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Magno Máximo

Biografía

Magno Máximo. Hispania, s. m. s. IV – Aquileia (Italia), 28.VII.388. Emperador de Roma (383-388).

Nacido en Hispania (Zósimo, 4, 35, 3) —aunque no es posible precisar en qué región—, fue amigo de Teodosio (Panegiristas Latinos, 12, 24, 1). Se ignora el nombre de su esposa, con la que tuvo un hijo llamado Flavius Victor, nacido hacia el año 380 y al que elevaría al rango de Augusto durante su gobierno, aunque todavía era entonces un niño de unos cuatro años (c. 384-388). Tuvo un hermano llamado Marcellinus, al que incorporó como general del Ejército durante su mandato. Se sabe poco de su carrera anterior a la proclamación imperial: hizo su servicio militar en Britannia con Flavius Theodosius, el padre del futuro emperador Teodosio I (379-395); también a las órdenes de Flavius Theodosius estuvo más tarde en África en la contienda contra Firmus entre los años 373 y 375 (Ammiano Marcelino, Historia, 29, 5, 6) y probablemente formó parte también del ejército de Tracia hacia 376-377 (Kienast). En los últimos años de gobierno del emperador Graciano (367-383) fue puesto al frente del ejército de Britannia (comes Britanniarum).

Allí le sorprendió el asesinato de Graciano en Lugdunum (Lyon) el 25 de julio del 383 y las tropas de Britannia le forzaron a tomar el poder (Zósimo, 4, 35).

Valentiniano II (375-392), que tenía doce años y que había sido nombrado Augusto, retuvo el cuerpo de su hermano Graciano, manifestando de este modo su deseo de permanecer estrechamente vinculado a la dinastía y a la política de Valentiniano I. Magno Máximo intentó lograr que la Corte de Tréveris volviera a la de Milán, y que el joven Valentiniano se viniera con él. Magno Máximo se presentó como el artesano de una reacción nacional. Trató de eliminar la influencia de los francos, favorables a Graciano, de devolver a Galia el papel preponderante que había desempeñado entre los años 365 al 380, y de convertir a Tréveris en capital de todo el Occidente. Entre los años 386 y 387 fue proclamado Emperador legítimo, reconocido únicamente en la prefectura de las Galias, mientras Valentiniano II controló Italia.

Magno Máximo despachó al comes Víctor a negociar la ida junto con el de Valentiniano II, mientras tanto, el comes Bantón y la emperatriz Justina enviaron a Ambrosio, obispo de Milán, a parlamentar con Magno Máximo. Ante esta situación conflictiva, el árbitro sólo podía ser Teodosio. Magno Máximo, que se gloriaba de ser pariente suyo y de contar con su favor, intentó atraer a su causa a Teodosio. Se ha pensado en una complicidad en la usurpación de Magno Máximo por parte de Teodosio, o que existió un acuerdo secreto entre ellos. Magno Máximo envió una embajada a Constantinopla para concluir una alianza militar con Teodosio. Posiblemente, la Corte de Constantinopla, como la de Milán, se mantuvo ambigua. Por un acuerdo del 384, concluido en Verona, había tres emperadores: Magno Máximo en la prefectura de la Galia; en Italia, Valentiniano, y en Oriente, Teodosio. El usurpador fue plenamente legitimado. Magno Máximo aspiraba a dominar Italia.

Una segunda embajada fue enviada a Tréveris con Ambrosio al frente, donde coincidió con la condena a muerte de Prisciliano, que tuvo consecuencias fatales y que obedeció a la política religiosa de Magno Máximo. Magno Máximo se presentó como campeón de la ortodoxia católica. Al emperador de Milán le acusó de favorecer a los arrianos. Al obispo de Roma le echó en cara su celo a favor de la fe católica. Prisciliano había acudido al Emperador. Por esta condena, Magno Máximo chocó con los líderes cristianos más importantes del momento: con el obispo de Roma, Siricio, y con el obispo de Milán, Ambrosio. El conflicto se mantuvo entre las dos Cortes, la de Tréveris y la de Milán, pues la actitud entre ambas era diferente. Magno Máximo nunca aceptó el acuerdo de Verona y preparó la guerra.

En la primavera del año 387 atacó Italia. Valentiniano y su Corte huyeron a Tesalónica. Logró apoderarse de Italia, sin lucha, y de África. Parece que Teodosio era partidario, más bien, de solucionar el problema por vías diplomáticas, y volver a la situación anterior. La emperatriz Justina inclinó a Teodosio del lado de la guerra, entregándole a su hija, Gala, y no aceptando darla en matrimonio, sino con la promesa de una intervención, lo que al fin Teodosio aceptó. Magno Máximo esperó que Teodosio le reconociera como emperador de Occidente y partió para Roma. Envió una embajada a Teodosio, al que su carácter indeciso inclinaba a esperar. La situación de Oriente exigía la presencia del emperador de Oriente.

Estallaron manifestaciones en Alejandría y revueltas en Constantinopla. Estaban pendientes las negociaciones con los persas. Los paganos de Egipto estaban descontentos de la vuelta de Gregorio. El ejército no se encontraba preparado para intervenir. Como actuó otras veces, la actitud de Teodosio fue dar largas al asunto. Ante el ataque de Magno Máximo, Teodosio se apoderó del Ilírico en la primavera del 387 y lo convirtió en una prefectura vinculada a la de Oriente, como sucedió por Ley del 27 de junio del año 387.

Esta conquista indica claramente la intención de Teodosio de oponerse a las conquistas de Magno Máximo. Teodosio, como siempre, intervino con cautela.

Preparó concienzudamente la expedición. En el verano del año 388, Magno Máximo fue capturado, después de sufrir dos derrotas. Los soldados le asesinaron en Aquileia antes de que Teodosio tomara decisión alguna. Una vinculación de Magno Máximo con su patria fueron los obispos Hidacio e Itacio, que denunciaron a Prisciliano y lograron de Magno Máximo que enviara una misión para perseguir a los seguidores de Prisciliano. Magno Máximo era, sin duda, un buen cristiano.

La política de Magno Máximo tendió a controlar todo el Occidente y a proteger a la Iglesia Católica de los herejes. El programa fracasó por la oposición de la Corte de Milán y de Ambrosio. Teodosio no se unió a las pretensiones del usurpador, que lo fue sólo al principio; no lo era ya después del acuerdo de Verona del 384. Se convirtió en usurpador al invadir Italia.

Algunas novedades sobre la Administración introducidas por Magno Máximo son conocidas a través de inscripciones: tres de la Galia, aparecidas en Senonum (Sens), en Autissiodorum (Auxerre) y en Aurelianorum (Orleans). Se mencionan en ellas a Claudio Lupicino, gobernador de una nueva provincia creada por Magno Máximo. La creación de una nueva provincia es importante para conocer los proyectos socio-políticos del Emperador en relación con la Administración imperial. Magno Máximo creó esta provincia con categoría de consular; el rango anterior de este distrito de la Galia era presidencial. Esta política fue también seguida en Hispania, donde el cambio se efectuó en la provincia Tarraconense. Sin duda, Magno Máximo intentó establecer unas relaciones favorables con las fuerzas sociopolíticas del país. El usurpador nombró al frente de la provincia a Claudio Lupicino, miembro de una familia senatorial, para atraerla al círculo de poder. Este nombramiento contradice la interpretación tradicional referente a la política de Magno Máximo, que le presenta como enemigo de la aristocracia gala. Quizá sólo fue contrario a los que se oponían a su elevación al trono imperial y no era contrario a la aristocracia gala como tal. La aceptación de este nombramiento prueba que parte de la aristocracia gala aceptaba colaborar con el nuevo orden político impuesto por Magno Máximo, y que prestaba apoyo al Emperador. Esta aristocracia era, en parte, cristiana, como se deduce de los monogramas de Cristo de las tres inscripciones de Claudio Lupicino. La vinculación con el Emperador sería no sólo política, sino también religiosa. La creación de una nueva provincia se repite en la provincia Tarraconense, como se deduce del miliario del emperador Magno Máximo empotrado en la iglesia de Siresa (Huesca). El miliario menciona las reparaciones efectuadas por Antonio Maximino, que era gobernador del orden consular de una provincia nueva, que, lógicamente, era la Tarraconense. Se puntualiza que Antonio Maximino era el primer gobernador de orden consular, siendo los anteriores de orden presidencial, que era más bajo. El usurpador intentó con este nombramiento honrar a su patria. Teodosio I, hacia al año 388, abolió el rango consular de la Tarraconense.

En Hispania circuló mucha moneda acuñada por Magno Máximo, lo que es otro aspecto importante de la administración de Magno Máximo.

 

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José María Blázquez Martínez