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Antonio del Espinar

Biografía

Espinar, Antonio del. ?, s. xvi – Madrid, X.1616. Boticario mayor, jefe de la Real Botica con Felipe II y Felipe III (de 1594 a 1616).

Tras las primeras denuncias formuladas por los criados de Su Majestad y Real Familia sobre los impedimentos que encontraban para abastecerse de medicinas en las dos boticas habilitadas para ello, la de Rafael de Arigón y la de Sebastián de Arenzano, el Rey ordenó a sus médicos pensasen las medidas que se pudiesen adoptar para que estos acontecimientos no se repitiesen. Las primeras ideas ofrecidas apuntaban la necesidad de que se acondicionaran, en los espacios destinados para los diferentes oficios del real servicio (ubicados en la Casa del Tesoro) unas estancias adecuadas para que en ellas se instalase, según necesidad, una o dos boticas para atender en medicinas a los reyes, su familia, y a toda la servidumbre. Esta botica estaría gobernada por un boticario denominado boticario mayor del Rey, asistido por un número de boticarios que se considerase necesario, alcanzando a todos ellos la dedicación exclusiva al real servicio e incompatibilidad con la propiedad de botica pública. Además se sugería la conveniencia de establecer que algunos de ellos estuviesen obligados a vivir en las inmediaciones del Alcaza o incluso se les diese allí aposento. También se apuntó la inconveniencia de asignar estos puestos a boticarios ligados al antiguo real servicio.

Serán precisos cuatro años para tomar una decisión. Se decide organizar dos instalaciones, una para sus majestades y altezas, y otra, en los oficios, para los criados de Casa y Cámara. La estancia principal no necesitaba especial acondicionamiento, pues era en la que Juan de Arigón realizase su cometido. Para la elección del boticario principal se precisaba una persona científicamente muy bien preparada, de absoluta confianza y fidelidad al Rey. Finalmente, el nombramiento recayó en Antonio del Espinar, jurando su cargo el día 20 de febrero de 1594. A partir de este momento supervisó las obras, pero no intervino en la formación de las instrucciones u ordenanzas que para el funcionamiento de la real botica se estaban preparando.

El día 6 de diciembre de 1594 se pasa el borrador de las ordenanzas de la Real Botica a los médicos reales, Andrés Camudio de Alfaro, Mercado, Oñate y al boticario Juan de Espinar (que había colaborado en el servicio de la reina Ana de Austria); Oñate y Espinar hacen unas correcciones que figuran al margen, y el documento va rubricado por todos.

Para colaborar con Espinar se nombra dos ayudas y tres mozos de oficio. El informe favorable a las instrucciones fundacionales de la Real Botica va fechado el día 16 de diciembre de 1594. Estas instrucciones eran extremadamente severas en la justificación del gasto de simples, debiendo cerrarse las cantidades compradas y gastadas con toda exactitud y rigor. Ante este contenido, Antonio del Espinar y sus cinco colaboradores firman un documento en el que manifiestan la imposibilidad de cerrar las cuentas como se les pide, pues se debe tener en consideración las mermas por manipulación y pesada, y las que durante el tiempo de conservación experimentan los propios simples, todas ellas difíciles de ponderar con exactitud, por esto manifiestan resultarles imposible cuadrar, en la forma que se les pide lo comprado con lo consumido y existencias. Por lo expuesto ruega que en cada cuenta que se presentase se hicieran las averiguaciones pertinentes por un médico de cámara y si estaba conforme extendiese una carta de pago y “fenecimiento” en la que conste que hay fidelidad y no faltaba ninguna cosa de la hacienda, y que esto quedase para siempre “sin que otra persona se meta en ello”.

Aceptada la exposición de los firmantes, el día 20 de diciembre de 1594 inicia su andadura la Real Botica.

En este momento, la salud del Rey está muy deteriorada, con insistentes molestias gastrointestinales; ante esta situación, Espinar diseña un cocimiento, en agua, de anís y sen que, tras el visto bueno de los médicos, fue utilizado por el Rey con resultados muy satisfactorios. Esta preparación gozó de gran fama en la Corte bajo la denominación de “Jarabe del Rey”.

Tras el fallecimiento de Felipe II (1598), sirvió Espinar a Felipe III acompañándole durante los años que estuvo la Corte en Valladolid (1601-1606).

Para el matrimonio del príncipe Felipe (futuro Felipe IV) con la princesa Isabel de Borbon, ésta en su viaje de París a Madrid venía asistida por un boticario, Jean Gabaux, y un ayudante, y existía la recomendación de la reina de Francia (María de Médicis) a su hija de que consolidase a Gabaux como su boticario personal. Las normas de funcionamiento de la Real Botica prohibían que los boticarios del real servicio tuvieran botica pública, la norma alcanzó también a Gabaux, quien presentaba sus cuentas al boticario mayor, éste las daba a tasar a un ayuda, luego las supervisaba y las pasa al cobro junto con las de la Real Botica.

Escasamente dos años asumió Espinar esta situación, ya que falleció a finales de 1616. Con este motivo se procedió a saldar los atrasos en las cuentas de la Real Botica. La cantidad adeudada ascendía a 1.003.790 maravedís, de los cuales 6.720 habían sido adelantados por Espinar, el resto correspondía a proveedores.

El día 9 de febrero de 1622 se ordenó pagar a sus herederos la cantidad adeudada al fallecido.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General de Palacio (AGP), exps. personales, caja 323/3; Secc. Administrativa, leg. 626; Secc.

Administrativa, leg. 665; Secc. Administrativa, Botica, leg. 429; Secc. Administrativa, leg. 468; Secc. Administrativa, Bosques y Montes, leg. 335.

R. Roldán Guerrero, Diccionario Biográfico y Bibliográfico de autores farmacéuticos españoles, t. II, Madrid, Real Academia de Farmacia, 1975, pág. 90; M. E. Alegre Pérez, “Los orígenes de la Real Botica y sus actuaciones al servicio de los Austria”, en Arbor, n.º 665 (2001), págs. 245-250.

 

María Esther Alegre Pérez

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