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Claude-Francois Marguerite Renart de Fuchsamberg

Biografía

Renart de Fuchsamberg, Claude-François Marguerite. Conde de Amblimont (I), en Francia. Rochefort (Francia) 8.XI.1736 – Combate de Cabo San Vicente (Cádiz), 14.II.1797. Marino, jefe de escuadra.

Amblimont fue el último miembro de una saga de marinos monárquicos. En efecto, tanto su bisabuelo Nicolás como su abuelo Claudio (primer marqués de Amblimont) y su padre, alcanzaron el grado de jefe de escuadra. Fue conde de Fuchsamberg y último marqués de Amblimont, aunque en España se le conoce con el título de conde de Amblimont. Fue bautizado el mismo día de su nacimiento y pasó su infancia entre Rochefort y la casa solariega de Saint-Fort (Gironde). En diciembre de 1751, con sólo quince años, ingresó en la marina real francesa en calidad de guardia marina.

En aquellos años la situación política en Europa había dado un vuelco. Hasta 1733 dicha situación era consecuencia de la Guerra de Sucesión de España y de los tratados subsiguientes: el de Utrech de 1713, que había puesto fin a dicha guerra y el tratado de paz de 1714 entre Francia y el Imperio Austriaco, que habían eliminado el Imperio Español en Europa, dejándolo reducido al formado por las Coronas de Aragón y Castilla además de sus posesiones en América. Pero en 1733 estalló la Guerra de Sucesión de Polonia y aunque comenzó entre Francia y Austria posteriormente se vieron implicadas las principales naciones europeas con excepción de Gran Bretaña. España, ante la oportunidad de recuperar las posesiones en Italia perdidas a raíz de los tratados de 1713 y 1714, entró también en guerra aliándose con los franceses.

Esta fue la razón del tratado firmado en el Escorial el 7 de noviembre de 1733 entre España y Francia, el cual se considera el Primer Pacto de Familia. Las operaciones militares fueron favorables a España que reconquistó con relativa facilidad los Reinos de Nápoles y Sicilia, recuperando su influencia en el Sur de Italia.

Sin embargo no se pudieron recuperar las posesiones del Norte y Centro de Italia debido al tratado de paz de 1736 entre Francia y Austria que puso fin a la guerra.

Amblimont ascendió a alférez de navío el 23 de mayo de 1754 y el 17 de julio del mismo año contrajo matrimonio con Ana María de Chaumont Quitry, prima de Madame Pompadour, asistiendo a la boda la Familia Real y lo más granado de la nobleza francesa.

El matrimonio no fue dichoso, en parte por el carácter alegre, frívolo y malicioso de la esposa, quien conquistó a la corte de París, donde se instaló, al amparo de Madame Pompadour, mientras su marido se hallaba navegando por ultramar. Fruto del matrimonio fueron sus dos hijos: Juan Casimiro (1761), apadrinado por Luís XVI y Madame Pompadour, y Beatriz (1764), apadrinada por el duque de Choisel y la duquesa de Gontault.

En 1756 estalló la guerra de los Siete Años, que enfrentó a Francia y Gran Bretaña por el dominio colonial y en la que España comenzó siendo neutral a pesar de las promesas y presiones ejercidas por ambos contendientes. Así, en 1756, Menorca fue ocupada por los franceses quienes ofrecieron su devolución a España a cambio de su apoyo en la guerra que libraba contra Gran Bretaña. En 1759, en pleno conflicto bélico entre Francia y Gran Bretaña, Fernando VI, que se hallaba en situación de verdadera locura, muere, sucediéndole en el trono su hermano Carlos de Borbón y Farnesio, a la sazón rey de Nápoles desde 1734, con el nombre de Carlos III.

Amblimont se distinguió pronto por su habilidad en la maniobra de los buques y por su aptitud para el mando. Por eso, en 1759 fue nombrado comandante del guardacostas Sardoine, con base en Rochefort. En 12 de agosto de 1760 ascendió a teniente de navío.

Carlos III abandonó la política de neutralidad y se lanzó a la guerra aliándose con Francia (Tercer Pacto de Familia). Por este motivo, por parte británica, fueron incrementándose las agresiones contra España conforme se imponía a Francia en la lucha por la hegemonía colonial; así La Habana y Manila se rindieron a los ingleses en 1762. De igual modo, España atacó a Portugal, aliada de Gran Bretaña, y ocupó la colonia de Sacramento en el Río de la Plata. La guerra de los Siete Años finalizó en 1763 con la Paz de París por la que España recuperó La Habana y Manila, devolvió la colonia de Sacramento, cedió La Florida a Gran Bretaña y a su vez obtuvo de Francia la Luisiana, como compensación.

En octubre de ese mismo año de 1763, Amblimont tomó el mando de la fragata Diligente con base en Cayena (Guayana francesa) y, a continuación, el de la Ferme. En agosto de 1764 ascendió a capitán de fragata y fue nombrado caballero de San Lázaro y del Monte Carmelo. En 1770 pasó a desempeñar el destino de comandante de la fragata La Tourterelle con la que condujo a la Martinica al nuevo gobernador, el caballero de Vallières, permaneciendo en el mando hasta su ascenso a capitán de navío (18 de febrero de 1772).

El 6 de febrero de 1778, Francia y Estados Unidos suscribieron en París un tratado de defensa mutua para cuando Francia entrase en guerra con Inglaterra, cosa que sucedió en junio de ese mismo año.

Esta guerra de la Independencia Americana permitió a Amblimont demostrar sobradamente su valor y pericia. Las hostilidades comienzan el 17 de junio cuando la flota inglesa del canal, al mando del almirante Keppel, captura la fragata francesa Licorne y hace refugiarse en puerto a La Belle Paule, la cual se defendió bravamente ante una fuerza inglesa muy superior.

A continuación, ante las noticias de que la escuadra francesa de Brest era muy superior a la suya, Keppel se retira a puerto (27de junio) para reforzarse y luego continuar el bloqueo de Brest con el fin de impedir que la flota francesa se haga a la mar. Es en este período de tiempo cuando la flota francesa, compuesta por treinta y dos navíos y seis fragatas sale de Brest al mando de D’Orvilliers y captura a la fragata inglesa Lively. En esta flota se encontraba Amblimont como comandante del navío Le Vengeur de sesenta y cuatro cañones al mando de una sección formada por su navío y las fragatas La Belle Paule y La Sensible.

El 23 de julio se avistan las escuadras enemigas.

El 24 apresa a un corsario inglés de doce cañones y cuando se encontraba navegando a la altura de Ouessant se dirige al lugar donde había oído un fuerte cañoneo, divisando al corsario inglés Saint Pierre que había apresado al mercante francés L’Aquilon, perteneciente a la Compañía de las Indias y cargado con mercancías valiosas, que procedía de Chandernagor (India); Amblimont apresa al corsario inglés haciendo doscientos prisioneros y rescata al mercante francés, escoltándolo hasta Lorient, donde también entrega al corsario inglés y sus prisioneros. El 27 de julio tiene lugar el combate de Ouessant entre las escuadras de D’Orvilliers y Keppel; Amblimont con Le Vengeur formaba parte de la vanguardia que mandaba Duchaffault.

El combate, que resultó indeciso, apenas causó daños a los adversarios, no perdiéndose ningún buque en la acción; no obstante se considera vencedor al francés ya que, al retirarse la escuadra inglesa, D’Orvilliers quedó dueño del lugar de la acción, con lo que se abrió el bloqueo de Brest, lo que permitió a los franceses enviar refuerzos a América y a la India.

En 1779, Amblimont ascendió a brigadier y asumió el mando del navío L’Hercule perteneciente a la escuadra de Guichen, que a su vez estaba a las órdenes de D’Orvilliers. El 22 de junio del mismo año, España entró en guerra al lado de Francia, poniéndose en práctica un plan de invasión de Inglaterra, con la unión de ambas escuadras, la española de Córdova y la francesa de D’Orvilliers, al mando de este último.

La invasión no llegó a realizarse por el mal tiempo que impidió a la escuadra combinada acercarse al enemigo para combatirlo, plan que tenía D’Orvilliers previo a la invasión, y por una epidemia de peste y escorbuto que se inició en la flota francesa y comenzó a trasladarse a la española mermando considerablemente su capacidad de combate.

El 2 de febrero de 1780, sale con la escuadra de Guichen, comandante de las fuerzas navales francesas en aguas americanas, para las Antillas, escoltando un importante convoy militar y mercante, llegando el 22 de marzo a Martinica. El 12 de abril zarpa al encuentro de la escuadra inglesa de Rodney, teniendo lugar tres combates duros e indecisos: el primero, el 17 de abril, en canal de la Dominica, y los otros dos, el 15 y 19 de mayo, cerca de Santa Lucía. Aunque no hubo grandes pérdidas por ninguno de los dos bandos, los combates constituyeron una victoria para los franceses, quienes prepararon el camino para la llegada de refuerzos españoles que, al mando del Almirante Solano, marqués del Socorro, se reúne el 9 de junio con Guichen quien le proporciona escolta en su tránsito a Cuba, cesando la escolta a la altura de Santo Domingo, donde Guichen se reúne con la flota de La Motte Piquet. El 16 de agosto sale de Martinica con diecinueve navíos y un centenar de mercantes para Europa, llegando a Cádiz el 24 de septiembre, uniéndose a la escuadra de D’Estaing e iniciando el tránsito a Brest donde arriban el 3 de enero de 1781, después de correr un duro temporal. A su regreso a Francia, el Rey confía a Amblimont el mando del navío Brave, cuya última fase de construcción supervisa él mismo en los astilleros de Rochefort. El 25 de noviembre de 1781, alistado el navío, se incorpora nuevamente a la escuadra de Guichen que sale de Brest el 10 de diciembre escoltando un convoy. Una de las secciones de la escuadra con tres navíos al mando de Vaudreuil, entre los que figura el Brave de Amblimont, se dirige a las Antillas, llegando a Fort Royal (Martinica) (20 de marzo de 1782), donde se incorpora a la escuadra del almirante conde De Grasse que había llegado el 26 de febrero a Fort Royal después de haber participado en el combate de San Cristóbal contra la flota inglesa del almirante Hood y haber asistido a la capitulación de la Isla (13 de febrero de 1782).

De Grasse sale nuevamente a la mar (8 de abril) con un gran convoy de ciento cincuenta mercantes para la conquista de Jamaica. La escuadra de Hood se incorpora a la de Rodney que llega a las Antillas y juntos se dirigen en pos de la escuadra francesa. El 9 de abril las vanguardias de ambas escuadras, la francesa (Vaudreuil) y la inglesa (Hood) se enfrentan sin obtenerse un resultado decisivo. Vaudreuil, ante el temor de verse rodeado por el grueso de la escuadra inglesa que había acudido en auxilio de Hood, se retiró e hizo por unirse al resto de la escuadra. Rodney, que había reunido una fuerza de treinta y cinco navíos de línea, no ceja en su empeño de destruir a la flota francesa que contaba con treinta y tres navíos y así tiene lugar un nuevo enfrentamiento entre la Dominica y los Santos (12 de abril de 1782). En este combate conocido como de Los Santos por su ubicación geográfica, los franceses fueron derrotados debido, en parte, a una maniobra equivocada de De Grasse al que siguieron otros cinco navíos. El combate, que terminó con la pérdida de seis navíos franceses y la captura de De Grasse, fue el más importante de su siglo y sirvió para consagrar una nueva táctica naval por parte inglesa, táctica que habría de tener consecuencias funestas para España en el combate de Trafalgar. Amblimont, que, a la cabeza de la 7.ª División de la 3.ª escuadra, fue duramente atacado por el enemigo, al finalizar el combate, se reunió con Vaudreuil y el resto de la retaguardia y se encaminaron a Santo Domingo donde se unieron a la escuadra del español Solano. Más tarde se incorporó la de Bouganville, aunque juzgaron su fuerza insuficiente para tomar Jamaica, fuertemente protegida por los ingleses, y pospusieron la operación para el año siguiente. Vaudreuil y Amblimont se dirigieron a Chesapeake y después a Boston. Vaudreuil le confía el mando de la rada de Nantuket. El 30 de noviembre de 1783, Inglaterra, exhausta por una guerra muy desigual que había comenzado en 1775, reconoce la independencia de los Estados Unidos y Amblimont finaliza su campaña en ultramar y regresa a Francia.

En el consejo de guerra que se reunió en Lorient para juzgar la actuación francesa por la derrota sufrida en Los Santos, se acusó a Amblimont de ser, en parte, responsable de la misma, no obstante no sólo se le liberó de los cargos que pesaban sobre él, sino que se reconoció que había tenido un comportamiento valeroso e irreprochable en el combate, por lo que, rehabilitado, se le ascendió a jefe de escuadra en agosto de 1784.

Después de un breve periodo en la Corte se retira a Saint-Fort en Gironda donde escribe su Táctica naval o tratado sobre las evoluciones, las señales y los movimientos de guerra, obra que finaliza en 1787 y presenta al Rey que la recibe con gran interés y la hace imprimir.

Esta obra se cita como referencia en el Tratado de señales de día y de noche e hipótesis de ataques y defensas, dispuesto por el Estado Mayor de la Marina. Madrid, Imprenta Real, 1804, cap. III, pág. 279.

En 1789 estalla la Revolución Francesa y Amblimont no sintoniza con las nuevas ideas; sin embargo, no piensa aún en seguir el camino de la emigración que habían iniciado tantos compañeros de armas. Rehúsa los ofrecimientos de Catalina II de Rusia que le proponía un mando en su armada, así como los del ministro de marina francés, que contenían su nombramiento de contraalmirante. Juzgado desertor por no presentarse en la gran revista militar de las Tullerías, se instala en Londres, en un desván del n.º 1 de Portland Street, y allí permanece hasta el año 1795 en que una amiga de su hija, la condesa de Montijo, le convence para que se integre como almirante en la flota española de Carlos IV. Se encuentra tan a gusto de servir en España a un descendiente del Rey Sol que se hace naturalizar. Pasó destinado a la escuadra del teniente general José de Córdoba, basada en Cartagena desde donde envía ayuda económica a su familia que se encuentra dispersa por Europa y América.

El almirante inglés Jervis abandonó el Mediterráneo debido a la inferioridad en que se encontraba ante las fuerzas navales aliadas, a la vez que solicitaba refuerzos a Inglaterra. El Gobierno español, ante las noticias de que Jervis se encontraba en Lisboa con solamente once navíos, urgió a la escuadra a trasladarse a Cádiz, a pesar de no estar todavía alistada. El 1 de febrero de 1797 salió de Cartagena la escuadra de Córdoba que arbolaba su insignia a bordo del Santísima Trinidad, coloso de cuatro puentes y ciento treinta cañones.

La escuadra estaba compuesta por veintisiete navíos, ocho fragatas y treinta y tres buques menores. Cruzó el Estrecho y navegó al encuentro de la flota inglesa sin adoptar las precauciones necesarias, convencido de su superioridad sobre Jervis. El 14 de febrero de 1797, tuvo lugar el desgraciado combate de San Vicente.

Amblimont mandaba una división y su buque insignia era el Conde de Regla, cuyo comandante era el brigadier Jerónimo Bravo. El combate fue muy intenso, quedando los buques españoles desarbolados y cayendo cuatro de ellos en poder de los ingleses. Una bala enemiga acaba con la vida de Amblimont, siendo su cuerpo arrojado al mar por sus subordinados, una vez envuelto en la bandera monárquica. En el combate fallecieron también el comandante y el segundo del buque, recayendo el mando en el teniente de navío más antiguo de la dotación, Francisco Mourelle de la Rúa. Roto el contacto entre ambas escuadras, la española se dirigió a Cádiz donde entró en los primeros días de marzo.

Del valor y heroísmo de Amblimont es muestra el fragmento de la carta de Lángara dirigida a Carlos IV: “el almirante D’Amblimont deja en la marina española el recuerdo de un jefe de talento y el de un soldado sin igual. Creo que su figura brillará en los anales de nuestra marina con gloria y honor”.

En el Museo Naval de Madrid existe una carta de la viuda de Amblimont, fechada el 28 de febrero de 1802, en la que se solicitaba del director general de la Armada, le concediese un tercio del sueldo, independiente de su pensión de viudedad, que le correspondía porque estuvo casada con un oficial general muerto en combate. Apoyaba su petición en un real decreto, inserto en la Gaceta de Madrid (1 de noviembre de 1799). Con anterioridad, debido a que estaba parapléjica desde hacía tiempo y había tenido que vender sus bienes, intercedió por ella el marqués del Socorro, José Solano, sin conseguir nada, por cuyo motivo elevó Ana María de Chaumont Quitry la solicitud en cuestión.

Amblimont fue caballero de San Luis, de San Lázaro y del Monte Carmelo. Tuvo un hermano mayor, Claude, que llevó el título de marqués a la muerte de su padre, el segundo marqués de Amblimont. Desaparecido su hermano sin más noticias, recayó en él el título de marqués, aunque en documentos oficiales, así como en la lápida del Panteón de Marinos Ilustres figura como conde de Amblimont. Dicha lápida fue colocada en virtud de Real Orden de 5 de noviembre de 1879.

 

Obras de ~: Táctica naval o tratado sobre las evoluciones, las señales y los movimientos de guerra, París, Imprenta de Didot el joven, 1787.

 

Bibl.: J. Lasso de la Vega, La Marina real de España a fines del siglo XVIII y principios del XIX, Madrid, 1856-1863, 2 vols.; J. Cervera y Jácome, Panteón de marinos ilustres, historia y biografía, Madrid, Imprenta del Ministerio de Marina, 1926; L. Le Conteson, La societe des Cincinnati de France et la Guerre d’Amérique (1778-1783), París, ediciones Auguste Picard, 1934; D. Labarre de Raillicourt, “Le Chef d’escadre Marquis d’Amblimont”, en Neptunia, 2 (1958), págs. 3-8; C. Fernández Duro, Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón, Madrid, Editorial Naval, 1972; P. Molas Ribalta, Manual de la historia de España, Edad Moderna (1474-1808), Madrid, Espasa Calpe, 1989; J. M.ª Blanco Núñez, La Armada española en la segunda mitad del siglo XVIII, Madrid, IZAR Construcciones Navales S. A., 2001; J. Alsina Torrente, Una guerra romántica 1778-1783, Madrid, Ministerio de Defensa, Instituto de Historia Naval, 2007.

 

José Manuel Palencia Luaces

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