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Rafael de Andrade Navarrete

Biografía

Andrade Navarrete, Rafael de. Ardales (Málaga), 25.II.1856 – Madrid, 21.VI.1928. Político y abogado.

Fueron sus padres José Andrade Anaya y Victoria Navarrete Hidalgo. Estuvo casado con María Gracia Díez de Tejada, natural de Sevilla, quien falleció a los pocos años de casarse y con quien tuvo dos hijos: Josefa y Rafael. En el momento de su fallecimiento sólo vivía su hija, quien se había casado con Francisco de la Pezuela.

Desde sus tiempos de estudiante, mantuvo una estrecha relación con su hermano Antonio, catedrático de Derecho de la universidad hispalense, y cuyo rectorado ejerció en dos ocasiones. En su primer testamento (1892), dejó expresamente consignado que la familia de su esposa no debía figurar en nada relacionado con la tutoría de sus hijos.

Desde muy joven residió en Sevilla en cuyo Instituto Provincial realizó los estudios de segunda enseñanza (1868-1874), siendo definido como un mal estudiante. En sus primeros años universitarios continuó con la misma tónica, aunque en los dos últimos cursos (1877-1879) mejoró notablemente el rendimiento, aprobando incluso en dicho período las tres asignaturas de los estudios preparatorios. El 24 de noviembre de 1879 aprobó el ejercicio del grado de licenciado en Derecho Civil y Canónico. En su ficha del Colegio de Abogados de Madrid señala que el 19 de febrero de 1880 obtuvo la licenciatura en Derecho por la Universidad de Sevilla.

Un año más tarde se encontraba en Madrid, en donde se incorporó a las principales instituciones culturales madrileñas. El año 1881 ingresó en el Ateneo, y a continuación (10 de abril de 1882) en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. A finales de este último año, solicitó ser admitido en el Colegio de Abogados de Madrid (6 de septiembre de 1882), y al que se incorporó de forma inmediata (21 de septiembre de 1882). De su actividad profesional consta que fue nombrado abogado de pobres (1 de julio de 1883 al 30 de abril de 1884), que se dio de baja de la misma durante ocho meses (30 de abril de 1884 al 1 de diciembre de 1884), y que figura como miembro activo durante los diez años siguientes.

Durante esos años inició su acercamiento a las actividades políticas en el seno del partido moderado, de forma que en las elecciones de 1896 fue elegido diputado por el distrito de Alcañiz (Teruel). Su primera intervención en la Cámara, y única en dicha legislatura, tuvo lugar con ocasión de las discusiones del acta de Albaida (Valencia), en la que salió a favor del candidato que había resultado electo. Estuvo presente en varias comisiones, de escasa relevancia política.

Nuevamente se encuentra en el Parlamento tras las elecciones de 1899, en esta ocasión representando al distrito de la capital turolense. Formó parte de varias comisiones, entre ellas la de Actas y la de Presupuestos.

En ambas jugó un importante papel. Como consecuencia de ello, participó en la discusión de varias actas defendiendo la limpieza de las elecciones y la necesidad de presentar testimonios fehacientes de las acusaciones en lugar de meras opiniones sin apoyatura. Fue asimismo el encargado de defender la fijación de las fuerzas del Ejército tras el desastre del 98, propugnando que se podía hacer economías en cualquier capítulo menos en el militar por ser indispensable dicha fuerza para el mantenimiento de los derechos de la nación y el orden público. Resulta interesante su discurso, durante el debate presupuestario, de crítica al nacionalismo catalán.

En 1901 volvió a obtener un acta por la provincia de Teruel, aunque en esta ocasión por el distrito de Valderrobres. Fue vocal de la Comisión de Actas y de varias relacionadas con carreteras y ferrocarriles.

Una de sus principales intervenciones fue la realizada a favor de un incremento de los presupuestos de Instrucción Pública, que no dudó en calificar de notoriamente insuficientes.

Tras el nombramiento de Eduardo Dato como ministro de Gracia y Justicia, pasó a integrarse en su equipo, primero como director general de Prisiones (7 de diciembre de 1902), y poco después como director general de los Registros Civil y de la Propiedad y del Notariado (13 de abril de 1903).

Las elecciones de 1903 supusieron el inicio de una estrecha relación de Andrade con el distrito de Alcañiz, al que representó en el Congreso de los Diputados a lo largo de nueve elecciones. Durante la misma fue nombrado subsecretario del Ministerio de la Gobernación (del 23 de julio de 1903 al 8 de diciembre de 1903), bajo la dirección ministerial de Antonio García Alix, cargo que fue declarado compatible con su condición de diputado, y no se vio obligado a someterse a un proceso de reelección. A lo largo de una parte de la legislatura desempeñó altas responsabilidades ministeriales, razón por la que su actividad se centró en la defensa del Gabinete, sobre todo en cuestiones presupuestarias. Formó parte de numerosas comisiones de suplicatorios contra diputados. Su discusión sobre el presupuesto con Gumersindo de Azcárate es un excelente texto para conocer su credo ideológico (7 de diciembre de 1904).

Tras un año alejado de la Administración, durante el ministerio presidido por Antonio Maura, fue nombrado subsecretario de Gobernación (del 31 de enero de 1905 al 26 de junio de 1905), formando parte del equipo de Antonio González-Besada.

En la legislatura de 1905 se pusieron inicialmente algunas objeciones a su credencial, pero fueron retiradas rápidamente. Sus intervenciones fueron escasas, y centradas en dos puntos fundamentales: la defensa del papel de la Iglesia católica frente a la pretensión de una ley de congregaciones, y la instrucción pública, que consideraba un elemento esencial de la sociedad.

Con el regreso de Maura obtuvo un nuevo nombramiento, en esta ocasión como director general de Obras Públicas (del 26 de enero de 1907 al 17 de septiembre de 1908) teniendo como superior a González-Besada. Durante el desempeño de este cargo ejerció la responsabilidad de forma interina de la cartera ministerial por ausencia del ministro (del 5 de agosto de 1907 al 7 de septiembre de 1907 y del 27 de julio de 1908 al 16 de septiembre de 1908).

En abril de 1907 volvió a ser elegido por Alcañiz, y durante la legislatura participó en numerosas comisiones de las que la mayoría trataron cuestiones sobre transportes (carreteras y ferrocarriles), alcanzando la presidencia de varias de ellas; una vez más fue miembro de la de Presupuesto.

En una crisis parcial González-Besada se encargó del Ministerio de Hacienda, y Andrade pasó a ocupar la Subsecretaría del mismo (del 17 de septiembre de 1908 al 30 de noviembre de 1909). Nuevamente desempeñó interinamente la cartera de Hacienda (del 21 de septiembre de 1908 al 7 de octubre de 1908) durante la ausencia de su titular. En el período de sesiones parlamentarias de 1908 intervino muy activamente en cuestiones relacionadas con el crédito y la fiscalidad.

En mayo de 1910 volvió a representar a Alcañiz, siguiendo la tónica de sus intervenciones (presupuestos, instrucción pública y comunicaciones), aunque decayendo su actividad. El 12 de septiembre de 1911 fue nombrado vocal, en calidad de diputado, de la Junta para el concurso de venta en comisión del azogue que produzcan las minas de Almadén.

Dos años más tarde (30 de octubre de 1913), siendo José Sánchez-Guerra ministro de la Gobernación, fue enviado al Gobierno Civil de Barcelona. Durante su mandato mantuvo una actitud conciliadora y dialogante con los distintos sectores sociales de la provincia.

Nuevamente elegido en 1914 en el Diario de Sesiones no consta ninguna intervención suya, ni tan siquiera participación en Comisiones, debido a su residencia en Barcelona, lo que provocó duras críticas en su distrito.

Abandonó el Gobierno Civil (26 de octubre de 1915) para ponerse al frente del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, en un Gobierno presidido por Eduardo Dato. El escaso tiempo durante el que desempeñó dicha responsabilidad (cesó el 10 de diciembre de 1915), impidió que pusiese en marcha proyectos importantes. Un año y medio más tarde repitió en la misma cartera (del 12 de junio de 1917 al 3 de noviembre de 1917), en un nuevo Gobierno de Eduardo Dato.

La situación internacional (Primera Guerra Mundial) le obligó a modificar, en contra de su opinión, la política de becas en el extranjero y de adquisición científica, y se mostró partidario de impedir la salida de España de objetos artísticos. Asimismo, tuvo que hacer frente a diversos altercados estudiantiles en las universidades de Madrid y Valladolid. Fue acusado por ciertos sectores de que en el ejercicio de su cargo favoreció notablemente a su yerno Francisco de la Pezuela, profesor de la Escuela Industrial de Madrid, haciéndole catedrático y adelantándole en el escalafón.

A finales de 1917, con ocasión de la inauguración de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, propuso la creación de una Universidad Hispanoamericana en España a fin de formar a la juventud de las antiguas colonias.

Elegido diputado nuevamente en 1918, su actividad fue muy escasa. Únicamente cabe destacar que el partido conservador le encargó hacer de portavoz en la discusión sobre el estatuto de autonomía de Cataluña en 1919, condenando el proyecto presentado por la Mancomunidad, que en su opinión llevaba la situación a una federación.

Tras las elecciones de 1919, no intervino mucho, formó parte de escasas Comisiones, si bien algunas eran muy importantes (Suplicatorios, Incompatibilidades y Contestación al Discurso de la Corona) de las que obtuvo la presidencia. El 27 de agosto de 1919 fue nombrado presidente del Consejo de Estado, cargo en el que se mantuvo hasta el 10 de diciembre de 1922, y tras cesar como presidente pasó a ocupar una plaza de vocal (15 de diciembre de 1922) del mismo para el bienio 1922-1924. Al ser nombrado presidente del Consejo de Estado renunció al escaño, y se presentó nuevamente, sin tener ningún contrincante.

El 7 de septiembre de 1921 solicitó el nombramiento de senador vitalicio por el derecho que le confería el haber ejercido durante dos años la presidencia del Consejo de Estado (artículo 21 de la Constitución de 1876), lo que le fue concedido (24 de marzo de 1922). Su primer y único discurso en el Senado tuvo lugar el 26 de junio de 1923 para oponerse a la concesión del suplicatorio para juzgar al general Berenguer por su intervención en el desastre de monte Arruit, argumentando que en la solicitud no se explicaba la acusación existente contra él.

El 21 de junio de 1928 falleció en Madrid, pero como había dejado consignado expresamente, la noticia no fue conocida hasta transcurridos varios días, a fin de que se procediese a su entierro de forma modesta.

Andrade, adscrito al Partido Conservador, mantuvo una presencia parlamentaria a lo largo de casi tres décadas. Obtuvo escaños siempre por la provincia de Teruel, aunque varió de distrito en el seno de la misma, y casi siempre con unas mayorías muy claras.

En la primera ocasión (1896) obtuvo el 40 por ciento de los votos, pero en las restantes su respaldo fue por mayoría absoluta y en cuatro ocasiones no tuvo contrincantes (1910, 1919, 1919 y 1920). Era un diputado nacional, que apenas intervino en cuestiones relacionadas con los intereses de su circunscripción, aunque desde los puestos ministeriales favoreció notablemente a su distrito. A pesar de la escasa limpieza de las elecciones de esos años, obtuvo escaños incluso en los años en que no las organizaba su partido. Su actividad en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación no fue muy intensa. Ingresó en ella en 1882 como académico de número, siendo presidente de la misma José María Fernández de la Hoz, pero existen pocas informaciones sobre su actividad. Dos o tres intervenciones de respuesta a informes leídos en sus sesiones, y el agradecimiento a su presencia en el Congreso Nacional de Jurisconsultos (1887). De mayor importancia fue su nombramiento (20 de octubre de 1890) para dictaminar el proyecto de Código Penal presentado al Congreso por Francisco Silvela.

Dos meses más tarde (13 de diciembre de 1890) se le consideró apto para pasar a la situación de académico profesor, aun cuando tardó tres años en ser proclamado (15 de noviembre de 1893). En 1897 fue nombrado para integrar la comisión de informes.

En el Ateneo de Madrid desempeñó diversas responsabilidades casi desde los primeros momentos. En la mayoría de los casos los ejerció formando parte del equipo de Segismundo Moret (consiliario segundo, 1884; vocal segundo 1885-1887; contador, 1901- 1905; vicepresidente segundo, 1906-1912). En 1914 se encontraba en la relación de socios de mérito.

Su deseo de inserción en los círculos sociales madrileños le llevaron a ingresar en el Casino de Madrid (21 de enero de 1913), del que llegó a ocupar la presidencia (del 19 de mayo de 1919 al 15 de diciembre de 1921).

El Consejo Nacional de la Mutualidad Escolar le concedió (31 de marzo de 1916) por unanimidad la Medalla de Oro de la Mutualidad, por sus “relevantes servicios que ha prestado y presta al fomento de esta benemérita obra pedagógica y de previsión”.

 

Obras de ~: “Prólogo”, en V. López Larrubia y A. Martínez Martín, El Código de Comercio: interpretado por el Tribunal Supremo, Madrid, Imprenta del Ministerio de Marina, 1902, 2 vols.

 

Fuentes y bibl.: Archivo de Clases Pasivas, año 1915, exp. 1237; Archivo del Consejo de Estado, Personal, leg. 18, exp. 25; Archivo Histórico Nacional, Fondos Contemporáneos. Presidencia Directorio, leg. 253, exp. 169; Archivo Histórico de Protocolos (Madrid), leg. 37146; Archivo Histórico Universitario de Sevilla, leg. 224-1- 530; Archivo del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, Secretaría n.º 6885; Archivo de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, Registro de Académicos.

V. Herrero Mediavilla (dir. y red.), Archivo biográfico de España, Portugal e Iberoamérica, München, Saur [1986-2005], II microficha 59 n.os 210-213; C. Frías Corredor, “Elecciones y conservadurismo político en el distrito de Alcañiz-Híjar entre 1900 y 1923. Del turno a la estabilidad”, en P. Rújula, (coord.), Entre el orden de los propietarios y los sueños de rebeldía, Zaragoza, GEMA, 1997, págs. 23-36; P. Álvarez Lázaro (dir.), Cien años de educación en España. En torno a la creación del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, Madrid, Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, 2001; M. Noguerol, “Galería de presidentes. D. Rafael Andrade Navarrete.

Presidente del Casino de Madrid desde el 19 de mayo de 1919 al 15 de diciembre de 1921”, en Casino de Madrid, n.º 28 (junio de 2002), págs. 51-52; J. L. Martínez-Cardós Ruiz, La Presidencia del Consejo de Estado, Madrid, Gráficas JUMA, 2002.

 

José Ramón Urquijo Goitia