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Francisco Ferrer Guardia

Biografía

Ferrer Guardia, Francisco. Alella (Barcelona), 14.I.1859 – Barcelona, 13.X.1909. Pedagogo.

Fundador de la Escuela moderna y polémico personaje que sigue siendo objeto de juicios airados o apasionados, tanto por lo que respecta a su persona y su ideología como a su obra pedagógica. Nació en el seno de una familia profundamente católica de pequeños propietarios rurales y se trasladó a Barcelona a los catorce años, después de realizar los estudios primarios en su pueblo natal. En la Ciudad Condal realizó diversos trabajos, desde dependiente de paños hasta contable de un panadero o revisor de ferrocarril, y contactó con ambientes republicanos y masónicos. En febrero de 1883 ingresó en la logia barcelonesa La Verdad, adherida al Gran Oriente de España. Buenaventura Delgado aclara que su padrino lo presentó como “hombre honrado, despreocupado en religión, casado, que posee una tienda de confección para señoras y es empleado del ferrocarril de Francia”. Algún tiempo después, se inclinó hacia la obediencia del Gran Oriente francés por considerar al español excesivamente conservador. Es posible que este cambio se debiera a que la masonería española no respondió a sus peticiones de ayuda en momentos de dificultades, en especial cuando fue trasladado a Granollers y tuvo que abandonar su casa, sita en el n.º 26, piso 2.º de la barcelonesa calle Condal.

Su cargo en el ferrocarril de Barcelona a Port Bou le facilitó actuar como enlace entre los republicanos exiliados y los del interior. De manera especial, actuó en algunos de los continuos proyectos insurreccionales encabezados por Manuel Ruiz Zorrilla. “D. Manuel —escribió el mismo Ferrer— me encomendó trabajos reservados en vísperas de revoluciones muertas antes que nacidas.” Descubierta esta actividad, fue trasladado a una línea interior, la de Barcelona a Granollers, donde fijó su residencia y desde donde siguió estando en relación con los proyectos de insurrecciones zorrillistas. Acosado por problemas personales e implicado en el frustrado movimiento zorrillista de Santa Coloma de Farnés de 1884, emigró a París en 1885. Allí, ayudado por Ruiz Zorrilla, encontró un trabajo como importador de vinos del que vivió hasta 1889. Aunque alguno de sus biógrafos señalan que ocupó la secretaría de Ruiz Zorrilla en París, el dato no es confirmado por la documentación existente sobre el ex presidente español durante sus años de exilio.

En París trabó contacto con figuras del anarquismo español e internacional, entre las que destacaron Piotr Kropotkin, Elisée Réclus, Charles Malato, Jean Grave o Paul Robin.

Afiliado al Gran Oriente francés en marzo de 1890 —en el que llegó a altos grados—, ejerció como profesor de lengua castellana en El Círculo Popular de Enseñanza Laica, dependiente de la masonería francesa.

De sus alumnos destacaron Ernestine Meunier, Léopoldine Bonnard y Clémence Jacquinet que, por unos u otros motivos, tuvieron gran influencia en su vida. La primera, “una dama rica, sin familia” que falleció en 1901, nombró heredero a Ferrer, quien gracias a las inversiones de este capital se convirtió en un hombre acaudalado y regresó aquel mismo año a Cataluña donde compró Mas Germinal —en la localidad barcelonesa de El Masnou— y fundó el centro escolar-editorial La Escuela Moderna. La segunda, Leopoldine Bonnard, profesora librepensadora, fue su compañera durante algunos años y le prestó ayuda en la creación de la escuela donde permaneció como maestra hasta finales de 1905. Y Clémence Jacquinet, pedagoga anarquista y también compañera de Ferrer durante algún tiempo, fue la organizadora de la escuela y su primera directora, aunque le abandonó pronto y se dedicó a criticar duramente la obra que había contribuido a crear.

La Escuela Moderna, ubicada en la calle de Bailén del ensanche barcelonés, se inauguró a comienzos de septiembre de 1901. No fue ni la primera escuela libertaria ni tampoco la primera escuela laica o positivista, aunque sí una de las más conocidas, gracias a la habilidad de Ferrer para elaborar un ideario basado en el sincretismo de algunas de las nuevas corrientes pedagógicas y a las importantes redes de influencia tejidas por su fundador durante su vida y, especialmente, por su mitificación como defensor de un ideal y renovador pedagógico a partir de su ejecución en octubre de 1909. El clientelismo de Ferrer se extendió por medios obreristas barceloneses gracias a su amistad con Anselmo Lorenzo, figura señera del anarquismo que, entre otras actividades, hacía traducciones para Ferrer, aunque también se abrió a los medios republicanos y colaboró con Lerroux, a quien facilitó la formación de escuelas en los centros radicales.

A partir de 1901, el proyecto de Ferrer traspasó el ámbito barcelonés y se extendió por Cataluña, Valencia y Andalucía y en 1906 ya estaban abiertas treinta y seis escuelas. Posteriormente, el proyecto de la Escuela Moderna tuvo mayores repercusiones, incluso superó el escenario europeo y fue imitada en el Nuevo Continente.

Implicado en el regicidio frustrado, cometido el día de la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battemberg el 31 de mayo de 1906 por Mateo Morral, bibliotecario de la Escuela Moderna, fue condenado a un año de prisión y La Escuela Moderna de Barcelona quedó clausurada. El hecho truncó la carrera de Ferrer como educador, pero provocó la primera campaña de solidaridad internacional a su favor, que no fue seguida en España. Anarquistas, republicanos y masones condenaron el atentado que había costado la vida a veintiséis personas y también rechazaron el turbio entorno de Morral desde su vinculación a La Escuela Moderna; en especial el oscuro papel que desempeñó al lado del bibliotecario regicida Soledad Villafranca, directora de estudios primarios de la escuela y nueva compañera de Ferrer. A partir de entonces, se produjo una inflexión en la marcha de la escuela que no fue superada.

El 12 de junio de 1907, Ferrer fue absuelto de los cargos imputados y, poco después, emprendió un largo viaje por algunas capitales europeas donde pretendió promocionar su imagen. Convertido para algunos librepensadores progresistas europeos en “il nuovo martire del libero pensiero e della libertà umana”, según palabras de Cesare Lombroso, dirigió durante estos años su actividad a propagar el ideario racionalista. Con este fin fundó en 1908 la Liga Internacional para la Educación Racional de los Niños e impulsó y financió L’École Renovée, revista concebida como portavoz de la Liga, calcada del Boletín de la Escuela Moderna de Barcelona y editada en 1908 en Bruselas y al siguiente año en París.

Fue también durante estos dos últimos años de su vida cuando pretendió recobrar el contacto con el movimiento obrero barcelonés, en especial con los impulsores de la organización sindical Solidaridad Obrera. Fracasó en su afán por controlar la nueva organización que pretendió basar en el sindicalismo y el republicanismo, aunque financió Solidaridad Obrera, el semanario portavoz del recién nacido sindicato y que vio la luz en octubre de 1908. Regresó a Barcelona en junio de 1909, un mes antes de la explosión revolucionaria barcelonesa conocida por la Semana Trágica. Durante las jornadas revolucionarias no desempeñó un papel destacado, aunque en sus planes estuviera el aprovecharse del movimiento revolucionario en caso de triunfar. Considerado por un Consejo de Guerra —sin pruebas concluyentes— el responsable de la revuelta, fue condenado a muerte y fusilado en Montjuich el 13 de octubre de 1909.

 

Obras de ~: Los pecados capitales. Envidia. Cuento ateo, Londres, 1900 (reed. Barcelona-Palma de Mallorca, J. J. de Olañeta, 1978); Ferrer y la huelga general. Recopilación de los artículos de F. Ferrer (Cero), en “La huelga general” de Barcelona, consideración previa por A. Lorenzo, Barcelona, 1910; La Escuela Moderna. Póstuma explicación y alcance de la enseñanza racionalista, Barcelona, s. f., [1912] (reed. Barcelona, Tusquets, 2002).

 

Bibl.: S. Ferrer Sanmartí, La vie et l’oeuvre de Francisco Ferrer. Un martyr au xx e siècle, Paris, Librairie Fischbacher, 1962; J. Connelly Ullman, La Semana Trágica. Estudio sobre las causas socioeconómicas del anticlericalismo en España (1898- 1912), Barcelona, Ariel, 1972; J. Monés, P. Solà y L. M. Lázaro, Ferrer Guardia y la pedagogía libertaria: elementos para un debate, Barcelona, Icaria Editorial, 1977; P. Solà y Gussinyer, Francesc Ferrer i Guardia i l’Escola Moderna, Barcelona, Curial, 1978; B. Delgado, La Escuela Moderna de Ferrer i Guardia, Barcelona, CEAC, 1979; J. Barrul Pelegrí, “Ferrer Guàrdia, Francesc”, en M.ª T. Martínez de Sas y P. Pagès Blanch (coords.), Diccionari biogràfic del moviment obrer als Països Catalans”, Barcelona, Edicions Universitat de Barcelona y Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2000; J. Avilés, “Republicanismo, librepensamiento y revolución: la ideología de Francisco Ferrer y Guardia”, en Ayer, 49 (2003), págs. 249- 271; J. Avilés Farré, Francisco Ferrer y Guardia: pedagogo, anarquista y mártir, Madrid, Marcial Pons, Historia, 2006; W. Archer, Vida, proceso y muerte de Francisco Ferrer Guardia, Barcelona, Tusquets, 2010.

 

María Teresa Martínez de Sas