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Álvar Núñez Osorio

Biografía

Núñez Osorio, Álvar. Conde de Trastámara, Lemos y Sarria (I), señor de Cabrera y de la Ribera (I). ?, s. m. s. xiii – 1329. Merino mayor de Castilla y privado del rey Alfonso XI.

Álvar Núñez Osorio, perteneciente a una familia de la alta nobleza castellana, era hijo de Álvaro Rodríguez Osorio. Álvar Núñez Osorio, así como Garcilaso de la Vega, merino mayor de Castilla, estuvo estrechamente ligado al rey de Castilla Alfonso XI, de quien fue el más directo consejero, terminando por convertirse en el privado favorito del monarca castellano-leonés. Se trata de los primeros años de gobierno directo de Alfonso XI, el cual fue proclamado mayor de edad, pese a que sólo tenía catorce años, en 1325. En un principio Álvar Núñez Osorio trabajó para eliminar a los principales rivales del rey, los cuales eran Juan el Tuerto, señor de Vizcaya, y el infante Don Juan Manuel, que ostentaba el cargo de adelantado mayor de la frontera.

A comienzos de noviembre del año 1326, Alfonso XI ordenó en la villa de Toro la muerte de Juan el Tuerto. La Crónica de Alfonso XI especifica que “el rrey mandó llamar a todos los que eran allí con él, e asentase en un estrado de paño prieto, e díxoles todas las coaas que avía sabido en que andava con Juan en su deservicio; lo uno por se alçar con el rreyno contra él, e lo otro faziendo fablar en su deservicio e desheredamiento, e otrosí con las posturas que enbiara a poner con los reyyes de Aragón e de Portugal contra él, e otras cosas muchas que les ay contó, por las quales dixo el rrey que don Juan era caydo en caso de trayción, e juzgólo por traydor”. Inmediatamente el rey de Castilla marchó de Toro, ocupando todos los lugares que había poseído en vida Juan el Tuerto.

Álvar Núñez Osorio, como premio por su importante colaboración, fue beneficiado por Alfonso XI con el valioso castillo de Bellver, “e diole que toviese por él todos los castillos, así como alcayde, por omenaje, que fueron de don Juan”. En el horizonte político de la Corona de Castilla quedaba todavía el poderoso infante, a la vez que brillante escritor, Don Juan Manuel, el cual, tras la noticia de la muerte de Juan el Tuerto, se mostró muy desairado. Conviene recordar que Álvar Núñez Osorio había trabajado muy activamente para evitar el matrimonio del monarca Alfonso XI con Constanza Manuel, que era una hija del infante Don Juan Manuel, quien, ante aquellos acontecimientos, se desnaturó del reino, buscando una alianza con los aragoneses e incluso, por sorprendente que pueda parecer, con los granadinos.

Álvar Núñez Osorio realizó una campaña contra los nazaríes del reino de Granada, que concluyó con la toma del castillo y villa de Olvera. Al mismo tiempo, buscó llegar a un acuerdo con el vecino reino de Portugal. El monarca lusitano, Alfonso IV, proponía que el rey de Castilla contrajese matrimonio con su hija María, lo que efectivamente terminó por suceder.

Sin duda alguna, Álvar Núñez Osorio había incrementado de manera notable, en un corto período de tiempo, su poder. De ahí que entre los meses finales del año 1327 y los iniciales de 1328 alcanzara la cumbre de su autoridad y de sus dominios señoriales. La Crónica de Alfonso XI indica que “el rey mucho fiava” de Álvar Núñez Osorio. Precisamente a comienzos de 1328, Alfonso XI le hizo nada menos que conde de Trastámara, de Lemos y de Sarriá, al tiempo que le concedía los señoríos de Cabrera y de Ribera. A estos excepcionales donadíos, Núñez Osorio añadía los importantes cargos que ocupaba en la corte regia, es decir camarero mayor, mayordomo mayor, adelantado mayor de la frontera y pertiguero mayor de la tierra de Santiago. Por lo tanto, “vio su voluntad cumplida e que en Castilla no avía quien le contradixese ninguna cosa de lo qu’el quisiese fazer”.

Ahora bien, al poco tiempo de haber llegado a esa cima, Álvar Núñez Osorio inició un rapidísimo declive. Por esas mismas fechas el infante Don Juan Manuel “le corría las tierras e le fazía cruda guerra” al rey Alfonso XI. En febrero del año 1328 fue asesinado, de forma violenta, Garcilaso de la Vega, uno de los más destacados colaboradores de Alfonso XI. Aquel suceso causó un gran pesar al Rey, “lo uno por que aquel Gracilazo era buen caballero e ome que amava el serviçio del rrey muy verdadera mente, e otrosí tomó muy gran pesar por el gran atrevimiento que los de Soria avían fecho en matar a hombre tan onrrado, e del su Consejo, e que avíe a tan gran lugar en la su merced, e que era su ofiçial e su Justicia mayor en Castilla”. Por otra parte, se pensaba por entonces que Álvar Núñez Osorio, el privado de Alfonso XI, podía casarse nada menos que con la infanta Leonor, la cual era hija del rey de Castilla. Es más, se pensaba que la persona que estaba preparando esa boda era el almojarife del monarca castellano, el judío Y uçaf de Écija.

Por otra parte, Álvar Núñez Osorio aconsejó a Alfonso XI que se aumentasen los pechos que la Hacienda regia percibía por las tierras, pero también que las poderosas Ó rdenes Militares estuviesen sujetas a la tributación exigida por la Corona. Esa medida provocó inmediatamente una reacción hostil del prior de la Orden Militar de San Juan, Fernán Rodríguez de Valbuena.

En ese contexto se produjo un amotinamiento en la villa de Valladolid. Al rey Alfonso le propusieron varias opciones, entre ellas la de acudir a Valladolid con el propósito de levantar el cerco. Alfonso XI se dirigió a dicha villa, cuyas puertas estaban cerradas. Álvar Núñez Osorio, como réplica a la actuación de los vecinos de Valladolid, decidió devastar las huertas y las eras de los alrededores de la mencionada villa. Los caballeros levantiscos querían hablar con el Rey, pero sin la presencia de Álvar Núñez Osorio. Alfonso, después de debatir mentalmente las opciones que se le presentaban, aceptó dialogar con los nobles sin la asistencia a las reuniones de Álvar Núñez Osorio, lo que explica que éste quedara, según puede leerse en la Crónica de Alfonso XI, “con gran pesar por quanto el rrey fue a la fabla sin él”.

A la postre Alfonso, convencido por los nobles vallisoletanos, terminó por ordenar a Álvar Núñez Osorio que regresara a sus dominios. Ante esa noticia los amotinados de Valladolid “abrieron las puertas de la villa e salieron a rresçecir al rrey con gran alegría”. Es más, los textos cronísticos de la época añaden que el prior de la Orden Militar de San Juan, Francisco Rodríguez de Valbuena, uno de los personajes que se consideraba más agraviado por el conde de Trastámara, y los caballeros de Castilla “quisieron yr en pos del Conde e lo matar o lo prender”. Ante este panorama, Álvar Núñez Osorio intentó buscar una alianza, aunque sin resultado positivo, con el infante Don Juan Manuel.

Alfonso XI, ante la nueva situación decidió expulsar de la Corte a Álvar Núñez Osorio, al tiempo que le destituía de todos sus cargos. Poco tiempo después, en las Cortes celebradas en la villa de Madrid en el año 1329, el rey llamó traidor a Núñez Osorio, el cual había sido su principal hombre de confianza en los años anteriores. Según sus propias palabras, Alfonso XI pedía que “muchas cosas que no estaban bien ordenadas que se enmendasen y pasasen mejor de aquí adelante por muchos desaguisados y desafueros que fueron fechos en mi tierra [...] señaladamente al tiempo que el traidor Álvar Núñez había poder en la mi Casa”. Como ha escrito el profesor Salvador de Moxó, “eliminado del gobierno Álvar Núñez Osorio, muerto Garcilaso de la Vega, perseguido por los caballeros y el pueblo Y uçaf de Écija, se cerraba con ello la primera etapa de actuación personal de Alfonso XI que, demasiado mozo aún, se había encontrado durante estos tres primeros años en manos de sus privados —en especial del de Osorio— constituyendo este período una fase de transición entre la turbulenta minoría y la nueva época de pacificación que la autoridad directa y responsable del monarca haría pronto posible”. En ese mismo año de 1329 murió Álvar Núñez Osorio. Poco después, según puede leerse en textos cronísticos de la época, se encontró un importante tesoro en su castillo de Oter de Fumos.

 

Bibl.: S. de Moxó, “De la nobleza vieja a la nobleza nueva. La transformación nobiliaria castellana en la Baja Edad Media”, en Cuadernos de Historia, 3 (1969), págs. 1-210; “Época de Alfonso XI”, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), La expansión peninsular y mediterránea (c. 1212-c. 1350). La Corona de Castilla. t. XIII. vol. I. Historia de España de Ramón Menéndez Pidal, pról. de J. Torres Fontes, Madrid, Espasa Calpe, 1990; J. Sánchez-Arcilla Bernal, Alfonso XI. 1312-1350, Palencia, Diputación Provincial, 1995.

 

Julio Valdeón Baruque