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Fernando Rodríguez de Castro

Biografía

Rodríguez de Castro, Fernando. Fernán Ruiz de Castro. El Castellano. Castilla, p. s. XII – ?, c. 1181. Noble, caballero, mayordomo regio.

Noble castellano, hijo de Rodrigo Fernández de Castro el Calvo y de Estefanía Pérez de Traba, también conocido como Fernán Ruiz de Castro. Accedió a la Corte tras la muerte de su padre y al amparo de su tío, Gutierre Fernández. Junto a éste confirma algunos diplomas castellanos y en 1148 recibió el gobierno de Dueñas e Imbia, tenencias que vio incrementadas con Cuéllar y Valladolid en la década de 1150.

Durante la minoría de Alfonso VIII, se opuso al regente, el conde Manrique de Lara, entre otros motivos por haber usurpado la tutoría a Gutierre Fernández de Castro. Exiliado en León a fines de 1159, atacó la Tierra de Campos en marzo de 1160, capturó a Nuño Pérez de Lara y dio muerte, según las crónicas, a su suegro el conde Osorio Martínez. Aunque varios documentos prueban que éste no falleció en tal evento, lo cierto es que Fernando rompió su compromiso matrimonial con Constanza Osorio y casó con la infanta Estefanía, evidencia de su afinidad hacia Fernando II. Su actitud fue muy distinta a la postura seguida por su tío pues, pese a las narraciones cronísticas, Gutierre Fernández no abandonó la Corte regida por los Lara y adoptó una actitud conciliadora o, cuanto menos, protectora del pequeño Alfonso VIII y su Corona.

La negociada liberación de Nuño Pérez de Lara permitió a Fernando un esporádico regreso a Castilla, aunque a fines de 1160 ya se hallaba de vuelta en León, habiendo perdido sus tenencias castellanas.

Como contraprestación, obtuvo el gobierno de Salamanca y la mayordomía regia leonesa, que ostentó entre agosto de 1162 y mayo de 1164. Durante este tiempo ambas Cortes llegaron a cierto entendimiento, momento en el que Fernando II, con el apoyo de Castro, se hizo con el control de Toledo y otras poblaciones de la Transierra. No obstante, sus maquinaciones y la creciente rivalidad entre ambos bandos desencadenaron un nuevo enfrentamiento durante el verano de 1164. Fernando Rodríguez, que había acudido a Toledo con ánimo de lucha, fue expulsado de la ciudad y tuvo que refugiarse en Huete, en cuyas cercanías dio muerte al conde Manrique. Su victoria se encontró con la oposición de amplios sectores, entre ellos los ciudadanos abulenses, aunque también contó con colaboradores ocasionales, como ocurrió con el conde Gómez González II.

Refugiado en León por la persecución a que fue objeto, pudo regresar a Castilla tras las negociaciones de 1165, pero retornó al exilio a los pocos meses. Mantuvo la mayordomía regia leonesa e incrementó sus oficios territoriales con la ciudad de Zamora y la tenencia de las torres de León, aunque en marzo de 1166 vio mermada su influencia y cesadas sus ocupaciones.

Marchó entonces a tierras musulmanas, donde fue recibido por el Califa almohade. No intervino en los asuntos leoneses hasta 1168, cuando recuperó algunas de sus tenencias, y en 1169, bajo las órdenes de Fernando II, luchó contra los portugueses, que habían emprendido una importante ofensiva por tierras extremeñas.

Fue entonces cuando capturó al monarca lusitano y, a cambio de su liberación, recibió Trujillo y varias localidades circundantes, con lo que constituyó un amplio señorío. Pese a estos éxitos, el noble no estaba satisfecho con el rumbo de la política leonesa y se decidió a colaborar con los almohades en las incursiones que efectuaron por las comarcas extremeñas y salmantinas (1174). Su actitud le ocasionó la pérdida de los oficios territoriales y cortesanos que había obtenido, aunque no fue una rebeldía prolongada. Fernando retornó a la Corte leonesa en el verano de 1175 y no tardó en recuperar algunos de sus cargos, aunque mostró el mismo interés por regresar a su tierra de origen.

Por eso negoció con Alfonso VIII la situación de Trujillo y Plasencia, que fueron incorporadas a Castilla, aunque al noble se le reconoció su señorío sobre la primera de las villas. Al menos así lo muestran los diplomas emitidos a partir de 1179. Al comenzar la década de 1180 Fernando Inició un período de idas y vueltas a León, llegó a recibir de Fernando II las tenencias de Astorga y Asturias, aunque abandonó la actitud hostil de los años de juventud.

Contó a menudo con la colaboración de sus hermanos Gutierre, Álvaro y Pedro, de los que apenas han quedado referencias. De su segundo matrimonio con la infanta Estefanía tuvo a Pedro Fernández de Castro, presente en la documentación desde 1179 y continuador, en muchos aspectos, de la tensa vida política de su padre.

 

Bibl.: L. de Salazar y Castro, Historia Genealógica de la Casa de Lara, Madrid, Imprenta Real, 1696 (ed. facs., Bilbao, Wilsen, 1988); J. González González, Regesta de Fernando II, Madrid [Diana Artes Gráficas], 1943; R. Menéndez Pidal (ed.), Primera Crónica General de España, Madrid, Gredos, 1955; J. González González, El Reino de Castilla en la época de Alfonso VIII, Madrid, Escuela de Estudios Medievales, 1960; A. Huici Miranda (ed. y transcr.), Al-Bayan al-Mugrib de Ibn ‘Idari, Valencia, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1963; “Corpus Christianorum. Continuatio Mediaevalis”, t. LXXII, Turnholt (Estados Unidos) (1987); R. Jiménez de Rada, “De Rebus Hispanie sive Historia Gothica”, en Historia de los hechos de España, introd., trad., notas e índices de J. Fernández Valverde, Madrid, Alianza Editorial, 1989; J. de Salazar Acha, “El linaje castellano de Castro en el siglo XII: consideraciones e hipótesis sobre su origen”, en Anales de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, t. I (1991), págs. 33-68; M. Torres Sevilla-Quiñones de León, Linajes nobiliarios en León y Castilla (siglos IX al XIII), Salamanca, Junta de Castilla y León, 1999; A. Sánchez de Mora, La nobleza castellana en la Plena Edad Media: El linaje de Lara, Sevilla, Universidad, 2006.

 

Antonio Sánchez de Mora