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Diego de Melo Maldonado

Biografía

Melo Maldonado, Diego de. ¿España?, p. m. s. xvii – ?, 1688 post. Gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela entre los años 1682 a 1688.

Su antecesor, Francisco de Alberro, inició, en complicidad con la Corona española, la compraventa del alto cargo; así que Diego de Melo hizo otro tanto; entregó a la Monarquía 8000 doblones (no 4000, según A. Avendaño, 1988), mitad como donativo, mitad como préstamo. Véase estos conceptos en los comienzos de la Real Cédula, expedida por el rey Carlos II, Madrid, 9 de febrero de 1682, tal como la trae textualmente el historiador J. Llavador (1969): “Nota. – en 6 de febrero del dicho año sele despacho titulo de Capitan General de la dicha provincia de Venezuela cuya copia queda en el otro libro en su fecha. Don Carlos por la graçia de Dios &. Por quanto el tiempo de çinco años por que hixe merced a don françisco de Alberro del puesto de Governador y Capitan General de la Provincia de Venezuela cumple en 3 de jullio deste presente año de 1682 y conviniendo nombrar persona en su lugar atendiendo a las buenas partes que concurren en vos D. Diego de Melo Maldonado y el serviçio que habeis ofreçido de hazerme de ocho mil doblones de a dos escudos de oro los quatro mil por via de donativo que haveis entregado en las harcas del tesorero en poder de don lorenzofernandez de Briuela mi tesorero general de que dio recivi en 30 de Henero proximo passado y los quatro mil restantes por via de prestamo que haveis de entregar en la çiudad de Sevilla librandoselos con interes de 8 por 100 en las Cajas Reales de la Provincia de Caracas he tenido por bien hazeros merced (como en virtud de la presente la hago) del Puesto de Governador y Capitan General de la Provincia de Veneçuela en lugar y para quando cumpla el dicho don françisco de Alberro por tanto es mi voluntad que ahora y de aquí adelante seais mi Governador de ella por el tiempo de 5 años mas o menos el que fuere mi volutad [...] y que vos y no otra persona alguna lo useis y exerçais [...]”.

Tomó posesión de su cargo con retraso, el 22 de diciembre de 1682, ante el Ayuntamiento de Caracas, con el ceremonial acostumbrado. Ya antes de dicha posesión, el Rey le expidió una nueva Cédula por la que le nombraba juez de residencia de su antecesor, Francisco de Alberro. Y según el historiador J. Llavador (1969) este juicio de residencia es uno de los más voluminosos que existen en el Archivo General de Indias, atribuyéndose esta desmesura no a ningún problema grave planteado por la administración saliente, sino al escrupuloso afán de meticulosidad de que hizo gala Diego de Melo en sus actuaciones.

Durante su gobernación varias actividades e inquietudes jalonaron su trabajo. Así, nada más iniciada su gobernación realizó febriles preparativos defensivos en el puerto de La Guaira, previendo el ataque de una escuadra naval francesa, que no llegó a realizarse. En agosto de 1683 la Orden de los Mercedarios decidió trasladar de sitio su convento, pero cometió una grave falta al no solicitar el consentimiento del Cabildo ni del gobernador (una Real Cédula obligaba a pedir tales permisos). Ante el suceso, Melo Maldonado convocó al Cabildo para realizar una inspección ocular de la construcción del nuevo convento y se ordenó la suspensión de las obras; se alegaba que se había ubicado fuera de las murallas de la ciudad. Esta decisión fue acogida con disgusto por los mercedarios, protestaron y rompieron las relaciones con el gobernador.

Cuando cesó el gobernador (1688), presentaron una demanda contra él. Ese mismo año de 1683 Melo realizó una larga visita de inspección a los territorios de “tierra adentro” de la provincia.

En agosto de 1684 llegó a Caracas el nuevo obispo, Diego de Baños y Sotomayor. Le acompañaba su sobrino, José de Oviedo y Baños, que más adelante publicaría su obra Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela.

El 8 de febrero de 1685 informó al Rey sobre la fundación, cerca de Caracas, del nuevo poblado de San Antonio de Medinaceli, constituido por un grupo de veinticuatro familias canarias llegadas a Venezuela el año anterior.

Durante 1685 y 1686 el gobernador Melo informó al Consejo de Indias sobre el comercio ilegal entre los naturales de la provincia y los extranjeros que tocaban las costas; además, los naturales pudientes utilizaban a los esclavos para llevar el cacao a los extranjeros; ante ello, Melo pidió al Consejo de Indias el envío de dos navíos para vigilancia de las costas (A. Avendaño, 1988).

Al amanecer del 7 de septiembre de 1686 se divisó desde el sitio de La Cumbre una columna de humo, luego otra y así hasta cinco. Era un aviso óptico de las defensas significando: “Cinco navíos enemigos se acercan”. Las campanas de la ciudad tocaron a rebato; las cajas de guerra convocaron a todos, nobles y plebeyos, a la Plaza Mayor. Allí estaban el capitán general, su teniente gobernador, el sargento mayor, armados y a caballo.

Se despacharon urgentes comisiones a los valles; vecinos sin armas recibieron espadas y algunos arcabuces.

Se informó sobre la marcha del desembarco de doscientos hombres en Chuspa y otros tantos en Los Arrecifes. Se mandaron piquetes que vigilaran y cercasen al enemigo; después de unos pequeños robos, se retiraron los invasores. Después de tantas sorpresas de ataques corsarios, el rudimentario sistema de aviso óptico en clave implantado había dado su fruto.

En 1687 el obispo Baños convocó un Sínodo Diocesano. Volvieron a surgir conflictos; Melo comunicó al obispo que debía presidirlo él, a lo que el obispo se opuso; asistió el capitán Baltasar de Soto, alcalde de Caracas; sesionó desde el 31 de agosto hasta el 6 de septiembre. Después, se cruzaron acusaciones, Melo recurrió a la Audiencia de Santo Domingo, que le dio la razón y remitió las conclusiones sinodales al Consejo de Indias. El 19 de marzo de 1688 Melo traspasó la gobernación al nuevo titular, Diego Jiménez de Enciso.

A partir de esa fecha no se tienen datos sobre él. En el juicio de residencia fue multado con 100 pesos por haber remitido preso a España a Andrés de Zúñiga sin los autos del juicio.

 

Bibl.: R. M. Baralt, Resumen de Historia de Venezuela, Paris, Imprenta de H. Fournier y Cª, pág. 443; L. A. Sucre, Gobernadores y Capitanes Generales de Venezuela, Caracas, Litografía y Tipografía del Comercio, 1928, págs. 182-184; VV. AA., Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, vol. LVII, Madrid, Espasa Calpe, 1929, pág. 1066; Títulos de Indias, Valladolid, Archivo de Simancas, 1954, pág. 375; A. de Egaña, Historia de la Iglesia en la América Española [...], Hemisferio Sur, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1964, págs. 566- 571; J. Llavador Mira, La Gobernación de Venezuela en el siglo xvii, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1969, págs. 8, 21, 26, 63-64, 95-96 y 195-201; G. Morón, Historia de Venezuela, Caracas, Italgráfica, Impresores, Editores, S.R.L., 1971, vol. III, págs. 162-163 y 321, vol. IV, pág. 455; A. Avendaño Vera, “Melo Maldonado, Diego”, en VV. AA., Diccionario de Historia de Venezuela, vol. II, Caracas, Fundación Polar, 1988, págs. 882-883; L. Vaccari San Miguel, Sobre Gobernadores y Residencias en la Provincia de Venezuela (siglos xvi, xvii, xviii), Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1992, págs. 33, 83, 85, 95 y 195; VV. AA., Gran Enciclopedia de Venezuela, vol. III, Caracas, Ediciones Globe, 1998, pág. 82.

 

Fernando Rodríguez de la Torre

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