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Pedro López de Ayala

Biografía

López de Ayala, Pedro. Señor de Abanilla. ?, ú. t. s. xiii – p. m. s. xiv. Viceadelantado de Murcia por don Juan Manuel, adelantado mayor del reino de Murcia con Alfonso XI.

Este Pedro López de Ayala fue nieto del señor de Gamboa y Mena del mismo nombre, que tuvo la responsabilidad de criar al infante don Manuel, hijo de Fernando III. Esa relación con la Familia Real supuso para los Ayala la recompensa de propiedades en Murcia, y la implantación de parte del linaje en ese reino. Uno de los que se asentó en Murcia fue el padre de Pedro, Sancho Pérez de Ayala, mayordomo del mismo infante y seguidor del señor de Vizcaya Lope Díaz de Haro, junto al que sería asesinado por orden de Sancho IV en Alfaro (1288). Casó Sancho Pérez con Aldonza Díaz de Velasco. Además de a Pedro, tuvieron otros cuatro hijos, entre ellos Juan Sánchez de Ayala, mayordomo de don Juan Manuel (hijo el infante don Manuel y señor de Villena) y lugarteniente suyo en el adelantamiento de Murcia; y María Fernández “la Cruzada”, esposa del también adelantado murciano García Jofré de Loaysa.

Pedro también sirvió a don Juan Manuel, del que llegó a ser alférez. Durante la invasión aragonesa de Murcia (1296-1304), fue empleado por su señor tanto como emisario ante la Corte de Jaime II de Aragón, como en actividades bélicas, siempre con el objeto de salvaguardar los señoríos manuelinos en aquella región. En 1306 se contó entre los vasallos de aquel noble que se comprometieron a hacerle cumplir el concierto matrimonial que lo vinculaba a la infanta Constanza de Aragón.

Ese mismo año Juan Manuel volvió a ser nombrado por el monarca castellano adelantado mayor de Murcia. Delegó este oficio en Pedro López, que a su vez tuvo un lugarteniente. Su trabajo documentado en el adelantamiento se centró en la protección de los privilegios de la Iglesia y de la reina madre, María de Molina, aunque en alguna ocasión él mismo los transgrediera. También ejerció Pedro López como juez. Como adelantado, se vio enfrentado a sus homólogos aragoneses por la jurisdicción sobre Jumilla, en una época en que estaba por consolidar la división del reino de Murcia entre Castilla y Aragón, establecida en el acuerdo de Torrellas-Elche (1304-1305).

Nos consta que Pedro López ejerció como viceadelantado de Murcia de 1306 a 1312, y desde finales de 1321 a abril de 1322; y seguramente siguió siéndolo hasta 1325. Sin embargo, en esa fecha abandonó el servicio del poderoso don Juan Manuel, pasando a ser un feroz enemigo suyo. Este cambio radical de fidelidades debe entenderse en el contexto de los enfrentamientos entre aquel aristócrata y Alfonso XI. Pedro López aprovechó la ocasión para medrar, convirtiéndose en vasallo del Soberano y en su hombre de confianza en el reino de Murcia, en especial en el concejo de la capital.

En la primavera de 1327, coincidiendo con la ruptura entre el Monarca y el señor de Villena, Ayala recibió de Alfonso XI los poderes de un adelantado, aunque no el título. Tuvo a su cargo el mando de las ciudades y las órdenes militares del reino de Murcia para llevar adelante la guerra contra los granadinos. Ese mismo año el Monarca le donó la encomienda de Caravaca vitaliciamente, así como cuantiosas rentas; según Cascales, también le fueron entregados los castillos de Alhama, Molina Seca, Monteagudo, Alcalá, Ugejar y Calentín, que encomendó a alcaides de su confianza. Por otra parte, Pedro López elaboró junto al concejo de Murcia ordenamientos que exiliaban de la ciudad a los partidarios de don Juan Manuel. Éste acabaría por desnaturarse del Rey y combatirlo, aliado con los granadinos. En enero de 1328 Pedro López de Ayala fue nombrado adelantado mayor del reino de Murcia en sustitución del rebelde, lo que le suponía también aumentar sus ingresos. Durante su corto adelantamiento, Pedro López, aparte de las ocupaciones más habituales del oficio (juicios, nombramiento de jueces, elaboración de ordenamientos...), desplegó una intensa actividad encaminada a menoscabar en el reino de Murcia la influencia de don Juan Manuel. Las confiscaciones que efectuó Ayala, antes y después de ser adelantado, sobre bienes de partidarios del señor de Villena, le llevarían a ser investigado a comienzos de 1333 por el Concejo de Murcia, con autorización real. Se desconoce el resultado de la pesquisa.

Cuando en la primera mitad de 1329 se le restituyeron a don Juan Manuel los oficios de adelantado mayor en la Frontera (Andalucía) y en el reino de Murcia, Ayala continuó desempeñando este último cargo. Hasta enero de 1330 no fue desposeído del oficio, una vez despejados los temores del Rey hacia el díscolo señor de Villena.

En los años siguientes, este personaje continuó colaborando estrechamente con Alfonso XI en la defensa de Murcia frente a los granadinos. En 1329, conmotivo de la guerra acordada por los soberanos de Castilla y Aragón contra los musulmanes, López de Ayala fue nombrado (junto a Ruy Sánchez de Ayvar) representante del monarca castellano para recibir juramento de las ciudades del reino de Valencia, por el que se comprometían a colaborar en la empresa. Por aquel entonces fue designado recaudador de “la saca de cosas vedadas del regno de Murçia”, lo que presumiblemente le reportó considerables ganancias.

La última referencia documental a Pedro López de Ayala es de junio de 1333, cuando Alfonso XI le ordenó liberar a un musulmán de Vélez que había capturado. Según Contreras, Ayala murió “hacia 1330, en guerra contra moros”. Salazar y Castro asegura que Sancho Pérez de Ayala, hijo mayor de este personaje, pasó a ser señor de Ayala en 1333, lo que corroboraría que la muerte de Pedro se produjo aquel año.

También Salazar y Castro, haciéndose eco de los testimonios de otros genealogistas como Garibay y Argote de Molina, y de historiadores como Cascales, afirma que casó Pedro López de Ayala con Sancha Fernández Barroso, hermana del cardenal Pedro Gómez Barroso. De su matrimonio nacieron Sancho Pérez y Fernán Pérez de Ayala. Fuera del matrimonio, tuvo, con Inés de Azagra, otros dos vástagos: Pedro López (a quien dejó los señoríos murcianos de Campos del Río, Albudeite y Levadura) y Juan Sánchez de Ayala. Entre sus hijos, este último y Fernán Pérez, el padre del canciller Ayala, también serían adelantados de Murcia.

 

Bibl.: F. Cascales, Discursos históricos de la muy noble y muy leal ciudad de Murcia y su reino, Murcia, Librería de Miguel Tornel y Olmos, Imprenta del Heredero de Pablo Riera, 1774 (2.ª ed. 1775); Don Juan Manuel, Libro de las Armas, en A. Giménez Soler, Don Juan Manuel, Zaragoza, F. Martínez, 1932, págs. 677-695; A. Giménez Soler, Don Juan Manuel: Biografía y estudio crítico, Zaragoza, Tipografía La Académica, 1932; J. de Contreras y López de Ayala, Introducción a la biografía del canciller Ayala, Bilbao, Publicaciones de la Junta de Cultura de Vizcaya, 1950; C. Rosell (ed.), “Crónica de don Alfonso el Onceno”, en Crónicas de los reyes de Castilla. Biblioteca de Autores Españoles, t. I, Madrid, Ediciones Atlas, 1953, págs. 173-392; G. Argote de Molina, Nobleza del Andalucía, Jaén, Instituto de Estudios Jiennenses, 1957 (Sevilla, 1588, 1.ª ed.), libro I, cap. 81, págs. 160-163; L. de Salazar y Castro, Historia Genealógica de la Casa de Haro, ed., pról. y notas de D. de la Válgoma y Díaz-Varela, Madrid, Real Academia de la Historia, 1959, págs. 265-272; J. Torres Fontes, “Relación murciana de los López de Ayala en los siglos xiii y xiv”, en Murgetana, 45 (1976), págs. 5-35; “Murcia y don Juan Manuel. Tensiones y conflictos”, en Don Juan Manuel. VII Centenario, Murcia, Universidad, Academia Alfonso X el Sabio, 1982, págs. 353-383; G. Argote de Molina, Elogios de los conquistadores de Sevilla, ed. de A. Sánchez de Mora, Sevilla, 1998 (original de 1588), elogio 63, págs. 92-93; B. Vázquez Campos, Adelantados y lucha por el poder en el reino de Murcia, Alcalá la Real (Jaén), Editorial Zumaque, 2009.

 

Braulio Vázquez Campos