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Manuel de Sumaya

Biografía

Sumaya [o Zumaya], Manuel de. México (México), c. 1680 – Villa de Antequera, hoy, Oajaca (México), 21.XII.1755. Presbítero criollo, músico, organista, pedagogo musical, maestro de capilla, compositor.

Formado en la Escuela Catedralicia Metropolitana de México, desde niño de seise; muy destacado, el Cabildo lo apoyó y subvencionó para estudiar órgano con Joseph de Idiáquez, y contrapunto y composición con el maestro de capilla Antonio de Salazar, Cuando éste pide al Cabildo que se le exima de sus obligaciones docentes (20 de enero de 1700), el Cabildo designó para tal cargo a Sumaya. Aunque siempre se tituló “bachiller”, hacia 1710 ya era sacerdote, año en que se le nombra asistente del anciano Maestro de Capilla Salazar; en 1711 pasa a sustituto; en 1714 asciende a organista mayor y en 1715, cuando muere Salazar, no había otra persona más idónea para el cargo, a pesar de lo cual se cumplió la costumbre y se hizo oposición pública, a la que solamente concurrió, aparte de Sumaya, el maestro de capilla de la Catedral de Puebla, Atienza, quien pidió “fueran los exámenes públicos”. Efectuada la oposición, todos los jueces otorgaron a Sumaya, nemine discrepante, la plaza de maestro de capilla de la Catedral metropolitana, con salario de 500 pesos anuales. El villancico que compuso en la oposición, Sol-fa de Pedro es el llanto, está en el archivo de la Catedral de Guatemala. Sumaya ejerció brillantemente sus funciones de maestro de capilla, además de componer una gran cantidad de música litúrgica sacra y villancicos y arias en español.

En agosto de 1739, inesperadamente, Sumaya abandona México y se traslada a Oajaca junto con su protector, el deán Tomás Montaño, que acababa de ser nombrado Obispo de dicha diócesis. Cabe a su protector hizo funciones de organista, de párroco de la catedral y aun de traductor de libros italianos, hasta que el 1 de enero de 1745 el Cabildo le nombró maestro de capilla, cargo que ocupó hasta su muerte, en 1751. De él es el mayor conjunto de partituras que se conservan en el archivo de la catedral oajaqueña. A su muerte, el Cabildo acordó que recibiera sepultura en la cripta catedralicia donde se enterraba a los obispos.

Le sucedió su discípulo y colaborador Juan Mathias.

La obra de Sumaya, como se ha dicho, es ingente en cantidad, pero, además, es bella y expresiva en calidad, tanto en la polifonía sacra como en los villancicos para todo tipo de celebraciones; cantados en español, como era costumbre, son extensos y con voces e instrumentos abundantes; el titulado Angélicas milicias es a ocho voces, con violines, oboe y acompañamiento; el Celebren, publiquen, entonen y canten es a siete voces, con tres violines, clarín y acompañamiento.

Pero aún tiene Sumaya otro timbre de gloria añadida, y es que fue el autor de la música de la primera ópera estrenada en Norteamérica (la segunda en América; le precedió en 1701, Torrejón y Velasco, en Lima, con La púrpura de la rosa): La Parténope, compuesta a petición del virrey duque de Linares, estrenada en el Palacio virreinal el 1 de mayo de 1711, con libreto de Silvio Stampiglia, en tres actos, con XIV, XII y XII escenas, respectivamente. Anteriormente había compuesto la música incidental para el drama El Rodrigo, estrenado el 25 de agosto de 1707.

 

Obras de ~: Música religiosa. Misas: Misa a 5 con violín y oboe; Misa de tercer tono; Misa Te Joseph celebrent. Himnos: Magnificat I Tono; Magnificat II Tono; Magnificat III Tono; Maximus redemptor; 2 Sacris solemniis; Aeterne Christi munera.

Invitatorios: Christus factus est; Christum regem adoremus; Gaudeamus Deum nostrum. Motetes: Adjuva nos Deus; De lamentatione; 3 Miserere mei; Nissit infans carne; Nobis suma Trias; Sis Iesu nostrum gaudium; 2 Sit Trinitati; Virgo Dux Pacis; Ave Regina coelorum; Alma Redemptoris Mater. Pasiones: Passio Domini nostri. Salmos: Confitebor tibi Domine; Credidi propter quod locutus sum; 2 Dixit Dominus; 2 Laetatus sum; 2 Lauda Ierusalem Dominum; Lauda Ierusalem; Laudate Dominum. Secuencias: Da nobis Maria; 2 Lauda Sion Salvatorem; Victimae Paschali laudes. Arias: Como aunque culpa; Ya la naturaleza redimida. Cantadas: Alegres luzes del día; De la celeste esfera; El arca de Dios vivo; Jesús Dios humanado; O cielo dichoso; O muro más que humano; O Pedro quien pudiera negar; Oy ha nacido Dios; Oy sube arrebatada; Pescador soberano; Que dise assí paxarillos sonoros; Sapientísimo le adore; Si ya aquella nave; Y pues que ya las perlas. Villancicos: Aun Monarca; Acudid, acudid; A la assunción de Nuestra Señora; Al Alva, que brilla con puros reflejos; A la puríssima Concepción; A las dos serafines; Al asilo mayor; Albricias mortales, que viene la aurora, y la noche triste parte; Al desnudo Ynfante que hoy nace; Alégrense los astros; Alegres luces del día; Al empeño, a la lucha; Al prodigio mayor; Al sol en mexor Oriente; Al solio que por erguido; Al ver que las ondas a Pedro obedescan el juicio acredita; Angelicas milicias; Aplauda la tierra; Aprended Rosssa; Aunque al sueño; Ay, como gime en el viento; Atención que en la nave que rige Pedro entonen y canten; Celebren, publiquen, entonen y canten; Cielo animada en Guadalupe; Como aunque culpa; Como glorias el fuego, de Pedro canta; Corred, corred, zagales; Corrientes que al mar; Dejó Pedro la primera; De la celeste esfera, qué portento; De las floras y las estrellas; Del Vago Eminente imperio que dora; Diga que no ay dichas calladas; Dios sembrando flores; Donde estais que no os encuentro; Él de Pedro solamente se ha de llamar fino amor; En María la Gracia; Fuego, fuego que se abrassa; Hoy ha nacido Dios; Hoy sube arrebatada; Jesús Dios humillado; La bella incorrupta; Los niños de aquesta iglesia; Lucientes antorchas; Moradores del Orbe; Oíd, moradores del orbe, escuchad; Ola, ha del mar pescadores; O Muro más q. humano; O Pedro quien pudiera llegar a penetrar; O que amargos Dolores; O qué milagro; Oy sube arrebatada; Pares sean echo; Pedro es el maestro que sabe echar oy el contrapunto; Pescador soberano; Pregón oíd moradores; Prevenga amor la salva mas sonora; Primer villancico de Navidad; Pues que nace; Que brava idea; Que os llama el sol potencias; Que portento escuchen; Que se anega de Pedro la nave; ¿Quién es aquella?; ¿Quién es esta?; Resuenen los clarines; Sabio y amante fue Pedro; San Eligio; Sapientísimo le adore; Sedientos que en este mundo; Si duerme el amor; Silencio, silencio; Si son los elementos; Si ya a aquella Nave que calman los vientos; Sol-fa de Pedro es el llanto; Suspendaze las vozes; Toque, toque, repique; Un ciego viexo; Villancico a dúo; Ya la naturaleza redimida; Y pues que ya las perlas; Ya se erízale copete.

Música profana: Rodrigo, música incidental, “Drama que se representó en el Palacio Real de Mexico para conmemorar el nacimiento del Príncipe Luis Fernando. Por D. Manuel Zumaya, Mexico, por Ribera, 1708”; La Partenope, ópera en 3 actos (libreto: S. Stampiglia), “Opera que se representó en el Palacio Real de Mexico en la celebridad de los días del Sr. Felipe V. Por D. Manuel Zumaya, Mexico, por Ribera, 1711”.

 

Bibl.: J. M. Beristain y Souza, Biblioteca Hispano Americana Septentrional, 2.ª ed., vol. III, Amecameca, Tip. del Colegio Católico, 1883, pág. 325; J. T. Medina, La Imprenta en México (1539-1821), vol. III, Santiago de Chile, 1908, pág. 398, n.º 2.198, pág. 446, n.º 2.306; R. Stevenson, Music in Mexico: a Historial Survey, New York, Thomas Y. Crowell Company, 1952, págs. 102, 104, 133, 143, 149- 153, 158-159; R. Stevenson, “Mexico City Cathedral Music (1600-1750), The Americas, XXI, 1964-1965, págs. 111-135; R. Stevenson, “La música en la catedral de México, 1600- 1750”, en Revista Musical Chilena, n.º 92, 1964, págs. 11-31; R. Stevenson, Renaissance and Baroque Musical Sources in the Americas, Washington, General Secretariat, Organization of American States, 1970, págs. 105-106, 166, 192, 206-207 y ejemplos 138 y 172; A. R. Catalyne, “Manuel de Zumaya (c. 1678-1756), Mexican Composer for Church and Theater”, en Festival Essays for Pauline Alderman, ed. B. I. Karson, Provo, Utah, Brigham Young University, 1976, págs. 101-380; K. Bellinghausen, “Algunos datos desconocidos de la biografía de Manuel de Zumaya”, en Boletín Informativo, México, CENIDIM, 1979, págs. 3-4; R. Stevenson, “Manuel de Zumaya en Oaxaca”, en Heterofonía (México), XII, n.º 64 (1979), págs. 3-9; J. Estrada, Música y músicos de la época virreinal, México, Sep Diana, 1980, págs. 102-121; K. Bellinghausen, “Dos cantatas desconocidas de Sumaya”, en Heterofonía, XV, n.º 78 (1982), págs. 39-40; Dizionario Enciclopedico Universale della Musica e dei Musicisti, Torino, Unione tipograficoeditrice torinese, vol. VIII, 1988, pág. 632; Die Musik in Geschichte und Gegenwart..., Sachteil, Kassel-Basel, etc., Bärenreiter, Metzler, vol. I, 1994, col. 561, vol. V, 1996, col. 1.197, vol. VI, 1997, col. 252, vol. IX, 1999, col. 1.516; Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México, vol. IV, ed. corregida y aumentada, México, Ed. Porrúa, 1995 (6.ª ed.), pág. 3866; G. Pareyón, Diccionario de Música en México, Guadalajara, Secretaría de Cultura de Jalisco, 1995, pág. 530, 433, 484; C. H. Russell, The New Grove of Music and Musicians, New York, Grove, London, Macmillan Publishers Ltd., vol. XXVII, 2001-2002 (2nd Ed.), págs. 880-881; A. Tello, “El archivo musical de la catedral de Oaxaca”, en Música e Investigación (Revista del Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega, Música), III, n.º 6 (2000), págs. 117-126; A Tello: “Sumaya [Zumaya], Manuel de”, en Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 2002.

 

Fernando Rodríguez de la Torre