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Lope Martínez de Isasti

Biografía

Martínez de Isasti, Lope. Lezo (Guipúzcoa), 1565 – 1626 post. Historiador.

Su padre fue Onofre de Isasti, nacido en Irún, pero establecido en Lezo, donde murió. Su madre fue de la familia de los Villaviciosa y Lezo. El palacio era famoso en la región, ya que Carlos V se hospedó en él en 1540 cuando pasaba camino de Flandes y, años más tarde, el arzobispo de Sevilla Cristóbal de Rojas a su paso hacia Trento en 1552. En 1615 se aposentó en dicho palacio de Lezo el rey Felipe III, que iba hacia la frontera con Francia a la entrega de su hija Ana de Austria y al recibimiento de Isabel de Borbón.

De sus ocho hermanos hace referencia documental Martínez de Isasti. Entre ellos, convendría recordar a Juan López de Isasti, comisario de la Fábrica Real de Galeones en el astillero de Lezo, Onofre de Isasti, capitán de nao y tenedor de bastimentos de las Reales Fábricas de Navíos de los astilleros de Rentería y Lezo que, al morir en Madrid en 1612, dejó la teneduría a cargo de Lope Martínez de Isasti, quien la siguió regentando durante muchos años, por más que ya fuera sacerdote.

Estudió primeras letras en Rentería. Pasó luego a Salamanca, donde se doctoró en Cánones y Teología Moral, y obtuvo un beneficio en la parroquial de San Juan Bautista de Lezo. Hacia 1595, en colaboración con su hermano, proyectó la construcción de un edificio digno que sirviera de santuario al milagroso Santo Cristo de Lezo. Cuando en 1597 vacó la silla episcopal de Tuy, fue elegido obispo fray Francisco de Tolosa, que llevó a Isasti como maestro de ceremonias y confesor de la familia episcopal, dotándole con la abadía de Nigran, de 700 ducados de renta anuales. Muerto el obispo en 1601, Martínez de Isasti se marchó a Ávila, cuyo obispo le llamó para servir en los mismos ministerios que en Tuy, ganando el curato de la Nava de Arévalo. Más tarde, tuvo los mismos oficios y fue confesor del doctor y obispo Lorenzo de Otadui y Avendaño, hijo de Oñate. Martínez de Isasti fue fiscal de la cámara apostólica de Pamplona por designación del cardenal nuncio Millino en 1606, así como confesor y predicador en el Obispado de Pamplona, en la Corte real y en el Arzobispado de Toledo.

Muerta su madre, heredó el palacio Lezo-Andia, al cual unió la hacienda y los caseríos heredados de su padre en Irún. En 1612, al asumir la teneduría del astillero de Lezo, tuvo que dar cuenta de la misma en Madrid durante muchos años, en concreto desde 1618 hasta 1626. Aprovechó estos años de estancia en la Corte para escribir su obra histórica.

Presentó su obra histórica a las Juntas Generales de Guipúzcoa, pero éstas no la aprobaron. La oposición de la provincia a su publicación se basaba en el favor que concedía a los parientes mayores. Al no ser aprobada por la diputación, su obra corrió manuscrita y fue leída profusamente por los historiadores posteriores de la provincia.

Se conservan varios manuscritos de la obra titulada Compendio histórico de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa. En 1781 llegó a manos de la Diputación de Guipúzcoa un ejemplar que había adquirido en Valladolid Rafael Floranes. Durante los años 1781 y 1782 las Juntas de Guipúzcoa trataron de estudiar la obra, comisionando a diferentes eruditos para este objetivo, entre ellos a Antonio María de Zavala. Se imprimió por primera vez en 1850.

La obra está articulada en seis libros en los que se asume la geografía, los varones heroicos de la provincia, tanto los que sirvieron a Dios, como al Rey o a la Universidad. Igualmente, pasa revista a la descripción de las villas y lugares de Guipúzcoa, a los guipuzcoanos que cultivaron las Artes, las Letras y el Derecho, a los arquitectos, a los pilotos mayores y otros hombres beneméritos de la provincia. Fausto Arocena afirma de la obra que es “un voluminoso centón de apretadas noticias, no demasiado sistematizadas ni dotadas ciertamente de técnica historiográfica depurada” (1972), y Elías de Tejada añade que la obra es uno de los trabajos más eruditos y más útiles sobre el pasado guipuzcoano.

Martínez de Isasti incorpora a su obra todos los mitos que los historiadores de la época trataban en sus escritos, tales como el tubalismo, el cantabrismo, el vascoiberismo, el monoteísmo primitivo, la cristianización apostólica de Santiago y el no sometimiento de la provincia a invasiones extranjeras demostrada por la continua vitalidad del vascuence y por la nobleza e hidalguía primitiva de los guipuzcoanos. Isasti se muestra un hombre de su tiempo como escolástico, contrarreformista y iushistoriador. Describe con detalle las instituciones, modos de vida, comportamientos y mentalidades de la provincia.

 

Obras de ~: Compendio historial de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa, por el Doctor don Lope Martínez de Isasti en el año 1625, San Sebastián, Imprenta Ignacio Ramón Baroja, 1850 [reed. en J. M. Martín de Retana (dir.), La Gran Enciclopedia Vasca, V. Cosas Memorables de Guipúzcoa, Bilbao, 1971]; “Linajes de caballeros principales de Castilla con nombres bascongados”, en Euskal Erria, Revista Bascongada, 62 (1910), págs. 172-177; Relación que hizo el Doctor don Lope de Isasti, presbytero y beneficiado de Leço que es en Guipúzcoa, acerca de las maléficas de Cantabria por mandato del Sr. Inquisidor Campofrio en Madrid, s. l., 1618 (ms.); Tratados sobre ochenta arquitectos y canteros de Guipúzcoa, s. l., s. f. (ms.).

 

Bibl.: F. Elías de Tejada y G. P ercopo, La Provincia de Guipúzcoa, Madrid, Minotauro, 1965; F. Arocena, “Compendio historial de Guipúzcoa de Lope Martínez de Isasti, Observaciones críticas”, en J. M. Martín de Retana (dir.), La Gran Enciclopedia Vasca, op. cit.; A Tovar, Mitología e ideología sobre la lengua vasca, Madrid, Alianza Editorial, 1980; J. L. Orella Unzué, “Geografías guipuzcoanas de la Modernidad (4) Baltasar de Echave y Lope Martínez de Isasti”, en Instituto Geográfico Basco, 22 (1999), págs. 247-278.

 

José Luis Orella Unzué