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Claudio Boada Vilallonga

Biografía

Boada Vilallonga, Claudio. Barcelona, 14.VI.1920 – Palma de Mallorca (Islas Baleares), 22.VIII.2006. Ingeniero y empresario.

Claudio Boada Vilallonga nació el 14 de junio de 1920 en Barcelona en el seno de una familia de la clase media catalana. Sus padres, Claudio y María Concepción, eran oriundos de Cassá de la Selva (Gerona). Realizó los estudios de enseñanza media en el Instituto Salmerón y los de enseñanza superior en la Escuela Especial de Ingenieros Industriales de Barcelona. Contrajo matrimonio con Eulalia Pallarés, de la que ha tenido cinco hijos —Claudio, Eulalia, Francisco, Pedro e Ignacio—. Concluidos sus estudios de ingeniería en 1946, inició su actividad profesional en Talleres Boladeras, en Tarrasa, y posteriormente en la empresa Transportes Eléctricos Hispano-Marroquíes de Tetuán. En 1951, se incorporó a la Empresa Nacional de Autocamiones, S.A. (Pegaso) de la que llegó a ser director gerente y vicepresidente en 1962. En 1967, asumió la presidencia de Altos Hornos de Vizcaya, que atravesaba graves dificultades financieras, y en la que realizó durante tres años una importante labor de saneamiento y mejora, que se reflejó en la cotización de las acciones de la empresa, que se multiplicó por diez en tres años.

En 1970 se incorporó a la presidencia del Instituto Nacional de Industria (INI), donde permaneció cuatro años. En este período, en perfecta sintonía con el ministro de Industria, José María López de Letona, no solamente implantó criterios de eficacia en la gestión de las empresas públicas, sino que además reestructuró las participaciones industriales constituyendo grupos capaces de competir en una economía abierta, y enajenó otras en las que carecía de justificación su adscripción al sector público.

Entre 1974 y 1981 asumió, entre otras, la presidencia de los bancos Madrid y Catalán de Desarrollo y de Ford España. En 1981 fue designado presidente del Instituto Nacional de Hidrocarburos (INH), organismo en el que se integraron todas las participaciones públicas en el sector de los hidrocarburos. Entre junio de 1981 y enero de 1985 realizó una tarea similar a la efectuada anteriormente en el INI, es decir, introducir mejoras en la gestión de las empresas integradas en el INH y dar los pasos necesarios para racionalizar el grupo, integrando las empresas afines en las unidades características de las corporaciones petroleras: exploración-producción de hidrocarburos, refino de petróleo, petroquímica, distribución y comercialización y gas.

En 1985 fue nombrado presidente del Banco Hispano Americano. En aquellos momentos esta entidad se encontraba en una crítica situación económica, que le impidió repartir dividendos. Entre este año y su jubilación, el 31 de diciembre de 1990, modernizó las estructuras y los sistemas del banco y lo colocó en situación plenamente competitiva con las restantes instituciones financieras españolas.

Ha sido vicepresidente de Telefónica de España, consejero de CAF, de Iberdrola, de Ferrovial, presidente de Europistas y Eurovías, miembro de los Advisory Board de Commerzbank, de Andersen Consulting Europe y de Accenture España. Miembro de la Trilateral Commission, del Instituto de Estudios Bancarios, de la International Monetary Conference.

En el mundo asociativo y académico, ha sido vicepresidente del Círculo de Empresarios, miembro de la Comisión Directiva de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), presidente de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), presidente de la European Foundation for Management Development (EFMD), presidente del Colegio Universitario de Estudios Financieros (CUNEF). Es miembro del patronato de la Fundación Príncipe de Asturias y de la Fundación Gala-Salvador Dalí. Posee las Grandes Cruces al Mérito Naval, al Mérito Aeronáutico, al Mérito Civil, de Isabel la Católica y de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio y es doctor honoris causa por la Universidad de Alcalá de Henares.

Claudio Boada se ha caracterizado por su capacidad de liderazgo, por la creación de equipos de buenos profesionales y por su tenacidad, pragmatismo y sentido del deber. Su experiencia empresarial le ha llevado a defender modificaciones en los estudios de Ingeniería, que, a su juicio, adolecen de exceso de técnica y tienen carencias en humanidades, economía, gestión empresarial y ciencias sociales. Ha sido un defensor del “ingeniero generalista”, es decir, aquel en el que se ponderen adecuadamente los valores técnicos, económicos, humanistas y sociales, en convivencia con el ingeniero cuya creación se orienta hacia la ciencia, la investigación y la docencia.

 

Obras de ~: Competitividad en la Economía Española, Alcalá de Henares, Universidad, junio de 1993; La Buena Gestión: Obligación moral del Empresario Católico, Valencia, Instituto Social Empresarial, 1995; Rebuilding the psichological contract, The European Foundation for Management Development, 1996.

 

Bibl.: R. Priouret y J. Serrats Olle, Los managers europeos, Barcelona, Plaza y Janés, 1972, págs. 297-316; P. Schwartz y M. J. González, Una historia del INI (1941-1976), Madrid, Editorial Tecnos, 1978, págs. 147-183; J. Estefanía, La Trilateral Internacional del Capitalismo, Madrid, Akal, 1979, págs. 112 y 117-118; J. J. Alzugaray, Ingenieros egregios, Madrid, Ediciones Encuentro, 1989, págs. 29, 50, 54-57, 101, 121, 231 y 240; Cuadernos de Sociedad, Edición Fundación Independiente, 1999, págs. 13-30; Libro blanco de la Ingeniería Industrial, Madrid, Consejo General de Colegios de Ingenieros Industriales, 2000, págs. 302 y 305; D. J. M. Martínez-Val Peñalosa, Un empeño industrial que cambió España 1850-2000, Madrid, Síntesis, 2001, págs. 361-364; G. Tortella, A. Ballestero y J. L. Díaz Fernández, Del Monopolio al libre mercado, Madrid, Editorial LID, 2003, págs. 290-292, 332-340 y 425-437.

 

José Luis Díaz Fernández