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Caius Lutatius Cerealis

Biografía

Lutatius Cerealis, Caius. C(aius) Lutatius [-.] f(ilius) Vel(ina tribus) Cerealis. Tarragona (antes Tarraco), ¿m. s. I? – ¿m. s. II? Juez y miembro de la aristocracia hispano-romana de rango ecuestre.

La tribus Velina en que tanto él como su familia fueron inscritos como ciudadanos indica un origen en las Islas Baleares, en Palma o en Pollentia (Pollensa).

Sin embargo, el desarrollo de su carrera le vincula a la elite de Tarraco, por lo que hay que suponerle ya es esta ciudad. La carrera de Caius Lutatius Cerealis presenta grandes similitudes con la del barcelonés Caius Marius Aemilianus, que a comienzos del siglo II pasó por los mismos puestos y ocupó reiteradamente magistraturas locales. La carrera de Cerealis figura sobre un epígrafe de Tarraco que Alföldy dató entre los años 70 y 150, por lo que ésa es la fecha extrema para el final de su carrera.

Caius Lutatius Cerealis fue duunviro en tres ocasiones en Tarraco (IIvir III), lo que puede dar una idea de la fortaleza de su grupo familiar teniendo en cuenta que ésta era la máxima magistratura urbana, la que compartían cada año colegiadamente dos individuos, y que Tarraco era la capital de la gran provincia de Hispania citerior. Más tarde fue pontífice de la colonia con carácter perpetuo y, a continuación, fue elegido para la judicatura en Roma, formando parte de las decurias judiciales en calidad de selectus, es decir, perteneciente al grupo del que se elegían luego los jueces que realmente intervenían en los procesos.

Con ese curriculum a sus espaldas llegó su promoción al orden ecuestre por parte de un Emperador que no se cita en el epígrafe de Tarraco que relata su carrera, lo que hubo de ocurrir a finales del siglo i o en las dos o tres primeras décadas del II, lo que restringe el abanico al período transcurrido entre Domiciano (81-96) y Adriano (117-138).

De vuelta a Tarraco, la asamblea de delegados de las ciudades de Hispania citerior le designó para ocupar el sacerdocio anual del culto imperial (flamen provinciae Hispaniae citerioris) con sede en la propia Tarraco.

Al término de esta función, el punto culminante y final de su carrera, se le erigió en la propia capital el pedestal con estatua que ha llegado hasta nuestros días.

 

Bibl.: G. Alföldy, Flamines provinciae Hispaniae citerioris, Madrid, CSIC, 1973, pág. 78, n.º 40; Die römischen Inschriften von Tarraco, Berlin, Walter de Gruyter, 1975, pág. 160, n.º 290; J. F. Rodríguez Neila, “Los jueces de las cinco decurias oriundos de la Hispania romana. Una contribución prosopográfica”, en Hispania Antiqua, 8 (1978), págs. 38-39, n.º 9; S. Demouguin, L’ordre équestre sous les Julio-Claudiens, Roma, École Française de Rome, 1988, pág. 489, n.º 69; L. A. Curchin, The Local Magistrates of Roman Spain, Toronto, University Press, 1990, pág. 232, n.º 966; R. Zucca, Insulae Baliares. Le isole Baleari sotto il dominio romano, Roma, L’Erma di Bretschneider, 1998, págs. 272-273; A. Caballos, “Los caballeros romanos originarios de las provincias de Hispania. Un avance”, en L’ordre équestre. Histoire d’une aristocratie (iie siècle av. J.-C.-iiie siècle ap. J.-C.), Roma, École Française de Rome, 1999, pág. 488, n.º T 66; F. des Boscs-Plateaux, Un parti hispanique à Rome? Ascension des élites hispaniques et pouvoir politique d’Auguste à Hadrien, Madrid, Casa de Velázquez, 2005, pág. 708, n.º 262.

 

Juan Manuel Abascal