Juan. Madrid, 21.IX.1889 – Marruecos, 1.VI.1921. Militar y caballero Laureado de San Fernando.

Era hijo de Juan Salafranca Butigieg, contador de navío, y de Consuelo Barrios y Ruiz Vidal. Ingresó en agosto de 1907 en la Academia de Infantería, de la que salió promovido a segundo teniente en 1911 y destinado al Regimiento de Ceuta, con el que inició su vida de campaña.

Participó en numerosos hechos de armas, tanto en la zona de Ceuta como en la de Melilla, continuando en el mismo destino al ascender a primer teniente en 1913.

En 1916 fue destinado al Grupo de Fuerzas Regulares de Melilla, incorporándose al 2.º Batallón en Tetuán. El 29 de junio resultó herido en el cuello y una pierna durante el asalto a la Loma de las Trincheras, continuando al frente de su sección hasta el término del combate, por lo que fue ascendido al empleo de capitán por méritos de guerra. Restablecido de sus heridas, en febrero de 1917 se incorporó a su grupo, haciéndose cargo de la 2.ª compañía del 2.º tabor.

El 1 de junio de 1921 partió de Annual formando parte de una columna al mando del comandante Villar y formada por tropas de Regulares, Ingenieros y Policía Indígena, a la que se uniría el harka amiga de Tensaman, con la misión de establecer una posición en el monte Abarrán. Una vez ocupado el lugar se retiró la columna de protección, quedando como jefe de la posición el capitán Salafranca, al mando de unos cincuenta soldados españoles, y doscientos policías indígenas a cuyo frente se encontraba el capitán Ramón Huelva Pallarés, permaneciendo también en la posición el teniente Diego Flomestá Moya, con cuatro piezas de artillería, y el harka de Tensaman. Pronto comenzó el ataque a la posición, al que siguió la traición del harka de Tensaman y de gran parte de la Policía Indígena, cayendo muerto el capitán Huelva y resultando Salafranca herido en un brazo, lo que no le impidió organizar y dirigir la defensa, alentando con su ejemplo a las fuerzas que la guarnecían, y continuando al frente de ellas después de recibir una segunda herida, esta vez en el vientre, no permitiendo al practicante que le curase y dando un alto ejemplo de valor, abnegación y entereza ante un enemigo superior en número y medios de combate. A pesar de luchar en condiciones desventajosas, prosiguió la defensa con entusiasmo hasta dar fin las municiones, mandando entonces armar la bayoneta para impedir que las piezas de artillería cayesen en poder del enemigo, pero otro balazo en el pecho le causó la muerte.

Abierto expediente de juicio contradictorio, por Real Orden de 1 de mayo de 1924 se le concedería la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo. Además de la Laureada había obtenido durante su período de permanencia en Marruecos seis Cruces al Mérito Militar con distintivo rojo y había sido citado en los partes de operaciones dos veces como “Muy distinguido” y otras dos como “Distinguido”.

El cuerpo del capitán Salafranca se dio por desaparecido, hasta que fue vendido días después a las tropas españolas por algunos de los asaltantes, recibiendo sepultura en la posición de Annual. En el “expediente Picasso” se hace referencia a un telegrama del alto comisario al ministro de la Guerra de fecha 7 de junio de 1921 dando cuenta de las bajas y menciona la entrega en Annual de un cadáver “que parece ser el del capitán Salafranca”; la falta de noticias posteriores hicieron dudar de la veracidad de esta información.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), Secc. 1.ª, leg. S-241.

J. M.ª Gárate Córdoba (dir.), España en sus héroes: historia bélica del siglo xx, Madrid, Ornigraf, 1969; J. L. Isabel Sánchez, Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando. Infantería, t. I, Madrid, Ministerio de Defensa, 2001.

 

José Luis Isabel Sánchez