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Graciano

Biografía

Graciano. Flavius Gratianus. Sirmium (Sremska Mitrovika, Serbia), 18.IV.359 – Lugdunum (Lyon, Francia), 25.VIII.383. Emperador de Roma (367-383).

Fue originario de Sirmium (Epítome sobre los Césares, 47, 1), la gran metrópoli balcánica en la que también nacieron emperadores como Trajano Decio (249-251), Probo (276-282) o Constancio II (337- 361). Hijo del primer matrimonio de Valentiniano I (364-375) con Marina Severa, se conoce la fecha de su nacimiento por la Crónica de san Jerónimo; por el segundo matrimonio de su padre con Iustina fue hermanastro de Valentiniano II (375-392), Iusta, Grata y Galla, la futura esposa de Teodosio I (379-395); fue sobrino del emperador Valente (364-378). Contrajo matrimonio el año 374 con Constantia, hija póstuma del emperador Constancio II por su tercer matrimonio el año 361 con Faustina (Ammiano Marcelino, Historia, 21, 6, 4 y 21, 15, 6); de ese matrimonio, siendo ambos niños, nació un hijo de nombre desconocido que murió antes del 383 (Agustín, La ciudad de Dios, 5, 25); al morir Constantia en el verano del año 383, Graciano contrajo segundas nupcias con Laeta, que le sobrevivió y que el año 408 empleó su fortuna personal para aliviar el hambre en la ciudad de Roma durante el sitio forzado por Alarico (Zósimo, Nueva Historia, 5, 39, 4).

Siendo aún niño, y antes de cumplir los siete años, ocupó su primer consulado a comienzos del año 366 junto al experimentado Flavius Dagalaifus (Ammiano, 26, 9, 1 y 27, 2, 1); Valentiniano I trataba así de repetir un ensayo dinástico de resonancias constantinianas, como demostraría la elevación de Graciano al rango de Augusto el 24 de agosto del año 367 (Ammiano, 27, 6, 5; Zósimo, 4, 12, 2) en Samarobriva Ambianorum (Amiens, Francia); en ese momento, tres miembros de la misma familia —Valentiniano I, su hermano Valente y su hijo y sobrino Graciano— ostentaban el título de Augustos. En ese contexto hay que situar también la presencia de Graciano junto a su padre en las campañas en el Rhin de los años 367 y 368 al modo de un heredero designado (princeps iuventutis) de los tiempos del principado; era importante que la jerarquía militar, la nobleza de la Corte en Mediolanum (Milán, Italia) y en Treveris (Trier, Alemania) y el propio Senado de Roma renocieran en él un sucesor llamado a evitar una sangrienta transición de poder a la muerte de su padre.

Una vez asegurada la sucesión dinástica, la educación de Graciano, con apenas nueve o diez años, fue encomendada a Decimius Magnus Ausonius (310- 395), el famoso poeta y retórico de Burdigalia (Burdeos, Francia), que haría luego una importante carrera política a la sombra de su pupilo.

Graciano acababa de cumplir dieciséis años y se encontraba en Treveris cuando murió su padre el 17 de noviembre del año 375; cinco días después, el 22 de noviembre, las tropas de Pannonia inducidas por Merobaudes, uno de los principales generales de Valentiniano I, proclamaban Augusto a su hermanastro Valentiniano II, de sólo cuatro años (Ammiano, 30, 10, 4). Valente ocupó el puesto de Augusto senior, aunque se mantuvo en Oriente, mientras Graciano se hacía cargo de Occidente, sucediendo a su padre y teniendo a su lado a Valentiniano II. Los planes sucesorios de Valentiniano I habían funcionado: Roma estaba en manos de Valente y de sus dos sobrinos con el beneplácito del ejército. En el reparto de las tareas administrativas, Graciano asumió las Galias, Britannia e Hispania —la vieja circunscripción de Constancio I casi un siglo antes—, mientras el entorno de Valentiniano II se hacía cargo de África, Italia y el Illyricum (Zósimo, 4, 19, 2).

Tras la muerte de su padre, Graciano mantuvo la residencia imperial en Tréveris, donde Barnes le sitúa entre los años 375 y 378; a este período corresponde su visita a Roma en 376, probada, según Pearce por la acuñación de un solidus con la leyenda restitutor reipublicae.

A finales de la primavera o comienzos del verano de 378 Graciano se encontraba de nuevo en guerra con los alamanes y sus tropas se movían entre el Rhin y el alto Danubio. Su escenario militar y el de su tío Valente, Occidente y Oriente, iban a coincidir en el bajo Danubio como consecuencia de la entrada en territorio romano de los primeros contingentes de godos tervingos autorizados por Valente (Ammiano, 31, 3-4; Zósimo, 4, 20, 3-5) y de los saqueos y disturbios que siguieron en toda la Tracia y sus proximidades.

La actuación en diferentes puntos de los dos ejércitos no pudo impedir la derrota de Valente y su muerte el 9 de agosto de 378 cerca de Hadrianópolis (Ammiano, 31, 13, 13-16). Graciano, a punto de cumplir los diecinueve años, se convertía ese día en la cabeza visible del estado romano de Oriente y Occidente, teniendo a su lado sólo al joven Valentiniano II que acababa de cumplir siete años. Graciano continuó ese otoño las campañas contra los godos y pasó el invierno en Sirmium, su ciudad natal, como señal inequívoca de que el Danubio era un escenario prioritario en un Imperio romano que se seguía extendiendo desde Britannia hasta el próximo Oriente y que mantenía conflictos en todas sus fronteras.

La crítica histórica es unánime al entender que la cooptación de Teodosio I como Augusto el 19 de enero del 379 en Sirmium (Zósimo, 4, 24, 4) fue la respuesta de una debilitada dinastía valentiniana a la situación militar de las fronteras. Para ello se eligió a un personaje de confianza —hijo de Theodosius, el más prestigioso general de Valentiniano I—, que había mostrado su experiencia militar repeliendo el año 374 la invasión del territorio romano por quados y sármatas en la zona de Pannonia y que podía devolver al ejército el empuje necesario tras la muerte de Valente. En la decisión de traer a Teodosio de su retiro de Hispania, de entregarle primero el mando de parte de las tropas y de auparle luego al trono debieron jugar un papel fundamental los generales del entorno de Graciano, como Saturninus o Víctor. Aunque Teodosio I formalmente iba a ocupar las tierras gobernadas por el difunto emperador Valente, es decir, la parte oriental del Imperio, incorporó a su dominio también las tierras de Macedonia y Dacia, con lo que Graciano podía continuar ocupándose de los asuntos de Occidente. De hecho, en el invierno del 379/380 se encontraba residiendo de nuevo en Tréveris.

Durante el año 380 Graciano se movió entre Milán, Aquileia y el Danubio, donde intervino militarmente, celebrando luego una victoria en Constantinopla, quizá sobre los alamanes. A finales de ese año, nuevos contingentes de godos se asentaron en Pannonia (Zósimo, 4, 33, 2). Entre finales del año 380 y comienzos del 382 Graciano se movió entre sus dos capitales habituales, Trier y Milán, con cuyo obispo Ambrosio mantuvo una estrecha relación.

A mediados de junio del 383 Graciano se dirigió desde el norte de Italia a Raetia para hacer frente a una nueva invasión de los alamanes; fue entonces cuando recibió la noticia del levantamiento de Magno Máximo en Britannia (Zósimo, 4, 35, 2-5) y se dirigió a sofocar la revuelta. En Lutetia (París), Graciano fue abandonado por la mayor parte de sus tropas, que se pasaron a Máximo, y huyó hacia los Alpes, siendo capturado y asesinado en Lugdunum (Lyon) el 25 de agosto del 383 por Andragathius, magister militum de Magno Máximo (Epítome sobre los Césares, 47, 7).

Más tarde sería divinizado.

Graciano, un fiel seguidor del credo del Concilio de Nicea (325) y abiertamente antiarrianista, acabó con la neutralidad del Estado en materia religiosa.

Presionado por Dámaso, el obispo de Roma, e influido sobre todo por Ambrosio —consagrado como obispo de Milán el 7 de diciembre del 374—, tras un edicto de tolerancia hacia el paganismo del año 378 promulgó el 3 de agosto de 379 (Código de Teodosio, 16, 5, 5) una nueva norma por la que se prohibía enseñar a los herejes, reunirse y tener clero; más tarde suprimió las inmunidades de que gozaban las vestales, abolió el sacerdocio romano y confiscó los ingresos que percibían de sus posesiones; al mismo tiempo, el obispo de Roma quedaba fuera de la jurisdicción del prefecto de la ciudad. Ambrosio, que escribió los dos primeros volúmenes del De Fide a instancias de Graciano en 378, le dirigió diversas cartas en las que le recordaba la obligación del príncipe cristiano de obedecer sólo a la ley de Dios sin tolerar el paganismo. A partir de ahora, el Emperador tendría derecho a intervenir abiertamente en los asuntos de la Iglesia y ésta en los civiles. En la práctica, Ambrosio dirigió la política religiosa de Graciano, Valentiniano II y Teodosio.

En ese contexto de separación radical del paganismo hay que situar la retirada el año 382 del Altar de la Victoria en la curia de Roma, empleado tradicionalmente al inicio de las sesiones por los senadores y que ya formaba parte de los símbolos de una vieja religión.

Del mismo modo, Graciano renunció al título de pontífice máximo (pontifex maximus) que habían llevado todos los Emperadores y con ello al atuendo pontifical (Zósimo, 4, 36, 5).

En Hispania el asunto más importante de estos años fue la difusión de la doctrina de Prisciliano, un noble hispano que predicó el ascetismo y que fue nombrado obispo de Ávila, sin autorización de su metropolitano de Mérida; acusado de hereje, de gnóstico y de practicar la magia por los obispos de Mérida y Ossonoba, buscó en vano la intercesión de los poderosos Ambrosio y Dámaso, obispos de Milán y Roma, respectivamente; fue condenado y ejecutado junto a algunos de sus seguidores por orden imperial, con lo que el poder civil se ponía abiertamente al servicio de las disputas dentro de la Iglesia.

 

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Juan Manuel Abascal Palazón