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Agustín Jiménez Ortiz

Biografía

Jiménez Ortiz, Agustín. Valladolid, c. 1527 – Madrid, 1.VII.1594. Consejero de Castilla.

Hijo del doctor Martín Ortiz, alcalde de Casa y Corte, Jiménez Ortiz tuvo una intensa vinculación con la ciudad de Valladolid, pues fue regidor y procurador en las Cortes de 1572 y 1588. Empezó a servir en la Administración en la plaza de alcalde mayor de la Audiencia de Galicia, cargo que ocupó entre 1560 y 1561. Desde 1562 continuó como alcalde del Crimen en la Chancillería de Valladolid en sustitución del licenciado Santillán, con título de 11 de noviembre de 1562, y tomó posesión doce días después. Se mantuvo en esta plaza hasta que el 9 de septiembre de 1567 promocionó a oidor. En este cargo tuvo oportunidad de participar entre 1567 y 1571 en una comisión que había de influir en su posterior ocupación cortesana, la cual consistía en poner en práctica el ejercicio de la jurisdicción especial para ocuparse los pleitos originados como consecuencia de la reconstrucción que hubo de hacerse en Valladolid tras el incendio ocurrido en 1561. Tras ello, el 22 de julio de 1571 fue nombrado alcalde de Casa y Corte en la vacante de Juan Páez de Sotomayor. Como alcalde hubo de ocuparse de prisión del duque de Feria, ordenada para que los camaristas aclararan con quién debía casarse, si con la hija del duque de Nájera o con Isabel de Cárdenas, ocasión cuya labor mereció la aprobación del Rey. En una relación de alcaldes elaborada por el presidente Antonio de Padilla en febrero de 1576 fue tímidamente apoyado, junto a su compañero Hernán Velázquez, para pasar al Consejo Real. Entre tanto, siguió mostrando gran diligencia en su oficio como alcalde, apoyado por el secretario Mateo Vázquez. El 29 de enero de 1577 el secretario remitió al Monarca un billete de Jiménez Ortiz en el que se proponía una mayor presencia pública de los alcaldes, aconsejando que el presidente de Castilla se lo ordenase. Pero el Rey dispuso que el propio Mateo Vázquez contestara en este sentido a Jiménez Ortiz, ignorando así al presidente Diego de Covarrubias, prueba palmaria del creciente predominio del grupo comandado por el secretario. Entre las últimas comisiones que tuvo que ejecutar como alcalde fue la de aclarar cierto asunto relacionado con el marqués de Mondéjar.

Como alcalde de Casa y Corte, tuvo ocasión de establecer una relación con el grupo papista, lo que le llevó a mantener relaciones personales y familiares con Quiroga, inquisidor general, y le permitió entrar en el Consejo de Castilla, por título de 30 de noviembre de 1578. Las primeras funciones de las que se ocupó en el Consejo Real estuvieron relacionadas con su labor antecedente; por un lado, el fomento urbano, sustituyendo a Rodrigo Vázquez en la comisión “de las cosas de la villa”, por la que intervino en la revisión de las tasas de las expropiaciones para los afectados por el ensanche de la puerta de Guadalajara, así como sus recursos. A continuación, trató con el corregidor y concejo de la villa sobre su reparación cuando ésta se quemó. Esta función fue alternada con una creciente ocupación en materias militares. En este sentido, su asistencia en la revista de visitas de guerra al alcalde Alvar García de Toledo —junto al licenciado Díaz de Rivadeneyra en 1580 y ayudado por Fernández Cogollos al año siguiente— culminó en el desempeño de la asesoría legal del Consejo de Guerra desde junio de 1584. Mientras estuvo en el Consejo de Castilla se ganó el apoyo del presidente de la misma, Pazos le favoreció ante el Rey solicitando que le fueran otorgadas diferentes mercedes. Para poder mantenerse en la Corte, Jiménez Ortiz decidió demostrar su poder en apoyo a los castellanistas, negando la validez de las alegaciones realizadas por el nuncio Sega al abandonar Madrid, sobre Pedro Núñez de Toledo y Jácome de Gracia, cuya revisión le había sido encomendada. Tras esta actuación, Hernando de Vega le recomendó para que entrara al Consejo de Hacienda en 1581, pero dicha petición fue ignorada. Con todo, su participación en la gestión urbana de la Corte siguió deparándole beneficios, como muestra el hecho de que en 1578 pidiera privilegio para labrar casa en Madrid, además de una vara de alguacil vacante para alguno de sus siete hijos. Las estrechas relaciones entabladas con hombres de negocios y otros personajes poderosos, gracias a esta comisión, le facilitaron disfrutar de un nivel de vida poco adecuado para un consejero del Consejo Real, lo que perjudicó su promoción a la Cámara de Castilla y dio pábulo a las críticas del presidente del Consejo, aunque éstas, en realidad, tuvieran más que ver con su mimetismo político. Tras insinuar que Jiménez Ortiz había sido responsable de la difusión de la sentencia del marqués de Mondéjar, el conde de Barajas le relevó en las atribuciones relacionadas con la villa, que fueron conferidas al licenciado Núñez de Bohórquez.

Desde junio de 1581, comenzó a intervenir en el Consejo de Cruzada, ocupación que mantuvo hasta su fallecimiento. En las Cortes de 1583-1585, trató de lograr un aumento de salario para todos los miembros de consejos, audiencias y chancillerías. Esta intervención en las Cortes fue simultaneada a lo largo de 1583, con la resolución de pleitos en la Contaduría Mayor, junto a Fernando Niño de Guevara.

Se ocupó también del despacho ordinario del Consejo e intervino en las juntas técnicas que proliferaban a la sombra de la Junta de Noche, reconvertida en 1593 en Junta de Gobierno. Convirtiéndose en personalidad relevante en aquellas juntas en las que su experiencia previa era de gran utilidad, destacando principalmente en la Junta de Policía, que desde 1590 se encargaba de diferentes aspectos relacionados con la limpieza y el ornato material y espiritual de Madrid.

Desde la expulsión de Barajas, el 4 de abril de 1591, ejerció la presidencia interina del Consejo Real, lo que le alejó en cierto modo de las antedichas ocupaciones, hasta la provisión de Rodrigo Vázquez un año después, gracias a la cual recuperó la dirección de la junta, momento en que las reuniones trataban sobre las dificultades para abastecer de pan a Madrid. Tras su muerte, acontecida en el año de 1594, Gedeón de Hinojosa se hizo con su puesto en el Consejo Real.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General de Simancas, Patronato Eclesiástico, legs. 5, 11 y 12; Guerra y Marina, leg. 167, n.º 26; Cámara de Castilla, lib. 158, fols. 67r.-v.; Contaduría Mayor de Cuentas, 1.ª época, leg. 1688, s. n.; British Library (London), Add. 28340, fols. 137r.-v., 153r.-v., 203r.; Add. 28347, fol. 24r.; Add. 28349, fols. 201r.-204v.; Add. 28263, fols. 96r.-v.; Add. 28341, fol. 281; Instituto Valencia de Don Juan (Madrid), envío 16, caja 27 bis; envío 21, caja 31, n.º 237; envío 21, caja 32; envío 56, caja 75; envío 92, caja 133, cuad. 5; Archivo Histórico Nacional, Consejos, lib. 707e, fols. 168v.-169r.

F. Íñiguez Almech, “Juan de Herrera y las reformas en el Madrid de Felipe II”, en Revista de Bibliotecas, Archivos y Museos, 59-60 (1950), págs. 30-32 y 84; F. Arribas Arranz, El incendio de Valladolid en 1561, Valladolid, Universidad, Facultad de Filosofía y Letras, 1960, pág. 46; L. Fernández Vega, La Real Audiencia de Galicia. Órgano de gobierno en el Antiguo Régimen. 1480-1808, vol. III, La Coruña, Diputación Provincial, 1982, pág. 423; M.ª A. Varona García, Los procuradores de Valladolid en las Cortes del siglo xvi, Valladolid, Universidad, 1989, pág. 57; C. Domínguez Rodríguez, Los alcaldes de lo criminal en la chancillería castellana, Valladolid, Diputación Provincial, 1993, págs. 45, 59 y 87; Los oidores de las salas de lo civil en la Chancillería de Valladolid, Valladolid, Publicaciones de la Universidad, 1997, pág. 87; S. Fernández Conti, Los Consejos de Estado y Guerra de la Monarquía hispana en tiempos de Felipe II (1548-1598), Valladolid, Junta de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, 1998, pág. 199; I. J. Ezquerra Revilla, “Agustín Jiménez Ortiz”, en J. Martínez Millán y C. J. de Carlos Morales (dirs.), Felipe II (1527- 1598). La configuración de la Monarquía hispana, Salamanca, Junta de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, 1998, págs. 410-411; El Consejo Real de Castilla bajo Felipe II, Madrid, Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 2000, págs. 132, 155, 165, 177, 196, 211, 216-217, 223-224, 228-233, 247, 275 y 279.

 

Alejandro López Álvarez

 

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