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Ignacio de Castro

Biografía

Castro, Ignacio de. Tacna (Perú), c. 1733 – Cuzco (Perú), 1792. Jesuita (SI), educador.

De padres desconocidos, fue adoptado a temprana edad por el párroco de Tacna, de quien adoptaría su apellido. Su temprana aptitud humanística hizo que su mentor lo enviara a perfeccionar conocimientos aMoquegua y luego al Cuzco. Aquí ingresó al Colegio Jesuita de San Bernardo, donde, bajo la tutela del padre Juan Bautista Sánchez, se perfeccionó en Filosofía, Teología y ambos Derechos.

Según los testimonios de la época, su gran memoria y capacidad de análisis hicieron que, joven aún, conociera a escritores y poeta clásicos, lo cual le valió la admiración y reconocimiento de sus maestros. Su graduación de doctor y esta temprana fama atrajo la atención de fray Juan Castañeda, a la sazón obispo del Cuzco (1750-1762), quien, al comprobar la erudición de Castro, le facilitó la entrada a su reconocida biblioteca y encomendó su educación a los familiares de su orden. Se ordenó y pasó a la doctrina de Checa.

Aquí, según Mendiburu, sin desatender sus labores, se consagró a perfeccionar el griego, latín, inglés, francés, italiano y portugués, idiomas que llegó a dominar tanto como sus conocimientos del quechua, este último que tanto le ayudó en la comprensión y adoctrinamiento de los indígenas de los Andes. Eximio orador y acorde a los adelantos de las ciencias, se convirtió en un fino y erudito crítico, muestra de ello son las “varias oraciones gratulatorias de delicado gusto, y en sus oposiciones a las sillas vacantes del coro, dando magníficas pruebas de superioridad de luces en materias eclesiásticas” (Mendiburu, Diccionario Histórico..., t. IV: 104); con él se hizo un remozamiento de la oratoria sagrada. Visitador del Partido de Tinta a petición de fray Agustín de Gorrichátegui (obispo del Cuzco entre 1770-1776) y cura de San Jerónimo, este último cargo lo ejercerá hasta su muerte. Producida la crisis educativa que siguió a raíz de la expulsión de la Compañía, Castro fue nombrado rector del Colegio de San Bernardo por el virrey Guirior, esto a petición unánime de la elite cuzqueña; aquí reorganizó y renovó progresivamente los planes de estudio, con lo cual obtuvo el reconocimiento del pueblo cuzqueño.

Según Rubén Vargas Ugarte, aunque consiguió dispensa de la Sede apostólica para obtener beneficios, Castro no llegó nunca a ocupar una prebenda, si bien es cierto que el obispo Juan M. Moscoso durante su gestión le había querido dar la canonjía magistral.

Prolífico escritor, gran parte de sus obras se hallan inéditas y en ellas es posible rastrear un ligero anticentralismo limeño y un exacerbado gusto por las costumbres y cultura cuzqueña; decidido admirador del Imperio de los Incas, no ocultó, sin embargo, su aprecio a la cultura hispana, a la cual, según él, debía agradecerse la inserción del Perú en la cultura universal.

Al parecer, fue la hidropesía, la enfermedad que acompañó a Ignacio de Castro hasta el fin de sus días, el año de 1792 a la edad de cincuenta y nueve años.

Ingenio superior para su época, perteneció a la Sociedad de Amantes del País y fue colaborador en el Mercurio Peruano (Lima), donde bajo el anagrama de Asignio Sartoc, demostró sus dotes de elevado prosista.

Entre sus principales obras están sus dos disertaciones sobre la Concepción de Nuestra Señora (1784); la Relación de la fundación de la Real Audiencia del Cuzco en 1788; y Fiestas con que esta grande y fidelísima ciudad celebró este honor, publicadas en Madrid (1795); sin embargo, el libro en donde más brillan sus cualidades de escritor y de notable erudición es la Carta Apologética que en defensa del obispo Moscoso publicó bajo el nombre del doctor Miguel de Iturrizara. Además de éstos, otros escritos permanecen inéditos.

Ignacio de Castro pertenece a aquella generación ilustrada del siglo xviii peruano que remozó con sus conocimientos el final de la etapa virreinal y cuya obra se manifestó en la primera mitad del siglo xix. A ella pertenecieron también Pablo de Olavide, Eusebio de Llano Zapata y los esclarecidos integrantes de la mencionada Sociedad de Amantes del País.

 

Obras de ~: Carta Apologética, Buenos Aires, 1783; Concepción de Nuestra Señora, Madrid, 1784; Relación de la fundación de la Real Audiencia del Cuzco en 1788, Madrid, 1795; Fiestas con que esta grande y fidelísima ciudad celebró este honor, Madrid, 1795.

 

Bibl.: M. de Mendiburu, Diccionario Histórico-Biográfico del Perú, vol. IV, ed. y notas bibliogr. de E. San Cristóval, Lima, Imprenta Enrique Palacios, 1932 (2.ª ed.); Sociedad Amantes del País, Mercurio Peruano, 1791-94, Lima, Biblioteca Nacional del Perú, 1964-1966 (ed. facs.); C. D. Valcárcel, Ignacio de Castro, humanista tacneño y gran cusqueñista (1732- 1792), Lima, Biblioteca de la Sociedad Peruana de la Historia, 1953; R. Vargas Ugarte, Historia General del Perú, IV. Postrimerías del poder español (1776-1815), Lima, Carlos Milla Batres, 1971; A. Tauro del Pino, Catálogo de pseudónimos peruanos, Lima, Comisión Nacional Peruana del V Centenario del Descubrimiento de América, 1992.

 

Jorge Huamán Machaca

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