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Hércules Torelli

Biografía

Torelli, Hércules. Milán (Italia), u. t. s. XVII – ¿San Sebastián (Guipúzcoa)?, 1728. Maestre de campo, ingeniero mayor, capitán de Caballos, arquitecto militar y civil, ingeniero de fuegos y fortificaciones y matemático.

Según una carta del marqués de Leganés a S.M. de 14 de setiembre de 1684, Hércules Torelli fue capitán de Caballos en la República de Venecia, adonde pasó su padre a servir el año de 1656 “de orden de su Magestad el Señor Felipe IV”. Cuando estaba sirviendo su padre en el estado de Milán pasaron diferentes tropas de Infantería y Caballería al socorro de Candía, sitiada por los turcos, en donde murió su padre con el empleo de general de Caballería de aquella República.

El citado marqués de Leganés, capitán general de Cataluña, consideraba a Torelli hombre eminente en su nueva fábrica de morteros, así como muy hábil en la construcción de fortificaciones de las plazas, en los ataques, sitios y defensas de las mismas, por lo que convenía al real servicio mantenerle en el ejército español. En consecuencia, se le integraba el 24 de septiembre de 1685, con un sueldo de cuarenta escudos mensuales. Leganés, posteriormente, le mandaba que realizara una visita de inspección a las plazas de Cataluña, de las que levantaba planta de todas ellas. En enero de 1686 proyectaba la obra de ampliación del templo de la parroquia de Santa Maria de Mataró.

En Barcelona Torelli inventaba un pequeño mortero que, con la mitad de pólvora de la que se empleaba en Francia, tenía un alcance de tres cuartos de leguas. Por ello, se pedía para él el sueldo de ingeniero mayor, al tiempo que se le enviaba a la corte para que el rey presenciara los efectos de su mortero.

Estando destinado en Cataluña, el 1 de abril de 1686 era enviado a Fuenterrabía y San Sebastián para reconocer las fortificaciones de las plazas y reedificar el castillo de la Mota, que resultaría muy dañado en 1688 por la explosión del polvorín a causa de un rayo. Permanecería trabajando en Guipúzcoa más de cinco años.

Por una orden real de 18 de septiembre de 1691, se enviaba a Torelli a reconocer diferentes defensas de la costa de Andalucía y de Ceuta. En esta última plaza debía inspeccionar, en la puerta de tierra, la plaza de Armas, con las obras de fortificación necesarias para su mejor flanqueo, además de estudiar igualmente en esa zona de la defensa algunas obras exteriores. De todo ello tenía que realizar un informe dando su parecer, y de toda la plaza, desembarcaderos de la Almina y de las reparaciones precisas, debía levantar planta con toda la distinción y cálculo de la obra que se debía de hacer. La planta, en principio, la realzaría mediante apuntes, para perfeccionarlas en Gibraltar y remitirla al Consejo de Guerra. En noviembre de 1691 Torelli remitía desde El Puerto de Santa María una relación de la plaza de Ceuta, con su proyecto de fortificaciones y reparos necesarios para su defensa, acompañado de una planta. Dicho proyecto era aprobado por el Consejo de Guerra al mes siguiente.

Hércules Torelli recibió a fines de 1693 la orden realizar un estudio sobre las obras precisas para dejar a Málaga y especialmente a sus muelles en estado de defensa. Llegaba a Málaga poco después de que la armada francesa, en plena Guerra de los Nueve Años, bombardeara la ciudad. Lo hacía con el encargo de reforzar las murallas, proteger a determinadas zonas urbanas de las crecidas del Guadalmedina y construir algunos fuertes. Sin embargo, la falta de fondos reduciría sus proyectos a la construcción de una sola obra defensiva. Esta era el fuerte que con el tiempo pasaría a llamarse de San Lorenzo, con una estructura muy sencilla: una planta (hornabeque) irregular para adaptarse al terreno, con apenas una cortina perimetral que uniese los principales enclaves donde se ubicaba a la artillería. No poseía foso, ni escarpa, contraescarpa, ni glacis, sin duda, porque el ingeniero Torelli consideraba como principal elemento defensivo el propio mar a cuya orilla habría de edificarse. A pesar de su simplicidad, las piezas, estratégicamente situadas, podrían impedir cualquier ataque a los muelles procedente del oeste.

En 1693, en un memorial de Luis de Liñán al rey, sobre Torelli decía que “no pudo salir de Cartagena hacia Orán, porque a la bocana del puerto hay corsarios franceses y moros”. Tuvo que esperar cuatro meses para poder embarcar en un bergantín, con el que pudo llegar a Orán.

En 1694 Torelli se encontraba de nuevo en la Costa de Andalucía, donde levantaba la planta y redactaba unas instrucciones sobre las obras a realizar en la alcazaba de Almería. En ese mismo año asumía la dirección de las obras de fortificación de Pamplona, al tiempo que era nombrado maestre de campo y pedía ser reconocido como ingeniero mayor, a efectos de una mejora en sus emolumentos. El 24 de agosto, siempre de 1694, el rey ordenaba que las plantas de Torelli y del ingeniero Esteban Escudero fuesen estudiadas por ingenieros como el marqués de Buscayolo. En 1694, la Junta de Tenientes Generales remitía al rey Carlos II las plantas para las defensas de Pamplona del ingeniero Hércules Torelli. Al tiempo, la Junta proponía su examen, entre otros ingenieros, a Buscayolo, el cual, en un informe de fecha de fecha 31 de agosto del citado año de 1694, criticaba el proyecto de Torelli, siendo del parecer de “fortificar adecuadamente el recinto [de la plaza], pues la ciudadela estaba bien dotada con sus medias lunas, camino cubierto y parapetos”. Únicamente requeriría reparaciones si surgiese algún desperfecto. También el ingeniero Diego Luis de Arias, desde Pamplona, remitía al rey un memorial, que firmaba como maestre de campo, en el que exponía “los múltiples errores”, a su parecer, que estaba cometiendo el ingeniero Hércules Torelli en la dirección de los trabajos de fortificación de la citada plaza.

Torelli, además de dirigir las obras de Pamplona, construía un polvorín siguiendo el modelo ideado por Vauban. Se trata de una sólida edificación de planta rectangular, con recios contrafuertes o machones en las dos paredes laterales, “entre ellos se dexan pequeñas aberturas, de 3 pulgadas de ancho, llamadas respiradores, para que el almacén se ventile y se conserve enxuta la pólvora”. La bóveda es de medio cañón, a prueba de bomba, para resistir proyectiles de mortero de aquella época, de un calibre máximo de 14 pulgadas.

Ante nuevas críticas a los trabajos realizados por Torelli, el rey, según el parecer del Consejo de Guerra, cesaba al ingeniero Hércules Torelli el 29 de abril de 1699, que pasaba nuevamente a San Sebastián, donde desarrolló el resto de su vida profesional. Una vez en la citada plaza de San Sebastián, proyectaba y construía, además de la iglesia del monasterio de San Bartolomé (1711), el diseño de la plaza Nueva de la ciudad (hoy de la Constitución) y el edificio del consulado y ayuntamiento, concluido en 1722. También participó en el trazado del plano de la ciudad y en el hornabeque de la fortificación de la misma. La mayor parte de su obra fue destruida durante el asedio de San Sebastián en el verano de 1813. Del entramado intramuros de más de una veintena de calles, con centenares de casas, la plaza Nueva o Mayor adquiría el carácter de centro de la ciudad. De planta cuadrilonga y porticada, las diferentes descripciones dieciochescas la ensalzan como una de las más hermosas de España.

Respecto a la casa consistorial, se trataba de un edificio barroco diseñado en 1718, destruido en el incendio de 1813. El citado edificio albergaba, además de la sala donde se reunían los miembros de la corporación, el consulado y la alhóndiga. En la fachada principal se abrían cinco arcos, sobre los que se elevaban dos cuerpos más, dotados cada uno de ellos de cinco vanos profusamente decorados. Sobre el balcón central de la segunda planta estaba el escudo de la ciudad, en un frontón triangular que formaba la cornisa. El edificio quedaba rematado por una balaustrada ornada con florones. La traza sirvió de inspiración para varias casas consistoriales coetáneas realizadas por diversos arquitectos.

Torelli levantaba en 1723 el plano de San Sebastián y sus inmediaciones. Por otra parte, en aquel año se inauguraba la plaza Nueva (o Mayor), según hemos visto, traza del propio Torelli.

 

Obras de ~: Noticia sobre invención de un mortero, 1693.

 

Fuentes y bibl.: J. Almirante, Bibliografía Militar de España, Madrid, Imprenta de Manuel Tello, 1876; J. López Muiños, Algunos aspectos de la Ingeniería Militar española y el Cuerpo Técnico, Madrid, Ministerio de Defensa, 1993; V. Echarri Iribarren, Las Murallas y la Ciudadela de Pamplona, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2000; J. A. Ruiz Oliva, Fortificaciones Militares de Ceuta: Siglos XVI al XVIII, Ceuta, UNED. Centro Asociado de Ceuta, 2002; A. Gil Albarracín, Documentos sobre la Defensa de la Costa del Reino de Granada (1497-1857), Barcelona, Ingoprint, S. A. 2004; A. Borràs i Plana, “Ercule Turelli: Milà+Toló+Mataró+Pamplona+San Sebastián”, en Fulls del Museu Arxiu de Santa María, 90 (2008), págs. 34-44; F. Cabrera Pablos. “El castillo de San Lorenzo: orto y ocaso de una defensa de marina”, en Boletín de la malagueña de Ciencias, 18 (2016), págs. 109-122; F. Gutiérrez, “El Castillo de San Lorenzo, la defensa de Málaga frente a los piratas ingleses”, en Diario Sur, 27 de diciembre de 2018; J. J. Pi Chevrot, “Plaza de la Constitución: una de las más bellas del reino”, en El Diario Vasco, 29 de febrero de 2020; J. Carrillo de Albornoz y Galbeño, “Diego Luis Arias”, en Real Academia de la Historia (ed.), Diccionario Biográfico Electrónico [en línea], disponible en http://dbe.rah.es/biografias/135038/diego-luis-arias; J. A. Sáez García, “Patrimonio Cultural”, en Geografía e Historia Donosti-San Sebastián [en línea], disponible en http://www.ingeba.org/liburua/donostia/61sspatr/6sspatr.htm.

 

Juan Carrillo de Albornoz y Galbeño

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