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Pedro López de Miranda

Biografía

López de Miranda, Pedro. Miranda de Ebro (Burgos), f. s. xiv – Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), 29.X.1453. Obispo, consejero real, capellán mayor.

Parece que perteneció a una rama de la ilustre descendencia de los Castros, esclarecido linaje castellano, lo que explicaría la duplicidad de apellidos con que aparece en las diversas fuentes. Sus conocimientos jurídicos se hicieron pronto notar. La Crónica de Don Juan II recoge las repetidas ocasiones en que el Rey y el infante recurren al asesoramiento jurídico del doctor Miranda, antes y después de ser obispo.

Las fuentes históricas proporcionan algunos rasgos interesantes sobre la personalidad del doctor Miranda, que aparece, de una parte, como “docto varón” y “virtuosa persona”; y de otra, como algo comilón y con achaques de gota; así lo describe el cronista Hernán Gómez de Cibdarreal, médico del rey Juan II de Castilla. Un documento eclesiástico de Calahorra le llama despectivamente “Don Pedro Carnero”, o “gustador de carnes”.

En 1423 era ya canónigo de Calahorra. Desde 1427 era abad de la iglesia colegial de Santander, y, como tal, disfrutaba de amplias prerrogativas señoriales, como nombrar ciertos alcaldes, designar beneficiados a determinadas iglesias, y otras. Por esta época, como era habitual en otros abades de Santander, seguía frecuentemente a la Corte, como capellán mayor y consejero del Rey.

Preconizado obispo de Coria el 24 de junio de 1438, tomó posesión al mes siguiente. En 1441 asistió a las Cortes de Valladolid y en los años sucesivos acompañó al rey don Juan por distintas ciudades, de modo que la ausencia de la diócesis fue muy prolongada.

El 11 de octubre de 1443 estaba ya nombrado titular del importante obispado de Calahorra y La Calzada. En Navidad de dicho año se encontraba en Toledo, de manera que no entró en la diócesis hasta 1444. En 1445, en una reunión del Cabildo calagurritano, se cita a Pedro López de Miranda. Durante su mandato, se creó y dotó el cargo de maestrescuela de la catedral, muestra importante de la preocupación de este docto obispo por la formación de los clérigos y aspirantes al sacerdocio.

El obispo López de Miranda, llamado también de Castro, favoreció en su extensa diócesis las reformas franciscanas que por aquel tiempo ofrecían una coyuntura favorable. Rigió la diócesis hasta su muerte, ocurrida en 1453, no en 1454 como por error le atribuye el obituario calagurritano.

Murió en Santo Domingo de la Calzada el 29 de octubre de 1453 y fue sepultado en el monasterio jerónimo de San Miguel del Monte, jurisdicción de Miranda, diócesis de Calahorra y La Calzada.

 

Fuentes y bibl.: Archivo de la Catedral de Calahorra, Obituario, 1489 (ed. crítica de A. Ubieto Arteta, Un obituario Calahorrano del siglo xv, Logroño, Instituto de Estudios Riojanos [IER], 1976, pág. 75); Códice de Arévalo, s. xvi (inéd.); Archivo de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, legs. 2/6, 2/8... (en C. López de Silanes y E. Sáinz Ripa, Colección Diplomática Calceatense Catedral, años 1451- 1499, Logroño, IER, 1992, págs. 59 y 148).

C. Groizard y Coronado, Pedro López de Miranda, obispo de Coria y Calahorra, Estudio histórico, Cáceres, Jiménez, 1905; F. Bujanda, Episcopologio calagurritano, Logroño, 1944, pág. 34; F. Gómez de Cibdareal, “Centón Epistolario”, en E. de Ochoa, Epistolario español. Colección de cartas de españoles ilustres antiguos y modernos, Madrid, Atlas, 1945 (BAE, t. XIII), págs. 5-7, 20 y 28; F. Pérez de Guzmán, Crónica de Juan II, en C. Rosell (ed.), Crónicas de los reyes de Castilla, Madrid, Atlas, 1953 (col. Biblioteca de Autores Españoles [BAE], t. LXVIII), págs. 443, 496, 614; M. A. Orti Belmonte, Episcopologio cauriense, Cáceres, Diputación Provincial, 1958, págs. 211-215; A. Orive, “López de Miranda, Pedro”, en Q. Aldea Vaquero, T. Marín Martínez y J. Vives Gatell (dirs.), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, vol. II, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1972, págs. 1342-1343; E. Sáinz Ripa, Sedes Episcopales de La Rioja, t. II, Logroño, Obispado, 1995, págs. 423-445.

 

Felipe Abad León