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Manrique de Lara y Girón

Biografía

Lara y Girón, Manrique de. Conde de Valencia de Don Juan (VI). ?, 1533 – 1600. Virrey de Cataluña bajo el reinado de Felipe II.

Manrique de Lara procedía de un linaje sobre el que todos los tratadistas coinciden en afirmar su vinculación con los primeros condes castellanos. Tomó su apellido de su primer señorío feudal. Desde tiempo atrás, había servido a la casa real. El padre del virrey, Manrique de Lara y Acuña, ya fue mayordomo del emperador Carlos V y posteriormente virrey de Valencia.

Manrique de Lara se casó con Juana Manrique de Lara y Fajardo. Como virrey de Cataluña, gobernó el principado entre el 3 de septiembre del año 1586, fecha en la que tomó posesión y juró el cargo en la catedral de Barcelona, como era costumbre, y 1590. Su credencial de nombramiento tenía fecha de 16 de julio de 1586 con carácter indefinido. El nuevo virrey Manrique de Lara entraba en una Cataluña plagada de conflictos políticos, muchos de ellos derivados de la acentuación de la política centralista de Felipe II, con una acumulación de agravios contra las intromisiones del poder real que las pasadas Cortes de 1585 no habían conseguido zanjar definitivamente.

Pero, sobre todo, hubo de hacer frente a alguno de los peores estallidos del bandolerismo rural, que le llevaron también al enfrentamiento con las autoridades del país por colisionar las diferentes jurisdicciones políticas. Una de las cuadrillas más perseguidas por las autoridades llegó a asaltar los carros de oro y plata que el Rey enviaba a Barcelona camino de Génova, haciendo peligrar gravemente la seguridad de esta vía. El suceso tuvo lugar en el pueblo de Sidamon y las pérdidas de moneda fueron enormes.

En aras de organizar sistemáticamente la persecución del bandolerismo, en su doblemente temida faz, tanto rural como nobiliario, que no cesaba de acampar a lo largo y ancho del territorio catalán, el 20 de enero de 1588 publicó una crida por todos los lugares que era de costumbre, titulada Ara oiats, flagrantemente anticonstitucional, lo que le costó el enfrentamiento crucial con los diputados y consellers, que ordenaba dentro del improrrogable plazo de tres días a presentarse y comparecer ante las autoridades reales todas las personas exceptuados los eclesiásticos a fin de registrarse.

Se preocupó de asegurar el buen estado de conservación de las fortificaciones del territorio catalán a fin de acometer una buena defensa, lo que se culminaría con la necesidad de organizar una base naval en la ciudad de Barcelona, aunque sólo se trató de un proyecto, lo mismo que sucedió con el de fortificación del puerto de Salou. De hecho, en el año 1588 eran constantes las quejas del baile y los jurados de Flix solicitando ayuda a las autoridades de Barcelona a fin de poder hacer frente con garantías a la piratería. Años más tarde de la victoria sobre la armada turca de Lepanto, aún se celebraban rogativas en agradecimiento y Manrique de Lara organizó una en Barcelona. Por razones de salud, fuertemente aquejado de gota, solicitó licencia real en el año 1589 para regresar a su tierra natal, Castilla, y así le fue concedida, poniendo fin a su virreinato.

 

Bibl.: M. Martín i Pujol, Los virreinatos catalanes en las postrimerías del reinado de Felipe II, tesis de licenciatura, Barcelona, Universidad, 1956-1957; J. Mateu i Ibars, Los virreyes de los estados de la antigua Corona de Aragón. Repertorio biobibliográfico, iconográfico y documental, tesis doctoral, t. I, Barcelona, Universidad, 1960; J. Reglà i Campistol, Els virreis de Catalunya: els segles xvi i xvii, Barcelona, Vicens Vives, 1961; F. Soldevila, Història de Catalunya, vol. II, Barcelona, Alpha, 1962; J. Lalinde, La institución virreinal en Cataluña, 1471- 1716, Barcelona, Instituto de Estudios Mediterráneos, 1964; X. Torres, Els bandolers, Vic, Eumo, 1990; J. M. Sans i Travé (dir.), Dietaris de la Generalitat de Catalunya, t. III, Barcelona, Generalitat de Catalunya, 1996.

 

Mariela Fargas Peñarrocha