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Berenguer de Vilademuls

Biografía

Vilademuls, Berenguer. Vilademuls (Gerona), p. m. s. XII – Montcada (Barcelona), 1194. Abad, arzobispo de Tarragona, legado apostólico, consejero y miembro del séquito de Alfonso II el Casto.

Hijo de Arnau de Vilademuls y hermano de Ramon de Vilademuls, señor de Llers y Pals. Fue abad de Sant Feliu de Guixols desde 1170 y accedió a la sede arzobispal de Tarragona en 1174, aunque no pudo tomar posesión hasta 1178. Fue persona muy cercana y leal al rey Alfonso el Casto, con quien estableció una concordia por los derechos en el dominio compartido de Tarragona en 1173, y en las Cortes de 1177 ambos resolvieron la cuestión de los herederos desterrados de Robert Bordet, llamados ahora Aguiló, fijando una tregua y recuperándolos a la fidelidad del Rey.

Terminadas las Cortes, Berenguer Vilademuls acompañó al Rey con un contingente del Camp de Tarragona en la empresa de Cuenca que se llevó a cabo con el Monarca castellano, y posiblemente algunos tarraconenses ocuparon las localidades de Alcaqujate, Cervera de Arvejón y Lucernín. Además ambos culminaron el programa de señorialización del Camp de Tarragona, en particular en el flanco meridional u occidental otorgando feudos y cartas de población como la de Montroig de 1180, y el arzobispo en solitario desarrolló muchas iniciativas relativas a la organización dominical del Camp de Tarragona. Berenguer de Vilademuls acompañó al Monarca en muchas oportunidades en lugares de la Corona de Aragón como en las expediciones hacia tierras transpirenaicas, interviniendo en 1185 en el arbitraje entre el conde de Toulouse y el Rey, o en 1187 estuvieron en Narbona. Ese mismo año, había promulgado unas constituciones de paz y tregua junto a Armengol VIII destinadas a las tierras del condado de Urgell. Su actividad política fue constante, y asimismo participó en 1188 en las Cortes de Huesca donde se concertó una liga con el Rey de Portugal en contra del castellano. En años sucesivos, siguió acompañando a Alfonso el Casto a distintos lugares.

Su actividad al frente de la sede tarraconense comportó la defensa y crecimiento de los derechos de los sufragáneos y de la Iglesia tarraconense, donde alcanzó la preeminencia e impuso la autoridad del poder arzobispal con el apoyo pontifical de forma más evidente que en arzobispados anteriores. Además hizo efectiva la posición de la jurisdicción metropolitana, visible en su participación en la consagración de la catedral dertosense junto al Rey en 1178 y en su reivindicación y activación en la sede de Lérida, de la que su obispo Berenguer quiso desmarcarse. Participó junto a otros obispos sufragáneos en el III concilio lateranense de 1179 convocado por Alejando III, y a su vuelta convocó otro provincial en 1180, donde se prohibió fechar por los reyes de Francia, cambiándose por la encarnación. En 1181 fijó transitoriamente un número máximo de canónigos, con el fin de reducir gastos para afrontar las necesidades ocasionadas por la defensa de los ataques de la piratería mallorquina en las costas de Tarragona, dando así muestras de su buen hacer en la administración de su sede.

Su papel de metropolitano quedó confirmado por el Papa en varias oportunidades, quien promulgó bulas en este sentido como hizo Lucio III en 1184, cuando consignó al arzobispo la suspensión de aquellos otros sufragáneos y prelados que hubiesen dado rentas a seglares y no hubiesen cumplido con su revocación como se exigía. A diferencia de los arzobispados anteriores, se observa la confirmación del desarrollo de la posición preeminente tarraconense en las iniciativas de Berenguer de Vilademuls y en las acciones pontificales a su favor. Murió asesinado a manos de Guillem Ramón I de Montcada, casado con su sobrina Guillema de Castellvell y a quien había puesto en la cárcel. Los motivos fueron de venganza, familiares, de interés económico y de resistencia de la aristocracia al crecimiento de su dignidad, y por el crimen Guillem tuvo que pedir perdón a Roma.

 

Bibl.: E. Morera, Tarragona cristiana, t. I, Tarragona, Diputación, 1897-99, (reed. 1981); J. Miret i Sans, “Itinerario del rey Alfonso I de Cataluña, II en Aragón”, en Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, II (1903-1904), págs. 257-278, 389-423 y 437-474; E. Bagué, J. Cabestany, P. E. Schramm, Els primers comtes-reis, Barcelona, Ed. Vicens-Vives, 1960; J. Ventura, Alfons “el Cast”, el primer comte-rei, Barcelona, Ed. Aedos, 1961; J. Blanch, Arxiepiscopologi de la santa església metropolitana i primada de Tarragona, Tarragona, Diputación Provincial, 1985; A. Pladeval, “Vilademuls, Berenguer”, en J. Carbonell i de Ballester (dir.), Gran Enciclopèdia Catalana, vol. XXIV, Barcelona, Enciclopedia Catalana, 1987; J. Shideler, Els Montcada: una familia de nobles catalans a l’edat mitjana (100-1230), Barcelona, Edicions 62, 1987; M. Mari, “Vilademuls, Berenguer”, en J. M. Escolà (comisario), Exposició cronológico-històrica dels noms i dels fets dels arquebisbes de Tarragona, t. II, Tarragona, Diputación Provincial, 1999.

 

Maria Bonet Donato