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José Luján Pérez

Biografía

Luján Pérez, José. Santa María de Guía (Las Palmas), 9.V.1756 – 15.XII.1815. Escultor y proyectista arquitectónico.

Sin duda, uno de los artistas canarios más influyente y conocido de todo el archipiélago canario y, en consecuencia, punto de referencia de estas islas respecto a la historia del arte hispano. El nombre del imaginero José Luján Pérez constituye una referencia obligada en el marco de los estudios de la plástica canaria, más aún cuando su intensa labor es comparable a la desarrollada por Diego Nicolás Eduardo (1733-1798) en el campo arquitectónico o el también grancanario Juan de Miranda (1723-1805) en plano pictórico.

Con ellos, el maestro de Guía participó en una etapa trascendental e imprescindible para la evolución del arte en Canarias, cuyos resultados permitieron producir una auténtica e insólita renovación de la enseñanza y práctica escultórica. En el período que abarca el tránsito de los siglos xviii al xix, Luján Pérez proyectó un arte personal y de calidad indiscutible, fruto de su sólido aprendizaje y del entorno en el que le tocó vivir. En este sentido, no conviene olvidar que el artista fue el primer artífice que, en las islas, combinó la formación académica y la tradicional enseñanza de taller, junto a personalidades de la talla del mencionado Diego Nicolás Eduardo, en el marco arquitectónico; José de San Guillermo, en lo concerniente al aprendizaje escultórico; y del pintor Cristóbal Afonso en el terreno pictórico.

Su polifacética personalidad artística queda también reflejada en sus quehaceres dentro de los ámbitos de la arquitectura, urbanismo y diseño de piezas lignarias (tanto retablos como mobiliario). Las aportaciones legadas por el grancanario pueden ser consideradas las más significativas del período ilustrado canario en el campo de las artes. Hay que tener en cuenta que desde el último cuarto del siglo xviii el archipiélago vivía una de las etapas más interesantes de su historia, aquella que precisamente coincide con su apertura hacia el exterior. Gracias al interés comercial que despertaba y a la presencia de algunas personalidades de las letras y de la política en la Corte, Canarias conoció de primera mano las corrientes filosóficas, culturales y artísticas que tenían vigencia durante la crisis del Antiguo Régimen. Desde las islas, Luján Pérez fue el artífice que codificó y alentó tales planteamientos, teniendo siempre presente la perspectiva y sensibilidad del entorno isleño. Entre sus principales comitentes puede reseñarse el patrocinio de los obispos Tavira y Manuel Verdugo, así como los notables encargos del Cabildo catedralicio de Las Palmas y de distintas Órdenes religiosas.

Como tallista, fue hábil y prolífico, siendo merecedor de un relevante reconocimiento por parte de los distintos estamentos sociales de su tiempo. Realizó obras para su isla natal, y para Tenerife, Lanzarote, Fuerteventura y La Gomera, dentro de un lenguaje barroquizante, pudiendo apreciarse también en sus composiciones notas clasicistas, tales como el dramatismo contenido de sus imágenes sacras y el distanciamiento que guardan respecto al observador. Sus imágenes presentan concomitancias con las realizadas por artistas levantinos (Salzillo por antonomasia) y castellanos, como Luis Salvador Carmona. Realizó tanto tallas en madera, como de candelero y a base de telas encoladas, siendo muy recurrente en su iconografía la plasmación de Crucificados y de Vírgenes Dolorosas, junto a toda una serie de advocaciones marianas, pasos procesionales y un amplio repertorio de santos. Junto a estas figuraciones de tamaño natural, trabajó también piezas en miniatura (microimaginería) para oratorios particulares. Su estela artística tendría eco en otros artífices canarios, como es el caso del orotavense Fernando Estévez, el también tinerfeño Miguel Arroyo Villalba o el grancanario Silvestre Bello Artiles.

En el campo de la renovación arquitectónica, la labor de Luján Pérez se canaliza especialmente en torno a la catedral de Santa Ana, de la que fue nombrado maestro de obras, continuando los trabajos acometidos por su maestro Diego Nicolás Eduardo.

 

Obras de ~: Cristo de la Vera Cruz, iglesia de San Agustín, Las Palmas (Gran Canaria), c. 1787-1813; Cristo de la sala capitular, catedral de Santa Ana, Las Palmas (Gran Canaria) 1793; Virgen de la Luz, iglesia de Nuestra Señora de la Luz, Las Palmas (Gran Canaria), 1794; Señor a la columna, iglesia de Santa María de Guía (Gran Canaria), c. 1795; Dolorosa, iglesia de Santa María de Guía (Gran Canaria), c. 1795; San Pedro Mártir de Verona, iglesia de San Juan Bautista de Telde (Gran Canaria), 1795; San Pedro y San Pablo, catedral de los Remedios, La Laguna (Tenerife), c. 1795; Nuestra Señora de la Encarnación, iglesia de Haría (Lanzarote), c. 1796-1810; Dolorosa de Miércoles, iglesia de Santo Domingo de Guzmán, Las Palmas (Gran Canaria), c. 1797; Relieve de mármol de Santa Ana y la Virgen Niña, fachada posterior de la catedral de Santa Ana, Las Palmas (Gran Canaria), 1798; Nuestra Señora de la Esperanza, iglesia de Agüimes (Gran Canaria), 1799; Sagrario de mármol y plata, iglesia de San Bartolomé (Lanzarote), c. 1800; Cristo y el Cirineo (grupo procesional en miniatura), Museo Diocesano de Arte Sacro (catedral de Santa Ana), Las Palmas (Gran Canaria), c. 1800; Dolorosa, iglesia de Santa María de Betancuria (Fuerteventura), c. 1800; Crucificado, iglesia de la Asunción de San Sebastián (La Gomera), c. 1800; El Señor en el huerto de los Olivos, iglesia de San Francisco, Las Palmas (Gran Canaria), 1801; El Señor Predicador, iglesia de Santo Domingo de Guzmán, Las Palmas (Gran Canaria), 1802; Virgen de las Mercedes, iglesia de Santa María de Guía (Gran Canaria), 1802; Trazado del coro de la catedral de Santa Ana, Las Palmas (Gran Canaria), 1802; Virgen de los Dolores (La Predilecta), iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, La Laguna (Tenerife), 1803; El Señor con la cruz a cuestas y el Cirineo, conjunto procesional de la iglesia de Santo Domingo, Las Palmas (Gran Canaria), 1803; Santo Tomás de Aquino, iglesia de Santo Domingo de Guzmán, Las Palmas (Gran Canaria), 1803; Planta y alzado de la portada interior de la actual capilla del Sagrario, catedral de Santa Ana, Las Palmas (Gran Canaria), c. 1804; San Juan Evangelista, iglesia de San Francisco, Las Palmas (Gran Canaria), c. 1805; Virgen de los Dolores, catedral de Santa Ana, Las Palmas (Gran Canaria), 1805; Virgen de Gloria, iglesia de San Juan Bautista de la Orotava (Tenerife), 1806; San José con el Niño dormido, catedral de Santa Ana, Las Palmas (Gran Canaria), 1808; San Gregorio, iglesia de San Gregorio de los Llanos de Telde (Gran Canaria); 1807; Retablo de la Virgen de la Soledad de la Portería, iglesia de San Francisco, Las Palmas (Gran Canaria); Nuestra Señora de la Antigua, catedral de Santa Ana, Las Palmas (Gran Canaria), 1810; Apostolado, cimborrio de la catedral de Santa Ana, Las Palmas (Gran Canaria), 1810; Fachada del cementerio de Las Palmas (Gran Canaria), c. 1812; Virgen del Carmen, iglesia de San Agustín, Las Palmas (Gran Canaria), 1815.

 

Bibl.: S. Tejera y de Quesada, Los grandes escultores. Estudio histórico-crítico-biográfico de don José Luján Pérez, Madrid, Imprenta Hispano-Alemana, 1914; J. M. Alzola González, El imaginero José Luján Pérez, Las Palmas de Gran Canaria, Mancomunidad de Cabildos, Museo Canario, 1981 (col. La Guagua); La Semana Santa de Las Palmas, Madrid-Las Palmas, 1989; G. Fuentes Pérez, El Clasicismo en la escultura, Santa Cruz de Tenerife, Aula de Cultura de Tenerife, 1990; P. González Sosa, El imaginero José Luján Pérez. Noticias para una biografía del hombre, Las Palmas de Gran Canaria, La Caja de Canarias, 1990; C. Calero Ruiz, Luján, Santa Cruz de Tenerife, Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, Biblioteca de Artistas Canarios n.º 1, 1991; A. M.ª Quesada Acosta, “La Escultura en Canarias: 1750-1900”, en Gran Enciclopedia del Arte en Canarias, 1998, págs. 311-348; J. A. Lorenzo Lima, “Dolorosas de Luján Pérez en la Semana Santa de La Laguna”, en Una espada atravesará tu alma. La Virgen Dolorosa, arte y devoción en La Laguna, La Laguna, Ayuntamiento, 2006, págs. 65-97.

 

María de los Reyes Hernández Socorro