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Juan Vicente Rujeros

Biografía

Rujeros, Juan Vicente. Palillos. Almagro (Ciudad Real), 1787 – ?, 1839 post. Guerrillero y general carlista.

Lo único que se sabe de Vicente Rujeros con anterioridad a la guerra realista es que, según certificación del ayuntamiento de Almagro, en 1820 era “agrimensor hacendado y con su fábrica de vinos y aguardientes, y además trajinaba en ropas”. A partir de aquí los hechos tampoco están nada claros, pues entre su hoja de servicios y sus relaciones de méritos hay notables contradicciones. Si nos ceñimos a aquel de sus relatos que parece menos problemático, la relación de sus hechos durante el Trienio es como sigue: “Desde febrero de 1821 a primeros del expresado mes hasta el 6 de marzo del mismo año preso en dicha ciudad [Almagro], por no obedecer ninguna orden del Gobierno constitucional. Desde el 6 de marzo de 1821 hasta septiembre de 1822 con varias comisiones secretas por orden superior. Desde septiembre de 1822 hasta últimos de noviembre del mismo preso en el mismo destino por la causa anterior. Se hallaba en el mismo destino evacuando varias comisiones como dice arriba aun cuando se hallaba preso en aquella fecha. Desde noviembre de 1822 hasta febrero de 1823 evacuando varias comisiones en Madrid y otros varios puntos con anuencia y orden de Don Antonio Ugarte, secretario de S.M. y actual del Supremo consejo de Estado.

Desde febrero de 1823 hasta octubre del mismo en la división del general Don Manuel Adame (Locho)”.

Se indica además que fue “ascendido a capitán por real orden de un vocal de la Junta Secreta [Rafael de Garfias Laplana] en agosto de 1822”, y a “comandante de escuadrón en 1.º de abril de 1823, por despacho del general D. Manuel Adame”.

En septiembre de 1824 se incorporó como comandante al Tercer Regimiento de Caballería de línea. Al igual que ocurrió con la mayoría de sus compañeros de armas su graduación no fue reconocida, y el 16 de abril de 1826 tan sólo se le reconoció el grado de teniente. Dado que además no se le pagaban los sueldos pidió se le concediese el retiro para poder buscar el sustento de su familia. Fue procesado con motivo de la sublevación de Bessières, pero no se pudo probar nada en su contra.

Se ignora en que fechas se lanzó Rujeros a la campaña carlista, pero en 1837 ostentaba ya el grado de brigadier y se había convertido en uno de los jefes más destacado de La Mancha. La llegada de la expedición de don Basilio, en 1838, no supuso un mayor apoyo para sus operaciones, pues pronto se indispuso con el jefe llegado del Norte y se separó de sus huestes.

El 28 de mayo de 1838 trató de apoderarse de Ciudad Real, y aunque fracasó en el asalto aniquiló a la columna que salió en su persecución. Tuvo que hacer frente al ejército de reserva, organizado por Narváez y a la desaparición, bien por muerte, bien por prisión, de los más prestigiosos jefes de las partidas de la Mancha, por lo que al final de la guerra se convirtió en el dirigente más relevante de las mismas. El 9 de febrero 1839 su hijo Zacarías falleció en combate contra las fuerzas isabelinas, que este mismo año fusilaron a su madre, de más de ochenta años.

Según la declaración de un oficial que había desertado a las filas carlistas desde los cuerpos francos, y que no tardó en hacer la deserción a la inversa, en junio de 1839 disponía de quinientos jinetes y trescientos infantes: “Ocupan doce o más leguas de terreno dentro de los montes, casi siempre diseminados en cuadrillas de seis a ocho, están protegidos por muchos pueblos de la expresada Mancha, efecto de la poca vigilancia que se nota en los destacamentos por la noche cuando los paisanos extraen toda clase de suministros y los conducen a las sierras para auxiliarlos.

Sin embargo que lo verifican por las utilidades que experimentan en aquel comercio. Cuando Palillos y sus pandillistas se hallan en las últimas esperanzas por razón de la mucha persecución de las tropas y al mismo tiempo escasos de subsistencias, son suficientes para sostenerlos los pueblos de Malagón, Fernán Caballero y la Fuente del Fresno [...] y unido Alcázar de San Juan que de aquel extraen las cargas de pólvora”. Como medida de precaución sus dos lugartenientes, con rango de brigadier, se mantenían siempre separados de él, a distancia proporcionada.

En septiembre de 1839 el comandante general de La Mancha le envío noticias sobre el Convenio de Vergara invitándole a acogerse a indulto, aunque en la documentación no queda claro si actuaba de buena fe o con el propósito de capturarlo.

Dado que el 26 de marzo de 1839 Cabrera había recibido orden de reorganizar las fuerzas carlistas de la Mancha, parece lógico que, tal como indican algunas fuentes, al resultarle imposible mantener la guerra en La Mancha, Palillos se uniese a sus tropas y marchase con ellas al exilio, sin que hayamos podido encontrar noticias posteriores.

 

Fuentes: Archivo General Militar (Segovia), exp. personal.

 

Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera