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Martín Sánchez de la Cruz

Biografía

Sánchez de la Cruz, Martín. Córdoba, 25.II.1586 – ?, 6.VI.1632. Platero.

Son confusas, e incluso contradictorias, las escasas noticias biográficas que se conocen de este maestro; Ortiz Juárez afirma que nació el 25 de febrero de 1586, para seguidamente identificarlo con un platero de igual nombre que ingresó el 27 de noviembre de 1578 en el Colegio de San Eloy, dato que evidentemente no se corresponde con la figura que se trata aquí. Casó en 1606 con Andrea de Molina, constando además que sus padres fueron Jerónimo de la Cruz y Catalina López. Se desconoce, en cambio, en qué taller se formó y si tuvo hijos o discípulos que siguieran su estilo. La primera obra documentada corresponde a 1609, y era una custodia para el Convento de Santa Clara, de paradero desconocido. En 1612 desempeñó funciones de examinador y en 1621 fue designado para el cargo de hermano mayor del Colegio-Congregación de San Eloy. Sólo se le conoce un domicilio en la calle de las Parras, en unas casas alquiladas al Convento de San Agustín, para el que también realizó algunos trabajos. Según recoge Ortiz Juárez, su fallecimiento se produjo en Córdoba en 1632.

Aunque se han documentado casi una docena de obras salidas de sus manos, casi todas se hallan perdidas o no están identificadas, dado que se desconoce la marca que utilizó. Las pocas que se han conservado se ajustan a un estilo de raigambre tardomanierista, donde el ornamento se circunscribe a gallones, y botones de esmalte, según tónica de los talleres cordobeses del primer tercio del siglo xvii. En esa línea se hallan los dos relicarios, procedentes del Monasterio cordobés de San Jerónimo de Valparaíso, que hoy se guardan en el Monasterio del Císter de esta ciudad. Ambas obras responden a los modelos diseñados por Francisco de Alfaro para la Catedral hispalense, a saber, un templete rematado con cupulilla y elevado sobre vástago abalaustrado y base circular; esta base va inscrita en un cuadrado que se alza sobre patas avolutadas. Pero la obra que le ha dado renombre es la gran lámpara del crucero de la Catedral, regalada al templo por el obispo Cristóbal de Lovera en 1629.

 

Obras de ~: Pareja de relicarios, Monasterio de la Inmaculada Concepción, Córdoba. c. 1611; Lámpara, Crucero, Catedral, Córdoba, 1629.

 

Bibl.: D. Ortiz Juárez, Exposición de orfebrería cordobesa, catálogo de exposición, Córdoba, Diputación Provincial, 1973, pág. 118; “El libro de registro de hermanos y actas de visita de la Hermandad de San Eloy”, en Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, (Córdoba), n.º 93 (enerodiciembre de 1973), pág. 75; J. de la Torre y del Cerro, Registro documental de plateros cordobeses, ordenación e índices de D. Ortiz y M. J. Rodríguez, Córdoba, Diputación Provincial, 1983; D. Ortiz Juárez, “La platería cordobesa durante el siglo xvii”, en Antonio del Castillo y su época, catálogo de exposición, Córdoba, Diputación Provincial, 1986, págs. 239- 242; M. T. Dabrio González, “La colección de platería del monasterio del Cister”, en Apotheca (Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Córdoba), n.º 6* (1986), págs. 109-110; M. Nieto Cumplido, “El Tesoro”, en La Catedral de Córdoba, Córdoba, Publicaciones de la Obra Social y Cultural, Cajasur, 1998, págs. 652-653.

 

María Teresa Dabrio González