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Nazario Carriquiri Ibarnegaray

Biografía

Carriquiri Ibarnegaray, Nazario. Pamplona (Na­varra), 28.VII.1805 – 12.I.1884. Político y hombre de negocios.

Hijo del calderero pamplonica Pedro Carriquiri Et­checopar, natural de Idaux (Francia), y de Dominga Ibarnegaray Landutch, natural de San Juan de Pie del Puerto (Francia). Se desconoce si realizó estudios.

Se casó con Carmen Moso, dama tafallesa, empa­rentada con Espoz y Mina. Esta relación le permi­tió comenzar a hacer negocios con su cuñado, Juan de Dios Moso, que fue su apoderado general, y que junto con Ramón Albero le sirvió de agente en sus compras de tierras en Navarra.

Su participación en política se inició en 1834 en el Ayuntamiento de Pamplona. En la Primera Guerra Carlista colaboró con las fuerzas isabelinas, lo que le fue agradecido con su nombramiento como caballero de la Orden de Carlos III. Benito Pérez Galdós lo definió como un miembro de “lo más granado de la moderación”.

El segundo aspecto importante en la vida de Carri­quiri es su actividad económica. A partir de 1836 se convirtió en proveedor del Ejército, y en diciembre de 1837 recibió la concesión del aprovisionamiento de víveres al Ejército por seis meses en Pamplona, Tafalla y Tudela, y más adelante otros contratos, en los años 1838 y 1839.

Desde el final de la guerra se asentó en Madrid. Co­laboró activamente en 1841 en la organización y fi­nanciación de un intento de golpe de Estado. Tras este fracaso se exilió, lo que no fue impedimento para continuar en sus actividades conspirativas a través de la sociedad secreta La Orden Militar Española y de la financiación del periódico El Heraldo.

Tras la caída de Espartero en 1843, retornó a la ca­pital española, fecha a partir de la cual fue elegido como diputado o senador en Navarra hasta 1880 prácticamente de forma ininterrumpida, en los dis­tritos de Aoiz y Tafalla. Aunque realmente continuó dedicándose a los negocios. De hecho, en Navarra fue uno de los principales beneficiarios de la desamorti­zación de Mendizábal, rematando fincas rústicas por un valor de 3.311.000 reales. A lo largo de los años cuarenta de ese siglo compró fincas en esta provincia, que en 1864 le reportaban unas rentas de 56.323,22 reales. Además, como buena parte de los financieros de la época, participó en la creación de la red ferroviaria de España, como socio fundador de la Empresa del Camino de Fierro de Madrid a Irún por Bilbao. Intervino, asimismo, en la construcción del muelle del Grao de Valencia; realizó inversiones en ferrerías en el norte de Navarra; compró su ganadería de to­ros bravos a Tadeo Guendulain Masterrena, los fa­mosos carriquiris; fue recaudador de contribuciones en Madrid, etc. Figuró en gran número de socieda­des anónimas de nueva creación y en diferentes enti­dades como el Banco de Isabel II, en cuya dirección participó desde 1844 hasta 1847; el Banco Español de San Fernando, del que fue síndico en 1848, o la Sociedad del Timbre, de la que fue fundador junto con Salamanca y Girona. También fue vocal de la sección de Comercio del Consejo de Agricultura en 1838 y 1844-1847. Fue banquero de la reina María Cristina, amigo del marqués de Salamanca y del du­que de Riansares, con quien hizo negocios.

En 1864 fue nombrado senador vitalicio. A lo largo de su prolongada vida parlamentaria participó en nu­merosas comisiones relativas a cuestiones económi­cas, con especial preferencia, lógicamente, por las que atendían cuestiones ferroviarias. Su trayectoria polí­tica le llevó del Partido Moderado a un tibio apoyo a la Revolución de 1868, por su amistad con el general Prim, para finalmente unirse a las filas canovistas en la Restauración.

Falleció en 1884, dejando como heredero a su so­brino Juan Moso Irure Villanueva, segundo conde de Espoz y Mina, ya que el matrimonio Carriquiri no tuvo descendencia.

Fuentes y bibl.: Archivo del Congreso de los Dipu­tados, Credenciales: 31-15, 34-12, 44-11 y 48-8; Archivo General Militar de Segovia, Expediente personal; Archivo del Senado, Expediente personal, leg. 96.M. Sánchez Silva, Semblanzas de los 340 Diputados a Cor­tes que han figurado en la legislatura de 1849 a 1850, Madrid, Gabriel Gil, 1850, págs. 44-45; E. Tajueco Gallardo, El libro de los Diputados, o fisonomía del Congreso de 1851, Ma­drid, Ducazal, 1851, págs. 321-323; F. Vargas Machuca y V. Lobo Rui Pérez, El libro de la verdad o semblanzas de los diputados del Congreso de 1851, Madrid, Mateiz Muñoz, 1851, págs. 209-212; C. Tamburri y Moso, “Nazario de Carriquiri, un pionero del desarrollo económico español”, en Historia y Vida, XXXIII (1971), págs. 4-5; P. E. Tebar y J. Olmedo, Las segundas Cortes de la Restauración. Semblanzas parlamen­tarias: Congreso de los Diputados, Madrid, M. G. Hernández, 1879, págs. 103-104; J. M. Donezar Díez de Ulzurrun, La desamortización de Mendizábal en Navarra, 1836-1851, Ma­drid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1975, pág. 307; V. de Cadenas y Vicent, Extracto de los expedientes de la Orden de Carlos III (1771-1847), vol. I, Madrid, Hidal­guía, 1979-1988, pág. 27; M. C. Mina Apat, Fueros y revo­lución liberal en Navarra, Madrid, Alianza, 1981, pág. 167; J. Agirreazkuenaga et al., Diccionario biográfico de los par­lamentarios de Vasconia (1808-1876), Vitoria-Gasteiz, Parla­mento Vasco-Eusko Legebiltzarra, 1993, págs. 257-260.

 

Mikel Urquijo Goitia