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José Manuel de Moraleda y Montero

Biografía

Moraleda y Montero, José Manuel de. Pasajes (Guipúzcoa), 1750 – El Callao (Perú), 1810. Marino, piloto e hidrógrafo de las costas chilenas.

Hijo del piloto primero Manuel de Moraleda, quien había conseguido este empleo ascendiendo desde mero grumete, estaba emparentado por línea materna con los Montero de Espinosa, familia con varios representantes en el Cuerpo General de la Armada.

La imposibilidad de presentar la obligada prueba nobiliaria de sus apellidos paternos impidió su ingreso en la Academia de Guardias Marinas, embarcando desde los diez años en buques de guerra y estudiando en la Escuela de Navegación del Departamento de Cádiz, de la que su padre fue maestro principal de Hidrografía en 1771. Obtenido su ingreso como meritorio (5 de agosto de 1764), su primer embarque en prácticas lo realizó en el navío Dragón insignia de la flota del marqués de Casinas con el que se dirigió a Veracruz y La Habana, regresando a Cádiz, donde fue promovido a pilotín de número (20 de octubre de 1765), embarcando de nuevo a bordo del Firme y visitando Puerto Rico, Veracruz y La Habana, para regresar en 1767. Al año siguiente viajó en el Buen Consejo a la India Oriental tocando en los puertos de Achem, Malaca, Batavia, Manila y Fayal, regresando a su base gaditana como segundo piloto, título que obtuvo en pleno viaje (27 de febrero de 1769). Su primer mando independiente como piloto “del cargo” lo obtuvo en 1770 en la urca Santa Ana, con la que se dirigió a La Guayra conduciendo el Regimiento de Lombardía, Cartagena de Indias y La Habana, para volver en 1771.

En 1772 embarcó en la urca Nuestra Señora de Montserrat que formaba parte de una división con destino al Pacífico Sur, donde transcurrió el resto de su vida, recalando en Concepción y arribando a Callao (26 de abril de 1773). De ese viaje llevó un minucioso diario con todas las incidencias y datos de la navegación y la configuración de las costas, que le serían de gran utilidad en sus futuras comisiones hidrográficas.

En este diario de navegación, ilustrado con viñetas, lleno de datos de interés, planos y panoramas, Moraleda mostró ser ya uno de los mejores pilotos de la época. En años sucesivos se vio ampliado incluyendo los estudios sobre la isla de Pascua consecuencia del viaje de Felipe González Haedo en 1770 y otros del archipiélago conocido como Tierra de Quirós. Todo el conjunto recibió la denominación de Viaje al puerto del Callao o de Lima, en la urca afragatada del Rey, del porte de 40 cañones, nombrada Nuestra Señora de Montserrat, año de 1772. En esta misma urca realizó un corto viaje a Guayaquil en 1777, que repetiría en otras dos ocasiones, y en mayo del año siguiente solicitó pasar al Cuerpo General, para lo que contaba con el eficaz apoyo del comandante de su buque y del propio virrey del Perú, Manuel de Guirior, que con esa ocasión informaron sobre su habilidad y méritos. Esta solicitud, reiterada de nuevo en 1780 y en 1782, sería finalmente atendida en 1783.

De las experiencias adquiridas en sus visitas a las islas de David y Otahiti entre los años 1773 y 1777, Moraleda redactó una Descripción de los nuevos descubrimientos y reconocimientos hechos en este Océano Pacífico, fundada sobre las noticias adquiridas de los sujetos más inteligentes que han ejecutado los viajes que se han hecho.

Iniciadas las hostilidades con Inglaterra en 1780, sirvió en diversos buques destinados a proteger los accesos al Pacífico y las costas chilenas como primer piloto (6 de enero de 1780), grado al que accedió por méritos probados y sin necesidad de someterse a examen. En esta época visitó los puertos de Juan Fernández, Chiloé, Valdivia y Concepción, convertido este último en apostadero de la escuadra. Durante este viaje realizó nuevos trazados y recopiló y amplió sus conocimientos sobre la región.

Concluida la guerra, regresó a Callao y obtuvo la graduación honoraria de alférez de fragata (3 de agosto de 1783), realizando otras travesías por las costas peruanas y chilenas, transportando tropas, situados y cargamentos en la urca Montserrat.

Cuando se preparaba para regresar a España a principios de 1786 a bordo del navío América, el nuevo virrey, Teodoro de Croix, le dio el encargo de reconocer y levantar las cartas náuticas del archipiélago de Chiloé, para lo que, tras realizar todos los preparativos, se dirigió a este puerto en la fragata mercante Los Dolores a finales de año. En esta comisión, llevada a cabo con enorme fatiga y riesgo en una costa peligrosa y con un clima extremado durante tres años, utilizando la falúa El Socorro, Moraleda encontró muy poca colaboración por parte del gobernador local, Francisco Hurtado, quien acabó siendo removido de su cargo por esta y otras razones.

A fin de facilitar el comercio y los accesos por mar a Chiloé, redactó entre los años 1787 y 1788 una Derrota los puertos de la isla de Chiloé, ya sea entrando por el canal del Chaceo ó Norte de la isla, ya por el Sur de ella, quien llaman Boca del Huafo, con las reflexiones necesarias al conocimiento de los citados puertos, situación y circunstancias más ó menos ventajosas de ellos [...].

Concluidos estos trabajos, Moraleda embarcó en la fragata Carmen (18 de abril de 1790) con destino al Perú, con una voluminosa y valiosísima documentación, consistente principalmente en un diario circunstanciado, una carta esférica general y catorce planos de puertos locales, que fue presentada al virrey Francisco Gil de Taboada y examinada por una junta de oficiales de la Armada, mereciendo enteramente su aprobación, como poco antes había merecido la de Alejandro Malaspina y los oficiales de Guerra que formaban parte de su expedición multidisciplinar alrededor del mundo cuando llegaron al puerto de San Carlos de Ancud (5 de febrero de 1790), y a los que Moraleda prestó útiles servicios, facilitándoles sus mapas y los diarios y noticias geográficas, históricas y estadísticas recopiladas en su Breve descripción de la provincia de Chiloé, su población, carácter de sus habitantes, producciones y comercio.

Considerado ya como el mejor piloto del Mar del Sur, fue encargado de la instrucción y examen de todos sus pilotos, tanto militares como mercantes, en evitación de los frecuentes naufragios que ocurrían, labor que llevó a cabo con excelentes resultados.

En 1792 fue empleado en otra comisión reservada, complemento de la anterior, la de reconocer la costa occidental patagónica, levantando la correspondiente carta general y los planos particulares de los puertos, esteros y ríos navegables, con una descripción de los terrenos, climas y producciones, con el fin de evitar asentamientos extranjeros y de explotar y repoblar la región. Esta misión la cumplió Moraleda en tres difíciles campañas llevadas a cabo con las goletas Carmen y Rosario, consiguiendo a principios de 1795, en la última de éstas, marcar la situación exacta de la laguna andina de Nahuel Huapi en cuyo intento habían fracasado tres expediciones anteriores, aunque a costa de la pérdida accidental de la visión de un ojo.

Durante el año 1797 embarcó en la fragata Betsi que actuó como guardacostas por las peruanas y colombianas y al regresar a Callao obtuvo el mando militar de la fragata Castor, con la que llevó a cabo varias misiones, consiguiendo la plaza de ayudante del comandante en jefe del Cuerpo de Pilotos, a cubrir a su regreso a España, y la graduación de teniente de fragata (27 de marzo de 1798), en reconocimiento de sus méritos como piloto y como oficial.

En 1802, nombrado de nuevo comandante de la Castor se le encargó una nueva comisión hidrográfica: el levantamiento de los planos de las costas de Veracruz, Nicaragua y Guatemala y los particulares de los puertos desde Panamá a Sonsonate, en consera de la goleta Alavesa. Cuando ya había finalizado dos de las tres campañas programadas, recibió la orden de regresar a las costas chilenas para reprimir el contrabando, recibiendo la patente de teniente de navío el 11 de diciembre de 1804.

Con base en Callao, atendió numerosas misiones de guardacostas, protección de convoyes y transporte de tropas, consagrando sus últimos años únicamente a la enseñanza de pilotos.

José de Moraleda fue hombre de carácter enérgico, fuerte y sano, sufrido y valeroso; excelente dibujante y aceptable pintor del que se conservan sendos cuadros en el Museo Naval de Madrid, y uno de los mejores pilotos del siglo xviii durante los cuarenta y seis años en los que sirvió, como él mismo señala, “sin la menor intermición, uso de licencia, solicitud de destino, ni repugnancia del que se le ha dado”. Su nombre ha quedado perpetuado por la comisión chilena que, a bordo de la corbeta Chacabuco visitó las aguas de los archipiélagos de Chiloé, Guaitecas, Chonos y Taitao entre 1870 y 1873 y que bautizó uno de los existentes como “Canal de Moraleda”.

 

Obras de ~: “Exploraciones geográficas e hidrográficas practicadas por don ~ Alférez de Fragata y primer piloto de la Armada”, 1.ª parte (1786, 1787 y 1788) y 2.ª parte (1792 y 1796), en Anuario Hidrográfico de la Marina de Chile (Santiago), vol. 12 (1887), págs. 593-663, y vol. 13 (1888), págs. 3-263. Además del material existente en Chile, procedente de la antigua gobernación de Chiloé y de la Oficina Hidrográfica de Santiago de Chile, en el Museo Naval de Madrid se encuentran entre otros trabajos: Plano del puerto de Valdivia, 1784; Plano de la rada de Arica, 1785; Plano del estero de Castro, 1787; Plano del puerto de Huyti, 1787, y Carta esférica de la costa occidental patagónica, 1792-1796.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General de Simancas, Marina, legs. 205-213; Archivo General de Indias, Chile, legs. 217- 221; Archivo don Álvaro de Bazán, Sec. Pilotos, Asuntos Personales.

D. Barros Arana, “Introducción”, en Esploraciones Jeográficas e Hidrográficas de José de Moraleda i Montero, Santiago de Chile, Imprenta Nacional, 1888; “Don José de Moraleda y Montero. Apuntes Hidrográficos”, en Revista de Marina (Santiago), vol. 7, n.º 41 (octubre de 1888), págs. 331-341; El Teniente de Fragata Don José de Moraleda y Montero (1752- 1810), Madrid, Ministerio de Marina, 1965; F. de Solano, Expediciones científicas a América durante el siglo XVIII, Madrid, 1987; H. O’Donnell y Duque de Estrada, El Viaje a Chiloé de José de Moraleda (1787-1790), Madrid, Editorial Naval, 1990; I. Vázquez de Acuña y García del Postigo, Don José Manuel de Moraleda y sus exploraciones hidrográficas australes (1787-1796), Santiago de Chile, Academia Chilena de la Historia, 1997 (separata del Boletín, n.º 107).

 

Hugo O’Donnell y Duque de Estrada

 

 

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