Ayuda

José Oriol Anguera de Sojo y Dorero

Biografía

Anguera de Sojo y Dodero, José Oriol. Barcelona, 25.VI.1910 – Castellón de la Plana, 20.VIII.1938. Militar y caballero laureado de San Fernando.

Fueron sus padres Jorge Anguera de Sojo, de profesión médico, y Mercedes Dodero Martí, naturales de Barcelona, desde donde se trasladaron a Madrid hacia 1916. Regresó en 1924 a Barcelona para vivir con sus tíos, María Dodero y Oriol Anguera, conocido abogado que llegó a ser presidente de la Audiencia, y gobernador civil de Barcelona y ministro de Trabajo por la CEDA en el Gobierno de Lerroux. Cursó el bachillerato en la Ciudad Condal, licenciándose posteriormente en Derecho y Filosofía y Letras, y ejerciendo la profesión de abogado a partir de 1929. En sus años de juventud fue un activo militante en organizaciones católicas.

En febrero de 1932 ingresó en el Ejército como soldado del Regimiento de Granada, concediéndosele en el mes de abril el empleo de cabo de complemento, en junio el de sargento y en noviembre el de alférez.

A principios de 1937 fue movilizado por la República, consiguiendo enseguida pasarse a la zona nacional, a cuyo ejército se incorporó con el empleo de teniente de complemento, pasando agregado al Regimiento de Aragón y destacado al frente de Guadalajara, en el que entró en combate por primera vez.

En junio de 1937 fue trasladado a Regulares de Tetuán, interviniendo con esta unidad en la batalla de Brunete y en las operaciones del Jarama. Trasladado posteriormente a los frentes de Aragón y Levante, participó en las batallas de Teruel y Alfambra y combatió en el Maestrazgo, resultando herido en abril de 1938 en Alcalá de Chisvert y debiendo permanecer un cierto tiempo en Zaragoza para atender a su recuperación.

Ordenada por el mando la ocupación del macizo de Peña Juliana, en la provincia de Castellón, al no haber tenido éxito los intentos realizados de día y tratarse de posiciones muy dominantes y fuertemente atrincheradas, se dispuso que en la noche del día 18 de agosto se efectuase un golpe de mano contra las estribaciones de Loma Redonda, como acción previa para llevar a cabo aquella operación. Se encargó su ejecución a una agrupación de dos secciones, con un total de setenta hombres al mando del teniente Anguera, quien, cumpliendo su cometido a la perfección, cogió desprevenido al enemigo y aniquiló a uno de sus batallones, tras lo cual, aprovechando los efectos de la sorpresa, consiguió apoderarse de las mencionadas estribaciones y de un magnífico observatorio desde donde el enemigo vigilaba el despliegue del contrario, resultando durante la acción herido en una pierna y negándose a ser evacuado. Durante el resto de la noche actuó de forma infatigable, a pesar de la lesión sufrida, consiguiendo rechazar los violentos ataques realizados por el adversario con fuerzas cinco veces superiores, encontrándose siempre en los sitios de mayor peligro y enardeciendo a los soldados con su ejemplo.

Al llegar la mañana del día 20, después de una intensa preparación artillera, reanudó el enemigo sus ataques con elementos considerables de todas clases, siendo siempre rechazado, si bien a costa de importantes bajas de los defensores, entre ellas la del teniente Anguera, que en las últimas horas de la tarde de aquel día encontró la muerte a consecuencia de la explosión de una granada.

Su cuerpo fue trasladado al cementerio de El Toro, donde el general Asensio, jefe de los Regulares, le impuso la Medalla Militar Individual, cuya concesión se había comunicado telegráficamente, y que le sería otorgada de forma oficial por Orden Circular de 7 de septiembre siguiente.

Días después el Boletín Oficial publicaba su ascenso a capitán de complemento, para el cual había sido propuesto tiempo atrás por méritos de guerra.

Sometido a juicio contradictorio el hecho por él protagonizado, por Orden de 1 de agosto de 1945 le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando.

En 1933 se había casado con Asunción Peyra Oliva, a quien dirigió una carta el general Solchaga, jefe del Cuerpo de Ejército del Turia, remitiéndole las insignias de la Medalla Militar y en la que le decía: “Aunque no tengo el honor de conocerla, el comportamiento heroico de su marido y el recuerdo de la leyenda que ha dejado en esta unidad, creo que me autoriza a enviarle la expresión de nuestro sentimiento y nuestra admiración por su ejemplar conducta que, dentro de su acerbo dolor, ha de servirle de consuelo”. Cuando murió habían nacido tres de sus hijos y su esposa se encontraba embarazada del cuarto. El primero de ellos, Oriol, fue abogado, Ignacio y Antonio médicos, y militar del Arma de Aviación el último, Ramón.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar de Segovia, secc. 1.ª, leg. A-1801.

J. L. Isabel Sánchez, Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando. Infantería, t. I, Madrid, Ministerio de Defensa, 2001.

 

José Luis Isabel Sánchez