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Manuel Villavicencio y Vázquez Collado

Biografía

Villavicencio y Vázquez Collado, Manuel. Isla de León (Cádiz), 1790 – Cádiz, 3.III.1856. Jefe de escuadra.

Hijo de Gregorio Villavicencio Puga y de Lorenza Ramona Vázquez-Collado Fernández. Sentó plaza de guardia marina en el Colegio Naval Sacramento, llamado también de la Reina, en la Isla de León, hoy San Fernando, el 28 de julio de 1802.

Después del combate de Trafalgar, el jefe de escuadra Juan Ruiz de Apodaca y Eliza, futuro conde de Venadito, a la sazón jefe del Arsenal de La Carraca, llevó a cabo la recuperación de los desmantelados buques franceses y españoles, salvando gran cantidad de pertrechos. En agosto de 1806, finalizados los estudios elementales, embarcó Villavicencio en el navío Leandro, de la Escuadra del Océano, mandada en aquel entonces por el mismo Apodaca. Con las embarcaciones menores del navío protegió los convoyes batidos por las fuerzas inglesas de bloqueo. A bordo de una lancha obusera, entre los días 9 al 14 de junio de 1808, participó en el combate y rendición de la escuadra francesa del almirante Rosilly fondeada en la bahía de Cádiz. El 3 de enero de 1809 transbordó a la fragata Cornelia, con la cual en abril de aquel año, llevó prisioneros franceses a las islas Baleares.

El 30 de mayo de 1809 asciende a alférez de fragata y en el navío San Pedro de Alcántara realiza un viaje redondo a las costas españolas del Pacífico, visitando varios puertos del Perú y Chile. Regresó a Cádiz el 24 de septiembre de 1810, día en el que en la Isla de León se celebraba la primera sesión de las Cortes que fraguaron la Constitución de 1812. En la lucha contra los franceses se le destina en noviembre de 1810 al apostadero de la Cantera, mandando la lancha n.º 40 de la división de José Mariano Ortega. Fue a continuación ayudante del brigadier Francisco Antonio Mourelle de la Rua, jefe de las fuerzas sutiles gaditanas, actuando Villavicencio en expediciones de protección del tráfico marítimo en las costas de Huelva y Ayamonte.En julio de 1811 se le otorga el mando del falucho Feroz, ejecutando varias comisiones en el Mediterráneo, por las que se le condecoró con la cruz laureada de la Marina. Contrajo matrimonio con Ramona de la Muela en el año 1813. Finalizada la contienda con los franceses, pasó con el falucho de su mando a la misión de guardacostas en Málaga. En marzo de 1814 se desarma el falucho en Cádiz y se le destina como ayudante de la capitanía del puerto de la capital gaditana.

Restablecido en el trono Fernando VII, estuvo el Rey en condiciones de enviar a América un ejército regular de soldados peninsulares a fin de sofocar las rebeliones en aquellas tierras, a cuyo efecto, y por consejo de lord Wellington, designó para el mando al general Pablo Morillo, de brillante historial militar en la Guerra de la Independencia. El 16 de noviembre pasó Villavicencio a las órdenes de Pascual Enrile, general de la escuadra que debía transportar esta expedición a Ultramar, destinándosele como ayudante del comandante del convoy, José María Chacón. A bordo de la fragata mercante Providencia, salió de Cádiz el 17 de febrero de 1815, arribando a las costas de Cartagena de Indias el 5 de abril del mismo año. A los tres días de su llegada se le dio el mando de la lancha obusera n.º 1, que operó en la isla de Santa Margarita hasta la rendición de ésta dos jornadas después. Embarcó a continuación en la corbeta Diamante, que junto con una flota mercante de cuarenta y seis velas se trasladó a puerto Cabello y de allí a Portobelo en donde, el 25 de mayo de 1815, se le confirió el mando de sesenta piraguas, protegidas por cuatro lanchas armadas, con destino a Panamá, al objeto de dirigirse al Perú con tropas, atravesando el istmo panameño. Verificada la comisión volvió a Portobelo y seguidamente viajó a Santa Marta. Había ascendido a alférez de navío con antigüedad de 30 de mayo de 1815.

En enero de 1816, a bordo del bergantín Borja, se trasladó a Cartagena de Indias, en donde se le entrega el mando de la goleta Victoriosa. Por desarme de la goleta, se encarga de la balandra General Castaños y de ésta transbordó, en marzo del mismo año, a la goleta Constancia, con la que navegó en conserva de otros buques rumbo a La Habana. En la fragata mercante Apodaca, regresó a Cádiz el 4 de agosto de 1816.

El 1 de diciembre inmediato embarcó en el bergantín Voluntario, armado en guerra por el comercio de Cádiz, para proteger sobre el cabo San Vicente la recalada de los buques procedentes de América. Desarmado el bergantín y vuelto a armarse como buque de guerra, llevó a cabo dos viajes redondos a las Antillas, portando correspondencia oficial y privada. De regreso a la Península, en aguas del cabo San Vicente, sostuvo, en junio de 1819, un combate con un bergantín corsario argentino, al cual obligó a huir después de cerca de cuatro horas de acción. Mandaba el Voluntario José Morales de los Ríos. Por esta acción se asciende a ambos a sus empleos inmediatos y se les premia con la cruz de la Marina de diadema real. Villavicencio, ostentando ya las divisas de teniente de fragata, realizaría aún un tercer viaje a la América Septentrional, desembarcando del bergantín a su vuelta en Cádiz el 20 de octubre de 1820.

Durante la primavera de 1822 navegó con la fragata Sabina en vigilancia sobre los cabos San Vicente y Santa María. En octubre salió con la fragata protegiendo un convoy con destino a puertos caribeños. Desde La Habana, a bordo de la corbeta Diana, volvió a la Península en la primavera del año siguiente.

Es en este año de 1823 cuando se produjo la invasión de España por Los Cien Mil Hijos de San Luis, al frente de cuyo ejército venía el duque de Angulema. El rey Fernando VII llegó a Sevilla y se negó a trasladarse a Cádiz, por lo que fue incapacitado para su alta función, nombrándose una regencia compuesta por tres militares: Valdés y Císcar, marinos, y Vigodet, del Ejército. A Villavicencio se le destinó en abril al reclutamiento de marinería en Cádiz y en junio pasó a las fuerzas sutiles de la bahía para la defensa del sitio y bloqueo francés. En octubre distendida la tensión de guerra, pasó el Rey y su familia al cuartel general del ejército francés en el Puerto de Santa María.

Por una Real Orden de mayo de 1824, se le confiere en interinidad la capitanía del puerto de Sanlúcar de Barrameda, en la que permaneció hasta su ascenso a teniente de navío, ocurrido el 14 de julio de 1825, asignándosele el mando del bergantín Providencia. Desarmado el bergantín, toma el mando, en marzo de 1827, de la goleta Andaluza, de vigilancia en aguas mediterráneas. Cesó en la goleta en diciembre de 1828 para pasar destinado a la ayudantía del arsenal de La Carraca. En octubre del año siguiente, toma posesión del mando del bergantín Relámpago, con el que escolta buques a las islas Filipinas, permaneciendo allí hasta mayo de 1832, en que regresa a Cádiz, volviendo, después de una licencia, a su anterior destino en la ayudantía del arsenal. Ascendió a capitán de fragata el 14 de julio de 1833.

Relevó en el mando de la goleta Isabel II a Tomás Sostoa, en septiembre de 1835, llevando a cabo la misión del resguardo marítimo de Andalucía. Después de más de tres años en la goleta, se le nombró segundo comandante del arsenal de La Carraca. Ascendió a capitán de navío el 27 de agosto de 1839 y por incompatibilidad del destino con su nuevo empleo, pasa a desempeñar la jefatura de la comandancia de Marina de Santiago de Cuba y de su estación naval.

En junio de 1841 se encargó interinamente de la jefatura del arsenal de La Carraca. A año siguiente, lo hizo también interinamente de la fragata Hernán Cortés y, en septiembre de 1842, de la Mayoría General del departamento de Cádiz. En abril de 1843, se le da el mando de la fragata Perla y en junio, el de mayor general del apostadero de La Habana. En diciembre de 1846 se le asigna la capitanía del puerto de Málaga, destino en el que permaneció hasta su ascenso a brigadier, el 19 de agosto de 1847.

En Ferrol se ocupó de la segunda jefatura del departamento, desempeñando varias veces la jefatura por ausencia o enfermedad del comandante general. El 2 de septiembre de 1850 cesa en Ferrol y pasa a la capitanía del puerto de Barcelona, en la que se le condecora con la Cruz de Caballero de la Legión de Honor de Francia. Se hizo cargo, en febrero de 1853, de la segunda jefatura del departamento de Cartagena. Ascendió a jefe de escuadra, exento de servicio, el 11 de octubre de 1854, fijando su residencia en la capital gaditana, donde falleció de muerte natural.

Además de las condecoraciones citadas, estaba en posesión de la encomienda n.º 51 de Carlos III y de la Gran Cruz de San Hermenegildo.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Museo don Álvaro de Bazán, leg. n.º 620/1282.

F. de P. Pavía, Galería Biográfica de los Generales de Marina, t. III, Madrid, Imp. J. López, 1873, págs. 893-898; D. de la Válgoma, Real Compañía de Guardias marinas y Colegio Naval, Madrid, Instituto Histórico de Marina, 1943; C. Fernández Duro, Armada española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón, t. VIII-IX, Madrid, Museo Naval, 1973 (ed. facs.).

 

José Carlos Fernández Fernández