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Facundo Ramón Sánchez Artesero

Biografía

Sánchez Artesero, Facundo Ramón. Fermín de Alcaraz. Alcaraz (Albacete), 18.XI.1784 – Cuenca, 4.XII.1855. Fraile capuchino (OFMCap.), predicador, comisario apostólico de los capuchinos de España durante la exclaustración, obispo de Cuenca (1849-1855).

Fueron sus padres Fernando Sánchez y Antonia Artesero. Estudió las primeras letras y la Gramática con los dominicos de su ciudad, y, aunque parece que lo quisieron retener consigo, sus padres lo enviaron a la Universidad de Toledo, donde estudió Teología, Filosofía y dos años de Jurisprudencia. En la Ciudad Imperial estuvo al servicio, como fámulo, del cardenal Francisco Antonio Lorenzana, lo que indica la extracción humilde de su familia. Después de participar en unas misiones populares, predicadas en la Catedral por los capuchinos, decidió pedir el hábito en dicha Orden, que vistió en el noviciado de Alcalá el 18 de agosto de 1802, profesando al año siguiente. Realizados los estudios filosóficos y teológicos, fue ordenado sacerdote en Montilla (Córdoba), donde se había refugiado a causa de la invasión francesa. En 1813 fue destinado a Madrid, distinguiéndose en la predicación, llegando a ser nombrado teólogo de cámara del infante don Sebastián. Predicó misiones en Toledo, Cuenca, e incluso en su pueblo, donde, a causa del concurso de fieles, tenía que predicar en la Plaza Mayor, subido a la lonja de las Regaterías. Pero fue después del Trienio Liberal cuando alcanzó mayor notoriedad y aceptación, predicando ante el nuncio, el Cabildo de la Catedral Primada y el capítulo general de los capuchinos, reunido en Madrid los primeros días de junio de 1830. En su provincia de Castilla desempeñó diversos cargos: superior, secretario provincial, secretario del capítulo general y secretario de la procura general establecida en Madrid.

De acuerdo con la bula Inter graviores (15 de mayo de 1805), que introdujo la alternancia en el gobierno general de las órdenes religiosas entre las provincias españolas (ultramontanas) y las del resto de Europa (cismontanas), usurpando al ministro general la jurisdicción de la parte de la Orden por la que no había sido elegido, los capuchinos debían celebrar capítulo general en Roma en 1836. Por este motivo el padre Juan de Valencia, ministro general, decidió en 1835 enviar al padre Alcaraz a la Ciudad Eterna como representante suyo, para que allí tramitara todo lo necesario para la celebración del capítulo. Pero, ante la imposibilidad de que se celebrara el capítulo con la presencia de los vocales españoles, Gregorio XVI prolongó en 1836 el mandato de los superiores. Mientras tanto el padre Fermín no desaprovechó el tiempo, sino que supo introducirse por los vericuetos de las congregaciones romanas, adquiriendo pronto una gran familiaridad con el prefecto de la Congregación de los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, cardenal Luigi Lambruschini, y con sus colaboradores (Capaccini, Brunelli, Vizzardelli). Es probable que estos contactos se los hubiera facilitado su relación con el grupo del obispo Abarca. Por otra parte el padre Alcaraz, como representante de los capuchinos españoles, consiguió dispensas y colocación en Italia para numerosos exclaustrados. El 30 de marzo de 1838 fue nombrado por el Papa comisario apostólico de los capuchinos de España, con las mismas facultades que gozaban los vicarios generales, según la bula Inter graviores, que seguía en pleno vigor. Y el 10 de abril la congregación de obispos y regulares le concedía poder promover ante la Santa Sede los distintos asuntos que le ocurrieran respecto a los capuchinos españoles, motivo por el que debía residir en Roma.

Con anterioridad al cargo de comisario apostólico el padre Fermín había sido nombrado el 8 de febrero de 1836, por un oficio del ministro de Estado del rey don Carlos, pretendiente al Trono de España, representante de dicho Monarca ante el Papa, “por los buenos servicios, que a la Yglesia, y su justa causa ha prestado con zelo ejemplar y laudable inteligencia”. Desde su doble condición de comisario y agente de don Carlos ejerció una notable influencia entre altos jerarcas de la curia romana, informando sobre la situación eclesiástica y política de España, desde una visión netamente antiliberal y ultraconservadora. Su actitud y la actividad ingente que desplegó en las congregaciones romanas, transmitiendo cartas y peticiones de obispos de la zona ocupada por los carlistas, fue decisiva en el apoyo que la Santa Sede dispensó al pretendiente, y lo hicieron blanco de la animadversión de los encargados de negocios de la embajada de España ante la Santa Sede, en un momento en que no existían relaciones oficiales entre ambos gobiernos. Éstos lo consideraron, no sin interés, aunque también con alguna razón, intrigante, parcial, osado, procaz y embrollón.

Como comisario apostólico, y con las facultades que le concedió el Papa el 21 de mayo de 1839 sobre las misiones de los capuchinos españoles, el padre Fermín organizó el envío de misioneros a Mesopotamia (1840), Venezuela (1842), a donde logró que fueran más de ciento sesenta y cinco religiosos, Guatemala (1843) y Nueva Granada (Colombia) (1844), misiones prácticamente desaparecidas a consecuencia de la independencia de las repúblicas americanas. Además el padre Fermín intentó la formación de un colegio de misioneros, y el envío de religiosos a las islas de Fernando Poo, proyectos que no se llevaron a cabo. También se ocupó de otros religiosos que vivían juntos, como los de Ustaritz (sur de Francia), a los que animaba a dejar Europa para las misiones, pues allí, con los gobiernos liberales, según creía él, no había nada que hacer.

El 26 de enero de 1849 la Reina proponía al Papa, para el obispado de Cuenca, vacante, al padre Fermín, siendo éste consagrado el 6 de mayo en Gaeta por el mismo Pío IX. El nombramiento hay que situarlo en el nuevo clima de relaciones que se vivía entre la Iglesia y el Estado, como consecuencia de la subida al poder del moderado Ramón María Narváez en 1844 y del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos estados en 1845. El nombramiento de una persona tan conservadora y proclive al carlismo era un signo de buena voluntad por parte del gobierno, cuando se estaba negociando el Concordato. Fermín de Alcaraz, al ser nombrado obispo, pidió al Papa ser exonerado de su cargo de comisario, pero éste no se lo concedió, sino que lo mantuvo en el cargo hasta su muerte. Habiendo entrado en Cuenca el 13 de agosto de 1849, se dedicó con ahínco a reorganizar la diócesis y elevar el nivel religioso del pueblo, que se encontraban en mal estado por los largos años en que aquella había estado vacante. Para ello se propuso la creación de una casa de misioneros en el Convento de los Descalzos de la ciudad (lo que permitía el Concordato de 1850), formada por exclaustrados capuchinos, con el doble objetivo de predicar misiones y ejercicios por la diócesis y poner los cimientos de la restauración de la Orden Capuchina en España. Pero no pudo vencer las resistencias de los exclaustrados para reunirse en dicho establecimiento. Otro proyecto suyo fue la fundación de una casa de estudio para señoritas en Huete; en esta ocasión la escasez de medios económicos fue la causa que impidió dicho plan. El padre Alcaraz dedicó también numerosas energías al Seminario, dotándolo de nuevas cátedras e insistiendo en su disciplina interna, motivo por el que se reservó su dirección. Pero tal medida fue causa de la indisciplina que se quería evitar, por lo que tuvo que redactar nuevas Constituciones, al modo de las que habían existido anteriormente. También quiso reorganizar las parroquias, elevando algunas vicarías a dicha categoría, pero a ello se opusieron los párrocos y el gobierno. El padre Alcaraz no descuidó la reparación de numerosas iglesias y ermitas de la diócesis, y trabajó mucho para asegurar la dignidad del culto. De natural bondadoso, pero severo y autoritario, el padre Fermín, debido a la brevedad de su pontificado, no vio realizados sus proyectos, que tuvo que ir modificando por las circunstancias del momento y por la estrechez de medios. Murió el 4 de diciembre de 1855 a causa de una parálisis cerebral, siendo sepultado en la Catedral, enfrente del altar de la Reliquia.

Numerosos documentos suyos se encuentran en Roma: en el Archivio Segreto Vaticano, en los fondos Vescovi e Regolari, Nunziatura de Madrid, Congregazione del Concilio; en el Archivio della Congregazione degli Affari Ecclesiastici Straordinari (Notizia dello stato in cui trovansi le diocesi di Spagna nel presente tempo di rivoluzione, S. II. Spagna, fasc. 57, posizione n.º 238); en el Archivio de Propaganda Fide; en el Archivo General de Capuchinos. En España son importantes los archivos: Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores (Madrid), el fondo de la Embajada ante la Santa Sede; la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, el fondo Pirala; en el Archivo Provincial de Capuchinos de Castilla (Madrid); en el Archivo Provincial de Capuchinos de Cataluña, el Libro del Comisario Apostólico de España 1838-1885; el Archivo Histórico Provincial de Capuchinos de Pamplona, fondo Sermones P. Fermín de Alcaraz.

 

Obras de ~: Sermón que en la solemne función de la bendición y juramento de la bandera del primer batallón de voluntarios realistas de esta corte. Predicado el 4 nov. 1823 en los dominicos de Atocha. “Lo dedica al Sr. don Carlos de Borbón, infante de España”, Madrid, José del Callado, 1823 [publicado en J. A. Echeverría, “Notas biográficas y tres sermones políticoreligiosos del P. Fermín de Alcaraz”, en Collectanea Franciscana (ColFranc), 68 (1998), págs. 555-621]; La Divina Pastora, o sea el Rebaño del Buen Pastor Jesucristo, guíado, custodiado y apacentado por su divina Madre María Santísima, Madrid, 1831; Ejercicio cotidiano de las ovejas de María, o sea Corona de la Madre del Buen Pastor Jesucristo, María Santísima, y alimento diario de sus místicas ovejas, Madrid, 1833, 2.ª ed.; “Litterae memoriales P. Firmini ab Alcaraz, Commissarii Apostolici Capuccinorum Hispaniae extra provinciam vagantium ob civiles suppressionem, quoad Missiones apud infideles: 21 nov. 1848”, (Monumenta Antiqua), en Analecta Ordinis Fratrum Minorum Capuccinorum (AOFMCap.), 55 (1939), págs. 129- 134; Melchor de Pobladura, “Relación de la visita ‘ad limina’ de Mons. Félix Torres Amat, obispo de Astorga (10 julio 1838), censurada por el capuchino P. Fermín de Alcaraz (9 sept. 1839)”, en Estudios Franciscanos (EstFranc), 81 (1980), págs. 33-86.

 

Bibl.: V. M. Brusola, Biografías de los obispos contemporáneos, prelados y demás dignidades ilustres de la Iglesia española [...], Madrid, 1852, págs. 66-68; V. La Fuente, Historia eclesiástica de España, vol. III, Barcelona, Librería Religiosa, 1855; T. Muñoz y Soliva, Noticias de todos los Ilmos. Señores Obispos que han regido la diócesis de Cuenca, aumentadas con los sucesos mas notables acaecidos en sus pontificados y con muchas curiosidades referentes a la Santa Iglesia Catedral y su cabildo y a esta ciudad y su provincia, Cuenca, Imprenta de Francisco Gómez e hijo, 1860, págs. 554 y ss.; Bullarium Ordinis FF. Minorum S.P. Francisci Capuccinorum seu collectio bullarum, brevium, decretorum, rescriptorum oraculorum &c. quae â Sede Apostolica pro Ordine Capucino emanarunt [...], X, variis notis elucubrata a Petro Damiani a Munster, Romae-Oeniponte, Oeniponte Typis Wagnerianis, 1884, págs. 61-64 y ss.; J. Marco Hidalgo, “Cultura intelectual y artística (Estudios para la historia de la ciudad de Alcaraz)”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 30 (1909), págs. 216-217; F. da Mareto, Tavole dei capitoli generali dell’Ordine dei FF.MM. Cappuccini con molte notizie illustrative, Parma, Libreria Editrice Frate Francesco, 1940, pág. 268; B. de Carrocera, Necrologio de los Frailes Menores Capuchinos de la provincia del Sagrado Corazón de Castilla (1609-1943), Madrid, Imprenta de Editorial Magisterio Español, 1943, pág. 300; B. de Rubí, Reforma de regulares en España a principios del siglo xix. Estudio histórico-jurísidco de la bula “Inter graviores” (15 mayo 1804), Barcelona, 1945; M. de Pobladura, Los frailes menores capuchinos de Castilla, Madrid, El Mensajero Seráfico, 1946; Juan B. de Ardales, La Divina Pastora y el Bto. Diego José de Cádiz. Estudio histórico. I. 1703-1900, Sevilla, Imprenta de la Divina Pastora, 1949, págs. 667-675; Juan B. de Ardales, “Sanchez Artesero Firminus Ab Alcaraz”, en Lexicon Capuccinum. Promptuarim Historico-Bibliographicum OFMCap. (1525-1950), Romae, Bibliotheca Collegii Internationalis S. Laurentii Brundusini, 1951, cols. 1540-1541; M. de Pobladura, Historia generalis Ordinis Fratrum Minorum Capuccinorum. Pars Tertia (1761- 1940), Romae, Institutum Historicum Ordinis Fratrum Minorum Capuccinorum, 1951; “De superiorum generalium electione tempore regiminis alterni (1804-1885)”, en Col- Franc, 27 (1957), págs. 166-195 y 282-323; L. Manzini, Il cardinale Luigi Lambruschini, Città del Vaticano, Libreria Editrice Vaticana, 1960; J. Gorricho, “Algunos documentos vaticanos referentes al pretendiente Carlos V (1834-1842)”, en Anthologica Annua, 11 (1963), págs. 339-365; La provincia de frailes menores capuchinos de Castilla. II: 1701-1836, Madrid, Centro de Propaganda, 1973, págs. 591-592; V. Cárcel Ortí, Política eclesial de los gobiernos liberales españoles (1830-1840), Pamplona, Eunsa, 1975; “Sánchez Artesero, Fermín”, en Q. Aldea Vaquero, T. Marín Martínez y J. Vives Gatell (dirs.), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, vol. IV, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1975, pág. 2170; R. Ritzler y P. Sefrin, Hierarchia católica medii et recentioris aevi. VIII: 1846-1903, Patavii, Il Messaggero di S. Antonio, 1978, pág. 220; M. de Pobladura, “Una malograda iniciativa de restaurar la Orden en España 1842-1854”, en EstFranc, 79 (1978), págs. 332-368; V. Cárcel Ortí, “El liberalismo en el poder (1833-1868)”, en V. Cárcel Ortí (dir.), Historia de la Iglesia en España. V. La Iglesia en la España contemporánea (1808-1975), Madrid, BAC maior 20, 1979, págs. 115- 225; J. A. Echeverría, “La presencia española en la misión capuchina de Mesopotamia (1841-1886)”, en EstFranc, 95 (1994), págs. 303-337; 96 (1995), págs. 33-70; 97 (1996), págs. 121-144; Los capuchinos en la España del siglo xix. Política religiosa liberal y vida institucional (1800-1877), Dissertatio ad Lauream, Romae, Pontificia Universitas Gregoriana, Facultas Historiae Ecclesiasticae, 1997 (inéd.); “Documentos sobre los intentos de restauración de la Orden capuchina en España durante la exclaustración”, en EstFranc, 98 (1997), págs. 453-505; 99 (1998), págs. 273-370; “Los capuchinos y la exclaustración del siglo xix (1834-1877)”, en Scriptorium Victoriense, 45 (1998), págs. 353-469; V. Serra de Manresa, Els framenors caputxins a la Catalunya del segle xix. Represa conventual, exclaustracions i restauració (1814-1900), Col.lectània Sant Pacià 63, Barcelona, Facultat de Teologia de Catalunya- Editorial Herder, 1998.

 

José Ángel Echeverría, OFMCap.

 

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