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Arnau de Valleriola

Biografía

Valleriola, Arnau de. Valencia, p. t. s. XIV – V.1367. Cambista, financiero y jurat de la ciudad de Valencia.

Hijo probablemente de un Bernat de Valleriola, mercader, que aparece en la documentación notarial valenciana desde 1318, Arnau de Valleriola comenzó a destacar en la ciudad como un activo financiero en la década de 1340, quizá aprovechando el hueco que habían dejado las primeras bancarrotas de banqueros locales, como Ponç Fibla o Francesc de Pals, a principios del siglo XIV. A ello se le añadió el impacto de la revuelta de la Unión y la represión posterior, que desvertebró la oligarquía local y facilitó el ascenso de hombres nuevos como el propio Valleriola.

Valleriola era, antes incluso de este suceso, el cambista del consejo municipal, es decir, el banquero encargado de adelantar sumas de numerario a la ciudad y de centralizar posteriormente el cobro de los impuestos. Dicho cargo lo ostentaba ya al menos desde 1345, y el conflicto unionista no le afectó negativamente, sino más bien al contrario, pues en 1349 adquirió pensiones vitalicias sobre rentas reales que habían sido requisadas a los rebeldes, como mil sueldos que pertenecieron a Ponç de Soler. A partir de ahí, sus conocimientos financieros le permitieron formar parte de casi todas las comisiones que se constituyeron para tratar los temas candentes de la política local en los difíciles momentos de la guerra con Castilla, al tiempo que su banco se convirtió en uno de los vértices financieros de la gran política mediterránea del momento, actuando con frecuencia en operaciones que implicaban a la Corona.

En 1353 formaba ya parte del consejo municipal como representante de la parroquia de San Juan, y asociado con el jurista Arnau Joan y con el ciudadano Berenguer de Tapioles, arrendaron todas las sisas o impuestos indirectos que ese año recaudaría el municipio por la importante cifra de 340.000 sueldos. Por las mismas fechas el monarca Pedro el Ceremonioso y la República de Venecia llegaron a un pacto contra los genoveses por el que la Corona de Aragón debía armar diez galeras con el patrocinio veneciano, y la mayor parte del mismo, 10.133 florines de oro, fue depositada por el embajador de la Serenissima, Zaccaria Contarini, en la mesa de Arnau de Valleriola, banchiere di Valenza.

Al año siguiente Valleriola, formando una nueva sociedad con otros dos cambistas valencianos, Guillem Abelló y Jaume Donat, se impuso en la subasta de los nuevos tributos que el Ceremonioso había arbitrado para sufragar una expedición a Cerdeña por 280.000 sueldos, y en 1355 se encontraba también este banquero cobrando impuestos regios como el monedaje o el quinto del pescado de la Albufera. Estas inversiones constantes en las rentas reales se vieron acompañadas con una variopinta actividad que le permitió diversificar riesgos. Valleriola estuvo entre los primeros que apostaron decididamente por realizar préstamos a municipios bajo la forma del censal muerto o censo consignativo, primero a villas menores como Vistabella o Tous, y más tarde a la misma ciudad de Valencia en 1361. Su banco sirvió también para librar algunas de las más tempranas letras de cambio peninsulares, giradas sobre todo desde Barcelona y Mallorca, y en la década de 1350 participó activamente en la compraventa de embarcaciones, en comandas comerciales y en operaciones de corso contra ciertas plazas norteafricanas, como Bugía.

Todos los riesgos que asumió en estas operaciones mercantiles se trataron de compensar con inversiones más seguras en su entorno más inmediato. Así en 1357 comenzó a construir su propio patrimonio territorial, con la compra de la baronía de la Vall d’Alcalà, a la que se uniría más tarde el lugar de Vinalesa. Por entonces el mismo rey le nombró su procurador para que actuara en asuntos tan espinosos como la requisa de señoríos a nobles endeudados y su entrega a sus nuevos dueños, como ocurrió en el caso de Xilxes, perteneciente a Pere de Montcada y que Valleriola expropió para entregarlo a su nuevo comprador, Gilabert de Centelles. Todo ello le convirtió en una de las personas más influyentes de la ciudad, en la que además detentó diversos monopolios, como diez tablas en las carnicerías mayores, y se hallaba implicado en el funcionamiento de diversas parroquias locales, como la de San Juan, de la que fue “obrero” o administrador en 1356, o la de Santa Catalina, donde fundó dos beneficios.

La cumbre de su carrera política llegó entre 1358, cuando fue nombrado uno de los veinte plenipotenciarios para tratar los temas relacionados con la guerra con Castilla, y 1363, año en que fue elegido uno de los cuatro jurats que detentaban el poder ejecutivo en Valencia. Se hallaba, sin embargo, en la recta final de su vida, ya que murió en 1367, redactando su testamento el 1 de mayo de ese año. Su sepulcro, que presidiría la capilla que fundó en la iglesia de Santa Catalina de Valencia, es uno de los primeros que en dicha ciudad presenta la figura del difunto yacente, vestido con largas ropas y espada al cinto, mientras que en el frontal se desarrolla la procesión de su sepelio, con plañideras incluidas, y en los laterales dos escudos con una flor de lis dorada sobre campo de gules, que corresponden a una representación emblemática de su apellido (Vall-lliri-ola). Actualmente dicho sepulcro forma parte de la colección permanente del Museo de Bellas Artes de Valencia.

Pese a la espada que ostenta su imagen, Arnau de Valleriola nunca alcanzó la nobleza, pero sí lo hicieron sus descendientes. Su hijo Lluís llegó a ocupar el puesto de justicia civil, uno de los más altos rangos del organigrama municipal valenciano, y casó a su hijo Nicolau con Angelina de Boxeres, y a su hija Bernarda con Gilabert de Pròxita, y a la muerte de éste con Guillem Ramon de Cetelles, todos ellos miembros de conspicuas familias de la aristocracia valenciana. Los hijos de Nicolau, Jaspert y Lluís, fueron nombrados caballeros por Martín el Humano el día de su coronación, 13 de abril de 1399. Y ya en el siglo XV la familia Valleriola era una de las grandes casas nobiliarias de Valencia, cuyo enlace con otro linaje de antiguos cambistas, los Català, barones de Planes, dio lugar a la familia Català de Valleriola, marqueses de Nules en la época moderna, y cuyo palacio todavía se yergue, aunque semirruinoso, en la valenciana calle del Mar.

Bibl.: J. V. García Marsilla, “La tumba de un banquero. El sepulcro gótico de Arnau de Valeriola en el Museo de Bellas Artes de Valencia”, en J. Bérchez, M. Gómez Ferrer y A. Serra (eds.), El Mediterráneo y el Arte Español. Actas del XI Congreso de CEHA, Valencia, septiembre de 1996, Valencia, Comité Español de Historia del Arte, 1998, págs. 467-470.

Juan Vicente García Marsilla

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