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Alonso de Sotomayor

Biografía

Sotomayor, Alonso de. Alfonso, Ildefonso. Carmona (Sevilla), c. 1607 – Barcelona, 10.VI.1682. Mercedario (OdeM), teólogo, general de la Orden, arzobispo de Oristano y de Barcelona.

Nació en Carmona, diócesis y provincia actual de Sevilla, hacia el año 1607, de familia noble. Los Sotomayor eran originarios de la nobleza gallega, que siguió al Rey de Castilla, y emigró a las principales ciudades del reino. Aunque Guillermo Vázquez y Carlos Oviedo escriben “Alfonso”, y el Episcopologio de Barcelona lo denomina “Ildefonso”, se seguirá la tradición y los manuscritos conocidos, que le llaman siempre “Alonso”. Ingresó en el convento grande de la Merced de Sevilla, donde profesa el 4 de noviembre de 1623, ante fray Andrés de Portes, por comisión de fray Jorge de Arriola, provincial de Andalucía.

Estudia Artes y Teología en la Merced, y recibe, después de prolongada enseñanza conventual, los títulos de presentado y de maestro. Fue nombrado comendador de Jerez de la Frontera (diócesis de Sevilla, y hoy diócesis propia y provincia de Cádiz). Desempeñó también el cargo de definidor general por Andalucía, nombrado en el capítulo general. Asimismo, visitador general por los conventos de Ronda (Málaga) y Gibraltar, donde la Merced tuvo convento, y juez conservador con ejercicio del Cabildo de la Catedral de Cádiz.

Definidor general por Andalucía, y elegido provincial en el capítulo de Sevilla el 29 de enero de 1649.

Finalizado el trienio, es elegido maestro general, en el capítulo celebrado en Barbastro (Huesca) el 30 de enero de 1652, siendo confirmado por el papa Inocencio X. De los treinta y un votos, le dieron treinta, y el suyo se lo dio al padre Diego Gatica, después obispo titular de Utica, nombrado por Alejandro VII y auxiliar del arzobispo de Sevilla, el franciscano fray Pedro de Urbina (29 de julio de 1658). Entre los acuerdos tomados en dicho capítulo destaca el de reforma de las Constituciones, incorporando lo legislado en los últimos setenta años, el final de cuya tarea le correspondería al reverendísimo Asensio (1664).

Fue su generalato distinguido por su prudencia y afabilidad con los frailes, y fomentó la observancia regular y los estudios. Hizo imprimir las obras de dos ilustres mercedarios: las del maestro Silvestre de Saavedra, gran mariólogo, y las del padre Juan Prudencio, catedrático de Alcalá. Subraya Guillermo Vázquez que con ello “dio a la Orden más gloria que si edificara media docena de conventos”. Le ayudó económicamente a dichas ediciones fray Andrés de Sola, murciano, organizador de la provincia mercedaria de Quito (Ecuador). Era entonces cronista general el padre fray Luis de Salcedo, y dio orden de que los conventos le enviasen los datos históricos existentes en sus archivos, lo que logró salvar ciertas noticias, que, de lo contrario, hubieran desaparecido con el correr de los años.

Otro de sus reconocidos aciertos fue el saber elegir vicarios para el Nuevo mundo. Mandó a Nueva España al padre Juan de la Calle (1652), que sería nombrado luego obispo de Trujillo (Perú) y de Arequipa.

No logró el mismo acuerdo unánime con el padre fray Nicolás de Colmenares —fraile, con todo, de gran valía, que había sido comendador de Madrid y provincial de Castilla (1648-1651)—, que salió para el Perú como vicario, pasando a Lima en octubre de 1653.

Luego residió en Quito (Ecuador) un año y presidió el Capítulo “en que fue elegido Provincial el P. Presentado Fray Gabriel de Martos, natural de Alcaudete (Jaén), que hacía 20 años que estaba en Quito” (Pedro Nolasco Pérez). Después regresó a España, y vivía todavía en 1664, con destacado prestigio.

Eligió como secretario a fray Martín de Allué, joven aragonés, que le sucede en el generalato. Durante su etapa de general se hicieron tres redenciones de cautivos: una por franceses mercedarios de ciento treinta y dos cautivos; otra por Aragón, que redimió ochenta y dos, y finalmente, la de Castilla y Andalucía, con trescientos dos redimidos. Sotomayor también se consagró a las obras conventuales: reconstruyó la iglesia de la Merced de Roma, junto al Coliseo; restauró el convento de Barcelona y amplió el de Madrid, y “redimió un censo de 210 escudos que el convento de Sevilla pagaba a la familia Sotomayor” (G. Vázquez).

Felipe IV le presentó, en 1657, para el arzobispado de Oristano (Cerdeña), según tradición con los demás generales de la Merced, pero lo hizo antes de finalizar el sexenio. Obligó, en esta ocasión, a que presentase al nuncio la renuncia del generalato (verano de 1657). Alejandro VII lo eligió, pues, arzobispo de Oristano el 24 de septiembre de dicho año. Fue consagrado poco después. Se le confirió el palio el 18 de marzo de 1658. Sucede a Pedro Vico, trasladado a Cagliari (Cerdeña). El Rey y Alejandro VII lo promueven a Barcelona (9 de junio de 1664). El mercedario Linás en su Bullarium, 337, indica que fue en el año 1663, lo que no parece exacto.

Celebró tres sínodos diocesanos: el 19 de septiembre de 1669, el 18 de mayo de 1677 y el 23 de mayo de 1680. El Diccionario de Historia Eclesiástica de España, escribe, confusamente: “1669, 1671 —lo cual es erróneo—, Alfonso Sotomayor, ed. Barcelona 1673; 1677, 1680, Alfonso Sotomayor” —reiteración del nombre y apellido—, señalado ya por Carlos Oviedo (1981). En Barcelona, fue Sotomayor quien introdujo el toque de ánimas después de anochecer, extendido luego a Cataluña entera y más tarde a España.

Fue diputado primero y virrey y capitán general del principado de Cataluña. También preside, delegando, un capítulo de los Trinitarios en Barcelona. Publicó las Sinodales del Obispado (1682): en su portada reproduce sus armas, las de las familias Sotomayor y Caro, con las de la Merced en jefe.

A él se debe haber logrado de la Santa Sede que el oficio de san Pedro Nolasco se extendiera a toda la Iglesia, con rito doble. Después del Vaticano II, sin comunicación a la Orden, mientras conservaron otros fundadores, la Comisión de Liturgia lo eliminó del Misal y Breviario Romanos, aunque su efigie persiste en la basílica vaticana y en lo alto de la columnata de Bernini. Sotomayor buscó sus reliquias en Barcelona, sin ningún resultado, y costeó la edición de su vida, en realidad “hagiográfica”, escrita por Colombo. Fallece en la Ciudad Condal el 10 de junio de 1682.

Fue sepultado en la Catedral de Barcelona.

El año en que se le nombró obispo, Valdés Leal hizo su retrato —muy posiblemente por encargo de la familia—, conservado en Carmona. Pasó más tarde a posesión de la señora marquesa de las Torres de la Presa (en el año 1932 estaba en su posesión). Figura como maestro general, con su hábito blanco, y está sentado en lo alto de la escalera del convento de Sevilla, cuya belleza cautivó a Felipe IV. Los libros que figuran sobre su mesa son la Sacra Deipara, del maestro Saavedra, y los Comentarios, del maestro Prudencio, autores mercedarios de gran prestigio, por él editados. Guillermo Vázquez tuvo, y reprodujo, la foto de dicho cuadro, por gentileza del señor marqués del Saltillo, su condiscípulo en la Universidad Complutense, y luego catedrático en Oviedo, según afirma en escrito del año 1932.

 

Obras de ~: Explicación Panegyrica que a la Purísima Concepción de María Santísima consagró el Aula Retórica del Collegio de San Hermenegildo de la Compañía de Jesús de Sevilla: y juntamente dedicó a nuestro Reverendíssimo P. el M. Fray Antonio Garuz, dignísimo General de la muy ilustre familia de Nuestra Señora de la Merced, Redempción de Cautivos, Señor de la Baronía de Algar en el Reyno de Valencia, que se recitó en su presencia. Dedícala de nuevo a su Reverendíssima el reverendo P. M. Fray Alonso de Sotomayor, Provincial de la Provincia de Andalucía, de dicho Orden, Sevilla, Iuan Gómez de Blas, 1649; Constituciones Synodales Diaeces. Barcinonen. in unum collectae, renovatae, et auctae sub Illustrissimo et Reverendissimo, Domino D. Fr. Ildephonso a Sotomayor Archiepiscopo Barcinonem. Regio Consiliario, et variis allegationibus exornatae, ab illustri et admodum reverendo Ioanne Baptista Vila, D. Doct. Santae Ecclesiae Barcinonem. Canonico. Et praedicti Illustrissimi Domini, in Spirit. et Temp. Vic. Gener. et Off. Quib us accesit omnium Barcinonis adamantum Episcopalis corona, Barcinone, Ex typographia Antonii Lacaballeria, in via Bibliothecaria, Anno 1673.

 

Bibl.: M. Hardá, Bibliotheca Scriptorum Ordinis B. Mariae de Mercede, con adiciones en cast. de A. de Arques Jover, Madrid, 1785 (copia manuscrita); M. Ostos, Fragmentos de la Provincia de Andalucía, copia de V. Gutiérrez, Madrid, siglo xviii (en Archivo de la Curia Provincial de la Merced de Castilla, Madrid, sign. 567, fols. 5r.-5v.); G. Vázquez, “El Ilmo. Padre Alfonso de Sotomayor, Obispo de Barcelona (muerto en 1682)”, en La Merced, octubre de 1932, págs. 366-368; G. Placer, Bibliografía Mercedaria, vol. II, Madrid, Revista Estudios, 1968, págs. 852-853; M. Penedo, “Salcedo, Luis de” y L. Ferrer, “Sínodo: Barcelona”, en Q. Aldea Vaquero, J. Vives Gatell y T. Marín Martínez (dirs.), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, vol. IV, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1975, págs. 2145 y 2489, respect.; C. Oviedo Cavada, Los Obispos Mercedarios, Santiago de Chile, 1981, págs. 103-104.

 

Luis Vázquez Fernández, OdeM

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