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Cristóbal Benítez González

Biografía

Benítez González, Cristóbal. Alhaurín de la Torre (Málaga), 1857 – Mogador (actual Essaouira, Marruecos), 7.IX.1924. Explorador africanista, viajero por Marruecos y el Sáhara Occidental, intérprete y canciller del Consulado de España en Mogador.

Hijo de José Benítez Carpio, natural de Alhaurín de la Torre, y de María González Serrano, natural de Coín, también en Málaga, emigraron a Marruecos siendo Cristóbal niño. Poco se sabe de la infancia del futuro explorador, salvo que vivió en Tetuán, en donde trabajó como corchero. Conocedor de árabe coloquial y la cultura local, así como del chelja y otros varios dialectos norteafricanos, Benítez acompañó a algunos viajeros occidentales en pequeñas expediciones por el norte de Marruecos. Como fruto de su buena relación con la colonia alemana en Tetuán, Benítez fue presentado al profesor Oskar Lenz, geólogo comisionado por la Sociedad Geográfica de Berlín para dirigir una expedición científica que recorriese Marruecos y el Atlas marroquí. Conocedor de su experiencia en anteriores exploraciones, Lenz contrató a Benítez como intérprete, decidiendo dar mayor envergadura a su proyecto, que aspiraba a atravesar el Sáhara y llegar a Tombuctú, desde donde preveía partir hacia el Senegal, para embarcarse desde allí destino a Europa.

La expedición partió de Tetuán el 1 de diciembre de 1879, se dirigió primero a Ceuta y luego a Tánger para iniciar su recorrido de Norte a Sur. En Fez, Benítez se procuró un salvoconducto otorgado por el sultán Muley Hassan, por el que se ordenaba a los gobernadores del imperio proteger al doctor Lenz y sus acompañantes. No obstante, y dudando de la efectividad de dicho documento, el explorador malagueño prefirió utilizar la astucia, haciendo pasar al Hach Alí Butaleb, un argelino de Orán que habría de guiar la expedición, por un gran Xerif —descendiente del profeta Mahoma— que se dirigía a Tombuctú desde Bagdad, mientras que Lenz y el propio Benítez harían las veces de asistentes del supuesto santón: Lenz pasando por un médico otomano, el doctor Haquim Omar, y Benítez ejerciendo como Sidi Abdalah, mayordomo privado y jefe de la caravana. De esta forma, viajaron desde allí hasta Mequinez y Marrakech, para partir luego hacia Tarudant y la región del río Daráa —Draa—, en donde bien pudo haber concluido aquella expedición de no haber abortado Benítez un complot que buscaba darles muerte para robarles.

El 28 de abril de 1880 la caravana reemprendió su marcha, y tras no pocas penalidades alcanzó las localidades de Tinduf y Arauan, llegando a Tombuctú el 1 de julio de 1880, a los siete meses de su salida de Tetuán. Tras descansar durante dieciséis días en la semilegendaria localidad, el 17 de julio partieron hacia Basícuno, despedidos por S. M. Fandagomo, Rey de los tuaregs. Tras visitar los aduares de las kabilas de los Turmus y los Ulad Alush, llegaron finalmente a Basícuno, desde donde prosiguieron viaje hacia Ñoro y de allí hacia San Luis, antigua capital del Senegal, donde finalizaron su viaje el 22 de noviembre de 1880. Una epidemia de fiebre amarilla les impidió viajar a Dakar, no permitiéndoseles tampoco desembarcar en Santa Cruz de Tenerife, como era su intención, y se vieron obligados a viajar hasta el lazareto de Pauillac, en las cercanías de Burdeos, para pasar la cuarentena. Superada ésta, Benítez se dirigió a Tánger vía Marsella, mientras que Lenz hizo el camino por tierra a fin de dar una conferencia en la Sociedad Geográfica de Madrid. Finalmente, ambos se reencontraron en Tánger, donde fueron recibidos por los representantes de las naciones europeas.

Ya en 1883, y residiendo Benítez en Mogador, participó en la expedición de la comisión mixta hispano-marroquí que partió en busca del antiguo y desaparecido enclave de Santa Cruz de Mar Pequeña.

Se trataba de acotar los límites de la jurisdicción española en dicha costa, para reclamar la posesión del enclave en virtud de los artículos recogidos en el Tratado de paz de Wad-Ras. Para ello, la Comisión recorrió el territorio del antiguo reino del Sus desde Agadir a Aghi, y por la costa hasta el río Assaka, deteniéndose en la rada de Agadir y en los fondeaderos de Sidi Mohammed Ben-Abdallah, Ifni, Sidi Uorzek, Arsis y Assaka, desde donde embarcó en la goleta de guerra Ligera, para trasladarse hasta Puerto Cansado, fondeando también la desembocadura de los ríos Draa y Xibica, sin que a la postre los miembros de dicha Comisión mixta lograran ponerse de acuerdo.

Poco se sabe sobre la vida personal de Cristóbal Benítez, salvo que casó con Ana Ortiz Clavo en fecha indeterminada, teniendo una hija de este matrimonio, Aurora María, nacida en Mogador el 9 de agosto de 1884. Amigo, quizás antiguo alumno, del franciscano padre Lerchundi, prefecto apostólico de la misión católica de Marruecos, fue a éste a quien Benítez dedicó el relato Mi viaje por el interior del África, publicado en Tánger, en 1899, por la Imprenta Hispano-arábiga de la misión católicoespañola.

Fallecido el 7 de septiembre de 1924 en Mogador, a los sesenta y ocho años de edad, Benítez fue enterrado en el cementerio cristiano de dicha ciudad, hoy Essaouira, en donde se conserva su sepultura.

 

Obras de ~: Notas de un viaje de D. Cristóbal Benítez por Marruecos, el desierto del Sáhara y Sudán, al Senegal, Revista Contemporánea (Madrid), 1880; “Viaje por Marruecos, el desierto del Sáhara y Sudán”, en Boletín de la Real Sociedad Geográfica (Madrid), XX-XXI (1886-1887); Mi viaje por el interior del África, pról. de Lily Litvak, Tánger, 1899 (reed. Barcelona, Alertes, 1987; y reed Alhaurín de la Torre, Ayuntamiento, 2005, con introd. y anexos de M. Á. Huesca Mariscal).

 

Fuentes y bibl.: Archivo de la Misión de Tánger, Cartas de Cristóbal Bénítez al padre Lerchundi, exp. sobre la expedición a Tombuctú, legs. XVII-B-27-32; exp. sobre la búsqueda de Santa Cruz de Mar Pequeña, legs. XVII-B-33-35/36.

H. González Rodríguez de la Peña (J. Romano), Los exploradores D’Almonte y Benítez, Madrid, Instituto de Estudios Africanos, 1950; J. B. Vilar Ramírez, El Sáhara Español.

Historia de una aventura colonial, Madrid, Sedmay Ediciones, 1977; R. Lourido Díaz (coord.), Marruecos y el padre Lerchundi, Madrid, Editorial Mapfre, 1996.

 

José Antonio Díaz Sáez