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Juan Martínez de Amutio

Biografía

Martínez de Amutio, Juan. ¿Aulestia (Vizcaya)?, c. 1499 –Aulestia (Vizcaya), 27.II.1558. Cantero.

Hijo del homónimo Juan Martínez de Mutio, mercader y cantero y de Ochanda de Mutio. Es el mejor ejemplo en La Rioja del cantero vasco establecido en ella. Cantero fue su hermano Martín Ibáñez de Amutio y cantero su cuñado Juan Pérez de Solarte, casado con María Ibáñez de Amutio; también lo fue su padre, que tenía buena posición, y al que heredaron en 1536 o 1537. Se los suele llamar en los documentos Mutio. Su formación sería, como la de tantos otros, en la obra, aunque era capaz de trazar y dar condiciones, como lo hizo para la iglesia de Santa Coloma (La Rioja) en 1536.

La primera intervención conocida es la ampliación de la iglesia de Pedroso (La Rioja), transformada en iglesia de tres naves a partir de otra de una nave con una capilla adosada a lo largo del muro norte y un pórtico al sur. La obra se inició en 1515 y se termina en 1518, continuándose los pagos hasta 1528. Queda la duda de si estas noticias no se referirán a su padre, pues el Juan Martínez de Amutio al que se pagó en Pedroso en 1527 no sabe escribir ni firmar, mientras que el que contrató en 1535 la facción del coro de Santa María la Real de Nájera, en compañía de Juan de Acha, firma y las condiciones para Santa Coloma, que también firma, parecen autógrafas. El abad de Nájera debió de querer encargarle tal obra, pero se la cedió a su hermano Martín, como también le traspasó San Pedro de Huércanos (La Rioja) cuando fue a Vizcaya. A su vuelta, en 1538, contrató el abovedado de la iglesia baja de San Millán de la Cogolla, que se terminó en julio de 1540. Probablemente obró allí también el coro alto, pues estaba activo en el monasterio en 1541 y en 1549 fue testigo del contrato para realizar el claustro, que suscribió su cuñado Juan Pérez de Solarte, con el que colaboró su hermano Martín Ibáñez. Hacia 1538-1541 valoró la obra de Juan de Acha en San Miguel de Tricio.

No es imposible que por esas fechas ya hubiese intervenido en la iglesia de Arenzana de Abajo (La Rioja) y al poco se estableciera en Fuenmayor, donde probablemente terminó su iglesia, contrajo matrimonio con María de Vitoria y donde residía al firmar el contrato para terminar Santa María de Briones en 1546. Por entonces estaba ocupado en San Servando y San Germán de Uruñuela y en 1551 en el Salvador de Ollauri. En Briones y en Fuenmayor se firmaron varios de los documentos relacionados con la construcción de la colegiata de San Pedro de Soria, de azarosa historia, como tantos otros templos, pero claro ejemplo del sistema de negocio de los canteros contratistas del momento, con cesiones y traspasos continuos, dados los relativamente escasos provechos. A cuanto parece se encargó de tal obra en 1548, pero al no dar fiadores, el Cabildo contrató el 28 de febrero de 1549 a Rodrigo Ezquerra (que intervino en las iglesias riojanas de Arenzana de Arriba y Hervías). Ese mismo año volvió a manos de Amutio, que la traspasó en enero de 1550 a San Juan de Obieta y Juan Martínez de Goicoa, que consta obraron en ella, pero en noviembre de 1551 volvió a contratar con el Cabildo su terminación, cediéndola a Francisco de Marquina, que se la devolvió en enero de 1555. Al fin, murió antes de verla acabada, reclamando el Cabildo a sus herederos y prosiguiéndola los Pérez de Villaviad a partir de 1558, cuando se había realizado algo menos de la mitad. Mientras, mantenía abiertas las obras de Briones, que acabaron sus herederos, de Fuenmayor, de Uruñuela y de Pedroso. En esta última se le debió de contratar para terminar el abovedado en 1544 y acaso la vio terminada, pues se cubrieron las bóvedas en 1559 y se tasó en 1558.

Además de la faceta fundamental de contratista, ya señalada, se lo ve como hombre itinerante, ampliamente relacionado con colegas de su propio origen (los Acha, los Pérez de Solarte, los Goicoa y Obieta), pero también con montañeses (Juan de Resines, Rodrigo Ezquerra). La iglesia de Santa Coloma, que él trazó, era de una nave con crucero, pero la mayoría de las fábricas que dirigía son de tres naves a igual altura (San Millán de la Cogolla, Briones, San Pedro de Soria, Fuenmayor, Arenzana de Abajo, Uruñuela), lo mismo que algunas en que intervinieron su cuñado Pérez de Solarte o su hermano Martín (Uruñuela, Anguiano, Bezares, Camprovín), a quienes probablemente las cediera. Todas ellas, excepto la de Briones, presentan pilares lisos, cilíndricos u ochavados, para enjarje de las bóvedas de crucería estrellada. Y en varias se utiliza una portada muy sencilla pero a la vez muy del romano, a base de arco entre pilastras y edícula central arriba (Santa Coloma, Briones, Fuenmayor, San Pedro de Soria) que se repite en otras obradas por Martín Ibáñez de Amutio (Bezares, Manjarrés).

La más rica e interesante de ellas es la de Santa María de Briones, iglesia en la que también realiza una magnífica escalera claustral con antepecho de balaustres y un frente de coro cuajado de imaginería, muy próximo al incompleto de San Millán de la Cogolla de Yuso, en contraste con el de Santa María la Real de Nájera en el que, sin embargo, ya se utilizan motivos renacentistas.

Casó en febrero de 1527 con María Ibáñez Ochoa de Uribarri, hija de Juan Fernández de Uribarri y su mujer María Pérez, vecinos de Santa María de Navarniz, muerta sin descendencia. Después estaría unido a María de Vitoria, hija de Pedro de Vitoria, vecino de Logroño, y Juana Carpintero, vecina de Fuenmayor, quien antes que él. Hijos con ella fueron Juan, Miguel, Rodrigo y Martín, menores de los que aparece como tutor, su tío Martín de Arenzana, vecino de Camprovín, de 1558 a 1568, cobrando asimismo de la iglesia de Pedroso en cuyas cuentas se lo denomina hermano del cantero. En 1571 sólo sobrevivieron Rodrigo y Martín, éste soldado en Flandes en 1574. También (o de un matrimonio anterior) sería Juana de Mutio, casada en Garnica con el escribano Sancho Martínez de Larrinoa. Todos ellos aparecen como herederos en cuentas de lo percibido por las construcciones y negocios riojanos, pero son ignorados en Vizcaya debido al testamento fecho en Aulestia a 3 de febrero de 1558, donde no se les cita y la sucesión recae en sobrinos, lo que originó numerosos pleitos entre éstos. Tal documento informa de las varias actividades que desarrolló ajenas a la construcción, relacionadas con el crédito, la elaboración y comercialización de hierro, la venta de vino y sidra y otros.

Debió de contar con numerosos criados, aprendices y oficiales, de los que se conocen varios. En Pedroso era el encargado Cristóbal de Zárate en 1554. En San Millán lo sería Juan Pérez de Solarte, su cuñado, en 1539. Maestre Sancho, que intervino en la iglesia de Torrecilla de Cameros, lo fue en la obra de Nájera.

Pedro Martínez de Zurbano trabajó en San Millán de la Cogolla y Fuenmayor. Juan de Garray aparece en Fuenmayor, uno de los Aguirre, Rodrigo de Oyarbide y Domingo de Goicoa estuvieron en Briones. Quizás lo fueron San Juan de Obieta, Juan Martínez de Goicoa y Francisco de Marquina.

 

Obras de ~: Iglesia, Pedroso (La Rioja), 1515-1518 y 1544-1559; Coro alto, iglesia de Santa María la Real, Nájera (La Rioja), 1535-1537; Traza de la iglesia, Santa Coloma (La Rioja), 1536 o 1537; Abovedado de las naves, iglesia de Yuso, San Millán de la Cogolla (La Rioja), 1538-1539; Iglesia (mitad trasera), Fuenmayor (La Rioja), c. 1540-1558 (atrib.); Iglesia (mitad trasera), Briones (La Rioja), 1546-1559; Iglesia (parcial), Ollauri (La Rjoja); Iglesia (bóvedas de los tres primeros tramos), Uruñuela (La Rioja); Iglesia (inicio), Arenzana de Abajo (La Rioja), s. f. (atrib.); Nave del Evangelio, iglesia de Bezares (La Rioja), s. f. (atrib.); Colegiata de San Pedro (mitad delantera, en colaboración), Soria, 1548- 1556; Casa de Hernán Benito, Fuenmayor (La Rioja), s. f. (atrib.).

 

Bibl.: E. Llaguno y Amirola, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, t. II, Madrid, Imprenta Real, 1829; M. Lasso de la Vega, marqués de Saltillo, Artistas sorianos de los siglos XVI y XVII, Madrid, Maestre, 1948 (tirada aparte del Boletín de la Real Academia de la Historia); V. Higes Cuevas, “La colegiata de Soria. Vicisitudes en su reconstrucción y artífices que en ella intervinieron”, en Celtiberia, 25 (1963), págs. 31-42; J. G. Moya Valgañón, Arquitectura religiosa del siglo XVI en La Rioja Alta, tesis doctoral, Zaragoza, Universidad, 1978 (inéd.), 4 vols.; Arquitectura religiosa del siglo XVI en La Rioja Alta, I. Introducción, Logroño, Instituto de Estudios Riojanos (IER), 1980; Arquitectura religiosa del siglo XVI en La Rioja Alta, II. Documentos, Logroño, IER, 1980; J. Peña, Páginas Emilianenses, Logroño, Monasterio de Yuso, 1980 (2.ª ed.); M. Martínez Frías, El gótico en Soria. Arquitectura y escultura monumental, Soria, Instituto de Estudios Sorianos, 1980; J. G. Moya Valgañón, “Santa María de Briones”, en Homenaje a don Federico Torralba en su jubilación del profesorado, Zaragoza, 1983, págs. 213-235; “La iglesia de San Millán de la Cogolla de Yuso”, en I. Gil-Díez Usandizaga (coord.), Los monasterios de San Millán de la Cogolla. Actas de las VI Jornadas de Arte y Patrimonio Regional, Logroño, IER, 2000, págs. 73-96; “La iglesia de Pedroso (La Rioja) en el siglo XVI”, en Estudios de Historia del Arte. Libro homenaje a Gonzalo M. Borrás Gualis, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 2013, págs. 571-583

 

José G. Moya Valgañón

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