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Fatima bint al-Ahmar

Biografía

Fāṭima bint al-Aḥmar. Fāṭima bint Muḥammad b. Muḥammad b. Yūsuf b. Muḥammad b. Naṣr al-Anṣārīya al-Jazraŷīya. Granada, 659 H. ant. / 6.XII.1260-25.XI.1261 C. ant. – Granada, 7 de ḏū l-ḥiŷŷa de 749 H./26.II.1349 C. Mujer de la dinastía nazarí de Granada que destacó por su activa participación en los asuntos cortesanos de la Alhambra.

Aunque se ignoran numerosos detalles de su vida, Fāṭima bint al-Aḥmar puede ser considerada una de las sultanas nazaríes de las que más información se conserva gracias tanto a su ilustre prosapia como a su destacada participación en la política del reino nazarí de Granada. Del primer aspecto da cuenta el cronista, visir y secretario de la Alhambra Ibn al-Jaṭīb, al definirla como una “nobilísima dama emparentada con los reyes [por los cuatro costados]”, pues era hija de la unión del emir Muḥammad II (671-701 H./1273-1302 C.) con su prima materna, Nuzha, hermana del sultán Muḥammad III (701-708 H./1302-1309 C.) y hermana agnada a su vez del también sultán Naṣr (708-713 H./1309-1314 C.), ambos fallecidos de forma prematura, dejando sin descendencia a la dinastía nazarí. Nacida muy probablemente en Granada, en una fecha desconocida pero que debió de ser anterior al año islámico 659 H./1260-1261 C. según su data de óbito, fue una mujer culta, seguramente por influencia de la inclinación hacia el saber de su padre, Muḥammad II, conocido como al-faqīh (“el alfaquí”, en el sentido de “el sabio”). Se consagró al cultivo de la ciencia de los barnāmaŷ o repertorios bio-bibliográficos de maestros y ulemas, una materia tal vez poco femenina, pudiendo haber integrado la nómina de mujeres sabias de al-Andalus.

En cierto momento de su vida se trasladó a Málaga, al ser desposada por su padre, siendo aún núbil, con su tío paterno Abū Saʽīd Faraŷ, quien era arráez de esta estratégica plaza. De esta unión nacerían sus hijos Ismāʽīl I, en 677 H./1279 C., y Muḥammad. En la alcazaba malagueña debió de vivir una vida tranquila dedicada al cuidado de sus hijos, pero sin estar al margen de los acontecimientos políticos de Granada. De hecho, tras el derrocamiento y encarcelamiento en 708 H./1309 C. de su hermano Muḥammad III por parte de Naṣr, comenzaría la actividad política de Fātima. Enfrentada a su medio hermano, esta princesa nazarí urdiría junto con su esposo Abū Saʽīd Faraŷ la estrategia que acabaría destronando a aquel, valiéndose del descontento de un sector de la sociedad granadina hacia la política de Naṣr y del apoyo combinado de meriníes y castellanos. Así, un sábado 27 de šawwāl de 713 H./14 de febrero de 1314 C, Fātima lograba su gran triunfo: su hijo Abū l-Walīd Ismāʽīl I conseguía entrar en Granada y ser proclamado emir. Aunque este viraje en la historia interna de la dinastía nazarí ha sido interpretado como una ruptura con respecto la línea dinástica legítima inaugurada por el primer emir nazarí, Muḥammad I, en realidad debería ser entendido como una sucesión natural en la misma pero realizada por vía materna; y es que Ismāʽīl I era heredero directo de aquella línea dinástica original no por parte de padre sino de madre, pues recordemos que Fāṭima era descendiente de Muḥammad I y de Muḥammad II. Gracias a la intervención de esta mujer, se producía un curioso fenómeno de transmisión del poder por línea femenina dentro del linaje de la Alhambra.

Con su hijo reinando, Fāṭima seguramente se trasladó a la Alhambra, donde su intervención en los asuntos políticos nazaríes fue aumentando in crescendo. No solo debió de ser esta fémina un apoyo fundamental para el reinado de su primogénito, sino que su estela política se prolongó tras el asesinato de éste, en 725 H./1325 C., en que quedó como responsable del gobierno de su nieto menor de edad, Muḥammad IV. Fātima no solo ejerció la tutela de éste a medias con un preceptor llamado Riḍwān, sino que se convirtió en la gran protectora de su reinado; prueba de ello es la involucración de esta sultana en el asesinato del intendente de la casa real nazarí, Ibn al-Maḥrūq al-Ašʽarī, quien aprovechó la minoría de edad del sultán para gobernar de forma personal. Cuentan las crónicas cómo una noche este personaje, que tenía por costumbre acudir a la casa de Fāṭima para consultarle sobre los asuntos importantes de gobierno, fue asaltado y asesinado en ella por dos esclavos, ante la presencia de la anciana abuela.

El crimen posterior de Muḥammad IV, perpetrado en 733 H./1333 C., dejaba una vez más a Fāṭima en primera línea de actuación en la política alhambreña, asumiendo la tutela de su otro nieto menor de edad Yūsuf I. La impronta de esta mujer en el reinado del que fuera considerado uno de los más brillantes sultanes de la dinastía nazarí fue tan profunda que ésta quedó explícitamente reconocida en el momento de su óbito, acaecido en Granada al alba del día 7 de ḏū l-ḥiŷŷa del año 749 H./ 26 de febrero de 1349 C., cuando Fāṭima contaba con más de noventa años lunares de edad. Ibn al-Jaṭīb relata cómo los honores que recibió en sus exequias fúnebres corrieron paralelos a su dignidad y al enorme legado dejado por esta mujer. Fāṭima fue inhumada en el cementerio real nazarí de la Rawḍa, dentro de la Alhambra, junto a su padre Muḥammad II, y su hijo, Ismāʽīl I, recibiendo un elogioso treno de 41 versos por parte de Ibn al-Jaṭīb, en el que quedó palpable la excelencia de esta sultana y el vacío dejado por ella en la historia de la Alhambra.

 

Fuentes y bibl.: Crónica de don Alfonso el Onceno (ed. de F. Cerdá y Rico, Madrid, Imprenta de don Antonio de Sancha, 1787); Al-Bunnāhī, Nuzhat al-baṣāʼir wa-l-abṣār (ed. parcial de M. Joseph Müller, Die letzten Zeiten von Granada, Munich, Christian Kaiser, 1863); Al-Maqqarī, Nafḥ al-ṭīb min guṣn al-Andalus al-ratīb wa-ḏikr wazīri-hā Lisān al-Dīn Ibn al-Jaṭīb (ed. de Iḥsān ‘Abbās, Beirut, Dār Ṣādir, 1968, 8 vols.); ʽAbd al-Raḥmān Ibn Jaldūn, Kitāb al-ʽibar (ed. Beirut, Mu ̓assasat al-Aʽlamī li-l-Maṭbūʽāt, 1971, 7 vols.); Mª J. Rubiera Mata, “El arráez Abū Saʽīd Faraŷ b. Ismāʽīl b. Naṣr, gobernador de Málaga y epónimo de la segunda dinastía Nazarí de Granada”, en Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, 11 (1975), págs. 127-133; Mª J. Rubiera Mata, “El vínculo cognático en al-Andalus”, en Actas del I Congreso de Historia de Andalucía. Andalucía medieval, Córdoba, Monte de Piedad- Caja de Ahorros, 1978, I, págs. 121-124; Ibn al-Jaṭīb, Al-Lamḥa al-badriyya fī l-dawla al-naṣriyya (ed. de Muḥibb al-Dīn al-Jaṭīb, Beirut, Dār al-Afāq al-Ŷadīda, 1980; trad. al español de J. Mª Casciaro y E. Molina López, Historia de los Reyes de la Alhambra, Granada, Universidad de Granada, 2010); L. Torres Balbás, Paseos por la Alhambra. Una necrópolis nazarí: la Rauda, en Obra dispersa, Madrid, Instituto de España, II/9, 1981, págs. 13-33; Ibn al-Jaṭīb, Dīwān Lisān al-Dīn Ibn al-Jaṭīb al-Salmānī (ed. de Muḥammad Miftāḥ, Casablanca, Dār al-Ṯaqāfa li-l-Našr wa-l-Tawzīʽ, 1989, 2 vols.); R. Arié, L’Espagne musulmane au Temps des Naṣrides (1232-1492), París, De Boccard, 1990; M. Á. Manzano Rodríguez, La intervención de los Benimerines en la península Ibérica, Madrid, CSIC, 1992; Ibn Ḥajar al-ʿAsqalānī, Al-Durar al-kāmina fī aʿyān al-miʾa al-ṯāmina (ed. Beirut, Dār al-Ŷīl, 1993, 5 vols.); Mª J. Rubiera Mata, “La princesa Fāṭima bint al-Aḥmar, la ‘María de Molina’ de la dinastía nazarí”, en Medievalismo, 6 (1996), págs. 183-189; Al-Ṣafadī, Aʽyān al-ʽaṣr wa-aʽwān al-naṣr (ed. de ʽAlī Abū Zayd et al., Beirut-Damasco, Dār al-Fikr al-Muʽāṣir–Dār al-Fikr, 1998, 6 vols.); ʽAbd al-Raḥmān Ibn Jaldūn, Taʾrīj Ibn Jaldūn al-musammà Dīwān al-mubtada wa-l-jabar fī taʾrīj al-ʽarab wa-l-barbar wa-man ʽāṣara-hum min ḏawī al-šaʾn al-akbar (ed. de Jalīl al-Šihāda, Beirut, Dār al-Fikr li-l-Ṭibāʽa wa-l-Našr wa-l-Tawzīʿ, 2000, 8 vols.); Ibn al-Jaṭīb, Al-Iḥāṭa fī ajbār Garnāṭa (ed. de Muḥammad ʽAbd Allāh ʽInān, El Cairo, 2001 4 vols.); Ibn al-Jaṭīb, Kitāb Aʽmāl al-Aʽlām fī man būyiʽa qabla al-iḥtilām min mulūk al-Islām (ed. de E. Levi-Provençal, El Cairo, Maktabat al-Ṯaqāfa al-Dīniyya, 2004); F. Vidal Castro, “El asesinato político en al-Andalus: la muerte violenta del emir en la dinastía nazarí (s. XIV)”, en De muerte violenta. Política, religión y violencia en Al-Andalus, Madrid, CSIC, 2004, págs. 349-397; F. Vidal Castro, “La Alhambra, como espacio de violencia política en la dinastía nazarí“, en La Alhambra: lugar de la memoria y el diálogo, Granada, Comares, 2008, págs. 201-220; B. Boloix Gallardo, Las sultanas de la Alhambra. Las grandes desconocidas del Reino Nazarí de Granada (siglos XIII-XV), Granada, Comares-Patronato de la Alhambra y el Generalife, 2013; B. Boloix Gallardo, “Beyond the Ḥaram. Ibn al-Khaṭīb and his Privileged Knowledge of the Royal Nasrid Women”, en B. Boloix Gallardo (ed.), Praising the ‘Tongue of Religion.’ Essays in Honor of the 700th Anniversary of Ibn al-Khaṭīb’s Birth (1313–2013), Medieval Encounters, 20/4-5 (2014), Leiden - Boston, Brill, págs. 384-403; B. Boloix Gallardo, “El rostro femenino del poder. Influencia y función de la mujer nazarí en la política cortesana de la Alhambra”, en Cuadernos del CEMYR, 23 (2015), págs. 49-64; B. Boloix Gallardo, “Mujer y poder en el reino nazarí de Granada: la sultana Fāṭima bint al-Aḥmar, la perla central del collar de la dinastía (siglo XIV)”, en Anuario de Estudios Medievales, 46/1 (2016), págs. 269-300; J. Ženka, “The Great Ruling Family of the Fourteenth Century: Muṣāhara in the Age of Ibn Al-Khaṭīb”, en B. Bárbara Boloix (ed.), Praising the ‘Tongue of Religion.’ Essays in Honor of the 700th Anniversary of Ibn al-Khaṭīb’s Birth (1313–2013), Medieval Encounters, 20/4-5 (2014), Leiden - Boston, Brill, págs. 306-339; Al-Ḏahabī, Šams al-Dīn, Ḏayl taʾrīj al-Islām (ed. de Māzin b. Sālim Bāwazīr, Riyad, Dār al-Mugnī li-l-Našr wa-l-Tawzīʿ, s.d.); ʽAbd al-Raḥmān Ibn Jaldūn, Mawṣūʽat al-ʽallāma (ed. El Cairo-Beirut, Dār al-Kitāb al-Miṣrī – Dār al-Kitāb al-Lubnānī, s.d., 7 vols.).

 

Bárbara Boloix Gallardo

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