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Julio Burell y Cuéllar

Biografía

Burell y Cuéllar, Julio. Iznájar (Córdoba), 1.II.1859 – Madrid, 21.XII.1919. Político, periodista y escritor.

Hijo de Carlos Burell Criado (diputado a Cortes por el distrito de Lucena en 1871, secretario del gobierno civil de Córdoba y gobernador civil de Málaga) y de María Aurora Cuéllar y Montes, a la temprana edad de quince años, tras realizar los estudios de Bachillerato en Córdoba, abandonó Iznájar para trasladarse a Madrid, donde empezó a escribir en varios diarios, aunque ya había hecho sus primeros escarceos con el periodismo, la que era su vocación y sería su profesión, en un periódico iznajeño.

En la capital de España cursó los estudios de Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central, pero no llegó a terminarlos por dedicarse con gran afán al periodismo, trabajando en varios periódicos, como El Progreso, El Cronista, La Opinión, El Imparcial, La Época y El Heraldo de Madrid —este último, de clara tendencia liberal e incluso en ocasiones basculando entre las tendencias monárquicas y republicanas, era el órgano propagandístico del que fuera presidente del Gobierno José Canalejas—, en los que destacó por su prosa elegante y estilo polemista, evocador de la vida política y literaria de su época, características todas del periodista-literato, alcanzando la fama con su artículo titulado “La caída del coloso” en 1893, donde comentó la sesión del Congreso en la que Francisco Silvela declaró su disidencia con Cánovas del Castillo, lo que incidiría en la caída del Gobierno presidido por el estadista malagueño, aunque su artículo más conocido fue “Jesucristo en fornos”; trabajos periodísticos a los que hay que sumar la serie dedicada al Desastre de 1898, especialmente el titulado “Contra la leyenda”, y sus colaboraciones en varias revistas literarias, como Germinal o Electra.

Además, fundó los periódicos El Nuevo Heraldo, El Mundo y en 1904 El Gráfico, primer diario de España ilustrado con fotografías, cuya sección fotográfica estaba dirigida por el conocido reportero gráfico Alfonso Sánchez García. Actividad periodística a la que unió su labor como secretario de la sección de literatura del Ateneo de Madrid, institución en la que creó la “cacharrería”, salón de debate y polémica.

Además, convertido en prototipo del periodista parlamentario con afán de intervenir directamente en política y continuando la actividad familiar, se vio influenciado por la ideología republicana desde su niñez —aparte de la ya mencionada carrera política de su padre, sus tíos Ángel, Francisco y Martín de Cuéllar participaron en la revolución de Pérez del Álamo (1861) y lideraron el Partido Demócrata en Iznájar—, aunque Julio Burell templó sus ideas, integrándose en el Partido Liberal —en el cual militó en varias corrientes, como la demócrata y la prietista—, por el que fue elegido diputado en Cortes en varias ocasiones. La primera por el distrito coruñés de Corcubión (1887-1890), más tarde por el pontevedrés de La Cañiza (1896-1898) y el coruñés de Arzúa (1903-1905) y, finalmente, durante quince años consecutivos representó al jiennense de Baeza (1905-1919), resultando también elegido por el de Jaén capital (1918, pero optó por el de Baeza), destacando por una activa labor parlamentaria. Caracterizado por su brillante oratoria, defendió los principios democratizadores e intervino en todos los temas importantes de la época, siendo muy crítico con el Desastre de 1898, defensor de la neutralidad española ante la Primera Guerra Mundial, continuo participante en los debates sobre la “campaña catalanista”, etc. Su actividad en la Cámara Baja la compaginó en distintos períodos con importantes cargos gubernamentales, siendo gobernador civil de Jaén (1900) y Toledo (1901), director general de Agricultura, Industria y Comercio (1903), y de Obras Públicas (1905 y 1909).

No obstante, la culminación de su carrera político- administrativa la alcanzó con su nombramiento como ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes del Gobierno Canalejas (desde el 9 de junio de 1910 al 2 de enero de 1911), aunque ya anteriormente había desempeñado de forma interina la jefatura del Ministerio de Fomento por ausencia de su titular en tres ocasiones (dos en 1906 y otra más en 1910).

En 1915 volvió a ser ministro de Instrucción Pública, aunque esta vez del Gabinete del conde de Romanones, siendo el período en que más tiempo fue Ministro (9 de diciembre de 1915 al 19 de abril de 1917), pues, aunque posteriormente ejerció como titular del Ministerio de Gobernación del Gobierno de García Prieto (19 de abril al 11 de junio de 1917, durante menos de dos meses) y, por última vez, nuevamente del de Instrucción Pública también del Ejecutivo presidido por García Prieto (9 de noviembre al 5 de diciembre de 1918, ni tan siquiera alcanzó el mes de permanencia), sus mandatos fueron muy breves al integrar gobiernos que sufrieron la severa inestabilidad política consecuencia de la crisis de la Restauración.

En cuanto a su gestión ministerial, cabe destacar que abrió la enseñanza universitaria a la mujer (1910) e incluso creó una cátedra en la Universidad Central de Madrid para Emilia Pardo Bazán (1915), implantó la Escuela del Hogar para formar a las trabajadoras manuales, modernizó la docencia, suspendió la Reválida, estableció el Instituto de Artes y Oficios de Linares, etcétera.

Por otro lado, hay que señalar que mantuvo una buena amistad con muchos escritores de su época, otorgando favores a varios de ellos, como a Valle-Inclán, al que nombró profesor de Estética de la Escuela de Bellas Artes (1916), y quien lo retrató en su obra Luces de Bohemia, considerándose el personaje del ministro de la Gobernación un “trasunto” de Burell, pues era aficionado a la literatura, ex bohemio y ministro, simbolizando precisamente Burell aquel intelectual que renuncia a su vocación para vivir de la política. Y, Azorín publicó un artículo sobre él en ABC, en febrero de 1951, en el que señaló la estrecha relación entre Burell y los escritores de la Generación del 98.

En cuanto a sus escritos, en ocasiones utilizó el seudónimo de incógnito, aunque la mayoría de sus trabajos se encuentran perdidos entre los múltiples periódicos y revistas en los que publicó. Dilatado cultivo del periodismo y la literatura que se vería coronado con su nombramiento como numerario de la Real Academia Española (1917), pero no llegó a pronunciar su discurso de entrada al fallecer prematuramente.

 

Obras de ~: con F. de Cuéllar, Antología de las Cortes Constituyentes de 1869 y 1870, Madrid, Talleres Tipográficos La Mañana, 1913; Discurso pronunciado por el Excmo. Sr. D. Julio Burell en el Congreso de los Diputados [...] 1914, con motivo de las alusiones dirigidas al partido democrático en el debate de contestación al Discurso de la Corona, Madrid, Imprenta La Prensa, 1914; Discurso pronunciado por [...] D. Julio Burell en el Congreso de los Diputados [...] 1918 con motivo de la discusión acerca del Proyecto de ley de dotación al Poder público de facultades [...] para garantizar la neutralidad de España, Madrid, Artes Gráficas, 1918; Discursos parlamentarios. Donoso Cortés; ordenados y con un prólogo de Julio Burell, Madrid, Imprenta española, 1918; Artículos de Julio Burell: homenaje de la Asociación de la Prensa de Madrid, Madrid, Estudio Tipográfico Sucesores de Rivadeneyra, 1925.

 

Bibl.: M. J. Conde Guerri, “Julio Burell: el otro ministro de Luces de Bohemia”, en Estudios humanísticos. Filología, 7 (1985), págs. 31-42; A. Sánchez Fernández, La cultura española desde una provincia: Córdoba (1850 a las Vanguardias), Córdoba, Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, 1991, pág. 223; J. M. Cuenca y S. Miranda, El poder y sus hombres. ¿Por quiénes hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Editorial Actas, 1998, págs. 402-405; M. Galeote López, “Perfil bio-bibliográfico de D. Julio Burell (1859-1919)”, en V Jornadas Niceto Alcalá- Zamora y sus contemporáneos, Córdoba, Patronato Niceto Alcalá-Zamora y Torres, 2000, págs. 325-334; J. R. Urquijo Goitia, Gobiernos y ministros españoles (1808-2000), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2001, pág. 173.

 

Francisco Miguel Espino Jiménez