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Mateo Ferrer

Biografía

Ferrer, Mateo. Barcelona, 24.II.1788 – 4.I.1864. Organista, maestro de capilla y director.

Su primera formación musical la recibió del maestro de capilla de la catedral de Barcelona, Francisco Queralt, en el ámbito del solfeo, la armonía, el contrapunto y la composición. Posteriormente estudió órgano con Carlos Baguer, organista de la misma institución eclesiástica, a cuya muerte, en 1808, fue sustituido en el mimo cargo por Mateo Ferrer, función que desempeñó hasta el fin de su vida.

Desde 1827 ocupó durante treinta años la plaza de maestro del Teatro de la Santa Cruz de Barcelona, a propuesta de su director, Ramón Carnicer, puesto vacante, ya que el titular fue obligado por Fernando VII a trasladarse a Madrid. En 1830 fue nombrado maestro de capilla de la catedral, reuniendo en la misma persona los tres cargos más importantes para un músico: maestro de capilla, organista y director.

Sus contemporáneos le consideraron uno de los más eminentes contrapuntistas españoles de la época.

En opinión de José María Llorens, sus contemporáneos “ponderaron su virtuosismo en el órgano, sobre todo por sus atrevidas y sorprendentes improvisaciones, la fecundidad y frescura de sus ideas, sus ingeniosas combinaciones de los juegos y registros, así como su ejecución clara, justa y brillante. Su fama atrajo a los organistas más famosos de España y Francia.

En su casa se formó una numerosa y selecta pléyade de músicos, los más notables del momento en Cataluña”.

Con motivo de su fallecimiento, el duelo fue tan general y compartido que se le tributaron honras fúnebres con esplendor inusitado, costeado por los músicos de Barcelona, Madrid y otras provincias: una numerosa masa coral e instrumental interpretó en la basílica de Santa María del Mar (Barcelona) una Misa de réquiem compuesta ex profeso con música del maestro difunto y de compañeros suyos (16 de marzo de 1864). En la secuencia, dividida en siete partes, colaboraron compositores como Saldoni, Manent, Rovira, Carreras, Suñer, Rius y Porcell.

Como maestro de la catedral compuso numerosas obras para el culto del templo que, a su vez, eran interpretadas en las iglesias de mayor categoría del principado: misas, motetes, trisagios, letanías, letrillas, himnos, cánticos, vísperas y completas. En las obras para órgano se pasa fácilmente del teatro a la iglesia, muestra palpable de la impronta que la ópera italiana ejercía en la música española del siglo xix.

Como director de teatro escribió páginas operísticas de todas clases que se hicieron famosas, principalmente obligado por los cantantes divos que, en aras de su lucimiento, las insertaban en otras obras. Una muestra se tiene en el coro en mi bemol y obligado de bajo que su cuñado José Rodríguez Calonge interpretaba en el curso de la ópera I Bacanali di Roma, del italiano Pietro Generali, y en el dúo para la ópera Giulietta e Romeo de Nicola Vaccai, que tanto cautivó a los melómanos de la época.

Su producción se mantiene manuscrita y dispersa en diversos archivos eclesiásticos de Cataluña, como Sitges, Ripoll, Tarragona, Puigcerdá, Olot, Tárrega, Igualada, Gerona o Canet de Mar. En la iglesia parroquial de Santa María de La Geltrú se custodian quince composiciones para órgano; hay otras en la Biblioteca de la Universidad de Barcelona y en el Archivo de la Corona de Aragón, la Sinfonía para tecla.

En la Biblioteca de Cataluña figura la cantata para solo, coro y orquesta Crece, crece arbolillo. Asimismo compuso el oratorio Nabucodonosor, estrenado en la iglesia de San Felipe Neri de Barcelona.

 

Obras de ~: Sinfonía para tecla; Crece, crece arbolillo; Nabucodonosor.

Bibl.: J. M. Llorens, “Ferrer, Mateo”, en E. Casares Rodicio (dir. y coord.), Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, t. 5, Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 2000.

 

Paulino Capdepón Verdú