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Sancha Alfonso

Biografía

Alfonso, Sancha. ?, 1192 – ant. 1243. Infanta y heredera de León.

Hija del Alfonso IX de León y de Teresa de Portugal; sus padres habían contraído matrimonio en Guimaraes el 15 de febrero de 1191, enlace pactado entre el rey leonés y Sancho I de Portugal para restaurar la paz entre ambos reinos, a pesar del próximo parentesco que unía ambos cónyuges como primos carnales que eran, ya que la madre de Alfonso IX, la reina Urraca, era hermana del rey Sancho I de Portugal, hijos ambos del rey Alfonso I de Portugal. El enlace, a pesar del impedimento canónico de consanguinidad que lo prohibía, se celebró con la esperanza de obtener la dispensa pontificia.

Fue un cálculo fallido, pues dos meses más tarde, el 14 de abril de ese mismo año 1191, un nuevo pontífice era consagrado en Roma, Celestino III, que aunque contrario decidido al matrimonio, no quiso obrar apresuradamente ni a la ligera y así a fines de 1193 envió al reino leonés como legado suyo al cardenal Gregorio, el que, una vez examinada la situación, pronunció en nombre de Celestino III sentencia de excomunión contra los reyes y de entredicho para sus reinos mientras durare la unión conyugal. La sentencia fue acatada y el año 1194 Alfonso IX y Teresa se separaban. Del matrimonio habían nacido tres hijos: Sancha, Fernando y Dulce; Teresa regresó a Portugal acompañada de sus dos hijos menores, mientras Sancha quedaba en León al lado de su padre. Muerto Sancho I de Portugal en 1211, volvían también al reino de León Teresa con Fernando y Dulce, donde el joven Fernando, heredero del reino, fallecía un lunes del mes de agosto de 1214.

Desde este momento resultaba dudoso el orden sucesorio en el reino leonés; de momento Alfonso IX no quiso aclarar a quién correspondía heredar el trono si a Sancha, la hija de Teresa, o a Fernando, el hijo de Berenguela, a quien el papa Inocencio III había declarado espurio e inhabilitado para heredar. Todos los hechos posteriores a 1217 muestran la preferencia de Alfonso IX hacia las dos infantas, que a partir de 1220 aparecen en reiterados documentos como herederas del reino de León, a pesar de otra bula de Honorio III datada el 10 de julio de 1218, rehabilitando y declarando a Fernando III legítimo sucesor de su padre en el reino de León.

El 24 de septiembre de 1230 fallecía Alfonso IX; a su muerte reverdecieron en el reino las dudas y vacilaciones acerca de a quién correspondía el derecho a suceder al rey difunto; unas ciudades, especialmente Zamora, se inclinaron por las infantas, que lo mismo que su madre buscaron la protección y el apoyo de esta importante ciudad. La capital del reino se dividió a favor y en contra de Fernando: las torres de la ciudad y la basílica de San Isidoro fueron ocupados por los partidarios de las infantas, mientras en la catedral se hacían fuertes los de Fernando III. Había que evitar el enfrentamiento armado y el derramamiento de sangre en la capital y en el reino; de ello se encargaron las dos reinas: Teresa y Berenguela, que reunidas con las infantas en Valencia de don Juan llegaron a un acuerdo, por el que cedían todos sus derechos sucesorios a su hermano, confiándose a la generosidad de éste.

Por el solemne tratado suscrito en Benavente el 11 de diciembre de 1230 Fernando asigna a sus hermanas una renta vitalicia de 30.000 maravedíes anuales; en caso de contraer nupcias, la contrayente perdería sus 15.000 maravedíes, que recuperaría al enviudar; si una de ellas entraba en religión su asignación vitalicia se reduciría a 10.000 maravedíes. Las infantas nunca se casaron ni entraron en religión, percibiendo toda su vida los 30.000 maravedíes convenidos. La infanta Sancha fallecería antes de 1243.

 

Bibl.: J. González, Alfonso IX, vol. I, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1944, págs. 60-66; Reinado y diplomas de Fernando III, I, Córdoba, Caja de Ahorros, 1980, págs. 81-94 y 247-263; G. Martínez Diez, Fernando III (1217- 1252), Burgos, La Olmeda, 1993, págs. 13-22 y 103-115.

 

Gonzalo Martínez Díez, SI