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Pedro de Porres Toledo y Vosmediana

Biografía

Porres Toledo y Vosmediano, Pedro de. Mocejón (Toledo), 1616 – ?, 1665 post. Militar, gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela durante los años 1658 a 1664.

Hijo de Pedro Gómez de Porres y Vosmediano, señor de Tremeroso y de Villanueva de la Torre, caballero de la Orden de Calatrava, y de Mariana de Córdoba y Toledo, hermana mayor de Antonio de Toledo, marqués de Bohoyo. Nieto de Manuel de Porres Vosmediano y Toledo y de Inés de Toledo, adoptó sus apellidos como “de Porres Toledo y Vosmediano”. Procedía de noble familia toledana y ya a los seis años vistió el hábito de caballero de la Orden de Santiago. Eligió la carrera de las armas y de ella se sabe que en la Cédula Real de su nombramiento se dice por el Rey que es “mi gentilhombre de la Boca y Sargento Mayor de Madrid”.

Vacante la gobernación de Venezuela por fallecimiento de su titular, Martín de Robles, el 20 de octubre de 1655, Felipe IV nombró a Porres, por dos Cédulas Reales, fechadas en Madrid el 14 de diciembre de 1656, gobernador de la provincia de Venezuela y capitán general de Venezuela. Este doble nombramiento es caso bastante excepcional (solamente ocurrió en dos ocasiones en el siglo xvii), ya que al nombrarles gobernador de Venezuela, el cargo llevaba siempre implícita la capitanía general. El historiador J. Llavador (1969) publicó textualmente ambas Cédulas Reales, y la primera, mucho más extensa que la segunda, comienza con los siguientes párrafos ilustrativos: “Don Phelipe, etc. —Por quanto por fallecimiento de don Martin de Robles Villafañe que fue mi governador de la provincia de venezuela esta vaco aquel gobierno y combiene a mi serviçio nombrar persona que le subçeda y sirva el dicho cargo de la experiencia partes y calidades neçesarias y teniendo consideración a las que concurran en vos don pedro de porres y vosmediano cavallero de la orden de Santiago mi Gentil hombre de la voca y sargento mayor de Madrid y a lo que meaveis servido y esperando lo continuareis en lo de adelante con la fidelidad y cuidado y diligençia que se requiere tengo por bien y es mi merced que ahora u de aquí en adelante Por tiempo de çinco años mas o menos lo que fuere mi voluntad seais mi governador de la dicha provincia de venezuela en lugar del dicho don Martin de Robles Villafane y demas de los çinco años os señalo dos messes para llegar a tomar posesion del dicho offiçio los quales an de correr y contarse desde el dia que os hiçierades a la vela en uno de los puertos de san lugar de Barrameda o cadiz para seguir vuestro viaje y que vos y no otra persona alguna lo useis y exerçais [...]”.

Embarcado en Cádiz el 2 de junio de 1658, es decir, con bastante retraso sobre la fecha de su Cédula de nombramiento, arribó a Venezuela y tomó posesión, con la solemnidad acostumbrada, en el Ayuntamiento de Caracas, el 25 de julio siguiente.

Durante la gobernación de Pedro de Porres hubo graves problemas que hicieron muy agitada y activa su gobernación, que puede calificarse de muy buena.

Se tratará de sintetizar los acontecimientos más puntuales en que se vio envuelto.

El 1 de agosto de 1658 hizo su presentación ante el Cabildo Municipal de Caracas y “dio a conocer la resolución del Rey para restituir las solemnidades, ritos y protocolos, tanto del Ayuntamiento como del Cabildo Eclesiástico, suspendidos y alterados desde 1655 por el conflicto surgido entonces entre el obispo Mauro de Tovar y el gobernador Martín de Robles Villafañe, razón por las que ambas instituciones se encontraban en desavenencia” (M. E. Parra, 1988).

Distintas calamidades asolaron la provincia de Venezuela durante la gobernación de Pedro de Torres.

Entre ellas destaca, por su extrema importancia, una fatal epidemia de peste bubónica que se desató por el área de Caracas, inmediatamente a la toma de posesión del gobernador, o más bien iniciada poco antes, que provocó una horrible mortandad, estimada en unas dos mil muertes en unos setenta días, sobre una población de unas ocho mil personas. Superado este infortunio, dio lugar, como no podía ser menos, a la reconciliación entre las autoridades eclesiásticas y civiles, las cuales se juramentaron y solemnizaron el hecho en una misa en la Catedral celebrada el 25 de agosto de 1658. Prosiguiendo con este capítulo de desgracias, se debe reseñar también unas nubes de langosta, que llegadas a favor del viento de barlovento, asolaron terriblemente las siembras y cosechas del valle de Aragua. Para mayor tristeza, añaden L. A. Sucre (1928) y M. E. Parra (1988), a la plaga de langostas siguió una invasión de ratones que acabó con todas las provisiones de víveres, aumentando la miseria de la población. Al año siguiente volvió la langosta. Faltaba la carne en Caracas; el gobernador despachó comisiones en búsqueda de vacunos. Una banda de indios güires asesinó a una cuadrilla de vaqueros y capataces.

Aparte de la peste y las plagas de origen biológico, el gobernador tuvo que hacer frente a los habituales ataques de piratas, en dos ocasiones verdaderamente peligrosos, primero cuando asaltaron las haciendas de cacao de Chuau y Ocumare, mientras que en Coro se presentó el inglés Cristóbal Mings, robando a vecinos y las arcas de la Real Hacienda.

En 1660 el gobernador Porres Toledo efectuó una larga visita al interior de la provincia. Puso un especial énfasis en la inspección del trato que por parte de los encomenderos se daba a la población indígena.

De esta visita el gobernador redactó un importante informe, que ha servido para conocer la estadística de la población indígena del interior, así como la distribución real del trabajo, el pago de impuestos que se realizaba, etc. Regresó a Caracas en 1662.

En 1663 la actividad primordial de Porres Toledo consistió en la reparación de las fortificaciones costeras, un asunto bastante recurrente, sobre todo en La Guaira.

Demostrado el buen celo, su energía y su concurso para la protección de indígenas y las clases desfavorecidas, cuando iba a terminar el mandato de los cinco años, en enero de 1663, los habitantes de la provincia pidieron al Rey que prorrogara su nombramiento, un gesto poco usual. Fueron atendidos en su demanda y Porres gobernó por más de cinco años, hasta diciembre de 1664, en que entregó el mando a su sucesor, Félix Garci-González de León.

Como suele ocurrir en bastantes casos similares, agotada su gobernación, no hay noticias de la vida de Porres, y no se sabe si quedó en Venezuela, o en alguna otra parte de América o si volvió a España. En todo caso se sospecha que moriría pronto.

Estuvo casado en primeras nupcias con Ana de Ocón Coalla y Córdoba, segunda hija de Pedro González de Ocón, caballero de la Orden de Santiago, y de María de Coalla y Córdoba. Tuvo por su único hijo a Pedro Regalado de Porres Toledo y Córdoba, que fue el IV marqués de Miranda de Auta. No tuvo descendencia de su segundo matrimonio con Catalina Venegas de Córdoba.

 

Bibl.: R. M. Baralt, Resúmen de Historia de Venezuela [...], vol. I, París, Imprenta de H. Fournier y C.ª, 1841, pág. 442; VV. AA., Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, vol. LVII, Madrid, Espasa Calpe, 1919, pág. 1066; L. A. Sucre, Gobernadores y Capitanes Generales de Venezuela, Caracas, Lit. y Tipografía del Comercio, 1928, págs. 158-161; Título de Indias, Valladolid, Archivo de Simancas, 1954, pág. 375; M. Briceño Perozo, Documentos para la Historia de la Fundación de Caracas existentes en el Archivo General de la Nación, Caracas, Archivo General de la Nación, 1969, págs. 43, 53-55, 70, 84, 87-88, 93-94, 167-168, 190, 266-267, 287-289, 295- 296, 331-332, 350, 417, 421, 454-455, 477, 513, 516-517, 534, 569 y 573-574; J. Llavador Mira, La gobernación de Venezuela en el siglo xvii, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1969, págs. 3, 7-8, 11, 26, 46, 57, 80, 111, 114-116, 173-178 y 239; G. Morón, Historia de Venezuela, vol. III, Caracas, Italgráfica, Impresores, Editores, SRL., 1971, págs. 156- 157 y 322; M. E. Parra Pardi, “Porres Toledo y Vosmediana, Pedro de”, en VV. AA., Diccionario de Historia de Venezuela, vol. III, Caracas, Fundación Polar, 1988, págs. 217-218; L. Vaccari San Miguel, Sobre Gobernadores y Residencias en la Provincia de Venezuela (siglos xvi, xvii, xviii), Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1992, págs. 94 y 195.

 

Fernando Rodríguez de la Torre