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José María de Madariaga y Casado

Biografía

Madariaga y Casado, José María. Hiendelaencina (Guadalajara), 3.VII.1853 – Madrid, 29.I.1934. Ingeniero de Minas, profesor de la primera cátedra de Electrotecnia creada en España y autor de varios ensayos científicos.

Perteneció a una familia de origen vasco, oriunda de Vizcaya, y estrechamente relacionada con la actividad minera, especialmente la de la antigua fábrica de azogue de Almadén (Ciudad Real). Era nieto de Juan Ángel Madariaga y Larraondo, autor de las primeras ordenanzas para estas minas, e hijo del ingeniero de Minas Juan Lorenzo de Madariaga, inspector de los montes de Almadén y, más tarde, empresario dedicado a los negocios mineros en Hiendelaencina y en sierra Almagrera (Almería).

Entre 1873 y 1876 Madariaga cursó la misma carrera que su padre en la Escuela de Minas de Madrid. Tras concluir estos estudios, ingresó en el Cuerpo Facultativo del Ramo de Minas, siendo luego destinado a los distritos de Vizcaya y Córdoba y, por último, a Almadén, donde fue profesor y director de la Escuela de Capataces (1878-1885); de esta última etapa destaca su arduo trabajo en pos del perfeccionamiento de los hornos Bustamante, utilizados para la calcinación de los minerales.

Trasladado a Madrid en 1886, inició su ejercicio docente en la Escuela de Minas al frente del Laboratorio de Química, tareas que desarrolló por espacio de cinco años, en los que pronto alcanzó notoriedad por su brillante oratoria y aptitudes pedagógicas. En 1891 pasó a desempeñar la flamante cátedra de Electrotecnia, creada en ese mismo año, comenzando así su dedicación a un campo científico en el que adquiriría renombre. Desde 1910 tuvo un papel importante en la reforma de los planes de estudio de la Escuela de Minas, cuya dirección ocupó de 1913 a 1916. Dentro de su actividad académica cabe señalar las conferencias teóricas y experimentales (sobre Electrostática, Magnetismo y Electromagnetismo) dictadas en el Ateneo de Madrid (1897-1898) y su intensa actividad investigadora en los campos de la físico-química y de la electrotecnia, que le merecieron el reconocimiento unánime del mundo científico. Ingresó en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1902, con un discurso sobre los fenómenos eléctricos y magnéticos y sus relaciones con los de la luz, contestado por Francisco de Paula Rojas, ingeniero industrial que fuera su iniciador en los conocimientos electrotécnicos.

Participó de modo activo en los congresos internacionales de Electrotecnia celebrados con anterioridad a la creación de la Comisión Electrotécnica Internacional (CEI) en Londres (1906), encargada de fijar las unidades eléctricas internacionales. Junto con Juan Alonso y Millán, Blas Cabrera y José Abad, integró el Comité Electrotécnico Español, constituido en 1907 con el fin de representar a España en las reuniones convocadas por la CEI, a la vez que de impulsar la adhesión del Gobierno a los convenios internacionales de Electrotecnia.

Dentro de este programa de acción fue fundamental el establecimiento, en 1912, de la Comisión Permanente Española de Electricidad (CPEE), de la que formó parte en calidad de docente de Electrotecnia de la Escuela de Minas. Dicho organismo tuvo el cometido de estudiar y proyectar la normativa eléctrica y de coordinar las actuaciones en el ámbito internacional en lo concerniente a los patrones y unidades eléctricas, siendo también importante su actuación en los problemas derivados del suministro de electricidad a Madrid, sobre todo la guerra de tarifas entre las compañías distribuidoras.

Fruto de la intervención de Madariaga en varias subcomisiones de la CPEE, fue la redacción (en colaboración con Juan Urrutia, A. González Echarte y José A. de Artigas) del proyecto de ley para el establecimiento de una red nacional de distribución de energía eléctrica, presentado en enero de 1919. Esta iniciativa, si bien no llegó a concretarse sino décadas más tarde, permitió avanzar en la reglamentación general de instalaciones eléctricas (sancionada en marzo de 1819), un requisito indispensable para la implementación del sistema general de distribución de fluido eléctrico.

La polifacética actuación profesional de Madariaga se extendió a otros campos, participando en diferentes comisiones de asesoramiento al Gobierno en materia industrial (especialmente en lo relativo al sector eléctrico y minero), respecto de lo cual mantuvo una posición de firme defensa del papel del Estado en la promoción de la producción nacional, así como en el control de los servicios públicos de agua y luz eléctrica. Dentro de la Comisión Protectora de la Producción Nacional (CPPN) establecida en 1907 con el fin de reglamentar y aplicar la Ley de Protección a la Industria Nacional de ese mismo año, ocupó la vicepresidencia de la Sección Primera, correspondiente a las industrias minerometalúrgicas, eléctricas y químicas. Como miembro de la CPPN intervino además en la aplicación y observancia de otras leyes dictadas en 1917 y 1918 y destinadas al desarrollo industrial, dentro de la política proteccionista iniciada a comienzos del siglo xx.

En el ámbito minero se dedicó con tesón a la problemática del carbón —íntimamente ligada a la prosperidad de la industria nacional— como integrante de los distintos organismos surgidos para el fomento de la producción carbonífera española y hacer frente a la competencia del carbón inglés: Comisión para el Estudio de la Riqueza Hullera Nacional (1905), Comisión de Defensa del Consumo Hullero (1916) y Consorcio Nacional Carbonero (1917). No menos importante fue su trabajo como vocal y presidente de la Comisión del Grisú, instituida en 1905 para el estudio del gas metano y la prevención de los accidentes en las minas de carbón, organismo que constituyó el primer antecedente de la actual Comisión de Seguridad Minera.

En el sector de los transportes, Madariaga participó como delegado del Estado en el Consejo Superior Ferroviario (1924), órgano consultivo dependiente del Ministerio de Fomento, cuya función era analizar y proponer al Gobierno las medidas relacionadas con el régimen general de los servicios ferroviarios.

Gran relevancia alcanzó, por último, su función asesora en el conflicto originado entre la Sociedad Hidráulica Santillana y el Canal de Isabel II (entonces de competencia estatal) por el suministro de aguas en la capital, en calidad de presidente de la constituida en 1926. A pesar de sus complejos estudios y actuaciones, este órgano gubernamental no logró una salida inmediata al problema suscitado entre ambas distribuidoras ni concretar la propuesta de municipalización (descartada por su elevado coste) y unificación del servicio de aguas, que sólo se haría efectiva mediante el traspaso de las obras e instalaciones de la H. Santillana al Canal, en 1964.

Viudo desde muy joven, la vida familiar de Madariaga quedó truncada tras la muerte de sus dos hijas, poco después de haber perdido a su esposa. Tales circunstancias no le impidieron continuar con sus múltiples labores y su contribución al desarrollo de la ciencia española y al adelanto de la Escuela de Minas de Madrid.

 

Obras de ~: Informe sobre la Memoria escrita por el ingeniero de minas Luis de la Peña, relativa a los electromotores de corrientes alternas, 1893 (inéd.); con E. Hauser, Sobre la determinación colorimétrica de la energía de formación del carburo de calcio, 1896 (inéd.); Telegrafía y telefonía eléctrica sin conductores, Madrid, Enrique Teodoro, 1899; Bobina de inducción de Rhumkorff, c. 1900 (inéd.); Teoría elemental y cálculo de bombas centrífugas, Madrid, Enrique Teodoro, 1900; con F. P. Rojas, Discursos leídos ante la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en la recepción pública del Sr. D. José María de Madariaga el día 15 de junio de 1902, Madrid, Imprenta de L. Aguado, 1902; Una aplicación de la teoría de las imágenes eléctricas, Madrid, Hijos de M. G. Hernández, 1904; “Inscripción de las curvas representativas de las corrientes alternas”, en Revista de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, t. I (1904), n.os 1-3 [monogr.]; “Informe sobre la memoria intitulada ‘De undulationibus electicis, libri II’: presentada con opción a premio al concurso del año 1900, con el lema Heryzii discipulus”, en Revista de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, t. I (1904), n.º 8 [monogr.]; “Sobre la representación simbólica por complejas imaginarias de las magnitudes sinusoidales”, en Revista de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, t. III (1905), n.º 4 [monogr.]; Ensayos realizados con un motor de gas sistema Letombe, instalado en la Escuela de Minas de Madrid, Madrid, Enrique Teodoro, 1907; con E. Hauser, Discursos leídos ante la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en la recepción pública de D. Enrique Hauser el día 1.º de mayo de 1910, Madrid, Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 1910; Estudio de una línea de transmisión de energía eléctrica, Madrid, Enrique Teodoro, 1911; con V. Inglada Ors, Discurso leído en el acto de su recepción por el ilustrísimo señor D. Vicente Inglada Ors y contestación del excelentísimo señor D. José María de Madariaga, Madrid, Talleres del Instituto Geográfico y Catastral, 1929; Horno para la calcinación de minerales menudos de mercurio, Madrid, Imprenta del Sucesor de Enrique Teodoro, 1933.

 

Fuentes y bibl.: Biblioteca Histórica de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid, Fondo Documental Madariaga, Colección de documentos pertenecientes a José M. de Madariaga y Casado.

A. Artigas et al., “Conmemoración del centenario de D. José María de Madariaga”, en Minería y Metalurgia, n.º extra (febrero de 1954), págs. 25-43; L. Targhetta Arriola, “D. José María de Madariaga”, en II Centenario de la Escuela de Minas de España, 1877-1977, Madrid, Fundación ETSIM, 1979, pág. 191; J. M. Sánchez Ron, Cincel, martillo y piedra.

Historia de la Ciencia en España (siglos XIX y XX), Madrid, Taurus, 1999, págs. 105-106; B. Vitar Mukdsi, José María de Madariaga y Casado. Aproximación a su actividad profesional y perfil humano, Madrid, Universidad Politécnica, Laboratorio Oficial José María de Madariaga (LOM), 2004.

 

Beatriz Vitar Mukdsi