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Al-Mu'tasim

Biografía

Al-Mu’taṣim: Abū Yaḥyà Muḥammad b. Ṣumādiḥ, Mu’izz al-Dawla al-Mu’taṣim bi-llāh. Almería, 429 H./14.X.1037-2.X.1038 C. – rabī’ I de 484 H./23.IV-22.V.1091 C. Segundo y último soberano de la taifa almeriense de la dinastía de los Banū Ṣumādiḥ.

Tras una década de gobierno, Ma’n b. Ṣumādiḥ murió en 1051, dejando asentado el poder de su dinastía en Almería. Sin embargo, su hijo y sucesor sólo tenía en aquel momento catorce años, por lo que no le sucedió oficialmente hasta pasado un tiempo, en 446/1054-1055. A diferencia de su padre y de sus antecesores eslavos, que renunciaron voluntariamente a revestirse de los atributos de soberanía habituales en el islam, el segundo Ibn Ṣumādiḥ se dio algunos de tales atributos, como la adopción del sobrenombre (laqab) o la realización de construcciones principescas, lo cual indica un mayor grado de conciencia en la autoafirmación de su poder. Inicialmente se tituló Mu’izz al-Dawla (“engrandecedor de la dinastía”), aumentando con posterioridad el rango de su sobrenombre con los de al-Mu’taṣim bi-llāh, en imitación de Ibn ‘Abbād de Sevilla, y al-Wāṯiq bi-faḍl Allāh, títulos sultánicos propios de los califas orientales y que los taifas andalusíes comenzaron a usar a mediados del siglo XI.

En conjunto, el gobierno de al-Mu’taṣim se desarrolló sin grandes sobresaltos y dentro de unos parámetros de relativa estabilidad, teniendo en cuenta la agitación característica del período taifa. El cronista magrebí Ibn ‘Iḍārī hace una glosa elogiosa de su gobierno en los siguientes términos:

“Este joven Abū Yaḥyà siguió con sus hombres el curso de la mejor conducta en relación con su ejército y su grey. Sus días fueron buenos y su estado prosperó. Entre las gentes de cultura y de ciencia fue considerado culto e inteligente. Los poetas tenían junto a él un zoco bien abastecido, por lo que acudieron a él muchos de ellos. Permaneció como rey en la ciudad de Almería y sus distritos un largo período de tiempo, que repartió entre sus guerras y sus placeres, pues fue su duración como soberano de cuarenta y un años”.

Al final de su reinado, al-Mu’taṣim hubo de enfrentarse, como los restantes soberanos de su época, a la presencia de los almorávides. El almeriense no fue de los que participaron en la petición de auxilio a la dinastía norteafricana, tal vez porque la práctica ausencia de presión de los cristianos sobre su territorio le hacía sentir menos directamente su amenaza. No obstante, cuando Yūsuf b. Tāšfīn desembarcó en Algeciras se apresuró a agasajarlo con regalos y a enviarle tropas, excusándose en su avanzada edad para justificar el no acudir en persona a la campaña que acabaría en la memorable victoria de Sagrajas, a la que sí concurrieron, sin embargo, los efectivos almerienses al mando de su hijo Mu’izz al-Dawla. En cambio, sí participó personalmente, un año más tarde, en el asedio de la plaza de Aledo, donde rivalizó con los restantes soberanos por atraerse el favor del emir almorávide. Sin embargo, el destino de la taifa almeriense, como el de las restantes, quedó sellado tras este episodio.

Tras la caída de Granada, la primera taifa conquistada por los almorávides, le siguió, poco tiempo después, la de Almería, ya que al-Mu’taṣim se había demorado en acudir en ayuda de los almorávides y además era aliado de los ziríes granadinos. El soberano almeriense falleció mientras las fuerzas almorávides se encontraban ya acampadas ante los muros de la alcazaba, en fecha que Ibn ‘Iḍārī sitúa en rabī’ I de 484/23 de abril-22 de mayo de 1091. Al-Mu’taṣim fue sucedido por su hijo Mu’izz al-Dawla, quien muy poco después abandonó la ciudad, refugiándose al Norte de África.

Durante su gobierno, Almería adoptó la apariencia de las principales taifas, incluyendo el mecenazgo a los literatos y las construcciones palaciegas. Fue precisamente en esta segunda faceta donde, sin duda, más destacó al-Mu’taṣim, pudiéndose hablar del desarrollo de un verdadero programa estatal. Disponemos de informaciones relativamente abundantes sobre las construcciones principescas de Almería, similares a las llevadas a cabo en otras taifas de la época. Entre sus obras más importantes destaca la residencia de recreo situada en las cercanías de la capital almeriense llamada en las fuentes árabes Ṣumādiḥiyya, de la que el cronista y geógrafo almeriense al-’Uḍrī nos ha dejado una breve pero interesante descripción. Estaba constituida por un parque o jardín guarnecido de palacios y en ella se cultivaban plantas tropicales, como el plátano y la caña de azúcar, y gran variedad de especies vegetales. En el centro se situaba un amplio estanque rodeado de salones pavimentados de mármol blanco. El concepto de estos jardines principescos es de estirpe oriental, rasgo que se refuerza con sus atributos ornamentales y por el propio acondicionamiento vegetal, caracterizado por el exotismo de las especies introducidas. Junto a la construcción de esta finca de recreo, cabe mencionar los considerables trabajos de acondicionamiento realizados en la vieja alcazaba, con el fin, principalmente, de elevar cantidades suficientes de agua hasta el jardín situado sobre la altura ocupada por la fortaleza.

 

Bibl.: L. Seco de Lucena, “Los palacios del taifa almeriense al-Mu’taṣim”, en Cuadernos de la Alhambra, 3 (1967), págs. 15-26; E. Molina López, “Los Banū Ṣumādiḥ de Almería (s. XI) en el Bayān de Ibn ‘Iḍārī”, en Andalucía Islámica. Textos y Estudios, I (1980), págs. 129-140; D. Wasserstein, The Rise and Fall of the Party Kings. Politics and Society in Islamic Spain, 1002-1086, Princeton, Princeton University Press, 1985; M.ª J. Viguera, Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes (Al Andalus del XI al XIII), Madrid, MAPFRE, 1992, págs. 77-80; F. Maíllo Salgado (est., trad. y notas), La caída del califato de Córdoba y los Reyes de Taifas = Al-Bayan al-Mugrib / Ibn Iḍari, Salamanca, Universidad-Estudios Árabes e Islámicos, 1993, págs. 145-146, 150-151 y 163; M.ª J. Viguera (coord. y pról.), Los reinos de taifas. Al-Andalus en el siglo XI, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, vol. VIII-I, Madrid, Espasa Calpe, 1996, pág. 93; F. Clément, Pouvoir et légitimité en Espagne musulmane à l’époque des taifas (Ve-XIe siècle). L’imam fictif, pról. de P. Guichard, París, L’Harmattan, 1997; P. Guichard, Al-Andalus frente a la conquista cristiana: los musulmanes de Valencia (siglos XI-XIII), Madrid-Valencia, Biblioteca Nueva-Universitat de València, 2001, págs. 407-408 y 410.

 

Alejandro García Sanjuán

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