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Fernando de Contreras

Biografía

Contreras, Fernando de. Cazalla de la Sierra (Sevilla), 1470 – Sevilla, 20.II.1548. Venerable, humanista, reformador del clero, redentor de cautivos.

Nació en Cazalla de la Sierra, en la actual provincia de Sevilla, por el año 1470. Para ordenarse de sacerdote, a los dieciocho años, obtuvo un beneficio en Olvera (Cádiz), en 1488, al que posteriormente renunció, pues lo había aceptado para poder recibir las órdenes sagradas. Asistió al coro de la catedral, a la que estaba adscrito. Durante la epidemia que afligió a Sevilla por los años 1506 y 1507 se dedicó, con el riesgo de contagiarse, con gran caridad, de los enfermos, personalmente llegó a enterrar a los muertos.

En 1511 fue nombrado por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros capellán mayor del Colegio de San Ildefonso de Alcalá de Henares. Esta tarea la compartió con el estudio, de manera que al mismo tiempo cursó Filosofía y Teología. Para que le fuera posible el cardenal Cisneros le proveyó de beca de Colegial porcionista para que allí ilustrase su entendimiento con las noticias de las Sagradas Letras, donde continuando con su natural bondad cultivada con los continuos estudios aprovechó tanto que fue tenido y comúnmente reputado por sapientísimo doctor y celebrado predicador.

Todos los testigos que declararon en el proceso de su beatificación unánimemente coinciden en la aureola de virtud que dejó en el ambiente del colegio y de la universidad, sirviendo de ejemplo a todos los colegas suyos y demás personas que asistían a dicha universidad.

Los frutos pronto comenzaron a palparse: “Haciendo sus sermones tanto fruto en las almas y con su buen ejemplo que pasaron a mejor vida muchos que vivían relajados y esto sin faltar a sus obligaciones de ministerio”, de manera que aquello de “erial de sabios se transformó en un Colegio-Seminario”.

Con los años de la estancia de Fernando de Contreras en Alcalá de Henares coincidió el futuro santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia. Dos almas aunadas a un mismo ideal lógicamente se debe deducir que quedaron compenetradas. Así lo asegura fray Pablo Carmona, testigo del proceso de su beatificación: “Su amantísimo colega el Santo Arzobispo Tomás de Villanueva que penetró los fondos de su espíritu los dio a conocer publicando las virtudes de este Siervo de Dios”, fol. 369v.

La figura de Fernando de Contreras con su espíritu sacerdotal lleno de convencimiento impresionaría la religiosidad de Tomás de Villanueva. Y a falta de datos concretos, se puede conjeturar que Contreras tendría parte en la opción definitiva del santo de Villanueva sobre el camino a seguir.

Por el año 1516 Contreras dejó Alcalá, ya que en ese mismo año, el 26 de marzo, el cardenal Cisneros nombró capellán mayor de Colegio de San Ildefonso a Rodrigo Cueto.

Teresa Enríquez (Valladolid, 1450 – Torrijos, 4 de marzo de 1529), duquesa de Maqueda, viuda del comendador Gutiérrez de Cárdenas, a la que había llegado la fama de las virtudes y sabiduría de Contreras, le llamó a Torrijos (Toledo), donde residía. Allí comenzó a dar testimonio de su entrega sacerdotal: predicaba, confesaba, enseñaba la doctrina a los niños, fundaba para éstos un colegio, donde les enseñaba gramática y canto, y, bajo su dirección promovió con gran esplendor el culto eucarístico, que fomentaba Teresa Enríquez, a quien la historia conoce como “la loca del Sacramento”. Se trasladó algunas temporadas a Alcalá para doctorarse en Teología, Es en entonces cuando se encontró con el futuro san Juan de Ávila, en el que influirá decisivamente.

En 1526 estaba ya en Sevilla. Fundó el primer colegio de niños. Los criaba con mucho cuidado; dormía cada uno por sí. Durante las siestas les hacía hacer tomiza y otras cosas de esparto, por las tardes los llevaba a pasear por el campo. Les enseñaba a cantar, gramática, artes y teología. Mantenía muchos pobrecitos, además de los colegiales, que sus padres les daban un pedazo de pan por la mañana, y a la hora de comer les hacía él dar una escudilla de caldo y pan, asentados en unos bancos a los pies de los colegiales en el refectorio. Tenía veinticuatro de estos niños que ayudaban a misa. Era músico y componía villancicos para la noche de Navidad, que se cantaban en el coro de la iglesia catedral; también compuso cantos muy devotos, que cantaban los niños, algunos de ellos los incluyó en el libro de su doctrina, que se imprimió en Sevilla. Cuando encontraba algún sacerdote advenedizo lo invitaba a celebrar la misa y le daba una asignación para la intención, así ayudaba a los sacerdotes pobres. Era muy penitente y vestía con gran sencillez.

No tenía nunca dinero, a pesar de que las personas de posibilidades le entregaban sus fortunas, porque sabían que les iba a dar una buena dedicación. La iglesia la tenía muy limpia, igual que los ornamentos y corporales, purificadores, etc.

Con bastante seguridad se puede afirmar que Fernando de Contreras y Juan de Ávila se conocían ya por haberse tratado en Alcalá de Henares. Por aquellas fechas Ávila llegó a Sevilla, para pasar con Juan Garcés, obispo de Tlaxcala (Puebla de los Ángeles) a misionar a Nueva España. Contreras oyó una plática de Juan de Ávila, percatándose de su unción, fue al arzobispo, Alonso de Manrique, y le habló de ese clérigo ejemplar. El prelado quiso conocerle y le quedó aficionado. Vio que era conveniente que se quedase en su arzobispado y por obediencia se lo dio a conocer.

Y Juan de Ávila no pasó a América y se quedó en Sevilla para ser el Apóstol de Andalucía.

Juan de Ávila en un principio vivió con Fernando de Contreras en una casilla de la Puerta del Arenal de la colación de Santa María. Durante los primeros tiempos de Juan de Ávila en Sevilla hace lo que veía en el ministerio de su amigo, predicaba en los hospitales, visitaba las cárceles y las escuelas para enseñar la doctrina cristiana. En las iglesias y en las plazas y en las calles, cuando había mucha gente, explicaba igualmente la palabra de Dios, con mucha aceptación por parte de todos, así se iba preparando para su plena dedicación evangelizadora en las restantes tierras andaluzas.

Teresa Enríquez le había manifestado a Contreras su interés en dedicar su dinero en la redención de cautivos cristianos entre los moros. Si bien al principio no fue posible, en 1532 hizo su primer viaje de rescate a Argel. Realizó diez viajes. En una ocasión quedó preso en Ceuta y en otra como rehén. Otras veces por falta de dinero dejó en prenda su báculo para poder rescatar cautivos. En uno de sus viajes a Argel, una terrible sequía asolaba aquellas tierras, pero como si el cielo hubiese escuchado las plegarias de Contreras, no tardó en darse los benéficos efectos de una abundante lluvia.

El rey de Argel le ofreció ricos presentes que Contreras no aceptó, entonces le regaló treinta niños, gesto que siguieron otros moros, con lo que pudo reunir trescientos cautivos que llevó a Sevilla. El emperador Carlos V (1546) se lo quiso premiar y le propuso para el obispado de Guadix, que no aceptó.

Sus últimos días los pasó en el hospital de Santa Marta. El entierro fue una prueba del fervor popular que gozaba. Su féretro fue llevado a hombros de los duques de Arcos, Medina Sidonia y Alcalá y los condes de Gelves, Ureña y Olivares.

El cabildo catedralicio de Sevilla promovió la causa de su beatificación que se logró en 1653. El 12 de febrero de 1785 se reconoció la heroicidad de sus virtudes.

 

Obras de ~: Doctrina Cristiana, Sevilla, s. f.; Pequeña Flor, s. f. (desapar.).

 

Fuentes y bibl.: Archivo Secreto Vaticano, Ritos, Copia y traslado auténtico de los autos y proceso original que se ha hecho con autoridad apostólica en la causa de beatificación y canonización del V. S. de Dios Fernando de Contreras, sacerdote sevillano.

G. de Aranda, Vida del siervo de Dios, el venerable P. Fernando Contreras, natural de esta ciudad de Sevilla, del hábito de N. P. San Pedro [...], Sevilla, Tomás López de Haro, 1692; D. Ortiz de Zúñiga, Anales eclesiásticos y seculares de la ciudad de Sevilla, vol. III, Madrid, Imprenta Real, 1796, págs. 367- 368, 394-441 y 449-450 (ed. facs., Guadalquivir, Sevilla, 1988); M. Méndez Bejarano, “Fernando de Contreras”, en Diccionario de Escritores, Maestros y Oradores, naturales de Sevilla y su actual provincia de Sevilla, Sevilla, 1922; L. Sala Balust y F. Martín Hernández, Obras del Maestro Juan de Ávila, vol. I, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1970, págs. 31-35; F. J. Ruiz, “Contreras, Fernando de”, en Q. Aldea Vaquero, T. Marín Martínez y J. Vives Gatell (dirs.), Diccionario de la Historia Eclesiástica de España, vol. I, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1972, págs. 228-229; A. Huerga, “La teología en la Universidad de Alcalá (1508-1515)”, en Historia de la Iglesia, vol. XVII, Valencia, Edicep, 1974, págs. 585-616; A. Llin Cháfer, Sacerdocio y ministerio, estudio histórico-teológico sobre el ministerio sacerdotal en Santo Tomás de Villanueva, Valencia, Facultad de Teología, 1988, págs. 96-102.

 

Arturo Llin Cháfer

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