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Alejandro de la Sota Martínez

Biografía

Sota Martínez, Alejandro de la. Pontevedra, 20.X.1913 – Madrid, 14.II.1996. Arquitecto.

Hijo de un ingeniero militar y topógrafo de origen cántabro, Alejandro de la Sota crece en su Pontevedra natal en un entorno familiar acomodado y culto.

Comienza sus estudios de Ciencias Exactas en la Universidade de Santiago de Compostela —un requisito necesario por entonces para acceder a las carreras técnicas— y se traslada a Madrid para estudiar en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM). Sus estudios se interrumpen por la irrupción de la Guerra Civil española en 1936 y no obtiene su título de arquitecto hasta 1941. Desde entonces, establece su residencia en Madrid, pero siempre conserva los lazos con su Galicia natal, donde su padre, presidente de la Diputación de Pontevedra durante bastantes años, y sus contactos familiares y sociales le facilitan muchos de sus primeros clientes. En 1952 se casa con Sara Rius, con quien tendrá siete hijos.

Entre 1941 y 1947 gana la plaza de arquitecto del Instituto Nacional de Colonización (INC) —organismo creado para la planificación de asentamientos rurales en zonas de nuevos regadíos en un país devastado por la Guerra Civil— para el que construye la escuela de capataces de Bastiagueiro (1945) y la de Gimenells (1945). De esta época datan sus primeras obras, como la casa Ramón de Dios (1945), casa Sr. Pareja (1945), camisería Denís (1945) o el proyecto de ocho viviendas en Ronda (1946), obras muy representativas del acentuado aislamiento cultural que por entonces sufría el país, y se adscriben a las corrientes dominantes del confuso panorama ecléctico madrileño de la posguerra en un tímido intento por reintroducir la arquitectura moderna, con ciertas influencias de la arquitectura popular, tras el paréntesis que supuso la Guerra Civil española. A partir del trabajo en el Instituto Nacional de Colonización recibe numerosos encargos de poblados de colonización y de absorción: La Bazana (1952), Esquivel (1952- 1956) y Valuengo (1954). Estos primeros proyectos de envergadura, realizados tras numerosos viajes de estudio por toda la geografía española con el fin de visitar la rica arquitectura popular del país, reflejan la consideración de lo popular como una defensa, como una huida a las consignas del régimen franquista, emprendiendo así un aprendizaje que le permitiera verificar las relaciones de lo construido con su voluntad de construir. Tras este período de acercamiento a lo popular se sucederá un corto período de vacilación en el que Alejandro de la Sota mira atentamente al desarrollo de la arquitectura europea. Sus obras reflejan cierto expresionismo formal (muy en la línea del alemán Erich Mendelsohn o el finlandés Alvar Aalto), como puede contemplarse en la central lechera de Santander (1951), la casa del señor Arvesú (1955) o en el poblado de absorción Fuencarral B (1955-1956), estas dos últimas situadas en Madrid.

Esta corta etapa de preocupaciones plásticas viene seguida de una profunda reflexión sobre su propia obra que coincide con el inicio de su actividad académica como profesor de Elementos de Composición de la ETSAM (1956) y un viaje a Berlín donde entra en contacto con la última arquitectura europea visitando el Hansaviertel y la Unité d’Habitation de Le Corbusier; a finales de la década se presenta a las oposiciones de la Dirección General de Correos, obteniendo la plaza de funcionario en 1960. A partir de entonces Alejandro de la Sota inicia uno de los períodos más fructíferos de su carrera acumulando en pocos años gran parte de sus grandes obras —Gobierno Civil de Tarragona (1956-1963), talleres aeronáuticos TABSA (1957-1958), residencia infantil en Miraflores de la Sierra (con José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún, 1957), la central lechera CLESA (1960- 1963) y el gimnasio del colegio Maravillas (1960- 1962)—, donde adopta una conciencia experimental al asumir la racionalidad como sistema para rectificar códigos, aprovechar logros y reconducir caminos inconclusos de maestros modernos como Mies van der Rohe, Adolf Loos, Walter Gropius o Richard Neutra.

Su interés en una investigación propia sobre el lenguaje con el fin de penetrar profundamente en las leyes propias de la disciplina proyectual le mantuvieron ajeno a las contaminaciones estilísticas tan en boga por entonces entre sus contemporáneos. Su particular tarea renovadora consistió en abordar las leyes de la modernidad con unas estrategias renovadas, sin que ello significara cambiar sus bases metodológicas, llevando a sus últimas consecuencias la aplicación de la técnica o los materiales en el proyecto.

Su temprano contacto con el mundo de la tecnología, ya presente en los talleres TABSA, se desarrolla entendiendo ésta como coartada, como conclusión experimental a la que conduce determinada experiencia racionalista. Por entonces, su contacto con ingenieros le lleva a operar con nuevos sistemas constructivos y materiales que le permiten que éstos adquieran nuevos e inesperados significados para así reformular los proyectos. Dar la vuelta a una cercha para que pueda albergar unas aulas, utilizar su cara plana superior como azotea para campo de juegos y conseguir la altura necesaria en el gimnasio del colegio Maravillas eleva el dogma moderno casi a la categoría de invención. Estas premisas, junto a la depuración y renuncia de los gestos personales (“La arquitectura no requiere que recurramos a ella; ella aparecerá por sí sola”) definirán a partir de entonces el resto de sus obras.

Tras este intenso período de actividad le siguen nuevos encargos: viviendas en la calle Prior de Salamanca (1963) y un conjunto de naves de investigación para el CENIM (1963) en Madrid, tras los cuales pide la excedencia como funcionario de la Dirección General de Correos en 1964 para dedicarse plenamente a su despacho y a su tesis doctoral, trabajo que presenta en la ETSAM en 1965. En un clima de optimismo social y tecnológico, continúa con sus experimentos con estructuras metálicas de grandes luces —como el pabellón deportivo de Pontevedra (1966)— e inicia una exploración personal de la prefabricación en hormigón, que consigue llevar a cabo en la casa Varela (1964) y que intenta extender a desarrollos residenciales a modo de tapiz en urbanizaciones en Murcia y Málaga (ambos de 1965), el proyecto del colegioresidencia de Orense y en las viviendas escalonadas en Santander (ambos de 1967).

A pesar de haber construido algunas importantes obras —casa Guzmán (1972), edificio de la Universidad de Sevilla (1972), por el que le otorgarán el Premio Nacional de Arquitectura en 1974, o el Colegio Mayor César Carlos (1976)—, la década de 1970 marcará una inflexión en su carrera tras recibir un par de reveses: dos importantes concursos de grandes edificios de oficinas —sede de Bankunión (1970) y Aviaco (1975)— que, a pesar del esfuerzo e intensidad que puso en ellos, no consigue ganar y la pérdida por desavenencias políticas internas del concurso a la Cátedra de Proyectos Arquitectónicos de la ETSAM, fracaso que le apartará de la docencia para siempre y le hará volver a su plaza de funcionario de Correos, plaza que conservará hasta su jubilación. Su retiro de comienzos de la década se anuncia en su famoso texto “La grande y honrosa orfandad” (1969) y se amplía y resume en “Por una arquitectura lógica” (1982), donde establece las bases para una arquitectura acultural que cobra significado justo allí donde está a punto de desaparecer: “haciendo arquitectura para saber qué es” o “Hacer arquitectura sin dar sentido”, dicho en su palabras.

Recluido en su estudio, alejado de la publicación de su obra en las revistas y de los ámbitos académicos, en esta última etapa Alejandro de la Sota se concentra en su última obsesión: “la caja que funciona”. Las investigaciones sobre los nuevos materiales disponibles en aquella España que tímidamente se abría al comercio exterior se centran en los paneles de chapa metálica y las nuevas posibilidades del vidrio. La depuración tanto de la forma como de una técnica que se despoja de cualquier retórica, le lleva a formular dos de sus proyectos más significativos, los citados concursos fallidos para las sedes de Bankunión y Aviaco en Madrid, donde se adelantan temas desarrollados muy posteriormente por arquitectos de todo el mundo, y que él mismo se encargaría de continuar en su primer proyecto para el Museo Provincial de León (1984), donde el palacio arzobispal de la ciudad (siglo xvii) se desmembra para alojar un volumen puro ensimismado ajeno a su entorno. Gracias a su colaboración con la Dirección General de Correos tiene la oportunidad de construir dos “cajas que funcionan” en el centro de cálculo de la Caja Postal en Madrid (1972-1977) y el edificio de Correos de León (1981- 1984) utilizando un material reservado hasta entonces a la construcción industrial o comercial, la chapa Robertson, pero, como en el caso de León, transgrediendo su mera función para que, al aparejarla y doblarla en fachada crear un grosor, con cualidades pétreas, para alojar armarios e instalaciones en fachada, tomara una dignidad inusitada. Otra obra significativa de este período lo constituye la casa Domínguez (1976), donde no sólo ensaya con la chapa metálica, sino que disloca la clásica división bicéfala de funciones (zona de día y zona de noche) en dos volúmenes independientes, uno subterráneo y otro aéreo, con una zona intermedia de acceso y comunicación.

En sus últimos años de vida construye tres importantes edificios (la ampliación de los juzgados de Zaragoza, la Embajada de España en París y la ampliación del Cabildo Insular de Las Palmas de Gran Canaria) y recibe el reconocimiento público con premios como la Medalla de Oro al Mérito en las Telecomunicaciones (1984), la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes (1986), la Medalla de Oro de Arquitectura del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (1988), el Premio PINAT (1988), el Premio de la Fundación Antonio Camuñas (1993) y la póstuma Medalla de Oro de la Arquitectura del Colegio de Arquitectos de Cataluña (1996). Su obra recibe el reconocimiento internacional y se recoge en exposiciones en Harvard University, la Architectural Association de Londres, o exposiciones itinerantes por Alemania, Suiza y España. Su obra y su actitud vital han dejado una profunda impronta en arquitectos españoles de varias generaciones que lo consideran uno de los grandes maestros modernos, junto al catalán José Antonio Coderch. Poco antes de morir el día de san Valentín de 1996, Alejandro de la Sota firma su último trabajo que cierra un bucle homenaje en su obra: la restauración y ampliación del gimnasio del Colegio Maravillas en Madrid.

 

Obras de ~: casa Ramón de Dios, Pontevedra, 1945; casa Sr. Pareja, Deva (Guipúzcoa), 1945; camisería Denís, Madrid, 1945; escuela de capataces para el Instituto Nacional de Colonización (INC), Gimenells (Lérida), 1945; escuela de capataces para el INC, Bastiagueiro (La Coruña), 1945; ocho viviendas (proyecto), Ronda (Málaga), 1946; laboratorio de la Misión Biológica, Salcedo (Pontevedra), 1949; central lechera RAM (proyecto), Santander, 1951; pueblo de Esquivel, Sevilla, 1952-1956; pueblos para el INC (La Bazana, Valuengo, Entrerríos), Badajoz, 1952- 1956; delegaciones de hacienda (concursos) de Girona, 1953, Tarragona, 1954, San Sebastián, 1955 y La Coruña, 1956; casa del Dr. Arvesú en la calle Doctor Arce, Madrid, 1955; poblado de absorción Fuencarral B, Madrid, 1955-1956; diputación de A Coruña (concurso), 1956; edificio residencial Olmedo, Zamora, 1956; pabellón de Pontevedra en la Feria del Campo, Madrid, 1956; Gobierno Civil, Tarragona, 1956-1963; centro parroquial, Vitoria, 1957; talleres aeronáuticos TABSA, Madrid, 1957-1958; con J. A. Corrales y R. Vázquez Molezún, residencia infantil de verano, Miraflores de la Sierra (Madrid), 1957; iglesia, Combarro (Pontevedra), 1958; casa del Dr. Velázquez, Pozuelo (Madrid), 1959; colegio Santa María (concurso), Madrid, 1959; viviendas en la calle Narváez (proyecto), Madrid, 1959; iglesia de San Esteban Protomártir (proyecto), Cuenca, 1960; central lechera CLESA, Madrid, 1960-1963; gimnasio del colegio Maravillas, Madrid, 1960-1962; piscinas (proyecto), El Escorial (Madrid), 1961; viviendas en la calle Prior, Salamanca, 1963; pabellón de España, Exposición Universal (concurso), Nueva York, 1963; instituto de Materiales no Férreos, Madrid, 1963; residencia de inmigrantes, Irún, Guipúzcoa, 1963; naves para el CENIM, Madrid, 1963; casa Varela, Collado Villalba (Madrid), 1964; conjunto residencial Bahía Bella, Murcia, 1965; urbanización Las Palmeras (concurso), Málaga, 1965; edificio de correos, Úbeda (Jaén), 1966; pabellón deportivo, Pontevedra, 1966; colegio mayor César Carlos, Madrid, 1967-1970; colegio-residencia para la Caja de Ahorros, Orense, 1967; viviendas (proyecto), Santander, 1967; sede de Bankunión (concurso), Madrid, 1970; facultad de derecho (proyecto), Granada, 1971; casa del Sr. Guzmán en la urbanización Santo Domingo, Algete, Madrid, 1972; viviendas en la calle Gondomar, Pontevedra, 1972; edificio de aulas y seminarios para la Universidad de Sevilla, 1972; centro de cálculo de Caja Postal de Ahorros, Madrid, 1972-1977, colegio Maristas, La Coruña, 1974; sede de Aviaco (concurso), Madrid, 1975; casa del Sr. Domínguez, La Caeyra (Pontevedra), 1976; viviendas en San Blas (proyecto), Madrid, 1977; edificio de Correos (1977), Almendralejo (Badajoz), 1977; urbanización en la calle Velázquez (proyecto), Madrid, 1977; edificio de Correos, León, 1981-1984; Museo Provincial I (proyecto), León, 1984; urbanización (proyecto), Alcudia (Mallorca), 1984; centro parroquial (proyecto), Badajoz, 1984; Palacio de Congresos (concurso), Salamanca, 1985; con J. Llinàs, restauración del Gobierno Civil, Tarragona, 1985-1987; ciudad deportiva (concurso), Aldehuela de los Guzmanes (Salamanca), 1986; viviendas en la M-30 (concurso), Madrid, 1986; exposición sobre Mies van der Rohe, Arquerías de Nuevos Ministerios, Madrid, 1986; ampliación de los juzgados, Zaragoza, 1986-1994; sede del Inserso (proyecto), Madrid, 1986; viviendas en la Gran Vía de San Francisco (proyecto), Madrid, 1986; ampliación del Congreso de los Diputados (concurso), Madrid, 1987; Embajada de España, París, 1987; viviendas adosadas (proyecto), Lorca, Murcia, 1988; Museo Provincial II (proyecto), León, 1990; biblioteca universitaria (proyecto), Santiago de Compostela, 1993; con T. Cruceiro, ampliación del Cabildo Insular, Las Palmas de Gran Canaria, 1993; restauración y ampliación del gimnasio del colegio Maravillas, Madrid, 1994-1996.

Escritos: Arquitectura y naturaleza, Madrid, Escuela Superior de Arquitectura, 1956; Alejandro de la Sota. Arquitecto, Madrid, Ediciones Pronaos, 1989; Alejandro de la Sota. Escritos, conversaciones, conferencias, ed. de M. Puente, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 2001.

 

Bibl.: VV. AA., en Hogar y Arquitectura (Madrid), 115 (noviembre- diciembre de 1974); VV. AA., en Nueva Forma (Madrid), 107 (diciembre de 1974); M. A. Baldellou, Alejandro de la Sota, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia. Artistas Españoles Contemporáneos, 1975; VV. AA., en Arquitectura (Madrid), 233 (noviembre-diciembre de 1981), págs. 17- 56; VV. AA., en Quaderns d’Arquitectura i Urbanisme (Barcelona), 152 (mayo-junio de 1982), págs. 40-59; J. J. Lahuerta, A. Pizza (eds.), Alejandro de la Sota. Arquitecto, catálogo de exposición, Barcelona, CRC. Galería de Arquitectura, 1985; R. Moneo (ed.), Alejandro de la Sota, catálogo de exposición, Cambridge (Mass.), Harvard University Graduate School of Design, 1987; Alejandro de la Sota, catálogo de exposición, Madrid, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid/Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, 1988; VV. AA., Alejandro de la Sota. Arquitecto, catálogo de exposición, Santiago de Compostela, Museo do Pobo Galego, 1990; VV. AA., en Grial (Vigo), 109 (enero-marzo de 1991); VV. AA., Alejandro de la Sota.

Arquitecto, catálogo de exposición, Sevilla, Ministerio de Fomento, 1994; J. B. Rodríguez Cheda, Alejandro de la Sota. Construcción, idea y arquitectura, Santiago de Compostela, Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia, 1994; VV. AA., en Anales de Arquitectura (Valladolid), 6 (1995), págs. 177-223; P. de Llano, Alejandro de la Sota. O nacemento dunha arquitectura, Pontevedra, Deputación Provincial, 1995; VV. AA., Conversaciones en torno a Alejandro de la Sota, Madrid, Departamento de Proyectos ETSAM, 1996; M. A. Baldellou, Gimnasio Maravillas, Madrid, 1960-1962. Alejandro de la Sota, Almería, Colegio de Arquitectos de Almería. Archivos de Arquitectura. España Siglo xx, 1997; VV. AA., en Werk, Bauen + Wohnen (Zúrch), 5 (mayo de 1997); VV. AA., en AV Monografías (Madrid), 68 (noviembre- diciembre de 1997); VV. AA., Alejandro de la Sota. The Architecture of Imperfection, Londres, Architectural Association, 1997; R. Bravo Remis, Una introducción a la arquitectura. Alejandro de la Sota y la arquitectónica realidad de algunos materiales y sistemas industriales (1956-1984), Sevilla, Universidad, 2000; V. López Cotelo y S. Zehl, Alejandro de la Sota. Modelle/maquetas/ models, Salzburgo, Anton Pustet Verlag, 2004.

 

Moisés Puente Rodríguez