Ayuda

Trajano

Biografía

Trajano. Marcus Ulpius Traianus. Italica, Santiponce (Sevilla), 18.IX.53 – Selinus (Selinunte, Gazipasa, Turquía), ¿8?.VIII.117. Emperador de Roma (98-117).

Su familia era de antigua estirpe turdetana romanizada, descendiente de los Trahii, pertenecientes a las elites indígenas. El padre fue un Trahius. La madre pudo ser Ulpia Marciana.

Antes de subir al trono imperial, Trajano fue tribuno militar con su padre, en Siria, durante los años 76-77. La guerra judaica fue la gran escuela militar de Trajano. Desempeñó después la pretura entre los años 83-85. Fue cónsul en el año 91. La formación militar del futuro emperador se completó en Mogontiacum (Mainz, Alemania), ciudad que desempeñó un papel importante en la guerra contra los catos en el año 83, bajo Domiciano. Con ocasión de la revuelta del año 88 de Antonio Saturnino, gobernador de Germania Superior, apoyado en dos legiones acuarteladas en Mogontiacum, llegó Trajano al frente de la legión VII Gemina procedente de Hispania. En el año 96, Trajano fue nombrado por Nerva gobernador de la provincia de Germania Superior. En Mogontiacum recibió la noticia de su adopción al trono imperial por Nerva, a través de un pariente, Elio Adriano.

La consolidación del poder de Trajano en Roma se debió a la concordia establecida entre el Senado, la aristocracia senatorial y el príncipe. Esta concordia fue la principal característica del gobierno de Trajano. Prescindió de toda demostración de poder autocrático restaurado por Vespasiano (69-79) y por su hijo Domiciano (81-96). Trajano estableció relaciones de amistad con muchos individuos. El régimen imperial se apoyó en relaciones personales. Supo interpretar y llevar a buen término las corrientes espirituales del ejército, de la plebe romana y de las clases cultas. Llevó a la perfección la tendencia de Domiciano desde el punto de vista carismático y militar. Plinio el Joven, en su Panegírico, presenta a Trajano como el príncipe ideal, muy próximo a los dioses. El apelativo de “Optimo Máximo” que llevó desde el año 109, le aproximaba al dios supremo, Júpiter Optimo Máximo. El carácter religioso y carismático del gobierno de Trajano, colocaba al emperador por encima de cualquier persona. El régimen autocrático de Trajano recibió una legitimación religiosa y carismática, patente en las victorias militares. Aparentemente, el gobierno de Trajano era una ruptura con el de Domiciano, pero esta ruptura era sólo aparente. El emperador continuó el programa político de su predecesor.

Trajano fue un militar nato. Sus guerras en Dacia, la actual Rumanía, y en el Oriente, obedecen a la necesidad de justificar su adopción, y a la ideología dominante en Roma en ese momento. Las victorias de Trajano en Oriente no solucionaron el peligro parto, posiblemente no era ésta la finalidad de la guerra.

Las principales fuentes sobre Trajano se han perdido. No se conservan ni las memorias del Emperador, ni un poema que cantaba las campañas militares. Tan sólo se leen algunas menciones en Dión Casio, historiador de época de los Severos (193-235). La principal fuente de información para las guerras dácicas es la Columna Trajana en Roma, que se supone que era obra del sirio Apolodoro de Damasco, arquitecto de Trajano. El monumento es levantado entre los años 110-113. Se trata de un friso historiado. Una segunda fuente es el trofeo de Adamklissi, que es un monumento funerario y una tumba tumular decorada con cincuenta y cuatro relieves. En las paredes del altar se escribieron los nombres de todos los soldados caídos en las guerras dácicas. Este trofeo es una de las obras cumbres del arte triunfal romano. Unos relieves del Foro de Trajano en Roma, describen gráficamente las guerras dácicas. Otra fuente de información sobre esta guerra, son los cuatro relieves de época de Trajano conservados en el Arco de Constantino de Roma.

La mejor fuente para conocer la ideología de Trajano son las monedas, que servían de propaganda imperial. Durante la primera guerra dácica (101-105) se acuñaron en Roma, hasta el año 104, once emisiones con ciento catorce tipos, de los que ochenta y siete se refieren a acontecimientos de la guerra y a sucesos políticos y sociales. Las acuñaciones de la segunda guerra dácica (105-106) llegaron hasta el 116. Las imágenes de los dioses en las monedas, revelan los planes de gran envergadura de Trajano, no sólo en política exterior, sino en la instauración de un nuevo modelo de funcionamiento de los mecanismos del Estado Romano. Veintiocho tipos monetales acuñados durante la primera guerra dácica, llevan imágenes de los dioses o personificaciones divinas, bajo cuya protección se colocaba la guerra. Varios tipos monetales representan a dacios, a trofeos y armas dácicos. También se representa la construcción de un puente sobre el río Danubio en Drobeta (actual Turnu Severin, Rumanía). Durante la segunda guerra dácica se acuñaron treinta y cuatro tipos monetales. En acuñaciones posteriores al 105, aparece la diosa Roma asociada al emperador. Muchas monedas acuñadas por Trajano conmemoran el grandioso programa edilicio que siguió a la conquista de Dacia, como la Columna Trajana, el Foro de Trajano y la Vía Traiana.

Las instituciones alimenticias de Italia para favorecer a niños pobres, es uno de los aspectos fundamentales del programa político de Trajano, heredado de los emperadores flavios. La conquista de Dacia, región rica en minas de oro, legitimaba la adopción hecha por Nerva. La conquista estaba legitimada también por los dioses y querida por el pueblo. La conquista de Dacia fue un punto importante del programa de Domiciano. En la primera guerra dácica participaron doce legiones. Terminó con la sumisión del caudillo dacio Decébalo, que fue coronado rey de los dacios, y su estado se convirtió en vasallo del Imperio Romano. En los años 104-105, Trajano anexionó al Imperio el reino nabateo y creó la provincia de Arabia (año 106), importante región por ser la cabecera de la ruta caravanera que traía al Imperio productos de lujo.

En el año 108 estalló la guerra, al atacar Decébalo las posiciones romanas de Transilavania occidental. La guerra terminó con la sumisión total de Dacia, que fue intensamente colonizada, explotada y romanizada. Intervino Trajano en el conflicto dinástico de Armenia, que se convirtió en provincia romana, región imprescindible para la guerra contra los partos. La guerra contra los partos era diferente de la llevada a cabo contra los dacios. Trajano conocía la región por haber participado en el año 76 a las órdenes de su padre en la guerra contra Vologeso I. La guerra obedeció al deseo de gloria del emperador. Nisibi fue tomada. El poderoso principado de Osroene se alió con Roma. Su capital, Edessa, fue elegida por Trajano como cuartel de invierno. En diez meses se conquistó Armenia y Mesopotamia. En el año 115 se capturó la importante ciudad de Dura-Europos. Trajano creó la provincia de Mesopotamia. En el año 116, durante la tercera campaña, se apoderó de Ctesifonte, capital del reino parto, y se creó la provincia de Asia. Se ocuparon Babilonia y Seleucia del Tigris. Trajano llevó al Imperio a su máxima extensión.

En el año 115 estalló la revuelta judaica, que se extendió a Cirenaica, Chipre, Egipto, Mesopotamia y Palestina. El resultado de esta revuelta fue funesto para los judíos, que vieron sus poblaciones mermadas y empobrecidas.

Trajano prestó especial interés al gobierno de las provincias. En Tracia, región rica en oro, reorganizó la provincia. Se abolió el gobierno centralista y se entregó la administración a las autoridades locales. Se crearon nuevas ciudades. Ocho de ellas llevan nombres alusivos a Trajano, como Traianopolis. El reino nabateo incorporó un extenso territorio. La sede del gobierno de la guarnición fue Bostra, no Petra. En Bitinia, gobernada por el íntimo amigo del Emperador, Plinio el Joven, Prusa fue convertida en ciudad autónoma. En el Ponto, la política seguida por Trajano consistió en coronar a los reyes de las tribus y vincularlos a Roma. En Capadocia, entregó Trajano al gobernador consular la administración de Armenia Menor y el distrito del Ponto.

Trajano se interesó por la Europa central. Creó la importante colonia Ulpia Traiana (Xanten, Alemania), ciudad típicamente romana, con capitolio, foro, santuario consagrado a las Matres, termas, anfiteatro y edificios comerciales y artesanales. Revisó las fronteras de las dos Germanias y de las provincias de Germania y de Raetia. Pannonia desempeñó un papel importante en época de Trajano. Mantuvo en buen estado la flota del Danubio. Ya se ha indicado que Dacia fue intensamente colonizada, y se crearon colonias importantes.

El programa político de Trajano ha quedado bien expuesto en el Arco de Benevento, levantado sobre la Via Appia, cubierto por veintisiete relieves no alusivos a las guerras. Se representaba en ellos la entrada en Roma después de su actuación en el Rhin y en el Danubio en los años 97-98, y la concesión por el senado del título de Germánico, la legislación a favor de la familia, la construcción de los puertos de Roma, Ostia, Ancona, Terracina y Centumcellae, puertos claves para la economía itálica. En otros dos relieves, Trajano aparece en escenas de carácter público. Los decuriones y el pueblo reciben al emperador, que hace un sacrificio. Un relieve parece aludir a una distribución al pueblo de cereales y de aceite. Dos aspectos fundamentales del carácter de Trajano, según Plinio el Joven, fueron su piedad con los dioses y su cuidado del pueblo. Los relieves de la bóveda aluden a las victorias y a los triunfos del Emperador. En los relieves de la gran inscripción se esculpieron dioses recibiendo a Trajano. Los relieves de la parte central del arco se refieren a la política interna de Trajano y a sus iniciativas. En cuatro escenas, Trajano garantiza la seguridad del Estado, cumple con sus obligaciones civiles y militares, promulga leyes que favorecen a las familias pobres de Italia, y refuerza los límites del Imperio. Se representa la participación de Trajano en la guerra. La felicidad reinante es representada por la abundancia de frutos naturales. Los relieves que miran a la ciudad, se refieren a la economía y a las infraestructuras. Se alude también a los asentamientos de veteranos en las colonias.

Otros aspectos de la política de Trajano son importantes, además de sus excelentes relaciones con el Senado. El emperador logró que sus mandatos y cartas fueran considerados leyes de Estado. Las únicas fuentes de legislación fueron los senadoconsultos, emanados por el senado y las constituciones imperiales. Aumentó el poder del consejo del príncipe, que se convirtió en un colegio. Al prefecto del pretorio se le asignaron algunos jueces de carácter penal. Algunas disposiciones de Trajano fueron muy duras, como en casos de asesinato del cabeza de familia. Se redujo al mínimo las cárceles preventivas; se prohibieron las denuncias anónimas.

Fue muy humana la disposición que permitía a los hijos abandonados y recogidos por otras personas, el derecho de reivindicar la propia libertad, sin pedir los gastos adicionales. Los hijos podían emanciparse si los padres los maltrataban, y los hijos no los heredaban en caso de muerte. Favoreció la manumisión por fideicomiso. Fue contrario a la creación de nuevos colegios, salvo en el caso de utilidad pública, como el de los panaderos en Roma. Fue generoso en conceder la ciudadanía. Creó muchas colonias y municipios. Participó, de acuerdo con el senado, en la administración de las provincias senatoriales. Fue rígido en la administración del derecho de los municipios. Obligó a los magistrados a cumplir las promesas. Envió administradores a algunas ciudades de Italia y a las provincias. Se ocupó de la carrera ecuestre, subdividiéndola en tres rangos, conforme a los ingresos. Todas estas disposiciones son muy humanas y acertadas.

Trajano desarrolló una gran política edilicia. En Roma construyó el Foro de Trajano, la basílica Ulpia, dos bibliotecas, los mercados, las termas, el odeón, y terminó el templo de Venus Genetrix, comenzado por César. Fuera de Roma, esta política edilicia se extendió. Se levantó el Arco de Ancona (Italia). Se amplió el puerto de Ostia (Italia). En España se construyó el puente de Alcántara (Cáceres) y otros varios puentes. Se terminó por estos años el acueducto de Segovia. Un particular costeó el tetrápilo de Caparra (Oliva de Plasencia, Cáceres). En Nîmes (Francia), de tiempos del gobierno de Trajano, data el llamado templo de Diana. En Britania se restauraron los muros de Eburacum (York, Reino Unido). En el Ilirio, se colocó la puerta monumental de Asseria (Croacia). En Grecia, un particular costeó la biblioteca de Dyrachium (Durrës, Albania). En Mileto (Turquía) se abrió al público un mercado y se construyó un puerto. En Prusa de Bitinia (Turquía) se levantaron unas termas, y un particular regaló una biblioteca. En Alejandría (Egipto) se erigió el Arco de Trajano, en el norte de África, al igual que en Thamugadi (Argelia).

Durante los años del gobierno de Trajano la escultura alcanzó una gran calidad artística, al igual que la musivaria romana en Oriente, siguiendo la tradición helenística. Trajano prestó especial interés a la red de calzadas, como lo prueba la reaparición de la Vía de la Plata, que unía Hispalis (Sevilla) con Asturica Augusta (Astorga, León). Dacia se cubrió de una red de carreteras, primero trazada con fines militares, que luego se convirtió en una red viaria con fines comerciales. Trajano realizó la red viaria de las provincias orientales, al igual que hizo en Arabia y en Mesopotamia. En Egipto se reparó el canal del Nilo, y en el norte de África se trazaron nuevas calzadas. La política edilicia y viaria fue uno de los aspectos más positivos de la política de Trajano.

La religiosidad de Trajano es un tema controvertido de su personalidad. Se ha propuesto que el Emperador estaba más interesado en consolidar la teología del poder imperial y en la divinización de sus familiares que en los cultos y ritos tradicionales. Trajano intentó evitar los grandes peligros en materia religiosa y adivinatoria: el ateísmo y la superstición. El Emperador cumplió con la forma más importante de adivinación: los auspicios. Al salir de casa se detenía en la puerta para consultar los auspicios de las aves y las advertencias de los dioses. Estas advertencias se manifestaban a través de los sueños. Parece que Trajano era más inclinado a hacer intervenir la Providencia divina, presente en sus acuñaciones, que a seguir las indicaciones de los augures y de los aúspices.

Trajano practicó los viejos rituales etruscos y romanos. Los augures lograron alcanzar una gran importancia en el reinado de Trajano, como se desprende de la frecuencia con que aparece el bastón augural en las monedas. Altos magistrados de los años de Trajano alcanzaron el augurado.

Trajano mostró devoción durante su gobierno por dos viejas divinidades romanas: Júpiter y Hércules. En los reversos de las monedas figuran con frecuencia las imágenes de Júpiter, protector tradicional de Roma. En el Arco de Benevento (Italia), Júpiter aparece acompañado de otros dioses, como Juno y Minerva, dioses de la triada capitolina, de Hércules, posiblemente el Heracles gaditano, de Liber Pater, de Ceres o de Mercurio. En los reversos de las monedas, se colocó a Marte vengado, a Ceres y a Mercurio. Trajano, sin embargo no construyó muchos templos o edificios religiosos. Es posible que ampliase el límite sagrado de Roma.

No se inclinó Trajano a tributar culto a las religiones orientales. Sin embargo, éstas prosiguieron su avance en las provincias occidentales. En Roma, en el año 102, se fecha la más antigua representación de Mitra. En las monedas acuñadas en Alejandría, aparece por vez primera, el famoso templo de Serapis, solo o en compañía de otros dioses griegos o egipcios, como Apolo, Heracles, los Dioscuros, Démeter, Isis Pharia, etc., y Trajano se aproximó poco a poco a los dioses de Alejandría.

Trajano no intentó controlar nunca ciertos santuarios oraculares de Italia. El oráculo de Clitumno, en el norte de Italia, emitía oráculos sin mediación de sacerdote alguno. Tampoco el Emperador tomó medidas contra las consultas de contenido político. Existió un clima de total libertad para las prácticas adivinatorias. En esta época los oráculos habían entrado en cierta decadencia. Al santuario de Claros acudían ciudades muy alejadas a solicitar oráculos. Trajano mantuvo excelentes relaciones con varios de los grandes centros oraculares del Imperio, como quizás con el Heracleion gaditano. Dión de Prusa recuerda en un discurso del año 100 los favores de Trajano a cierta ciudad, porque un oráculo le había predicho su ascensión al trono imperial. En el año 101-102 fue nombrado profeta del templo de Apolo Dídimeo. Trajano, sin embargo, se guió pocas veces por consejos oraculares divinos o por inspiraciones sobrenaturales.

Siguiendo el ejemplo de Augusto, Trajano rechazó el culto a su persona en vida en Occidente. En las monedas acuñadas en las ciudades greco-orientales, Trajano aparece como un auténtico cosmocrátor, que reinaba sobre las fuerzas de la naturaleza. En las monedas de Alejandría se vinculó a Dioniso. Trajano favoreció el culto a su familia. Contra la voluntad del Senado levantó varios templos a Nerva y le divinizó. En el año 105 su hermana Marciana recibió el título de Augusta. En el año 112 deificó a su padre.

Trajano fue el primer emperador que dio un rescripto en respuesta a una consulta de Plinio, el Joven, gobernador de Bitinia, sobre la actitud a seguir con el cristianismo, que estuvo en vigor hasta mediados del siglo III. Plinio informó del gran número de cristianos que había en su provincia, de que los templos paganos habían sido abandonados y de que no se encontraba en los cristianos sino una superstición desmedida. Trajano le contestó que los cristianos no debían ser buscados, y sólo podían ser castigados por denuncias privadas no anónimas. Ni Plinio ni Trajano creen que el cristianismo sea un peligro para el Estado. La respuesta de Trajano fue un tanto ambigua.

Trajano intentó solucionar la crisis agrícola de Italia con la institución de Los Alimentos al tener el campesinado necesidad de créditos rápidos sin acudir a los usureros. A los senadores provinciales se les obligó a comprar fincas en las proximidades de Roma. Muchos agricultores debían vivir en Italia a un nivel de subsistencia.

En la política económica Los Alimentos son un aspecto fundamental. Es una obra de asistencia destinada a las ciudades de Italia, salvo Roma, y de las provincias. A partir del año 101 se aplicó. Se beneficiaron mil ciento noventa y siete ciudades de Italia. Se aplicaban a través de los questores y de los curatores alimentorum municipales, controlados por senadores. En cada ciudad, el Emperador daba una cantidad de dinero a los propietarios de fincas, a cambio de que ellos pagaran anualmente los intereses de esta cantidad. Estos intereses se dedicaban a pagar las pensiones alimenticias de los niños desheredados de la ciudad. Los Alimentos es una institución de asistencia pública. Esta institución está representada en el Arco de Benevento. El interés de la contribución era doble: la asistencia social y la mejora de la agricultura. Una inscripción de Italia indica que Trajano tenía presente ante todo la situación de Italia. Esta institución gozó de gran popularidad, como lo indica el gran número de inscripciones de Trajano y de los emperadores sucesivos que la mencionan. Los Alimentos son una obra personal del emperador. Trajano tenía predecesores en los evergetes, benefactores de Grecia y de la misma Roma. Plinio, el Joven, escribe en una de sus cartas (I. 8. 10) que en Como (Italia) funcionaba una entrega de alimentos a favor de los niños nacidos libres.

Con esta contribución, Trajano se presenta como un bienhechor y como un filántropo. Los niños beneficiados recibían el sobrenombre de Ulpianos. La cancillería imperial alaba la indulgencia del soberano, que no tiene que ver nada con la caridad cristiana ni con la filantropía moderna. El conjunto de los ciudadanos tiene derecho a la asistencia pública, con reparto de alimentos, con leyes agrarias, etc. Los Alimentos van destinados a los hijos pobres de los ciudadanos. Los emperadores preferían hablar de la felicidad pública en lugar de socorro a los desheredados. Se alababa la providencia del Emperador. Dión de Prusa (40-112) publicó el Euboico a favor de los humildes, que no encontraban trabajo, cuando había tantas tierras sin cultivar debido al egoísmo de los terratenientes. En el norte de África, la Lex Marciana había reconocido la práctica de la colonización en los terrenos incultos. Nada permite sospechar que esta corriente ideológica haya influido en la institución de Los Alimentos de Trajano, que nunca fueron presentados como una innovación conforme al espíritu nuevo, sino como una institución política y tradicionalista. Los Alimentos de Trajano pretendían desarrollar la natalidad de Italia, y favorecer el reclutamiento del Ejército. Tendrían una finalidad demográfica en una Italia que se despoblaba poco a poco. Esta finalidad es el espíritu nuevo de la institución.

Las pensiones a las familias necesitadas procedían de los intereses pagados por los propietarios sobre los préstamos hechos por Trajano. Se carece de datos sobre la crisis de la agricultura itálica bajo Trajano y en general del siglo I. Plinio, el Joven, se queja, en tiempos de Trajano de que sus colonos no les pagan o son muy remisos a pagar. Los Alimentos conocieron un gran éxito.

La situación de la economía hispana es más próspera que la itálica. No hay indicios de que la buena situación de España descrita por Estrabón en el libro III de su Geografía referente a España cambiara. Las minas de Sierra Morena continuaban en explotación. Las de las proximidades de Cartago Nova se encontraban ya en decadencia a finales de la República Romana. Se habían puesto en explotación después de la Guerra Cántabra, terminada en el 19 a. C., las minas del noroeste hispano y continuaron en época de Trajano. Del sur de Hispania, escribe Estrabón, que es maravillosamente fértil. Tiene toda clase de frutos y muy abundantes. La exportación de productos a Roma duplicaba a los bienes. Exportaba trigo, mucho vino y aceite, no sólo en cantidad, sino también de calidad insuperable. Se exportaba también cera, miel, pez, muchas carnes y minio. La cantidad de las exportaciones queda bien reflejada en el gran número y tamaño de las naves. Los mayores navíos, que llegaban a Puteoli y a Ostia, puerto de Roma, procedían del sur de Hispania, y su número igualaba casi al que procedía de África. La costa estaba llena de talleres de salazón.

La riqueza minera produjo estupor a Estrabón (III. 2. 8-9. 11). Era el sur de Hispania el distrito minero más importante del Imperio. El oro, la plata, el cobre y el hierro nativo en ninguna parte de la tierra se habían hallado tan abundantes y excelentes. No debían existir grandes fincas, como se deduce del número de colonias y de municipios flavios que se conocen en el sur de Hispania, que indican que la propiedad estaba muy repartida.

En el resto de Europa también se explotaban minas, como las de hierro de la Galia y las de Panonia, Nórico, Dalmacia y Mesia Superior. A la minas se alude en las monedas acuñadas por Trajano. Las minas de Mesia producían plomo argentífero, cobre y otros metales. Las de Dacia, oro. La rentabilidad era muy elevada. Las monedas aparecen en las minas en tiempos de Trajano, lo que indica que se comenzaron a explotar entonces. Todas las minas de las provincias danubianas pertenecían al fisco. Las minas se entregaban para su explotación a colonos, que disfrutaban de cierta autonomía. Algunos colonos ricos eran libres. En los distritos mineros, al igual que en Hispania, había destacamentos militares.

Trajano gobernó con un clan de senadores hispanos, veintisiete en total. Algunos senadores hispanos datan de la época de Nerva. El más famoso era Lucius Licinius Sura. Trajano nombró senadores procedentes de Hispania a Publius Aelius Hadrianus, a Publius Alfius Maximus Numerius Licinianus, a Marcus Annius Libo, a Annius Verus, a Publius Coelius Apollinaris, a Quintus Cornelius Senecio Annianus, a Marcus Cutius Priscus Messius Rusticus, a Marcus Fabius Iulianus Heracleo Optatianus, a Caius Licinius Marinus, a Licinius Ruso, a Messius Rusticus, a Cnaeus Pedanius Fuscus Salinator y a Aulus Platorius Nepos.

La dinastía de los Antoninos debe llamarse en realidad Ulpia Aelia. Trajano y Adriano no tienen que ver nada con Antonino Pío, que era de estirpe gala. El abuelo de Marco Aurelio, adoptado por Antonino Pío, era de Ucubi (Espejo) en la Bética. Los apellidos Ulpio y Aelio son los fundamentales. Cómodo era descendiente directo de Trajano por línea femenina, a través de Matidia y de los dos Annias Faustinas. Los dos Antoninos fueron Pío y Marco Aurelio y ambos eran legalmente dos Aelios.

La historiografía antigua y moderna ha sido favorable a Trajano, y le ha considerado uno de los mejores emperadores que tuvo Roma.

 

Bibl.: P. von Rhoden, H. Dessau, Prosopographia Imperii Romani saec. I, II, III (PIR), Pars III, Berlin, George Reimer, 1898 (2.ª ed., Berlin, Walter de Gruyter, 1978), págs. 464-465 n.º 575; F.A. Lepper, Trajan’s Parthian War. Oxford, Oxford University Press, 1948; S. Montero Díaz, “El estado universal de Trajano”, en Estudios Clásicos, 3 (1955), págs. 10-24; P. Veyne, “Les Alimenta de Trajan”, en Les Empereurs romains d’Espagne, París, CNRS, 1965, págs. 163-179; M. Rotili, L’Arco di Traiano a Benevento, Roma, Libreria dello Stato, 1972; E. Cizek, L’Ëpoque de Trajan. Bucarest-Paris, Les Belles Lettres, 1983; F. A. Leeper, S. S. Frere, Trajan’s Column: A New Edition of the Cichorius Plates, Gloucester, Alan Sutton Publishing, 1988; S. Settis et al, La Colonna Traiana, Turín, Einaudi, 1988; J. M. Abascal, “Algunas observaciones sobre la participación hispana en las guerras dácivcas de Trajano”, en Anejos de Gerión 2. Homenaje al Profesor S. Montero Díaz. Madrid, Universidad Complutense, 1989, págs. 345-355; M.ª P. González-Conde, La guerra y la paz bajo Trajano y Adriano, Madrid, Fundación Pastor, 1991; J. González (ed.), Imp. Caes. Nerva Traianus Aug., Sevilla, Ediciones Alfar, 1993; D. Kienast, Römische Kaisertabelle. Grünzuge einer römischen Kaiserchronologie, Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1996 (2.ª ed.), págs. 122-124; J. Bennett, Trajan. Optimus Princeps, London-New York, Routledge, 1997; G. A. Popescu (coord.), Traiano ai confini dell’Imperio, Mián, Electra, 1998; F. Coarelli, La Colonna Traiana, Roma, Editore Colombo, 1999; J. González (ed.), Trajano emperador de Roma, Roma, L‘Erma di Bretschneider, 2000; S. Montero, Trajano y la adivinación. Prodigios, oráculos y apocalíptica en el Imperio Romano (98-117 d.C.). Anejos de Gerión IV, Madrid, Universidad Complutense, 2000; A. M.ª Canto, Las raíces béticas de Trajano, Sevilla, RD Editores, 2003; J. Alvar, J. M.ª Blázquez, Trajano, Madrid, Actas, 2003; J. M.ª Blázquez, Trajano, Barcelona, Ariel, 2003; J. González, J. C. Saquete, Marco Ulpio Trajano emperador de Roma. Documentos y fuentes para el estudio de su reinado, Sevilla, Junta de Andalucía-Universidad de Sevilla, 2003; J. González (ed.), Trajano, Óptimo Príncipe. De Itálica a la Corte de los Césares, Sevilla, Fundación El Monte, 2003.

José María Blázquez